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05 marzo 2009

Encuentran restos fósiles del caballo más antiguo de América del Sur

Por muchos años, se ha firmado que los caballos fueron traídos a América por los españoles, por lo tanto el Libro de Mormón debiera mentir al afirmar que conocían a estos animales. Hoy la arqueología demuestra lo contrario.

Autor: Álvaro Figueroa.

"Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientras viajábamos por el desierto, que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar..." (1 Nefi 18:25)
Aunque son muchos los descubrimientos fósiles de caballos en la América antigua, en este artículo queremos mostrar dos ejemplos certeros, que demuestran nuevamente la veracidad del Libro de Mormón.

Los caballos no fueron traídos por primera vez a América por los españoles. Ellos existían desde mucho antes en estas tierras y fueron utilizados por los descendientes de Lehi, al igual que otros animales, mencionados en sus páginas.

A continuación citamos los reportajes de sus fuentes originales:

LOS ENCONTRARON EN SAN PEDRO, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Hallan restos fósiles del caballo más antiguo de América del Sur

Son unos molares bien conservados, de unos 500 mil años de antigüedad. Probarían que los caballos ya estaban aquí antes de la llegada de los españoles. Fueron descubiertos por paleontólogos aficionados.

Eliana Galarza
egalarza@clarin.com

En el partido de San Pedro, a unos 157 kilómetros de Capital Federal, hay un grupo de entusiastas paleontólogos aficionados que armó con unos fósiles, a cual más llamativo, un pintoresco museo.

A fuerza de tesón, voluntad y mucho aprendizaje, le sacaron al suelo de su ciudad, de gran riqueza (ver recuadro de opinión) unos tesoros apreciados por los paleontólogos más expertos del país. Ahora sorprenden con otro hallazgo: los restos fósiles más antiguos de Sudamérica del antecesor de los caballos actuales.

Las piezas, unos molares bien conservados, pertenecen a Equus (ver Infografía) y se cree que son parte de un ejemplar (se especula con que podrían ser de una nueva especie) que habitó la zona hace 500.000 años. Fueron encontradas por personal del Museo Paleontológico de San Pedro en capas de sedimentos que corresponden a esa etapa denominada como Edad Bonaerense.

Más allá de tratarse de restos muy antiguos, su valor también reside en que obligan a revisar la historia evolutiva de estos animales y demuestra que estaban en territorio argentino miles de años antes de lo que se suponía. "Es, sin dudas, el ejemplar del género Equus más antiguo de América del Sur porque su procedencia estratigráfica es clara y su edad puede ser determinada con exactitud", comentó Eduardo Tonni, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

¿Por qué estas muelas de caballo antiguo pueden cambiar la historia? En principio porque, hasta ahora, se creía que en América del Sur habitaron dos clases de caballos, animales que se inscriben en los géneros Hippidion y Equus. A lo largo de su evolución, los hippidiones llegaron hasta el extremo más austral de la Patagonia; mientras que Equus sólo logró arribar a lo que hoy se conoce como región pampeana, de la Argentina, y también del Uruguay.

Hasta ahí, ningún conflicto. En la otra parte de la historia es que comienzan a hilvanarse hechos que ahora deberán ser revisados. Los especialistas en fósiles del Cuaternario sabían que los caballos del género Equus habían arribado a esta zona hace más de 100 mil años, durante la denominada Edad Lujanense y que luego se extinguieron en Sudamérica, al igual que había ocurrido con el Hippidion unos 8.000 años antes, a comienzos del Holoceno. Según esa explicación, se cree que durante varios milenios América del Sur se quedó sin caballos. Y que tiempo después, hace unos cientos años, fueron reinsertados por los colonizadores españoles que los trajeron desde el continente europeo, de donde nunca desaparecieron. Con este nuevo hallazgo se demostraría que, en realidad, arribaron a la zona que hoy se conoce como Argentina muchos miles de años antes de lo que se creía. Esos dos molares hallados, uno derecho y otro izquierdo, fueron la clave para estas nuevas especulaciones.

De hecho, su antigüedad es tanta, unos 500 mil años, que hace sospechar además que se trataría de una nueva especie dentro de ese género. Según José Luis Aguilar, director del Museo Paleontológico de San Pedro, "eso puede ser posible porque a las piezas de este ejemplar hallado las separa una gran brecha temporal de los demás fósiles del género Equus conocidos".

Los molares fueron descubiertos en la zona conocida como Reserva Paleontológica "Campo Spósito", en el Bajo del Tala, partido de San Pedro. Ese lugar, declarado de Interés Municipal y protegido como yacimiento paleontológico, es el cielo para los entusiastas "buscahuesos" del museo de esa ciudad. Allí ya fueron encontrados restos de unos 10 géneros de mamíferos. "Para nosotros, el lugar es como una caja de sorpresas", comentó José Luis Aguilar.

Ahora, la nueva sorpresa empezó a recorrer un camino que seguramente será cada vez más apasionante. Esos molares seguirán bajo la lupa científica para determinar si realmente se trata de una nueva especie. Mientras eso sucede, en San Pedro nadie se queda quieto. Piensan arrancarle todos los secretos posibles a ese rico suelo que habitan. (1)

17.febrero.2003
Descubren fósil de caballo sudamericano


Posiblemente se extinguieron antes de que el ser humano llegara a América; sin embargo, este importante hallazgo arqueológico podrá dar más luces a los estudiosos sobre la fauna prehistórica.

Aquella versión de la historia en la que se señala que, a principios del siglo XVI, los conquistadores españoles introdujeron por primera vez, a esta parte de América, uno de los animales más fuertes, útiles y ágiles del planeta: el caballo, quedaría borrada para siempre.

¿La razón? Un impresionante hallazgo realizado en agosto de 2002 por una expedición del departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural, encontró en la zona denominada Aguada de Lomas (Arequipa), un esqueleto completo de un caballo fósil de 300 mil años de antigüedad.

Estos restos, que se encuentran en excelente estado de conservación, pertenecen al Equus (Amerhippus) santaeelenae, un caballo que habitó Sudamérica durante la época denominada Pleistoceno y que para beneplácito de científicos y público en general lo exhibirán el viernes 28 de febrero, fecha en que el Museo de Historia Natural (Av. Arenales 1256, Jesús María) celebrará sus 85 años de creación.

Los estudios preliminares, efectuados gracias al Instituto Francés de Estudios Andinos - IFEA, indican que los caballos eran muy abundantes en esta zona. El hallazgo de este esqueleto, realizado por Mario Urbina, del Museo de Historia Natural, es uno de los más completos descubiertos en Sudamérica y permitirá analizar detalles poco conocidos de su anatomía ósea. (2)

Fuentes
  1. http://www.clarin.com/diario/2007/03/03/sociedad/s-05401.htm
  2. http://www.universia.edu.pe/noticias/principales/destacada.php?id=17931

02 marzo 2009

Prácticas religiosas hebreas en la América Antigua

Similitudes religiosas hebreas con las nativas de América.

Autor: John A. Widtsoe & Franklin S. Harris.


Las prácticas religiosas de los antiguos indígenas americanos son bien comprendidas por los restos de los monumentos y por las observaciones efectuadas por aquellos que vivieron entre ellos. Casi sin excepción, los estudiosos de esta faz de la vida e historia de los indios americanos han denunciado la sorprendente similitud entre la religión hebrea y la de los indios.
"En cuanto a los modales, costumbres, hábitos, etc., de las tribus salvajes del territorio occidental, un tipo más correcto y verdadero que cualquier otro que yo haya visto, puede ser encontrado en la historia antigua de los judíos o israelitas después de su liberación de la esclavitud de los egipcios. La casa del 'brujo o hechicero' de los indios puede ser comparada con el Tabernáculo de los judíos; y los sacrificios, ofrendas, purificaciones, abluciones y unciones pueden ser todos encontrados y practicados entre esa gente. El duelo por un familiar fallecido es muy similar al de los israelitas. Pueden ser hechas muchas analogías entre los modales y costumbres de esa gente y la de los judíos". (Schoolcraft, Vol. 1, pub. 1851; Scraps 2: 274-275)
Naturalmente, durante los siglos de la variada historia dada por el Libro de Mormón, la religión fue corrompida, sin embargo la similitud hebrea es notablemente evidente. La influencia egipcia aparece como una frecuente intrusión, la que es de suponer por la estrecha afinidad entre Israel y Egipto al tiempo de las emigraciones nefitas y mulekitas. Quizás nada mejor pueda hacerse que citar eminentes autoridades que han tenido conocimiento personal del asunto.
"Las creencias religiosas de los araucanos (una tribu excesivamente guerrera del sur de Chile) son sublimes. Reconocen a un Ser Supremo, a quien ellos dominan con una palabra expresiva de Suprema Esencia. Le llaman el Espíritu de los Cielos, la Gran Vida, el Fulminador o Tronador, el Omnipotente, el Eterno, el Infinito. El gobierno de este glorioso Creador es el prototipo de su comunidad". (Don Alonso Ercilla, "Historia de Chile", Reynolds, Mill. Star. 59:392).
"Igual que los judíos, los indios ofrecen sus primeros frutos; guardan sus lunas nuevas y la fiesta de la expiación al fin de septiembre o principio de octubre; dividen el año en cuatro estaciones, correspondiendo con las festividades judías. De acuerdo con Charlevoix y Lon, el hermano de un esposo fallecido recibe a la viuda en su casa como huésped y después de un tiempo prudencial la considera como a una esposa legítima. En algunas partes del Norte América se practica la circuncisión y de esto, Acosta y López de Gomara, hacen mención. Pero lo que más tiende a fortificar la opinión en cuanto al origen hebreo de las tribus americanas es una especie de arca, aparentemente igual que la del Antiguo Testamento; los indios llevan ésta consigo a la guerra; no le permiten nunca que toque el suelo haciéndola descansar sobre piedras o pedazos de madera, considerando sacrilegio e ilegal abrirla o mirar dentro de ella. Los sacerdotes americanos guardan escrupulosamente su santuario y el sumo sacerdote lleva en su pecho un racional blanco adornado con piedras preciosas, que recuerda al Urim del sumo sacerdote judío, de quien también nos recuerda por medio de una vincha con 55 plumas blancas en su frente". (Tschudi, pág. 9-10).
El hecho más notable entre los indígenass norteamericanos, que nos refiere a los judíos, es su adoración al Gran Espíritu, o Jehová, en todas partes, y tal cómo los judíos,  ellos fueron mandados a hacerlo por precepto divino, en lugar de adorar a una pluralidad de dioses como hacían los paganos. 

Los indígenas norteamericanos no son idólatras. Se dirigen al Gran Espíritu y no conocen mediador ya sea personal o simbólico. Las tribus indígenas están divididas en clanes con jefes, símbolos, insignias, etc., y muchas de sus formas de adoración las he encontrado sumamente parecidas a las de la institución mosaica. 

Los judíos tienen su Sanctasanctórum; y lo mismo puede decirse de los indígenas, tienen su casa (choza) del hechicero que es siempre considerada como lugar sagrado. 

Igual que los judíos, ellos tienen sus sumos sacerdotes y profetas. 

Entre los indígenas como entre los antiguos hebreos, a las mujeres no se les permite adorar junto con los hombres; y en todos los casos, también comen separadamente. 

Los indígenas americanos en todas partes, igual que los judíos, creen que ellos son el pueblo favorito del Gran Espíritu, y son perseguidos, ciertamente igual que aquel pueblo primitivo, tanto que todas las manos parecen levantadas contra ellos, e igual que los judíos, destinados a ser dispersados sobre todo el mundo, al parecer castigados por el Todopoderoso y despreciados por el hombre. 

En sus casamientos, tal como lo hicieron los primitivos judíos, "compran" sus esposas con regalos y en muchas tribus se asemejan notablemente en otras formas y ceremonias de sus matrimonios. 

En sus preparaciones para la guerra y la paz son sorprendentemente similares. 

En el tratamiento de los enfermos, entierro de los muertos y duelo son también similares. 

Se parecen también en sus baños y abluciones en todas las estaciones del año como parte de su observancia religiosa, teniendo lugares separados para hombres y mujeres para hacer estas inmersiones, y la costumbre entre las mujeres de separarse durante la influencia lunar es exactamente conforme a la Ley Mosaica. 

La costumbre de la separación es uniforme entre las. diferentes tribus. En casi toda familia de una tribu puede encontrarse un pequeño aposento, lo suficientemente grande para contener una persona, el cual está construido a una pequeña distancia de la casa familiar y ocupado por la esposa e hija, según las circunstancias, donde ella vive sola hasta que está preparada para volver a la casa. Después de esta temporada de separación, antes que pueda entrar a la habitación familiar, es requisito exigido la purificación, precisamente de acuerdo con el mandamiento judío. 
"En sus fiestas, ayunos y sacrificios son sumamente iguales a aquellos pueblos primitivos. Muchos de ellos tienen una fiesta muy semejante a la fiesta anual de la Pascua judía; y otros una muy parecida a la de los Tabernáculos que dura ocho días, haciendo sacrificios de los primeros frutos y lo mejor de todas las cosas, muy semejante al voto propiciatorio o sacrificio de las paces de los hebreos... Entre la lista de sus costumbres nos encontramos con una de ellas que tiene su origen en el Código ceremonial hebreo, y las cuales son muy peculiares en su forma, y parece completamente improbable y casi imposible que dos pueblos diferentes puedan haberlo hecho igual sin algún conocimiento entre uno y otro". (Catlin, "North American Indians", Londom 1841, 2:232-234). 
"La primera razón para determinar que los indios son de descendencia hebrea es su creencia en la simbólica purificación del agua. Los habitantes del Yucatán dan al agua con que bautizan a sus hijos el título de agua de regeneración. Los indígenas de Yucatán invocan a aquel, a quien ellos creen el Dios viviente y verdadero, y de quien no hacen imagen. La segunda razón para creer que la religión de los indígenas es el judaísmo es que ellos usan la circuncisión. Tercero: que ellos esperaron un Mesías. Que muchas palabras relacionadas con la celebración de sus ritos religiosos eran claramente de descendencia hebrea. Que Las Casas, Obispo de Chiapas, quien tuvo "los mejores medios de verificar los hechos", era de esa opinión. Que los mismos judíos, incluyendo algunos de los más eminentes Rabíes, tales como Menasseh Ben Israel y Montesinos, mantuvieron esto verbalmente y por escrito. El dilema en, que algunos de los escritores españoles tales como Acosta y Torquemada pusieron a sus lectores no dejándoles otra alternativa que llegar a la conclusión que los hebreos colonizaron a América y establecieron sus ritos entre los indios, o que el demonio ha falsificado, en el Nuevo Mundo, los ritos y ceremonias que Dios dio a su pueblo elegido. El octavo es la semejanza que guardan muchas ceremonias y ritos de los indios con las de los judíos. La similitud que existió entre las leyes morales de los indios y hebreos; las tradiciones mexicanas y peruanas suplieron el conocimiento que los indios poseían; la historia contenida en el Pentateuco. La tradición mexicana del Teo-moxtli, o Libro Divino de los toltecas. Las famosas emigraciones desde Aztlán (Asia). Los rastros de historia judía, tradiciones, leyes, costumbres que son encontradas en las pinturas mexicanas. La frecuencia del sacrificio entre los indios y la consagración religiosa de la sangre y grasa de las víctimas. El estilo de la arquitectura de sus templos. Los flecos que los mexicanos usaban en sus ropas. Una similitud en las formas y costumbres de las tribus indias, lejos de la monarquía central de México y Perú, a aquellas de los judíos, que escritores no españoles lo notaron —tales como William Penn".— (Kingsbo- rough; Mill. Star 70: 836-837). 
"En la orilla tropical de las Antillas y parte norte de Sudamérica, encontramos indios completamente distintos de nuestras tribus en los Estados Unidos, de la América Central o de la parte occidental de Sudamérica. Muchos de éstos son notablemente semitas en apariencia y aun se adhieren a las costumbres semitas". (A. Hyatt Verrill, "The American Indian", 1927, pág. 4). 
"Los niños aztecas fueron enseñados a obedecer a sus padres y respetar a las personas mayores. Esto está de acuerdo con la Ley Mosaica. El pinchar con espinas parece haber sido un castigo educacional. Los judíos' también tienen un proverbio 'dar coces contra el aguijón' (Hechos 9:5)". (Sjodahl, pág. 361). 
"Como costumbre entre los orientales, las novias eran elegidas por sus padres... Se suponía que un hermano debía casarse con su cuñada viuda, como en la Ley Mosaica; pero, con esta diferencia: bajo el Código Azteca él estaba bajo, la obligación de hacerlo si había niños que cuidar sin medios de subsistencia. Bajo la Ley Mosaica, el matrimonio levítico fue instituido con el expreso propósito de perpetuar el nombre del difunto. (Deut. 25:5-6)". (Sjodahl pág. 361) 
"En el undécimo mes todas las mujeres que habían sido madres durante el año eran 'purificadas', (cf. Lev. 15:19. 30; para la idea del agua consagrada, véase Núm.. 19:2-9) y los niños presentados ante el Señor. La circuncisión fue practicada por algunos, pero, no observada en general''. (Sjodahl pág. 363). 
"Un famoso explorador francés, M. de la Borde, (Caribbeans, París, 1875) dice: 'Muchos de los habitantes del Caribe me han dicho que sus antepasados eran un pueblo grande y poderoso a quienes no puedo dejar de identificar con los judíos. Sus leyes relacionadas con el matrimonio son las mismas, y a ellos se les prohibía comer carne de animales tales como el cerdo sudamericano". (Lee, pp. 126-127). 
 El geógrafo y arqueólogo Kanne (American In-dian Myths, Leipzig, 1813., p. 57) dice:
'Encontramos el zapato de autoridad (Salmo 60:8) y la zapatilla de la esposa en los ritos sociales del antiguo Perú, exactamente como era entre los judíos. La parte principal de la ceremonia religiosa era sacarle el zapato a la novia. Si por cualquier causa el novio se reusaba a sacarlo, era denigrado como lo era un hombre entre los judíos que se negara a casarse con la viuda de su hermano fallecido. Esta ley también prevalecía en países más hacia el norte aun tan lejos como México". (Lee, pp. 127-123) 
"Cuando se reconocía la descendencia (entre los indios) a través de la línea femenina, el esposo por medio del matrimonio se unía a la generación de la esposa. La "propiedad", con excepción de unos pocos artículos de uso personal, pertenecía a la esposa, no teniendo el esposo derecho sobre ella. El precio de un hombre asesinado era entre los hurones, sólo tres cuartos del precio de una mujer. Este arreglo social nos puede parecer extraño, pero, era similar al que prevalecía entre los semitas en los días de Abraham. Sara era la 'princesa' como su nombre lo implica. Es decir, ella era la Jefa. Sus sucesores fueron Rebeca, Lea, Dina y Sera, la hija de Asen el hijo de Zilpa criada de Lea. (Núm. 26:46). También en Egipto en aquellos días, la mujer era la dueña de la casa. Ella poseía la propiedad, y la herencia era a través de la línea femenina. Este hecho social fue preservado entre los indios americanos como lo es hasta hoy día, hasta cierto punto, entre los árabes del desierto'''. (Sjodahl, pp. 279-280).
Semejanzas Hebreas

Una extensa literatura, más allá del alcance de este escrito, trata la teoría que los indios americanos son de origen hebreo. Damos aquí unas pocas y variadas evidencias. Estos ejemplos pueden ser grandemente multiplicados.
"Se nos dijo en una ocasión que, cuando el señor Catlin vio copias de las caras y cabezas de los reyes egipcios del Museo Británico, exclamó con un solemne juramento: "¡Estos deben haber sido pieles rojas'!" (Lee, p. 98).
En el año 1829 el explorador británico Pentland, descubrió en el valle de Sorata, cerca de la frontera oriental del Perú, una tribu muy peculiar y evidentemente muy antigua, de la cual dice:
"Su fisonomía, expresión y físico son completamente diferentes de aquellos otros nativos en estas partes; ciertamente, ellos no son indios, siendo extraordinariamente parecidos a los judíos. Guardan su idioma muy cuidadosamente para ellos, y no es entendido por ninguna de las tribus de indios de los alrededores". (Lee, p. 36).  
Con referencia a las tribus indias que circundaban la frontera sudoeste de su colina, Guillermo Penn en una carta fechada el 14 de agosto de 1683, dijo:
"En cuanto al origen de estos indios estoy listo para creer que son de raza hebrea, es decir, del tronco de las Diez Tribus, Los he encontrado tan parecidos y sus hijos de tan vivida semejanza que uno piensa encontrarse en Duke Flaec o Baiy Sueet (Sección judía de Londres). Pero esto no es todo; ellos concuerdan en ritos, calculan por la luna, ofrecen los primeros frutos, celebran una fiesta como la de los Tabernáculos, hacen sus altares sobre doce piedras y guardan duelo por sus muertos durante un año''. (Lee, pp. 124-125). 
"El señor Latifau publicó un libro intitulado "Moeurs des Sauvages Americains", y al final del primer volumen nos da la letra y música de las canciones sagradas que los indios cantaban en sus ceremonias religiosas. El notó sus expresiones favoritas 'Me schee hah y schee loh' que cantaban en relación. con esta otra palabra 'Yoh heh wah de esta manera: —'Yon me schee hah, he me schee-loh-heh, wah me schee hah, y schee-loh-you, schee-loy-heh schee loh'. Aunque el señor Latifau no sabía nada de ellas, estas dos palabras (maschiach y schiloh) no solamente son hebreas, sino que solamente pueden ser encontradas en relación con las más antiguas leyendas hebreas y principalmente en el libro de Génesis''. (Lee, p. 63). 
Cerca de Newark, Ohío, en 1860, se encontró un compendio de los Diez Mandamientos grabado en una lápida de piedra en 256 caracteres del antiguo hebreo. (Bancroft, 5:94-95). Esta lápida y otra grabada con caracteres hebreos están ahora en un museo en Coshocton, Ohío. Aproximadamente en 1565 en Newark, Ohío, fueron encontrados enterrados en túmulos, varios caracteres hebreos, uno de los cuales tenía esta inscripción, donde estaba enterrado un muerto: "Quiera el Señor tener piedad de mí un nefita". (Traducido Nephel). (Roberts 3:56). 
El señor José Merrick, persona muy respetable en Pittsfield, Mass., hizo el siguiente relato:
"Que en 1815 él estaba, nivelando un terreno... Después de terminado el trabajo, caminando sobre el lugar descubrió una correa negra... Tratando de cortarla encontró que era tan dura como el hueso. Al conseguir abrirla halló cuatro pedazos de pergaminos. Ellos eran de matiz amarillo obscuro y contenían cierta clase de escritura... Tres pedazos fueron enviados a Cambridge, donde fueron examinados descubriéndose que habían sido escritos, con una pluma, en hebreo bien legible. La escritura del otro pergamino eran citas del Antiguo Testamento. Véase Deut. 6:4-9; 11: 13-21; Éxodo 13:11-16" (Ethan Smith's "View of the Hebrews" del Mill. Star 21:274; Roberts 3:49; 50). 
Humboldt dice hablando de algunas imágenes que fueron encontradas cerca del antigüo templo de Mexitli (México):
"La frente está adornada con un collar de perlas en la orilla, de una estrecha vincha. El cuello está cubierto con una especie de pañuelo triangular al cual están prendidas veintidós pequeñas borlas. Estas borlas, y el aspecto general del tocado, me recordaban fuertemente lo que había leído acerca de las manzanas y granadas en las túnicas de los antiguos Sumos Sacerdotes hebreos". (Lee, pág. 32-33). 
"Los incas "también tenían un año lunar de 354 días, al cual ellos agregaban 11 días para hacerlo corresponder con el año solar. Este comenzaba el 22 de junio, después de la cosecha, y era inaugurado con un festival llamado 'Intip Raymi', cuando se ofrecían sacrificios y el pueblo banqueteaba. Hay una extraordinaria semejanza entre este año lunar de los peruanos y el año sagrado de los hebreos. Este último tiene también 354 días y se le agrega un mes cada tercer año. Empezaba poco después que el primer grano estaba maduro y era inaugurado con un festival, la así llamada fiesta de la siega. (Éxodo 23:16; Lev. 23: 9-10; Deut. 26:10). Se necesita una porción grande de credulidad para creer que esta semejanza es debida solamente a la casualidad". (Sjodahl, p. 314). 
"Los pueblos (incas) estaban divididos en 'chuncas' compuestas de diez familias. Diez chuncas, cien familias, forman una 'pachaca'. Diez pachacas, forman una 'huaranca', y diez huarancas, diez mil familias, era un 'hunu'. Por consiguiente, un hunu consta de cincuenta mil individuos si contamos cinco personas por familia. Cada una de estas divisiones tiene sus propios oficiales. El deber del presidente de las pachacas era ver que toda familia tuviera semilla para sembrar y material del cual hacer ropa, etc. Eran responsables también por la moral del pueblo bajo su autoridad, teniendo que reportar los delitos a los oficiales superiores, quienes tenían el deber de castigar a los infractores. La división de la población en chuncas, pachacas, huarancas y hunus, nos recuerda la división de las Diez Tribus de Israel en diez, cincuenta, cientos y miles con 'caporales' sobre cada división." (Éxodo 18: 21; Deut. 1:15: y quizás Lev. 26:26 donde aparece que cada 10 familias compartían un horno). (Sjodahl, pp. 299-301).
Hay también entre los indios americanos un número grande de locuciones proverbiales, que parecen haber venido de fuente hebrea:

  1. "¿Nos borrarás para siempre. Oh Señor?" (Pres-cott, México 1:54). "Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu Santo vea corrupción". (Salmos 16:10).
  2. "Concédenos, por tu gran misericordia, los dones que no somos merecedores de recibir por medio de nuestros propios méritos". (Prescott, México 1: 54). "No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos. Ayúdanos, Oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: Y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre". (Salmos 79:8-9).
  3. "Guarda la paz con todos", (ibídem). "Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios". (Mateo 5:9; 3 Nefil 2:9).
  4. "Soportad las injurias con humildad", (ibídem). "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos". (Mateo 5:10; 3 Nefi 12:10).
  5. "Dios, que todo lo ve, os vengará", (ibídem). "Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público". (Mateo 6:6 cf. 6:18; 3 Nefi 13:6, 18).
  6. "El que mira muy curiosamente a una mujer, comete adulterio con sus ojos", (ibídem)."Mas yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón". (Mateo 5:28; 3 Nefi 12:28).
  7. "La mujer que enviuda, dice Torquemada, si ella es joven, debe casarse con el hermano o pariente más cercano de su esposo". (Los Indios, su Historia y sil Civilización", Batres Jáuregui, p. 57; Smith, p. 99) "Cuando hermanos estuvieren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado entrará a ella y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco", (Deut. 25:5)
Tomás W. Rrookbank (Imp, Era 14:983-988) muestra que las medidas de las ruinas en la América Central, cuando eran medidas en 'codos' (2.1.888 pulgadas) y sus divisiones (dígitos), pueden ser expresadas en múltiplos de cinco dígitos. Da un número de mediciones para mostrar que el sistema 'codal-dígito' debe haber sido usado por ellos. El 'codo' era la unidad ordinaria de longitud entre los hebreos.
"Landa dice en su libro, que algunos ancianos de Yucatán le relataron la historia, transmitida por muchas generaciones, que. los primeros pobladores habían venido del este por agita. Estos navegantes eran unos 'a quienes Dios había libertado abriendo para ellos doce caminos en el mar'. Si hay alguna verdad en esta tradición., estos progenitores pueden haber sido una de las tribus perdidas de Israel. Un lado interesante de esta hipótesis es la semejanza, claramente semítica, de algunas de las esculturas y murales encontradas en Chichen-Itzá y en otras antiguas ciudades mayas. La dignidad de las fases y serena pose de estos grabados o pinturas es sorprendentemente hebraica. En un artículo escrito por el señor Eduardo Huntington para la revista Harper, se hace referencia a la semejanza judía de los modernos mayas, y yo he notado la similitud. Un "escritor prominente de Yucatán, considera la posibilidad del origen judío para los mayas, siendo la más sólida de las varias teorías que yo he mencionado''. (T. A. Willard,. "La ciudad del Pozo Sagrado", pp. 35-36, y nota, véase también la fotografía enfrentando p. 36).

22 febrero 2009

El nacimiento de Jesucristo y Quetzalcóatl

Un reportaje del canal Discovery, muestra los acontecimientos astronómicos ocurridos al tiempo del nacimiento de Jesucristo y su relación con la estrella de Belén. Expone que según descubrimientos científicos realizados, efectivamente en esa época ocurrió una especie de ordenamiento estelar que permitió un fenómeno posible de interpretar como la estrella del nacimiento de Cristo, sin embargo, lo extraño para la ciencia es que según los cálculos, este hecho debió haber ocurrido aproximadamente el día 6 de abril y no el 25 de diciembre. Como sabemos por revelación, el 6 de abril está relacionado con varias fechas importantes, como la organización de la Iglesia, o el nacimiento del Salvador. Compartimos este  artículo inédito sobre este tema enfocado también con el nacimiento de Quetzalcóatl.

Por Bruce W. Warren con extracto de investigación.
Notas de paso a paso a través del Libro de Mormón por Alan C. Minero (inédito).
Traducción libre Álvaro Figueroa.


En D.y C. 20:1 dice lo siguiente: 
"El aumento de la Iglesia de Cristo en estos últimos días, siendo un mil, ochocientos treinta años desde la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en la carne ... en el cuarto mes, y en el sexto día del mes que se llama de abril, "
Bruce Warren señala que en 1987, Dennis O. Clawson estuvo examinando el extenso calendario Olmeca-Maya de Mesoamérica, a fin de ver cómo se interpretaría la fecha del nacimiento de Cristo (Jueves, 6 de abril  de 1 a.C.) Para su deleite, la fecha fue 7.17.17.17.13 1 Ben 6 Mak.

El 6 Mak es la fecha del año nuevo en el calendario mixteco. La parte 1 Ben se asocia con el nacimiento de Quetzalcóatl, y el largo de la fecha representa el comienzo de una importante ronda en el calendario. 

Este asombroso paralelo con Libro de Mormón habla del Mesías en la Antigua América y su única correspondencia con el calendario Olmeca-Maya de Mesoamérica. Es sorprendente, por decirlo menos. (Ver Minerva Teichert la pintura del Cristo resucitado en América, con una muestra de aves Quetxzalcoatl. Este respecto corresponde a la figura del encabezamiento).

Una prueba indirecta de que esta fecha corresponde al nacimiento de Quetzalcóatl (Cristo) se encuentra en el Templo en Chichen Itza, Yucatan, Mexico. En la puerta del Templo de El Castillo en Chichén Itzá, Yucatan, Mexico, hay una figura tallada  de un ser barbudo que representa a Quetzalcóatl.

En el equinoccio de primavera, el sol proyecta una sombra en la esquina de la pirámide escalonada, formando la creación de un cuerpo de serpiente de luz a lo largo de la escalera tallada llegando a la cabeza de la serpiente en la base. (Ver foto por Garth Norman.) Esta serpiente se ilumina sobre la aparición de otra serpiente que representa a Quetzalcóatl, desciende lentamente desde la parte superior de la pirámide y el sol en los cielos. Los investigadores descubrieron que a partir de Mérida la serpiente de la luz alcanza su máxima perfección, el 6 de abril.


A pesar de que este Templo fue construido en el siglo X en la celebración del gobernante Quetzalcóatl Ce Acatl, del que ya se ha señalado, que, debido a las circunstancias de su nacimiento, tomó sobre sí el nombre del legendario dios Quetzalcóatl,  el tipo y la sombra de este templo se remonta tal vez más allá del siglo X al  dios original mesoamericano del renacimiento, la resurrección y la vida.

La sombra que señala a este antiguo dios al extenderse la serpiente hacia adelante, en la misma dirección que movería sus pasos, indicaría un camino que conduce a su cenote sagrado, a un sacrificio, a unas "aguas vivas", a la lluvia, a la vida y a dios.

Al principio de cada ronda del calendario, los sacerdotes de Mesoamérica invitaban a la gente a comenzar de nuevo la vida. 

A veces, los Templos fueron destruidos, pero construidos nuevamente desde la parte superior de los antiguos. Curiosamente, los aztecas han reconstruido su templo a Quetzalcóatl (su dios de renacimiento y resurrección) en AD1507.

Esto significa que: 
  1. El templo de Quetzalcóatl fue construido para conmemorar su cumpleaños, y 
  2. El templo de Quetzalcóatl fue construido para conmemorar una nueva e importante ronda en el  calendario, luego de que Quetzalcóatl nació en el año 1 aC1 "[Bruce Warren , Ancient America Foundation Newsletter, N º 3 de diciembre de 1994, págs. 5-7] 5-7]
Ammon O'Brien añade a propósito de la idea del día y la noche; el día era visto como un signo del nacimiento del Salvador. Así era observado en Mesoamérica:
Una prolífica fuente de información sobre la antigua cultura de México es la obra de Fray Bernardino de Sahagún. Looking en cuanto al libro dice veamos el capítulo 2 en su Historia General de las Cosas de Nueva España (florentino del Codex), que se ocupa de la cosmología de los nahuas, nos encontramos con la leyenda de una noche cuando la luna aparece gloriosa. Las siguientes palabras se registran en: "Como el sol que brilló (la luna), y fue como durante el día. Se dijo, "Es casi como el día; en todo el mundo es brillante. La luz se propaga en todo el mundo." [Ammón O'Brien, ver más allá de la actualidad con la Antigua América, pp. 271, 263-264, 25].

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