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29 octubre 2010

El episodio de la muerte de Labán en el Libro de Mormón

Extracto del libro aún inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro”.
Por Rafael Diogo Jara.

“Por lo que obedeciendo la voz del Espíritu y cogiendo a Labán por los cabellos, le corté la cabeza con su propia espada.” (1 Nefi 4:18)
Este episodio relatado en El Libro de Mormón, ha constituido una fuente de críticas sobre su autenticidad. Normalmente, los mayores críticos del Libro de Mormón son defensores de la Biblia, quienes suponen que el Libro de Mormón pretende ser un sustituto de la misma, desconociendo su sagrada misión de ser otro testamento de Jesucristo.

Este capítulo no pretende describir los detalles que llevaron a Nefi a realizar este acto, exceptuando decir solamente que fue compelido tres veces por el Espíritu a que lo hiciera (1 Nefi 4:10-12). Tampoco se describirá el tipo de vida malévola de Labán y los justificativos que pudiera tener Nefi para hacerlo. Nos concentraremos en si es posible que Dios lo haya mandado, y si Dios podría disponer que se realizara un hecho semejante.

Primeramente se debe decir que Dios es el Señor de la vida y de la muerte, por Él nacemos y por Él también morimos, disponiendo de los momentos y las ocasiones según su voluntad y propósitos. Como dijo Job “Jehová dio, y Jehová quitó.” (Job 1:21). Sin embargo, Dios hace responsables a los hombres que interfieren maliciosamente tanto en la vida como en la muerte.

En las escrituras hay abundantes referencias a que Dios ha ordenado ejecutar la muerte de determinadas personas. Así como hay abundantes referencias de profetas que fueron grandes a los ojos de Dios y que debieron cumplir designios de esta naturaleza sin perder la santidad.

Téngase presente que el episodio de Nefi que analizamos, ocurrió aproximadamente entre los años 600 y 592 a.C., en plena vigencia de la ley mosaica.

Todos honramos a Abraham, y a este gran hombre se le puso a prueba su fe y confianza en Dios mandándole sacrificar a su propio hijo. Dios lo mandó, y Abraham estuvo dispuesto a hacerlo sin cuestionar la voluntad de Dios. Sin dudas, con gran dolor en el alma, pero confiando en Dios. Finalmente el acto no fue llevado a cabo, porque Dios mismo intercedió diciéndole:
“…No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya sé que temes a Dios, pues no me rehusaste tu hijo, tu único.” (Génesis 22:12).
Abraham fue grande a los ojos de Dios y de su descendencia, la que llegó a ser tan numerosa como las arenas del mar. Este acto fue un símbolo de lo que ocurriría más adelante en el tiempo, cuando Dios mismo debería sacrificar a su propio Hijo Unigénito para salvar a toda la humanidad. La grandeza de Abraham no tiene parangón, y nadie cuestiona lo que estuvo dispuesto a hacer, se lo admira porque obedeció la voz de Dios.

Sin embargo a otros profetas, que también fueron grandes a los ojos de Dios, se les encomendó tareas difíciles como la encomendada a Nefi.

Nadie desconoce la grandeza de Moisés, y nadie cuestiona la muerte de los primogénitos del faraón y su pueblo, donde Moisés tuvo un protagonismo sin precedentes para la liberación del pueblo de Israel. Tampoco se cuestiona el incidente cuando atravesaban el Mar Rojo y Dios le mandó a Moisés diciéndole:
“Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.” (Éxodo 14:26).
 Según el registro Bíblico, el ejercito del rey de Egipto estaba compuesto por:
“…Seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos,…toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército.” (Éxodo 14:7,9).
Tampoco cuestionamos a Elías, por el incidente en el arroyo de Cisón cuando dijo:
“Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron, y los llevó Elías al arroyo Cisón, y allí los degolló.” (1 Reyes 18:40). 
Estos profetas de Baal que fueron degollados eran 450 en total.

Tanto Moisés como Elías, como seres trasladados, estuvieron con Jesús en el Monte de la Transfiguración (Marcos 9:2-4). El obedecer la voz de Dios en ninguna manera hace pecadores o indignos a los hombres, al contrario, los engrandece y exalta.

Por lo tanto, lo que Nefi hizo al matar a Labán, fue menor a una milésima parte de lo que hicieron otros profetas bíblicos también con la aprobación divina. Y no hemos considerado aún los incidentes de Josué al invadir la tierra prometida matando a todos y perdonando solamente a la ramera Rahab (Josué 6:17). Ni tampoco hemos considerado el incidente entre Samuel y Saúl, donde el profeta le manda:
“Ve, pues, y ataca a Amalec, y destruye todo lo que tiene y no te apiades de él; mata a hombres y a mujeres, a niños y hasta a los de pecho, y vacas y ovejas, camellos y asnos.” (1 Samuel 15:3).
Entonces, puede ser difícil para las personas entender los designios de Dios de esta naturaleza, así como también entender los desastres naturales. Para el hombre común la vida termina con la muerte, sin embargo para Dios, no termina con la muerte, ni comienza con el nacimiento. Cuando Él lleva a alguien de esta vida, siempre algún propósito noble existe. A veces, los hombres en este mundo tienden a degenerarse en la maldad y la incredulidad, entorpeciendo la felicidad de los otros hijos de Dios, y en el mundo de los espíritus, tienen la posibilidad de regenerarse. Otras veces, culminaron su estado de probación, y Dios los lleva para sí.

Sin embargo, en cuanto a los episodios relatados, si en alguna manera eran regidos por la ley mosaica, en el meridiano de los tiempos Jesucristo dio fin a esta antigua ley, diciendo:
“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al malo; antes bien, a cualquiera que te golpee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra… Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:38,44).
Conclusión: Los textos analizados en este capítulo constituyen un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque:

a)  Si juzgáramos a Nefi por el episodio relatado en el capítulo 4, no podría ser menor, ni a Elías, ni a Moisés, ni a Josué, ni al profeta Samuel, y ni a otros profetas bíblicos.
b) Entonces, sí, es posible que Dios le haya mandado a Nefi matar a Labán.
c) También, fue demostrado que Dios podía disponer que se realizaran actos semejantes, como Señor de la vida y de la muerte.

(Rafael Diogo Jara - "Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón - Insertos en el Propio Libro").

12 octubre 2010

Las cimitarras del Libro de Mormón

 Extracto de "Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón - Insertos en el Propio Libro" de  Rafael Diogo Jara

Ejemplo de un modelo de espada curva denominada "cimitarra"
"Y aconteció que los armé con arcos y con flechas, con espadas y con cimitarras, con mazas y con hondas, y con cuanto género de armas pudimos inventar..." (Mosíah 9:16)

Las armas que menciona  Zeniff en esta cita, exceptuando la cimitarra, son armas que la arqueología y la historia han mencionado con características comunes de las que usaban los pueblos de América. El arco, la flecha, mazas y hondas, pueden encontrarse en cualquier museo o libro de historia y estos registros son evidencia de que eran utilizadas hasta por los indígenas de nuestro país.

Lo que José Smith traduce como “cimeters”, o su equivalente “cimitarra” en español, se entiende por una espada curva y quizá fue esa la palabra del lenguaje moderno que encontró para designarla. Aunque las espadas curvas fueron utilizadas por diferentes pueblos en diversas épocas de la historia, y cada una de ellas tenía su propia denominación, sin ser expertos en el tema, en general se las denomina a todas con el término “cimitarra”.

Es probable que el arma en la cita referida haya sido inventada por los nefitas o lamanitas, ya que Zeniff hace referencia a que inventaban armas. Las armas van evolucionando y se van sustituyendo por las más modernas o más efectivas. Este tipo de arma, traducida por José Smith como “cimitarra”, es mencionada varias veces en el Libro de Mormón siendo utilizada tanto por nefitas como por lamanitas, y se las mencionaba conjuntamente con las espadas. Sin embargo la cimitarra deja de mencionarse aproximadamente en el año 52 a.C. (Helamán 1:14). Aunque la espada se siguió mencionando hasta la batalla final de Mormón aproximadamente entre los años 400 y 421 d.C. la cimitarra, al ser curva era un arma usada para que cortara, siguiera su trayectoria y no se incrustara. Aproximadamente en el año 74 A.C. ya se comenzaba a mencionar que los ejércitos nefitas iban protegidos con escudos, con ropa gruesa (Alma 43:19) y con cascos (Alma 43:38), por lo que la cimitarra ya no resultaba tan efectiva, y posiblemente se discontinuó su uso.

Conclusión: El texto analizado en este capítulo constituye un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque: 
a) Aunque la palabra utilizada para designar a esta arma es la misma con la que se designa a otras armas de otros pueblos, nada indica que los pueblos de América no hayan tenido la capacidad de inventar una espada curva con características semejantes a la que José Smith tradujo como “cimitarra”. 
b) Si desde el siglo anterior al nacimiento de Jesucristo no se ha mencionado más a la “cimitarra”, es probable que se haya sustituido por otra arma y discontinuado su uso, por lo que se hace más difícil encontrar abundantes evidencias arqueológicas, porque estamos hablando de más de dos mil años atrás.

Citas de otros autores relacionadas con el tema:

• “Cimitarra: La voz cimitarra parece venir de la derivación italiana "scimitarra" del shamsir persa, y sirve en occidente para referirse a cualquier sable curvo musulmán u oriental. Por ello, dentro del término cimitarra, -que en sí mismo no es un arma concreta-, entrarían las siguientes armas:

Shamsir: si es de origen persa.
Kiliç: si es de origen otomano.
Saif: si es de origen árabe.
Talwar: si es de origen indio.
Nimcha: si es de origen magrebí.
Etc...
“Por tanto, al ser armas que se diferencian escasamente unas de otras, pero que a la postre difieren, el término cimitarra es una voz genérica para todas ellas” (1).
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

• “Pirámide de Tula. Cultura Tolteca (México). Atlantes - La estructura más importante descubierta hasta el momento en la ciudad de Tula es el Templo de Tlahuizcalpantecuhtli. En la parte superior de la pirámide se hallaba el templo propiamente dicho, cuyo techo estaría sostenido por cariátides y pilastras monumentales. Estas cariátides representan guerreros de gigantescas proporciones que exhiben un amplio pectoral en forma de mariposa; ancha faja y delantal bordado, de forma triangular; casco cilíndrico finalizado en un penacho de plumas; portando una espada curva en la mano izquierda y un lanzadardos en la derecha. Los atlantes visten hasta las rodillas y levantan los brazos en ademán de sostener algo. Estas figuras tienen una interesante relación con Chichén Itzá" (2).
Fuentes
  1.  (Wikipedia – La Enciclopedia Libre)
  2.  (http://www.artehistoria.jcyl.es/cronicas/obras/10301.htm)

04 agosto 2010

Perdidos en el desierto



“Y aconteció que cuando los lamanitas descubrieron que el pueblo de Limhi había partido de la tierra durante la anoche, enviaron un ejército al desierto para perseguirlos. 
Y después de perseguirlos dos días, no pudieron seguir más el rastro; por tanto, se perdieron en el desierto.” (Mosíah 22:15-16)

Casualmente, hace pocos días, escuché a alguien opinar que no había testigos para escribir en el Libro de Mormón este acontecimiento, de que los lamanitas después de perseguir al pueblo de Limhi se hayan perdido en el desierto.

Me pareció en ese momento que podía iniciar una investigación para ver si encontraba alguna pista que me pudiera hacer saber como pudo el registrador asentar que los lamanitas se perdieron en el desierto después de perder el rastro del pueblo de Limhi.

Fue más sencillo de lo imaginado. Los sucesos secuenciales relacionados serían los siguientes:

a) Alma, uno de los sacerdotes del inicuo rey Noé, quien creyó en las palabras del profeta Abinadí, salió a predicar las enseñanzas de Abinadí, a quien el rey Noé había matado en la hoguera. (Mosíah 18:1).

b) Alma y la gente que creyó en él se ven obligados a huir del rey Noé, hacia el desierto. (Mosíah 18:34-35).

c) Gedeón, quien era enemigo del rey Noé, cuando intenta matar al rey,  huye a la torre y ve que lo están invadiendo los lamanitas. Gedeón le perdona la vida. (Mosíah 19:2-8).

d) El rey Noé manda que el pueblo huya al desierto con sus mujeres e hijos. En la huida el rey mandó que los hombres abandonaran a sus mujeres e hijos y huyeran de los lamanitas. Muchos no quisieron huir y prefirieron perecer con sus familias. Los lamanitas perdonaron la vida de éstos y los tomaron cautivos. (Mosíah 19:9-15).

e) Entre los cautivos estaba el hijo del rey Noé, que se llamaba Limhi. (Mosíah 19:16).

f) Los que siguieron al rey se arrepintieron, y quisieron volver a la tierra de Nefi, y si sus esposas e hijos habían sido asesinados, procurarían vengarse. El rey no les permitió, y se enojaron y le hicieron padecer la muerte por fuego, tal como él lo había hecho a Abinadí. Gedeón regresó al desierto en busca del rey Noé y los que lo siguieron, y encontró a todos menos al rey, a quien habían matado, y a sus sacerdotes que huyeron al interior del desierto. (Mosíah 19:18-23).

g) El pueblo le confiere el reino a Limhi, y éste empezó a instituir el reino y establecer la paz entre su pueblo y la paz con los lamanitas. (Mosíah 19:25-27).

h) Los sacerdotes del rey Noé avergonzados no se atrevieron volver a sus esposas y a sus hijos. Mientras permanecían en el desierto raptaron a unas pocas hijas de los lamanitas que estaban reunidas. (Mosíah 20:3-5).

i) Los lamanitas primeramente supusieron que fue el pueblo de Limhi y les hace la guerra. En la batalla cae con vida el rey de los lamanitas. Gedeón le hace ver al rey de los lamanitas y al rey Limhi que los responsables del rapto de las hijas de los lamanitas debieron ser los sacerdotes del rey Noé. (Mosíah 20:6- 26).

j) Aparece en la escena Ammón, que había emprendido una expedición desde Zarahemla, y encuentra al pueblo de Limhi. Con la llegada de Ammón, el pueblo de Limhi hace planes para huir, porque eran súbditos de los lamanitas. Gedeón presenta un plan y huyen al desierto, y después de muchos días llegan a la tierra de Zarahemla. (Mosíah 21:23-24; 22:1-13).

k) Los ejércitos lamanitas que habían perseguido al pueblo del rey Limhi, estuvieron perdidos en el desierto muchos días, y encontraron a los sacerdotes del rey Noé que a esa época ya poseían un país llamado Amulón, y labraban la tierra. Los lamanitas les tuvieron compasión, porque las esposas de los sacerdotes del rey Noé, que eran las hijas de los lamanitas que habían raptado, salen al encuentro de los ejércitos y les suplican por sus maridos. (Mosíah 23:30-34).

l) Los sacerdotes del rey Noé se unen a los lamanitas, y estos anduvieron en el desierto buscando la tierra de Nefi, cuando descubrieron a Alma y a sus hermanos y les piden que les enseñe al camino de regreso a cambio de sus vidas y su libertad. (Mosíah 23:35).

m) Por lo tanto, el pueblo de Alma supo que los lamanitas andaban perdidos, porque ellos le pidieron que les enseñara el camino de regreso. (Mosíah 23:36).

n) Alma les enseñó el camino de regreso, pero los lamanitas no cumplieron su promesa y les pusieron guardias alrededor de Alma y sus hermanos. (Mosíah 23:37).

o) Con la intervención divina, Alma y su pueblo huyeron de los opresores, y finalmente llegaron a la tierra de Zarahemla, y los recibió el rey Mosíah, quien previamente había recibido también al rey Limhi y su pueblo. (Mosíah 24:23-25).

Que los lamanitas que perseguían al pueblo de Limhi se perdieron en el desierto, fue notorio para Alma, y Alma se encontró con el pueblo de Limhi en Zarahemla, y con el Rey Mosíah, en cuyos anales se registró la historia.

Conclusión: Así que la idea de que no había testigos para registrar que los lamanitas después de perseguir al pueblo de Limhi se hayan perdido en el desierto, no es valedera, porque hubo cuatro pueblos de testigos. El rey Mosíah congregó a todo el pueblo (su propio pueblo compuesto de nefitas y mulekitas, el pueblo del rey Limhi, y el pueblo de Alma) y les leyó los anales de Zeniff con la historia desde que salieron de la tierra de Zarahemla hasta que volvieron otra vez (que contenía los relatos de los tres reyes, Zeniff, Noé y Limhi), y les leyó la narración de Alma y sus hermanos. (Mosíah 25:1,5-6). Es cierto que los acontecimientos del Libro de Mormón no fueron registrados sólo por cronistas en el mismo momento que ocurrían los hechos, sino que también fueron escritos por historiadores que reunían sus informaciones y registros y hacían un resumen o compendio extemporariamente, como es el caso de Mormón y Moroni. También es el caso del libro de Mosíah, que se compone de registros de varios autores que se agregaron extemporariamente a la ocurrencia de los hechos.

Por lo tanto los textos analizados en este capítulo constituyen un testimonio adicional de la veracidad del Libro, por la congruencia de la historia relatada.

Fuentes
  1. http://librosderafaeldiogo.blogspot.com/ (Otro extracto del libro aún inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara).

16 julio 2010

La Biblia y El Libro de Mormón


(Capítulo Ampliado)

(Otro extracto del libro aún inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara).

En 1 Nefi 22:30 dice: “…Las cosas que se han escrito en las planchas de bronce son verdaderas…”

Las planchas de bronce a las que se refiere Nefi, son las que estaban en posesión de Labán y que Nefi y sus hermanos fueron a buscar a Jerusalén. Esas planchas de bronce contenían los cinco libros de Moisés (el Pentateuco), la historia de los judíos desde sus comienzos hasta el reinado de Sedequías, rey de Judá; y también las profecías de los santos profetas desde el principio, hasta comenzar el reinado de Sedequías, y muchas profecías declaradas por Jeremías. (Véase 1Nefi 11-14).

También en el Libro de Mormón testifica de la Biblia al decir:

“…Asíos al evangelio de Cristo, que no sólo en estos anales os será presentado, sino también en los anales que llegarán de los judíos a los gentiles, anales que vendrán de los gentiles a vosotros.

“Porque he aquí, se escriben éstos con el fin de que creáis en aquellos…” (Mormón 7:9).

Así como el profeta Nefi testificó de la Biblia hasta donde estaba escrita hasta el momento que salen de Jerusalén (1 Nefi 22:30), acá el profeta Mormón (Aprox. 385 D.C.) testifica de la Biblia en su conjunto, donde se incluyen en consecuencia el Antiguo y el Nuevo Testamento como lo tenemos en nuestros días.

Desde la intención del principal escritor del Libro de Mormón, el Profeta Mormón, fue que sus registros constituyeran otro testamento de Jesucristo, y no él único testamento, según él mismo lo expresa:

“…Y por esta razón os escribo…

“…y también para que creáis en el evangelio de Jesucristo que tendréis entre vosotros; y también para que los judíos, el pueblo del convenio del Señor, tengan otro testamento…” (Mormón 3:20-21).


El profeta José Smith, quien tradujo El Libro de Mormón, y lo sacó a luz en marzo de 1830, escribió posteriormente, en lo que se conoció como los “Trece Artículos de Fe”: “Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios.”

Conclusión: Los textos analizados en este capítulo constituyen un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque testifican de la Biblia al decir Nefi que “las cosas que se han escrito en las planchas de bronce son verdaderas”; y las planchas de bronce contenían lo que estaba escrito en la Biblia hasta que Lehi parte de Jerusalén. Al relatar el Libro de Mormón el sacrificio que tuvieron que hacer Nefi y sus hermanos al regresar del desierto a Jerusalén para buscar las planchas de bronce, aún a riesgo de sus propias vidas, también testifica de la importancia de la Biblia.

Además, el Libro de Mormón testifica de la Biblia en su conjunto, a través de las últimas palabras que escribió antes de su muerte el propio profeta Mormón, como ya fue citado.

A pesar de la opinión de sus críticos, El Libro de Mormón nunca tuvo ni tiene la intención de sustituir a la Biblia, porque por boca de dos o tres testigos se decidirá todo asunto.

Para dejar más claramente este concepto, el propio Libro en sus últimas ediciones, ha comenzado a publicarse como “El Libro de Mormón – Otro Testamento de Jesucristo”, acorde con lo expresado por el profeta Mormón, como se dijo.

(Rafael Diogo Jara - "Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón - Insertos en el Propio Libro").

09 junio 2010

Calzadas en el Libro de Mormón

Extracto del libro aún inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara.



En 3 Nefi 6:8 dice: “Y se construyeron muchas calzadas, y se abrieron muchos caminos que conducían de ciudad a ciudad, de tierra a tierra y de un sitio a otro.”

El diccionario define la palabra calzada con estos términos:

“Calzada (Del lat. vulg.*calciāta, camino empedrado): Camino pavimentado y ancho. Parte de la calle comprendida entre dos aceras…” (Diccionario de la Lengua Española – Vigésima segunda edición – Real Academia Española).

En 3 Nefi 8:11-13 nos dice lo que ocurrió posteriormente con las calzadas de esa época: 
"Y hubo una destrucción grande y terrible en la tierra del sur.
Pero he aquí, hubo una destrucción mucho más grande y terrible en la tierra del norte; pues he aquí, toda la faz de la tierra fue alterada por causa de la tempestad, y los torbellinos, y los truenos, y los relámpagos, y los sumamente violentos temblores de toda la tierra;
y se rompieron las calzadas y se desnivelaron los caminos, y muchos terrenos llanos se hicieron escabrosos."
No obstante el relato de las destrucciones, debería ser obvio que en nuestra época se encuentren vestigios de las calzadas existentes, o por lo menos, calzadas restituidas y hechas posteriormente por la gente del Libro de Mormón. Así como lo indica la razón, hoy día han sido descubiertas muchas de esas calzadas. Ha sido así desde la llegada de los conquistadores españoles quienes en sus informes dejaron plasmados sus testimonios de la existencia de calzadas en la América precolombina.


 “Quizás el relato más patético y real de la América Precolombina es el de Don Bernal Díaz del Castillo, soldado acompañante del conquistador Hernán Cortés, que escribió sus memorias a los 84 años, y ocupando el cargo de Consejero Municipal en América Central. Las mismas se encuentran en un enorme manuscrito del Municipio de Guatemala -asegurado con una cadena- y su escritura es clara y prolija. Del Castillo gozaba de una memoria prodigiosa, ya que podía relatar con cuantos caballos y yeguas grávidas contaba el ejército de Hernán Cortés y recordaba con lujo de detalles los nombres y apellidos de todos los soldados, además de la historia personal de cada uno.

Los relatos están redactados con el asombro casi onírico de una visión deslumbrante, patética y a la vez real y maravillosa de un mundo no conocido, al que los historiadores han dado en llamar Nuevo Mundo; pero América no fue ni es un nuevo mundo. El hombre americano y su tierra existieron desde el momento estelar de la creación del hombre por el Ser Supremo.

Transcribamos lo expresado por Díaz del Castillo, lo que vio el 8 de noviembre de 1519, desde la altura de 2040 metros, en la meseta de Anahuac.


Cuando vimos tantas ciudades y aldeas construidas sobre el agua y otras muy grandes sobre terrenos secos, quedamos asombrados y pensamos que se trataba de algo parecido a los acontecimientos relatados en el libro de "Amadis de Gaula" a causa de las grandes torres, de las pirámides y edificaciones que surgían del agua y que estaban construidas en piedra y que vimos tantas cosas tan admirables, no sabíamos que decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas y veíamos todo lleno de canoas, y en la calzada muchos puentes de trecho en trecho, y por delante estaba la gran ciudad de TENOCHTITLÁN, y nosotros... no llegábamos a quinientos soldados... apenas 416, entre ellos 10 marineros, 33 ballesteros, 13 mosqueteros armados con arcabuces, además de 16 caballos y unos cañones de bronce. Desde lo alto de la montaña se vislumbraba la ciudad ambicionada, los destellos eran refulgentes, se trataba de una ciudad toda de plata y tan bella como jamás pudo soñarse. Extendíase en medio de un lago inmenso cuyas orillas se enlazaban mediante calzadas maravillosamente conservadas.
Desde lejos podían contemplarse palacios y templos solo comparables a los que las ciudades europeas pudieran mostrar como más maravilloso. La ovalada isla sobre la que se asentaba el núcleo urbano de la ciudad, unida con tierra firme por tres avenidas convergentes hacia el centro, reunía en su ámbito a una abigarrada multitud de intensa actividad, establecida en el mayor asentamiento civilizado de la América septentrional. Desde lo alto veíamos las tres calzadas que entran en Tenochtitlán... y veíamos el agua dulce que venía de CHAPULTEPEC, de que se proveía la ciudad, y en aquellas tres calzadas, los puentes que tenían hechos de trecho en trecho... y veíamos en aquella laguna tanta multitud de canoas, unas que venían con abastecimiento y otras que volvían con cargas y mercaderías a cada casa de aquella gran ciudad, y de todas las demás ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa a casa no se pasaba sino por unos puentes levadizos, y veíamos en aquellas ciudades cúes y adoratorios a manera de admiración. Estaba protegida por diques contra las inundaciones. Una parte de los soldados que iban con nosotros llegaron a preguntarse si todo lo que veíamos no era más que un sueño-.” .
(El Descubrimiento de América es el Más Bello Poema Sobre el Deseo Humano - http://www.culturaprecolombina.sion.com/Desarrollo-ElDescubrimiento.htm).
“Parque Nacional Tikal: Tikal es una de las ciudades más importantes de la civilización maya, ubicada en las selvas peteneras, constituye el complejo-ciudad maya más famoso alrededor del mundo y sede de la pirámide más altas, el Templo IV de la Serpiente Bicéfala con 65+ metros de altura. Este templo es superado sólo por “La Danta”, al norte de Guatemala en El Mirador.

“El Parque Nacional Tikal está rodeado de una selva exuberante, alberga invaluables riquezas que forman parte del patrimonio cultural y natural del país, cuenta con una extensión de 575 mil 83 kilómetros.

“Forma parte del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas y es la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Maya. El conjunto arquitectónico es uno de los más importantes de América precolombina. Destacan sus templos que tienen ente 35 y 65 metros de altura, así como impresionantes calzadas que comunican los templos, palacios y grandes plazas cívico-religiosas.

“Tikal es de las primeras ciudades del Área Central, heredera del estilo Izapa, ahí se origina la arquitectura monumental y los patrones culturales que entre 300 y 600 d.C., se extendieron paulatinamente hacia el área Central.” (El texto original no resalta en negrita la palabra “calzada”).

(http://patrimoniomundialguatemala.org/tikal/1-informacion/1-parque-nacional-tikal.html)

“…En una nota relacionada, el Libro de Mormón habla de calzadas y caminos (3 Nefi 6:8; 8:13). Algunas personas SUD han citado el descubrimiento de caminos de cemento entre los incas como evidencia de apoyo, pero el Imperio Inca se encuentra demasiado al sur para que coincida con el entendimiento moderno de la geografía del Libro de Mormón. Sin embargo, se han descubierto en América Central calzadas cubiertas de cal (denominados sacbes), algunos lo datan de la época del Libro de Mormón. Investigadores de la Universidad Tulana descubrieron una calzada de alrededor del 300 antes de Cristo (E. Wyllys Andrews V et al., ‘Komchen: An Early Maya Community in Northwest Yucatan’ presentado en 1981 en la Reunión de la Sociedad Mexicana de Antropología, San Cristóbal, Chiapas, p. 15, también citado por J. Sorenson, Ensign, Oct. 1984, p. 18). Otra calzada se utilizó en Belice entre 50 antes de Cristo y 150 después de Cristo. (Andrews, ‘Dzibilchaltun2 en Supplement to the Handbook of Middle American Indians’, ed. J.A. Sabloff, vol. 1, Archaeology, University of Texas Press, Austin, 1981, p. 322, citado por Sorenson, 1984, p. 23). Al sur de México D.F. hay alrededor de dos millas de antiguos caminos empedrados (American Antiquity, Vol. 45, 1980, p. 623), mientras que una calzada en Yucatán tiene una longitud de 50 millas (A. Bustillos Carillo, ‘El Sacbe de los Mayas: Caminos Blancos de los Mayas, Base de su Vida Social y Religión’, 2nd ed., B. Costa-Amic Editorial, México, 1974, p. 23, citado por Sorenson, 1984, p. 18). Como aprendemos más acerca de estas antiguas calzadas y sus usos, esperamos entender más de los pueblos del Libro de Mormón y sus vidas. En cualquier caso, la mención de la obra de cemento y calzadas en el Libro de Mormón parece plausible hoy, pero era improbable para los expertos del pasado.” 

“...En el pasado, los autores Santos de los Ultimos Días han comparado las ‘calzadas' y los ‘caminos’ mencionados en 3 Nefi (6:8; 8:1 3) con los sacbes (calzadas cubiertas de mortero) que se han encontrado en la Península de Yucatán, México. Casi todas las que se han podido identificar hasta hace dos décadas estaban concentradas en aquella zona restringida y parecían remontarse a tiempos posteriores a los del Libro de Mormón. No obstante, ciertos estudios realizados recientemente muestran que la construcción de caminos tiene un largo historial, y que se realizaba de un extremo a otro de Mesoamérica."

“Actualmente, la calzada más antigua que se conoce está en Komchen. en el extremo norte (fe Yucatán. E. Willys Andrews V y sus colegas de laUniversidad Tulane han determinado que una de ellas data de aproximadamente 300 a. de J.C.' En Cerros, Belice (anteriormente Honduras Británica), hay otra que se usó entre los años 50 a. de J.C. y 150 d. de J.C. Más tarde se construyeron caminos en La Quemada, estado de Zacatecas, México, en el extremo norte de los límites de Mesoamérica.' Se han encontrado otros en Xochicalco, un poco al sur de la Ciudad de México, en donde existen tres kilómetros de caminos pavimentados,' y en Monte Albán, México.' Muchos de los caminos de los que tenemos conocimiento eran locales, pero en Yucatán se encontró uno de cien kilómetros de longitud.' Es obvio que el conocimiento actual acerca de las fechas y la naturaleza de la construcción de caminos concuerda con el concepto de que hubo caminos que fueron "desnivelados" al tiempo de la muerte de Cristo. (3 Nefi 8:13.) ...”

(SUD Noticias: Libros Doctrinales : UN ANALISIS CIENTÍFICO DEL LIBRO DE MORMÓN - http://ja-jp.facebook.com/note.php?note_id=137531512983).

Aunque las fechas mencionadas por el autor en el siguiente extracto son posteriores al Libro de Mormón, se transcriben porque muestran el uso de calzadas que se remontan desde el comienzo de nuestra era, tal como se relata en la cita de 3 Nefi que analizamos en este capítulo:

“La tercera y última gran civilización americana es la azteca. El pueblo azteca o mexicano fue el último en llegar al valle de México tras una larga peregrinación, procedentes de Aztlán, un lugar indeterminado en el norte. En apenas doscientos años, bajo el dominio de distintos emperadores, los aztecas crearán el Imperio más poderoso de Mesoamérica."

“México-Tenochtitlan, fundada hacia 1325 y edificada en una isla, estaba atravesada por multitud de calzadas, canales y callejas. Unida a tierra firme por varias calzadas, durante el siglo XV será la ciudad más poderosa, alcanzando quizás los 300.000 habitantes. El populoso mercado de Tlatelolco asombrará a los conquistadores por la variedad de productos que en él se venden. Pero el centro de la vida cotidiana de los mexicas será el recinto ceremonial del Templo Mayor, que llegó a tener unos setenta y ocho edificios. En el Templo Mayor, edificado en sucesivas fases, se llevarán a cabo terribles sacrificios, necesarios para perpetuar la alianza del pueblo azteca con sus dioses.” 

(Artehistoria - http://www.artehistoria.jcyl.es/civilizaciones/videos/484.htm)

Conclusión: El texto analizado en este capítulo constituye un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque las construcciones de calzadas en la América precolombina son una realidad que permanece tangible aún en nuestra época. 

03 junio 2010

El Libro de Mormón predice que la Iglesia se extenderá sobre toda la tierra

(Capítulo del libro aún inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara. 
Fotografía propiedad del autor - Capilla Barrio Gianola - Melo - Uruguay).



En 1 Nefi 14:12 dice: “…No obstante, vi que la iglesia del Cordero, que eran los santos de Dios, se extendía también sobre toda la superficie de la tierra; y sus dominios sobre la faz de la tierra eran pequeños...”

Esta escritura hace referencia a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, organizada unos días después de publicado el Libro de Mormón. El Libro se vende por primera vez el 26 de marzo de1830 en la librería E. B. Grandin y la Iglesia se organiza unos días después, el 6 de abril de 1830, en una cabaña de troncos en la humilde casa de Peter Whitmer, padre, en Fayette, Nueva York, con seis miembros y la compañía de unas cincuenta personas.

Conclusión: El texto analizado en este capítulo constituye un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque predecir que la Iglesia se extendería “sobre toda la superficie de la tierra” aún antes de estar organizada, indica el espíritu profético que inspiró a los profetas del Libro de Mormón. También es profético que exprese que “sus dominios sobre la faz de la tierra eran pequeños” porque a pesar de estar en 160 naciones en todos los continentes, y contar con 14:000.000 de miembros, sus dominios aún son pequeños comparados con toda la población mundial.

(Rafael Diogo Jara - "Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón - Insertos en el Propio Libro").

26 marzo 2010

El Libro de Mormón establece un enlace entre la cultura de los Egipcios y los pueblos Precolombinos

Una nueva investigación de Rafael Diogo, publicada en su nuevo blog :  http://www.librosderafaeldiogo.blogspot.com/     



“Sí, hago la relación en el lenguaje de mi padre, que se compone de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios.” (1 Nefi 1:2)
Las palabras de Nefi establecen un enlace innegable entre las culturas de los egipcios y los indios americanos. El vínculo entre ambas culturas lo estableció la familia de Lehi, quien salió de Jerusalén, según se relata en el Libro de Mormón en su primer y segundo capítulo. También lo estableció el pueblo de Zarahemla, o “mulekitas” como les llamamos, quienes llegaron de la misma nación, poco después de la llegada de Lehi a América (Omni 1:15).

Téngase presente que Lehi y su familia, así como los “mulekitas”, todos de origen Israelita, conservaban influencias de los egipcios tanto por su proximidad geográfica, así como por la aculturación recibida mientras el pueblo israelita fue esclavo de los egipcios, en los comienzos del pueblo de Israel. Mientras fueron esclavos eran utilizados por los egipcios en la construcción (Éxodo 1:11). Bien pueden los descendientes de Lehi y de los “mulekitas”, haber conservado esos conocimientos arquitectónicos de la cultura egipcia, que utilizaron siglos más tarde acá en América al edificar las pirámides. Es interesante también que las fechas de construcción de las pirámides americanas se estimen, por arqueólogos e historiadores, por lo general, en fechas posteriores a la llegada de Lehi y su familia a América (Aprox. 589 a.C.). Mientras que a las pirámides egipcias se les sitúa su construcción muchos siglos antes de la llegada de Lehi.

Téngase presente además que otra colonia, denominada los “jareditas”, más de un milenio y medio antes de la familia de Lehi, también llegó a América, según el mismo Libro de Mormón. Los jareditas también eran vecinos de los egipcios, y además de partir en pleno apogeo de la construcción de las pirámides egipcias, también partieron del lugar donde se estaba construyendo la Torre de Babel. Pero la colonia “jaredita” ya había sido aniquilada entre ellos mismos casi al tiempo de la llegada de Lehi, pudiendo haber quedado en ruinas algunos de sus edificios desde antes de ese tiempo. Si los jareditas en alguna de sus construcciones utilizaron ladrillos en lugar de piedras, como se utilizó en la Torre de Babel, difícilmente luego de cuatro mil años se encontrarán vestigios de sus construcciones. (Véase el análisis de Éter 1:33 en esta misma obra).





(Otro extracto del libro aún inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara).

También en Mosíah 1:4 se establece un enlace muy claro entre las culturas de los egipcios y los indios americanos al decir: “Porque no habría sido posible que nuestro padre Lehi hubiese recordado todas estas cosas para haberlas enseñado a sus hijos de no haber sido por la ayuda de estas planchas; porque habiendo sido instruido en el idioma de los egipcios, el pudo leer estos grabados y enseñarlos a sus hijos…” Al decir el rey Benjamín que Lehi había sido instruido en el idioma de los egipcios y que lo enseñó a sus hijos, es innegable que se establece una conexión entre las dos culturas.

También en Mormón 9:32 habla de este enlace entre ambas culturas al concluir Moroni el registro de su padre: “Y he aquí, hemos escrito estos anales según nuestro conocimiento, en los caracteres que entre nosotros se llaman egipcio reformado; y los hemos transmitido y alterado conforme a nuestra manera de hablar.”

Si la influencia egipcia se conservó en la escritura, es razonable comprender que también se pudo haber conservado en la arquitectura y en otras áreas.

Egipcio reformado - En 1829, mientras José Smith estaba terminando su traducción del Libro de Mormón, un erudito francés llamado Jean-François Champollion se ocupaba en la preparación del primer diccionario y la primera gramática de la lengua egipcia, que se publicaron tras su muerte en 1832. Hasta entonces, nadie había sido capaz de traducir textos egipcios antiguos, puesto que habían dejado de utilizarse en el siglo IV d. C. Pero el Libro de Mormón, según Moroni, uno de los que escribió en él, se redactó utilizando caracteres en ‘egipcio reformado’, aunque los nefitas también sabían hebreo (Mormón 9: 32-34). Otro de los que participaron en la redacción del Libro, Nefi, dijo que él estaba empleando el ‘lenguaje de los egipcios’ para escribir el documento (1 Nefi 1: 2).

Los jeroglíficos (palabra griega que significa ‘símbolos sagrados’) del egipcio se diseñaron para ser grabados en piedra, proceso lento y tedioso que implicaba el uso de más de 700 caracteres que eran representaciones muy exactas de cosas de la vida real, tales como personas, animales, accidentes geográficos, cuerpos celestiales, ropa, y utensilios cotidianos. Se diseñó una forma de escritura cursiva denominada hierática (en griego, ‘sagrada’ o ‘sacerdotal’), que permitía escribir con más rapidez y que se empleó muchísimo sobre papiro. Luego, alrededor del 900 a. C., los egipcios desarrollaron otra forma de escritura, aún más cursiva, que se conoce como demótico (en griego, ‘popular’); ésta, aunque se basaba en la hierática, mantiene poco parecido con los jeroglíficos. Así pues, los egipcios ya habían reformado su sistema de escritura dos veces antes de que se escribieran las primeras porciones del Libro de Mormón alrededor del 600 a. C.

Puede parecer extraño que los antiguos israelitas que escribieron el Libro de Mormón usaran un sistema de escritura egipcio. Pero existen precedentes de esta práctica y hoy sabemos que fueron varios los sistemas de escritura del antiguo Cercano Oriente que se tomaron del egipcio. Quizá el caso más notable sea la adopción, ya antes del siglo II a. C., de algunos jeroglíficos egipcios para formar el sistema alfabético de la lengua meroíta, que se hablaba antiguamente en Nubia (en el Sudán actual). El meroíta también desarrolló un sistema de escritura cursiva que se parece al demótico egipcio. El sistema silábico empleado en escritos (algunos de ellos sobre planchas de bronce) que se han encontrado, durante excavaciones arqueológicas, en la antigua ciudad fenicia de Biblos, se componía de caracteres modificados a partir de los jeroglíficos egipcios.

Textos hebreos escritos con formas egipcias - Cuando Moroni afirmó que estaba realizando sus escritos en egipcio reformado, también hizo la observación de que todavía utilizaban el hebreo (Mormón 9: 32-34). De manera similar, su antepasado Nefi había efectuado ‘una relación en el lenguaje de mi padre, que se compone de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios’ (1 Nefi 1: 2). Esto nos sugiere que el Libro de Mormón puede haber sido escrito en hebreo pero utilizando una forma de escritura egipcia. En años recientes se han encontrado pruebas de la existencia de formas de escribir de este tipo.

Por ejemplo, en tres papiros mágicos egipcios, de los siglos XIV y XIII a. C. (el Papiro Mágico de Londres, el Papiro Mágico Harris y el Papiro Anastasi I) se incluyen varios textos semíticos noroccidentales (relacionados con el hebreo). Otro documento egipcio, el Ostracón 25759, de principios del siglo XI a. C., también contiene un texto semítico que se lee en hebreo pero que está escrito con caracteres egipcios.

El papiro Amherst 63, documento escrito en demótico egipcio, que data del siglo II a. C., fue hallado en una vasija de barro en Tebas, Egipto, durante la segunda mitad del siglo XIX. Aunque la forma de escritura es egipcia, la lengua de base es el arameo, que está estrechamente relacionado con el hebreo. Entre los escritos que se incluyen en el texto religioso aparece una versión paganizada de Salmos 20: 2-6. Aquí, pues, tenemos un pasaje de la Biblia, en su traducción al arameo, escrito con caracteres egipcios tardíos.
“En 1967, unos arqueólogos israelíes descubrieron en el antiguo emplazamiento de Arad un ostracón de poco antes del 600 a. C., la época de Lehi. El texto del ostracón está escrito con una combinación de caracteres hieráticos egipcios y hebreos, pero se puede leer enteramente como egipcio. De las diecisiete palabras del texto, diez están escritas en hierático y siete en hebreo. Este descubrimiento sugiere que cuando Nefi, el hijo de Lehi, habló de que escribía en una lengua que constaba de ‘la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios’, puede que hubiera usado una forma de escritura combinada similar a esta última. Existen otros dos ejemplos de escritura combinada egipcio-hebrea, del mismo período, que fueron descubiertos en la parte norte de la península del Sinaí a finales de los años setenta.”
(John A. Tvedtnes – Provo, Utah - Neal A.Maxwell Institute - http://farms.byu.edu/publications/translations.php?id=6).
• Algunas Similitudes entre Egipto y el México Antiguo -


“A) La primera semejanza salta a la vista, es la construcción de pirámides, sobre todo del tipo Ziggurat, de influencia egipcio-babilónica, orientadas hacía el Sol e igual que las egipcias, utilizadas no como tumbas sino para captar energía solar y cósmica.

“B) La escultura en relieve sobre piedra, evidentemente con influencia egipcia.

“C) Las posiciones de las figuras escultóricas muy similares con las egipcias.

“D) El procedimiento zapoteca para elaborar joyería es el mismo (la cera perdida) que utilizaron antaño los egipcios.

“E) El uso del caracol púrpura en la pintura -color sagrado- se utilizó en Egipto e igual en México y Perú.

“F) La sombrilla real se utilizó tanto en México como en Egipto.

“G) La trepanación de cráneo fue similar en las dos regiones.

“H) En México se usaba un año de 12 meses de 13 días, más 5 días, igual que en Egipto.

“I) El año Mexicano se iniciaba el 26 de febrero, práctica similar en Egipto.

“J) Igual que en Egipto, en México había 12 dioses protectores de cada mes.

“K) Igual que en México, en Egipto los faraones utilizaban barbillas postizas.

“L) Las lanzaderas de hilar son similares, casi idénticas, en las dos regiones.

“M) En Egipto cocodrilo se dice Sibak, en México Cipak.

“N) El sarcófago de Palenque, donde todo parece indicar que debajo de la lápida hubo una momia estilo egipcia.

(http://evidencias-ellibrodemormon.blogspot.com/2009/05/algunas-similitudes-entre-egipto-y-el.html)

Robin Emmot Reuters.-Monterrey, México.- Una nueva exhibición muestra que, pese a vivir a siglos y miles de kilómetros de distancia, los mexicanos y egipcios de antaño tenían a la serpiente emplumada como uno de sus dioses, construyeron pirámides e idearon un calendario de 365 días.

Catalogada como la exhibición arqueológica temporal más grande del mundo, la muestra reúne tesoros del antiguo Egipto y de las civilizaciones indígenas de México.

La exhibición, que incluye una escultura de 5 toneladas del faraón Ramses II y grabados en piedra de la pirámide mexicana de Chichen Itzá, busca demostrar las similitudes entre estas dos complejas civilizaciones conquistadas por europeos en invasiones separadas por 1.500 años.

La exhibición, que fue inaugurada el fin de semana en la norteña ciudad de Monterrey, muestra cómo las antiguas civilizaciones mexicanas adoraron al dios Quetzalcóatl -representado con una serpiente emplumada- desde el año 1200 a.c. hasta 1521, cuando los aztecas fueron conquistados por los españoles.

Del año 3000 a.C. en adelante, los egipcios a menudo representaban a sus dioses, incluyendo a la diosa Isis, como serpientes con alas o plumas.

Las esculturas egipcias en la exhibición -que volaron a México desde antiguos templos a lo largo de Nilo y museos de El Cairo, Lúxor y Alejandría- muestran como Horus -el hijo de Isis- era representado con brazos alados y en compañía de serpientes…

SIMILITUDES EXTRAORDINARIAS

A nivel de las artes, las esculturas de los olmecas - la primera civilización de México - se han hecho eco de las egipcias. Los olmecas tallaron guerreros jaguares similares a las esfinges egipcias que muestran leones con cabezas de dioses o reyes.

No existen pruebas de contacto entre olmecas y egipcios.

Los rasgos compartidos también se dan en la arquitectura, con los egipcios construyendo pirámides como tumbas reales y los mayas y aztecas edificando las propias como sitios para realizar sacrificios a sus dioses.

Los organizadores de la muestra - parte del Foro Universal de de las Culturas 2007 - destacaron que es la primera vez que tantas piezas salen de Egipto para ser expuestas, entre las que hay arcos completos de los templos del Nilo, un brazalete usado por Ramsés II y sarcófagos de los faraones.

Terra – Arte y Cultura (http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloid=420483&paginaid=1)

Conclusión: Los textos analizados en este capítulo constituyen un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque la similitud en la construcción de pirámides de América y de Egipto, testifican de ese enlace cultural entre la cultura egipcia y la de los pueblos de la América precolombina, tal como lo expresa el Libro de Mormón.

Al observarse las pirámides de estos pueblos precolombinos más avanzados, no puede negarse reminiscencias de la cultura egipcia. Las reminiscencias de la cultura egipcia se observa no sólo en lo que tiene que ver con la construcción misma de dichas pirámides sagradas, sino también en la escritura, en el arte, y en otras áreas de su cultura.

Todas estas semejanzas entre ambas culturas constituyen un testimonio adicional a favor de la veracidad del Libro de Mormón.

19 febrero 2010

Los Metales del Libro de Mormón, investigacion de Rafael Diogo

Extracto del libro aún Inédito “Testimonios adicionales de la veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara.

“Y enseñé a mi pueblo a construir edificios y a trabajar con toda clase de madera, y de hierro, y de cobre, y de bronce, y de acero, y de oro, y de plata y de minerales preciosos que había en gran abundancia.” (2 Nefi 5:15)
En este versículo, Nefi se refiere a una determinada cantidad de metales con los cuales enseñó a su pueblo a trabajar. Menciona específicamente al hierro, al cobre, al bronce, al acero, al oro y a la plata. Anteriormente el mismo Nefi había dicho: “Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientras viajábamos por el desierto… y hallamos toda clase de minerales, tanto el oro, como plata, como cobre.” (1 Nefi 18:25). En este caso Nefi no menciona entre los metales encontrados en la tierra ni al bronce ni al acero que dice en la otra cita que enseñó a su pueblo a trabajar con ellos, porque el bronce y acero no se encuentran en la tierra por ser una aleación producto de la mezcla de otros minerales. Sin embargo menciona al oro, a la plata y al cobre que sí se encuentran en su estado natural en la tierra.

El bronce, es una aleación de cobre con estaño (a veces con adición de cinc o algún otro cuerpo) y Nefi lo menciona muchas veces, especialmente al referirse a las “planchas de bronce” (1 Nefi 5:10-14).

En cuanto al acero, es una aleación de hierro con carbono. Anteriormente Nefi ya había mencionado dos veces al acero. La primera al referirse a la espada de Labán al decir: “Y percibiendo su espada, la saqué de la vaina; y el puño era de oro puro, labrado de una manera admirable, y vi que la hoja era de un acero finísimo.” (1 Nefi 4:8-9). La segunda vez que lo menciona es al referirse a su arco, cuando dijo: “Y aconteció que yo, Nefi, al salir a cazar, he aquí, rompí mi arco, que era de acero fino.” (1 Nefi 16:18). Ambos episodios ocurrieron aproximadamente entre los años 600 y 592 a.C. En esa época el Libro de Mormón menciona la existencia de acero entre el pueblo. También en el Libro de Mormón, cronológicamente antes de Nefi, se menciona una vez al acero entre los jareditas (Éter 7:9), quienes poblaron este continente aproximadamente del año 2.200 A.C. hasta aproximadamente el 586 a.C. Sin embargo, después del año 399 a.C. (Jarom 1:8), no se vuelve a mencionar más el acero en el Libro de Mormón, pero no necesariamente eso indicaría que no se haya fabricado más entre los nefitas.

El oro, aunque se encuentra en estado natural en la tierra, como es sabido, debe ser aleado con otros metales para fabricar joyas u ornamentos, ya que el oro puro (24 kilates), es muy blando y no sirve para esos usos. Una buena aleación que le da dureza a la pieza, y no le quita demasiado valor, es el oro 18 kilates (o ley 0,750), como lo conocemos actualmente, que consiste en 18 partes de oro y 6 de cobre u otro metal denominado liga. Esto lo conocían los pueblos precolombinos, y a su manera aleaban diferentes proporciones de oro con cobre o con otros metales en su orfebrería.

También el rey Limhi se refirió a los metales al decir: 
“Han traído petos, los cuales son de gran tamaño; y son de bronce y de cobre, y están perfectamente conservados.
Y más aún, han traído espadas cuyas guarniciones se han consumido, y cuyas hojas estaban carcomidas de herrumbre…” (Mosíah 8:10-11).
Las armas acá mencionadas por el rey Limhi fueron descubiertas por su pueblo alrededor del año 121 a.C. y pertenecieron a los jareditas. No sabemos si los jareditas mantuvieron algún contacto con el Viejo Mundo, luego de llegar al continente, para mantenerse al tanto de los descubrimientos tecnológicos de la época con respecto a los metales. Ni sabemos en que forma ellos contribuyeron paralelamente a algún tipo de esos descubrimientos.

La herrumbre, mencionada por el rey Limhi, es óxido en la superficie de objetos fabricados de hierro al estar en contacto con la humedad. Los objetos fabricados de acero, también se corroen por causa de la herrumbre, ya que son aleaciones con hierro. Esto hace más difícil encontrar a través de los siglos pruebas arqueológicas de objetos de estos metales.

Debemos considerar que no sabemos si algunos de esos metales mencionados por los cronistas del Libro de Mormón eran realizados con las mismas aleaciones que conocemos en la actualidad, o eran otras y al ser traducido el Libro por José Smith fueron mencionadas con nombres de metales que se conocen actualmente.

Hay un metal desconocido, denominado ziff, que es mencionado dos veces en el Libro de Mormón (Mosíah 11:3 y 8). Posiblemente sea una aleación desconocida en la época de José Smith, ya que es de suponer que si se refería a uno de los metales o aleaciones conocidas sería traducido con ese nombre.

En nuestra época, al metal puro le llamamos oro y a las diversas aleaciones con oro también le llamamos oro. Tal vez los nefitas, a las diferentes aleaciones con oro les pusieran otro nombre. En nuestra época, por ejemplo, tenemos al oro 20 kilates que consiste en 20 partes de oro puro y 4 de otra aleación, y sin importar cual sea la aleación se seguirá llamando oro. Lo mismo sucederá con el oro de menor o mayor kilates. Aunque, algunas veces se hace diferencias en joyería refiriéndose a oro blanco (oro puro con paladio y plata); oro gris (oro puro con níquel y cobre); oro verde (oro puro con plata); oro amarillo (tres partes de oro puro con media de plata y media de cobre); oro rosa (tres partes de oro puro con 1/5 de plata y 4/5 de cobre), o a oro rojo (oro puro con cobre). Posiblemente el ziff haya sido alguna de estas aleaciones con oro, u otra con otro metal, o con estos mismos metales pero en diferentes proporciones. El ziff debe haber sido un metal precioso porque se lo menciona la primera vez inmediata  entre los metales con los que el rey Noé adornó sus elegantes edificios. También por el contexto se desprende que había abundancia de este metal, porque el pueblo debía pagar impuestos al rey Noé por su posesión (explotación o elaboración).

Los pueblos americanos anteriores a Colón, utilizaban aleaciones con oro, plata y cobre, como lo prueban los despojos que les hicieron los primeros conquistadores españoles. No es de extrañarse pues, que estos pueblos también dominaran la metalúrgica con otras aleaciones produciendo otros metales, o que hayan descubierto el uso de otros minerales que tan abundantemente existían en su estado metálico puro en este continente, porque capacidad para hacerlo tenían.

Los metales mencionados en el Libro de Mormón que usaron los nefitas, fueron descubiertos antes de la partida de Nefi de Jerusalén, excepto el ziff que no sabemos que metal es. También al especificar Nefi que la espada de Labán era de “acero finísimo” y que su arco era de “acero fino” da a entender que en esa época también ya había diferentes tipos de acero, lo que concuerda con la historia y la arqueología.

Los metales que se mencionan como encontrados entre las ruinas de los jareditas, como el bronce, el cobre y el hierro (al mencionarse la herrumbre), son también mencionados en la Biblia, a pesar de que la historia y la arqueología no tengan aún referencias tan antiguas. Por ejemplo, el bronce y el hierro ya se mencionaban en el Génesis (4:22), y el cobre en el Éxodo (25:3).

El acero, utilizado por los jareditas, una de las fuentes mencionadas en esta obra lo sitúa en el año 3.000 A.C. En la Biblia nunca se menciona al acero, a pesar de ser contemporáneo de ella. Posiblemente el acero antiguamente sería llamado simplemente hierro, ya que es hierro con una proporción tan insignificante de carbono (alrededor del 3% o menos). Debe considerarse que si los jareditas dominaban el arte de la metalurgia para fabricar petos y armas de cobre, bronce y de hierro, pudieron descubrir el acero paralelamente como otros pueblos del mundo lo descubrieron. La arqueología difícilmente podrá obtener piezas tan antiguas para verificarlo y poder correlacionarlas con el período en que los jareditas poblaron América, ya que estaríamos hablando de varios milenios de antigüedad. Más difícil es aún encontrar evidencias arqueológicas, porque el acero es un metal corruptible.

"Metales como el oro, la plata y el cobre, fueron utilizados desde la prehistoria. Aunque al principio sólo se usaban si se encontraban fácilmente en estado metálico puro (en forma de elementos nativos), paulatinamente se fue desarrollando la tecnología necesaria para obtener nuevos metales a partir de sus minerales, calentándolos en un horno mediante carbón de madera. .

En arqueología, la edad del hierro es el estadio en el desarrollo de una civilización en el que se descubre y populariza el uso del hierro como material para fabricar armas y herramientas. En algunas sociedades antiguas, las tecnologías metalúrgicas necesarias para poder trabajar el hierro aparecieron de forma simultánea a otros cambios tecnológicos y culturales, incluyendo muchas veces cambios en la agricultura, las creencias religiosas y los estilos artísticos, aunque ese no ha sido siempre el caso.

La edad del hierro es el último periodo principal en el sistema de las tres edades, usado para clasificar sociedades prehistóricas, y es precedido por la edad del bronce. Su fecha de aparición, duración y contexto varía dependiendo de la región estudiada. La primera aparición conocida de sociedades con el nivel cultural y tecnológico correspondiente a la Edad de Hierro se da en el siglo XII a. C. en dos lugares: en el Antiguo Oriente Próximo, en la antigua India (con la civilización Védica, posterior a la Rig Vedá) y en Europa, durante la Edad Oscura griega. En otras regiones europeas, el inicio de la Edad de Hierro fue muy posterior; no se desarrolló en Europa central hasta el siglo VIII a. C., y hasta el siglo VI a. C. en el norte de Europa. En África el primer exponente conocido del uso del hierro mediante fundición y forja es la cultura Nok, en la actual Nigeria, hacia el siglo XI a. C."
(Extractos de Wikipedia – La Enciclopedia Libre).

“La Edad de los Metales: El descubrimiento de la fundición de los metales tuvo un impacto muy profundo en las culturas existentes. El espació dejó de ser, definitivamente, homogéneo, y las zonas mineras comenzaron a ser más ricas que las demás. Hubo un interés creciente por dominarlas, incluso por la fuerza.

“Aunque la fundición de los metales revela un mayor dominio del medio, esto no quiere decir que los pueblos que sabían procesar el bronce tuviesen culturas más avanzadas. El período de transición entre el Neolítico y la Edad del Cobre se le llama Eneolítico, aunque no todos los historiadores reconocen este período. En realidad, sólo la cultura micénica fue una civilización basada en la metalurgia del bronce. Pero también es cierto que el alfabeto surgió en sociedades que dominaban la metalurgia del hierro.

“El cobre: “El descubrimiento de la metalurgia del cobre no supuso el fin de la industria lítica. Algunas culturas tendrán ahora su época de mayor perfección; pero se irán aculturando con el tiempo. El cobre es un metal blando y de pocas aplicaciones, que en principio no competía con la piedra. Además, las demandas eran muchas y las zonas mineras pocas, lo que le hacía un metal muy caro.

“El descubrimiento del cobre se realizó o en Egipto o en la altiplanicie del Kurdistán. Fue desde este último lugar, desde donde se inició su difusión por todo el mundo. Hacia el año 4000 a.C. ya se conoce el cobre en Egipto; hacia el 3500 a.C. aparece en Mesopotamia, Irán y la India; hacia el 3000 a.C. en el Egeo y China; y entre el 2500 y el 2000 a.C. en Europa. Los objetos de cobre entraron en Europa a través del valle del Kubán, pero los auténticos propagadores de la técnica de fundición fueron las culturas del vaso campaniforme.

“El bronce: “El bronce es una aleación de dos metales: cobre y estaño. Esto supone un avance significativo con respecto al estadio anterior. Además, hizo necesario que se pusiera en contacto las zonas mineras de cobre y las de estaño, lo que favoreció el comercio. El mineral de cobre se había descubierto en muchas partes, pero no el de estaño. Esta aleación consigue objetos más duros y duraderos que los de cobre.

“El origen del bronce parece estar en Armenia, en torno al año 2800 a.C., pero aparece casi simultáneamente en la India, Irán, Sumeria y Egipto. Hacia el 2400 a.C. llega al Egeo y hacia el 1700 a.C. a Europa.

“El hierro: “En el último milenio a.C. aparece la siderurgia del hierro. El hierro ya era conocido, e incluso se han encontrado objetos de hierro fundido que se datan en torno al 1800 a.C. Sin embargo, los primeros en trabajar el hierro en abundancia fueron los hititas, hacia el 1300 a.C., que lo exportaban a Egipto y a Asiria. En Grecia el hierro entró con los dorios hacia el 1200 a.C. En el resto de Europa alcanzó su máximo esplendor hacia el 450 a.C., con la cultura de La Tène.

“El hierro era un metal mucho más duro y duradero que el bronce, pero también necesita unas temperaturas mucho mayores para su fundición.”
(Santiago Pastrana – España - http://pastranec.net/historia/prehistoria/metales.htm).

“El Acero y su Historia (por andecsa): El acero es un elemento aleado fundamentalmente formado por carbón y hierro, es de entender que en las aplicaciones industriales y tecnológicas actuales suele ser combinado por otros metales los cuales le brindan propiedades específicas como son el manganeso, cromo, molibdeno, etc. La proporción del acero es usualmente de máximo el 2 % de carbón, en un 98 % de hierro, aunque la proporción común es de 0.2 al 0.3 % de carbón, cuando se sobrepasa esta porción se da origen a aleaciones que son muy duras y difíciles de maquinar por lo cual es usual la elaboración de partes mediante el colado en moldes, identificándose por este efecto acabados superficiales en las mismas pobre y hasta rústicos, sin embargo con el advenimiento de nuevas y mejores tecnologías se ha podido superar esta deficiencia ya sea mediante la micro fundición, fundición centrífuga, fundición modular, etc. Un buen ejemplo que es común en nuestra cotidianidad de este tipo de aleación de acero corresponde a los accesorios del alcantarillado vial.

“Historia: No se tiene a ciencia cierta un indicio de cual fue la fecha exacta de la elaboración de los primeros aceros, pero se identifican productos elaborados de acero, en el año 3000 a.C., sin embargo los primeros aceros producidos con características similares de calidad ( cantidad suficiente) al acero actual fueron obtenidos por Sir Henry Bessemer en 1856 con la ayuda de un proceso por el diseñado utilizando fósforo y azufre, sin embargo debido a la necesaria presencia de estos elementos, ha caído en desuso, siendo sustituido por el sistema inventado por Sir William Siemens en 1857 el cual descarburiza la aleación de acero con la ayuda de óxido de hierro.

“Actualmente los procesos han ido mejorando el acero en especial el usado mediante la reducción con oxigeno inventado en Austria en 1948 y el colada contian que es el que permite la formación de perfiles mediante la dosificación del material fundido en un molde enfriado por agua que genera un elemento constante en su sección el mismo que es afinado en sus dimensiones con rodillos.”
(Producción, aplicación y obtención de acero y hierro en acerías y fundiciones –http://aceroyhierro.wordpress.com/)

“Se sabe que el cobre fue usado en la América prehistórica porque se ha encontrado una gran cantidad de objetos de cobre. Parece cierto también, que el hierro fue conocido y usado; pero, dado que el hierro se oxida fácilmente pocos objetos de hierro de días prehistóricos han sido encontrados en América. Este hecho ha sido usado para poner dudas sobre la historia del Libro de Mormón. Sin embargo, los autorizados muy generalmente concuerdan que, el hierro ha estado bajo el dominio de los pueblos en la antigua América. ‘No hay evidencias que el uso del hierro fuera conocido excepto la dificultad de talar bosques y trabajar piedras con implementos de piedra y cobre blando’. (Bancroft, 4:779).

“El hierro era desconocido para ellos en tiempo de los incas, aunque algunos mantienen que lo tuvieron en épocas anteriores a las cuales pertenecen las minas del Lago Titicaca. El hierro era y aun es muy abundante en Perú. Es imposible concebir cómo los peruanos pudieron cortar y labrar las piedras con tanta maestría o construir sus grandes carreteras y acueductos sin el uso de herramientas de hierro… Algunos de los idiomas del país, quizás todos, tienen nombres para el hierro. ‘Es notable’, observa Molina, ‘que el hierro, que ha sido tenido como desconocido para los americanos antiguos, tiene nombres particulares en algunos de sus idiomas’. (Baldwin, pág. 248). ‘El hierro parece haber sido desconocido en América al tiempo del descubrimiento por los españoles; pero, los edificadores de túmulos dan pruebas que, no sólo lo conocieron sino que lo manufacturaron en herramientas e implementos’. (De Roo, 1:67). ‘Hay una tradición (entre los indios) que Florida fue una vez habitada por gente blanca, quienes usaban herramientas de hierro, (las cuales) y la pared subterránea encontrada en la Carolina del Norte, muestran que ellos (la gente blanca) tenían conocimiento del hierro y, por consiguiente, sabían cómo trabajarlo, pues, de lo contrario no perdían haber tenido herramientas de hierro’. (Priest, pág. 233).

“Priest nos habla del hallazgo de hachas y martillos de hierro en las cavernas de salitre en el Condado de Gazcufía, en Misurí, y que el Dr. Beck, ‘considera la circunstancia de haber encontrado esas herramientas en las cavernas de salitre, como algo que suministra un grado de evidencia que dicho Condado fue primitivamente poblado por una raza de hombres que tenían conocimiento del uso del hierro, y excedían a los indios en civilización y conocimientos de las artes’. (Priest, pág. 236).

“El hierro meteórico ha atraído la atención de los hombres en épocas diferentes y en regiones extensivamente separadas. En el Nuevo Mundo, por ejemplo, fue usado no sólo por los incas del Perú, sino también por los mayas de Yucatán y los aztecas’ de México, Américo Vespucio encontró a los Indios de la región del Plata- en Sud América, haciendo puntas de flechas y pequeñas herramientas de ese metal; los indios de Norte América, lo consideraban un metal tan precioso que lo usaban para cubrir sus cuentas de oro. Ornamentos y herramientas de hierro meteórico han sido descubiertos en los túmulos de los valles del Misisipi y Ohio. Los esquimales de Groenlandia usaban fragmentos de ese metal insertados en mangos de huesos para cuchillos y puntas de arpones; aun, recientemente, Peary, encontró la tribu de la Bahía de Melville usando herramientas de ese tipo’. (The Origin and Early Spread of Iran-Working, Harold Peake, en la Geographical Review, October, 1933).

“Priest, describe el hallazgo en el Condado de Onandaga, Nueva York, ‘en la misma tumba junto con la botella… un hacha de hierro con el filo de acero… En la misma ciudad fueron encontrados los restos de una fragua de herrero; en este lugar han sido desenterrados crisoles como los que usan los mineralogistas para refinar metales. Dentro de la clase de estos trabajos han sido encontrados pedazos de hierro fundido, sacados de piezas de considerable espesor. Yunques de hierro han sido encontrados en Pcm-peya, (Condado de Onandaga) en la misma región de los otros descubrimientos, los cuales era natural encontrar, pues, de lo contrario, podría preguntarse cómo manufacturaron hachas y objetos de hierro para carruajes’. (Priest, págs. 252, 253, 255).

“A una profundidad de 5 ½ pies bajo la tierra en el lugar del templo, entre trozos de alfarería y enterrado en carbón vegetal, yo encontré un implemento de acero o hierro endurecido. La mayor parte estaba casi completamente destruido por la corrosión; pero, la punta en forma de cortafrío, estaba en buenas condiciones. Es tan dura que difícilmente puede limarse, raya el vidrio y con tal herramienta es un asunto fácil cortar y labrar la piedra más dura’. (Verrill, Word’s Work, January, 1928, citado por el Presidente A. W. Ivins, 99ª. Conferencia Anual, pág. 11).” (

(John A. Widtsoe y Franklin S. Harris - Extractos de la Obra “Siete Afirmaciones y Evidencias del Libro de Mormón” - Copyright, 1937)

(Nota: Ver Análisis de 1 Nefi 5:10 “El Uso de Láminas de Metal para la Escritura”)

Conclusión

Los textos analizados en este capítulo constituyen un testimonio adicional de la veracidad del Libro de Mormón, porque existe congruencia con los metales mencionados en el Libro con la historia, la arqueología y la misma Biblia. Téngase presente que los pueblos del Libro de Mormón a partir del segundo siglo después de Cristo, comenzaron una decadencia espiritual, social y sin dudas, como consecuencia, una decadencia tecnológica. Por lo que no es de extrañarse que muchos de sus conocimientos se perdieran, y que en las cruentas guerras fueran destruidas tantos sus industrias como quienes poseían los conocimientos de metalurgia.

12 febrero 2010

El ganado en el Libro de Mormón

Extracto del libro aún Inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón
– Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara.



“…Había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar.”(1 Nefi 18:25)
“…El pueblo de Nefi cultivó la tierra... y crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado, y cabras y cabras monteses, y también muchos caballos.” (Enos 1:21)
Sobre los animales que había entre los jareditas en Éter 9:17-18 dice: 
Pues tenían… todo género de ganado, de bueyes, y vacas, y de ovejas, y de cerdos, y de cabras, y también muchas otras clases de animales que eran útiles para el sustento del hombre.”
En estas tres citas, el Libro de Mormón menciona específicamente a los siguientes animales: vaca, buey, asno, caballo, cabra, cabra montés, oveja y cerdo. Y en sentido genérico menciona: animales silvestres, rebaños de reses, manadas de ganado y “muchas otras clases de animales”.

Según el Diccionario de la Real Academia de la lengua española, el significado de estos términos es el siguiente:

Ganado: Conjunto de bestias que se apacientan y andan juntas. Ganado ovino, cabrío, vacuno.
Rebaño: Hato grande de ganado, especialmente del lanar.
Res: (Del lat. res, cosa, propiedad). Animal cuadrúpedo de ciertas especies domésticas, como el ganado vacuno, lanar, etc., o de los salvajes, como venados, jabalíes, etc.

Es costumbre del ganado en las horas de mayor sol, ir a refugiarse a la sombra de los bosques, lo que concuerda con el relato de Nefi,  que encontró ganado en los bosques.

Al descubrir las regiones del sur de América, tanto los conquistadores como los exploradores españoles, hicieron sus descripciones del ganado encontrado, sin diferenciar a qué especie de animales se referían, donde incluían entre el ganado al guanaco, a la vicuña, a la alpaca y a la llama.

En Uruguay se atribuye a Hernando Arias de Saavedra (1564-1634), conocido por Hernandarias, como quien fue el introductor de la ganadería en la Banda Oriental. La tarea de Hernandarias, cuya historia está manchada de matanzas y violaciones de los derechos de los indios, fue explotar la ganadería, documentando la introducción de gran número de reses (reales o no) y reclamar derechos sobre el ganado que se expandía y explotaba sin control. Los pleitos sobre los derechos al ganado existente lo siguieron sus descendientes durante por lo menos un siglo después.

Es bien conocida por los historiadores la gran depredación de ganado vacuno en toda la Banda Oriental, posterior a Hernandarias, donde masivamente se mataba al ganado utilizando solamente su cuero para venderlo a españoles y portugueses dejando abandonada la carne en los campos para alimentos de perros salvajes y otras fieras. Controles posteriores impidieron que fueran exterminados, y aún actualmente en nuestro propio país, ganadero por excelencia, de tanto en tanto los gobiernos han determinado vedas para estabilizar la reposición del ganado.

El rey Benjamín no le permitía a su pueblo que depredara (Mosíah 2:13). No sabemos si los otros reyes del Libro de Mormón tenían leyes contra la depredación, o si así como los españoles y portugueses, fueron también depredadores no sólo del ganado existente sino de los animales y seres humanos que habitaron el continente.

Sin ley, o control alguno, es obvio que se exterminaron muchas especies, pero ganado había, y había en abundancia en la América precolombina.
“Mientras más al norte miramos, más numerosos eran los ganados. En las partes pobladas de la Puna y Desierto de Atacama habían hatos de consideración. Fernández Oviedo al describir el norte del país dice que la provincia de Copayapo .” (Pág. 136).


García de Mendoza en una carta al Consejo de Indias, fechada en 20 de abril de 1558, haciendo referencia a su expedición al sur del país dice que halló y lo mismo agrega de las islas:
“Hemos visto ya lo que dice Cortés Hogea respecto de la provincia de Ancud, quetodos los indios tenían ganado y eso de dos variedades...” (Pág. 141)
El huanaco: De todos los auchénidos, el huanaco fue el primero visto por los españoles; no en el Perú sino en la Patagonia, en ocasión del viaje de descubrimiento de Magallanes en 1520. La expedición invernó en el Puerto de San Julián y dos de los sobrevivientes en sus relaciones del viaje hacen mención de este animal, nuevo para ellos, y que no supieron describir con prolijidad. Uno de ellos fue el caballero Francisco Antonio Pigafetta y el otro el contramaestre de la nao Trinidad, Francisco Albo, quien en su diario dice que allí vieron los primeros indios patagones y que iban vestidos de cueros de antas ‘que son como camellos sin comba’ (1).

“Pigafetta es un poco más prolijo en su referencia que es como sigue: ‘Su vestido, o mejor su capa era de pieles cosidas de un animal que abunda en el país, según tuvimos ocasión de verlo después. Este animal tiene la cabeza y la orejas de mula, el cuerpo de camello, las piernas de ciervo y la cola de caballo, cuyo relincho imita’ (2).

“En aquel tiempo, no se conocía el nombre peruana ‘huanaco’ y los primeros observadores lo denominaron de diversos modos. La mayor parte creía que era una danta o tapir, que por confusión de nombres a menudo llamaban anta, creyendo que la danta de América era del género de antas o ciervos europeos. Otros lo describían como asno salvaje y Fernández de Oviedo lo confundió con el ‘beori’ que es el nombre indígena del danta o tapir y Gómara con la cabra montés.

“Después del descubrimiento del Perú, llegó a ser más conocido este animal, pero sin embargo se confundía con frecuencia el huanaco con la llama u oveja de la tierra.
“Más tarde había menos equivocaciones y ya vemos que Sarmiento y Anton Pablos los llaman por el nombre quechua de huanaco.
“En Chile, los indios del norte, en la región donde se habían sentido las influencias peruanas, lo llamaban ‘huanaco’; pero en el sur donde se hablaba la lengua que hoy se denomina araucana, el nombre que daban a este animal era ‘luan’. Los españoles no emplearon ninguno de estos nombres durante el primer siglo de la colonia, sino que hablaban siempre de los carneros u ovejas de la tierra para designar todos los camélidos.

“LA VICUÑA: …A pesar de que la vicuña se domestica con facilidad, los peruanos durante el régimen incaico tenían pocos de estos animales en estado de domesticación.

Esto se debía a que se consideraba como patrimonio del monarca y dedicados excluidamente a su uso y al culto del sol. No se permitía al pueblo tener vicuñas mansas y a los nobles se les concedía este derecho sólo por gracia del Inca, como favor especial y en número muy limitado. Para proveerse de la lana y de las víctimas de los sacrificios, recurrían a la casa periódica…

“Al llegar los españoles, todas estas ordenanzas sabias cayeron en desuso y desde aquella época han disminuido enormemente tanto en número como extensión geográfica. Donde antes se encontraban hasta el Estrecho de Magallanes, ahora no se ven al sur de la provincia de Atacama y eso sólo de vez en cuando y en manadas de pocos animales.

“LA ALPACA: En cuanto a su estructura y caracteres físicos la alpaca se asemeja más a la vicuña que a los demás auchénidos. En cuerpo es un poco más grande y desarrollado que ella, pero la diferencia es más aparente que real a causa de su espeso y largo pelaje, que produce el efecto de hacerla parecer más corta de piernas de lo que verdaderamente es. Después del esquileo es mucho más notable la semejanza entre los dos animales. Las principales diferencias están en la cabeza más grande de la alpaca, la lana más larga, gruesa y tupida; las extremidades más fuertes y las pezuñas más sólidas.

“La alpaca solo se encuentra en estado doméstico; no hay alpacas salvajes, ni hay noticias ni tradiciones de que haya existido alguna vez. No cabe duda que este animal ha descendido de la vicuña, y que las modificaciones que hoy se notan en él sean el resultado de largos siglos de domesticación.

“Los indios raras veces cargan este animal, como lo hacen con la llama y lo crían especialmente por su lana y su carne. Por lo mismo lo dejan en un estado de semi libertad, en las altas montañas, solo cuidando que no se aleje demasiado. Para esto emplean pastores, quienes rodean las manadas de tiempo en tiempo, para echarlas a sus pacederos acostumbrados…

“LA LLAMA: …Era, indudablemente, el animal doméstico de mayor importancia y utilidad que existía en la América precolombina, sin exceptuar el perro. Entre los pueblos civilizados y semi civilizados de los países andinos, se utilizaba viva y muerta. Viva les servía como bestia de carga y productora de lana, y muerta, constituía la base de su alimentación animal y proporcionaba un cuero de primer orden para múltiples usos. Ni aun el estiércol de este animal se desperdiciaba: en las tierras altas donde faltaba leña, se empelaba como combustible y en los terrenos de cultivo servía de abono.

“Por ser animal de tanto valor en la economía doméstica de los peruanos, no es de extrañarse que los monarcas incas cuidasen tanto de su propagación y tomasen tantas precauciones contra su disminución o exterminio. Por ese motivo cundió tanto, que cuando llegó Francisco Pizarro al Perú, al decir de Cienza de León, su número era increíble.

“Como hemos dicho en otra parte, con la ocupación española, quedaron suspendidas de hecho las sabias ordenanzas implantadas por los incas y en pocos años después de la conquista habían sufrido una merma tal, que corrían serio peligro de extinguirse completamente…
“…En la alfarería y en los tejidos del antiguo Chimu, como en los de Nasca e Ica, la llama está constantemente representada y aun en los antiguos conchales de la costa se encuentran cordeles y géneros oscos fabricados de la lana de este animal. En las costas de Tarapacá pasa igual cosa. Las antiguas sepulturas de Pisagua y Punta Pichalo abundan en objetos que indican la domesticación de la llama y aún de la alpaca. No sabemos si los indios principiaron a domesticar los dos animales simultáneamente, ni en caso contrario, cual fuese el primero. Pero lo que no admite duda es que muchos siglos antes del primer viaje de Colón los peruanos tenían en domesticidad a la llama (auchenia llama) y a la alpaca (auchenia alpaca)… ” (Pág. 91 a 105).

“(1) Diario y derrotero del viaje de Magallanes desde el cabo San Agustín en el Brasil hasta el regreso de España de la nao Victoria, escrito por Francisco Albo.- Obra el P. P. Pastells.
1ª. Parte Doc.”
“(2) Premier voyage autour de Monde, per le CHEVALIER PIGAFETTA, pendant les annês 1519-20-21-22. Paris 1809. Tomo II págs. 427-8.” (El texto original no resalta en negrita).
(Extractos de la obra “Los Animales Domésticos de la América Precolombiana – De las Publicaciones del Museo de Etnología y Antropología.”, de Ricardo E. Latcham, Santiago de Chile – Imprenta Cervantes – Febrero de 1922. - Copia digital por Google, luego de la obra referida haber sobrevivido por generaciones, como para expirar los derechos de autor y el libro pase a ser de dominio público).

• Transcripción de extracto de un informe de conquistadores portugueses del siglo XVII:
“Hasta el Río de la Plata (…) llenas de inmensidad e ganado, caza, caballos, cerdos monteses y muchos otros géneros, que andan en bandas: y en la misma forma, multitud de hermosas aves (…) y todo goza la nación ya dicha e los Tapuias, desde el fértil Río [laguna] de los Patos, hasta la boca del gran Río da Prata. Verdad es, que son estos Tapuias, gente más doméstica, y también singulares comúnmente en no comer carne humana.” 
(Bracco, Diego - “Charrúas, Guenoas y Guaraníes” – Pág. 72 citando a: Vasconcellos, Simäo de. “Noticias curiosas e necessárias do Brasil” pp.76-77. (Nota: “Noticias...” fue publicado por primera vez en Lisboa, en 1668...)

• “En cualquier caso es necesario precisar que las fuentes documentales que se refieren al origen de la fauna europea en la región, en general fueron producidas para argüir derechos sobre ese ganado.”
(Bracco, Diego - “Charrúas, Guenoas y Guaraníes” – Pág. 23. Cita en la misma obra en la Pág. 45 copia de Legajo de Tribunales “de la información que sobre sus derechos a los ganados de la Banda Oriental hizo Hernandarias en 1628, inserta en el expediente iniciado por Fernando Arias de Cabrera sobre posesión de los mismos ganados como heredero del primero, iniciado en 1728.”

Los Rebaños:

En Alma 17:26 dice: 
“Y después de haber estado tres días al servicio del rey,mientras iba con los siervos lamanitas, llevando sus rebaños al abrevadero que se llamaba las aguas de Sebús –y todos los lamanitas llevaban allí sus rebaños para que bebieran-.”
En ningún momento del relato se menciona que tipo de animales componía el rebaño del rey. Es muy probable que estos rebaños a los que se refiere esta cita, no hayan sido rebaños de ovejas, sino de algún otro animal domesticado que utilizaban tanto nefitas como lamanitas.

La cita de Enós 1:21, referida anteriormente, menciona “rebaños de reses”. Es posible que por esta cita se pueda comprender mejor que el término “rebaño” utilizado por los cronistas del Libro de Mormón no se refirieran exclusivamente a ovejas. La probabilidad es mayor porque solamente entre los jareditas se menciona a las ovejas entre los animales que existían entre ellos (Éter 9:18).

En Alma 17:28-29 dice: “Entonces los siervos del rey empezaron a murmurar, diciendo: Ahora el rey nos matará como lo ha hecho con nuestros hermanos, porque sus rebaños fueron dispersados por la maldad de estos hombres. Y empezaron a llorar amargamente, diciendo: ¡He aquí, nuestros rebaños ya están esparcidos!” Si los rebaños fueran de ovejas, no sería razón para lamentar ni llorar del modo relatado. Es probable que los rebaños no fueran de ovejas porque las ovejas difícilmente se dispersan, y cuando disparan lo hacen en fila o en grupo, y aparentemente no sería un real motivo para pelear, ya que no corren tan rápido, y como tienden a permanecer en majada fácilmente se las podría recoger a pie.

Probablemente los rebaños relatados hayan sido de siervos o venados, o algún otro tipo de animal domesticado o semidomesticado como el guanaco, la vicuña, la alpaca, la llama, o el tapir, muy comunes aún en nuestra época en muchos lugares de América. Esta probabilidad se refuerza con la cita que hace el profeta Enós diciendo que el pueblo “crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado”. (Enós 1:21)

• “Por ejemplo, un animal que potencialmente estaría en la categoría de ‘ganado’ sería el venado; algunos observadores que acompañaban el grupo de Cortés observaron manadas semi-domesticadas de venados en regiones mayas, e informaba que una tribu en El Salvador rutinariamente los reunía en manadas.”
(John L. Sorenson – Los Cambios en Nuestra Comprensión de la América Antigua y de sus Escrituras – Revista Liahona Junio 1985 – citando a: Dennis Pulston, “The Role of Semi-domesticated Animal Resources in Middle American Subsistence”, artículo leído en la 37ª. Reunión Anual, Society for American
Archaeology, 1972).

Las Ovejas:

La referencia a las ovejas, como animal que existía entre los pueblos referidos en Libro de Mormón, que está en Éter 9:18, es la única, y se la menciona solamente como existente entre los jareditas. Aunque hay varias referencias más sobre la oveja en el Libro de Mormón, pero todas refiriéndose a ella en sentido figurado, tal como es utilizada en los extractos de Isaías incorporados en el Libro, y en las palabras del propio Señor Jesucristo. Pero no hay mención a la oveja como animal que existiera entre los nefitas y lamanitas.

Es para preguntarse por qué se utilizaba a la oveja en sentido figurado, si probablemente ya no existieran a la llegada de la familia de Lehí al continente americano. El primero en utilizar a la oveja en sentido figurado, para simbolizar al pueblo del Señor y a Jesucristo como el pastor, fue el profeta Nefi (1Nefi 22:25). Nefi las conocía, y quienes vinieron con él también, porque eran comunes en Jerusalén donde vivieron. Muchas de las menciones posteriores a la oveja, son citas del libro de Isaías, que estaban en las planchas de bronce que Nefi y sus hermanos trajeron de Jerusalén. Se menciona a la oveja simbólicamente también en una revelación que recibe el profeta Alma padre (Mosíah 26:20). Luego Alma hijo también la menciona simbólicamente (Alma 5:37), y de la misma manera se la menciona en el Libro de Helamán (5:13). El último, cronológicamente, en referirse a la oveja es el Señor Jesucristo, en sus propias enseñanzas a los nefitas, quien, como se dijo, se refiere a ellas en sentido figurado. Para Jesucristo las ovejas eran comunes en el Viejo Mundo donde vivió y eran conocidas por sus interlocutores al hacer referencia a ellas en las planchas de bronce y en las simbologías de los profetas que lo precedieron. Luego nadie más hace referencias a la oveja, ni en sentido real, nifigurado, y estamos hablando de que la última mención sucedió hace casi dos mil años. Éter fue el historiador de los jareditas, pueblo que llegó al continente más de dos milenios antes de Jesucristo, y que cuando el pueblo del rey Limhi, en épocas del rey Mosíah II, encontró las veinticuatro planchas que contenían la historia de Éter, él y su pueblo ya habían dejado de existir sobre la tierra. Por lo tanto en el Libro de Mormón no hay referencias a la existencia real de ovejas en América desde muchos siglos antes de Jesucristo.

Sin embargo, no significa que no haya habido ovejas entre los nefitas o lamanitas, simplemente porque no son mencionadas en el Libro de Mormón.

A la llegada de los conquistadores españoles a América, proporcionaron abundantes referencias de que encontraron ovejas, contrario a lo que comúnmente se creé. Aunque el historiador, Ricardo E. Latcham (en extracto de cuya obra se cita al final de este capitulo), concluye varios siglos después, en el año 1922 con su opinión respetable, que los españoles se referían a algún “auchénido” (o auquénido) autóctono de América.

Quedará la duda de si no se referirían realmente a alguna especie de ovinos ya extintos por los mismos españoles o posteriormente por los indios sin las leyes ecologistas del inca. También podrían referirse a especies de ovinos existentes en la época, que posteriormente fueran cruzados con los que más tarde trajeron los españoles. Las referencias a las ovejas y carneros encontrados por los conquistadores españoles, que han sido transcriptas en este capítulo de la obra citada, aunque si fueran para nombrar al guanaco o a la vicuña, o a otro animal, igual es una prueba adicional de la veracidad del Libro de Mormón, porque en la misma forma los jareditas, al llegar al continente, pudieron haberle llamado ovejas a otros animales autóctonos que se les parecieran.

La razón indica que una especie puede ser depredada y desaparecer, como muchas especies ya han desaparecido. Aún tomando como punto de referencia el supuesto de que no había ovejas a las llegada de los españoles, tampoco el Libro de Mormón lo dice que existieran en ese momento. El Libro se terminó de escribir aproximadamente en el año 421 D. C., en plena batalla de exterminio entre nefitas y lamanitas, y cuando se terminó de escribir ya hacía cuatro siglos que no se mencionaban en el Libro a las ovejas, ni en sentido figurado.

Si se han depredado animales más grandes y más ágiles, de existir las ovejas, pudieron haber sido depredadas por el mismo hombre. O sin el cuidado del hombre,por su carácter indefenso, pudieron ser depredadas por las mismas fieras del campo, como ser lobos, perros salvajes, zorros colorados, pumas, jabalíes o chanchos salvajes, y por otros animales como es común en nuestra época, en nuestro país y en otros de América.

Sin embargo, Nefi conocedor de la oveja, nunca la mencionó entre todos los animales encontrados en el continente que detalló, ni las mencionaron sus sucesores. Posiblemente las ovejas ya habían dejado de existir a la llegada de Nefi, o las referencias a ellas hechas por los jareditas eran para mencionar a otro animal autóctono como los que aún existen o a otro que haya dejado de existir.

• “En la actualidad, es el huanaco que se encuentra sobre mayor extensión geográfica; hasta el sur de Tierra del Fuego y la isla de Navarino, cerca del Cabo de Hornos, como también por la Patagonia hasta las costas del Atlántico. Formaba y forma aun el principal alimento de los patagones y fueguinos.

“Los primeros si no habían domesticado al huanaco, al menos en algunas ocasiones lo amansaban, y en ese estado sacaban partido de él como auxiliar en la caza de sus hermanos salvajes. Los indios se ponían en acecho, cerca de alguna aguada, donde bajaban a beber estos animales y amarraban en las inmediaciones al huanaco manso, el cual con sus relinchos atraía a los demás, de manera que caían fácil presa a los cazadores.

“Es posible también, que usaran estos animales mansos como bestias de carga. Al menos así nos asegura Alonso Veedor, el escribano de la expedición de Simón de Alcazaba, en su relación de esa malhadada navegación.

“Invernaron en el Cabo de Santo Domingo y durante su estada, organizaron una exploración al interior del país. Después de muchas peripecias se encontraron con un toldo de indios patagones en que habían seis indias y un viejo. Aquí vieron al primer huanaco.

Veedor refiere al incidente así: ‘Sus maridos tenían una oveja mansa como las que llevaron del peru estas tenían por señuelo conq mataban otras brabas. Llevaron a las indias y a la obeja cargada… que bien llebaba cuatro @ de peso’. (1)

“Juan de Mori, otro expedicionario que hace relación del viaje, confirma el hecho y dice que ‘la obeja llevaba por carga cinco arrobas… y con estas mansas mataban ellos las brabas a donde ay agua quando vienen a beber’. (2)

“A pesar de estas afirmaciones, no consideramos bien corroborado que los patagones usaran sus huanacos mansos para la carga, y no conocemos otra cita que lo sostenga.

Puede ser que en este caso fueran los españoles quienes encontrando a un manso animal de esta clase y sabiendo que en el Perú los cargaban, se aprovecharon de la ocasión.

“Es menos dudoso que los amansaran para servir de embauco en la caza de sus congéneres. Se ponían en acecho, cerca de algún aguadero donde bajaban a beber estos animales y amarraban en las cercanías al huanaco manso, el cual con sus relinchos atraía a los demás y así caían fácilmente presa de los cazadores.

“No sólo los patagones sino también los onas de Tierra del Fuego dependían del huanaco como principal elemento de sustento y este animal era bastante abundante en aquella isla.

“No sabemos si la vicuña se ha encontrado alguna vez en Tierra del Fuego, pero se sabe que al tiempo de la conquista se hallaba en la región cordillera, hasta el Estrecho de Magallanes. En la relación que hace Juan Ladrillero de su viaje al Estrecho encontrándose con indios patagones que vestían ‘pellejos de guanacos y de obejas sobados, la lana para adentro’. Más adelante hablando de la fauna magallánica, dice, ‘ay obejas y guanacos y venados, pero con el frío del ynvierno se meten en las montañas’. (3)

“Veinticinco años más tarde Pedro Sarmiento confirma y amplía estas noticias. Dice que entre otros animales que encontró en el Estrecho ‘ay vicuñas de las que sacan las piedras vecares en el piru y carneros de los del piru que las mantas conq los yndios andan cubiertos con dellos de lana muy fina’. (4)

“Refiriéndose al traje de los indios patagones, Anton Pablos, quien escribió en 1585 sobre lo que vió en el Estrecho dice: ‘traen Por bistidura vnas manctas hechas de pellejos muy bien concertados y cosidos y abarcas entre estos pellejos del bestido traen muchos de ovejas de la tierra y bicuña’.
(5)
Las ovejas de la tierra serían sin duda los huanacos, pero nos parece difícil que tres personas instruídas, escribiendo en diferentes fechas de lo que habían presenciado y los tres, conocedores del Perú, donde la vicuña era abundante; pudieron equivocar este animal por otro. Sobre todo, los tres están de acuerdo en que habían dos especies de auchénidos salvajes. Al ser una el huanaco, no se ha conocido otra sino la vicuña y por fuerza habría de ser la segunda.

“Las especies domesticadas tenían una repartición más restringida que las salvajes,especialmente la alpaca; pero no obstante se conocían en el Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, en las provincias orientales de Brasil y en las del noroeste argentino.

“En el Perú y en Bolivia su número al tiempo de la conquista española, era asombroso, debido al sabio reglamento del ganado dado por los monarcas incas. Los cronistas se admiraron de esta abundancia y hacen repetidas referencias a ella. Cieza de León en el capítulo que dedica a los auchénidos dice sobre este punto lo siguiente: ‘Dios, nuestro sumo bien, crió en estas partes tanta cantidad del ganado que nosotros llamamos ovejas, que si los españoles con las guerras no dieran tanta priesa a lo apocar, no había cuento ni suma lo mucho que por todas partes había’. (6)

“Francisco de Jerez al comentar el mismo hecho dice: ‘en toda esta tierra (Perú) hay mucho ganado de ovejas; muchas se hacen monteses, por no poder sostener tantas como se crían. Entre los españoles que con el Gobernador están se matan cada día ciento y cincuenta, y parece que ninguna faltase ni harían en este valle (Chincha) aunque estuviesen un año en él’. (7)

“López de Gómara dice que la carne principal que comían los antiguos peruanos era de ‘oveja-ciervos, que tienen muchos en poblado y despoblado, propias y comunes, y santaso sagradas, que son del sol, ca los ingas inventaron un cierto diezmo, hato y pegujal de pachacama y otras guacas, para tener carne los tiempos de guerra, vedando que nadie las matase ni corriese’. (8)

“…Mariño de Lovera al relatar la historia de los tres españoles desmandados, que envió Almagro desde Cuzco para que le esperasen en Tupiza, dice que llegaron al valle de Coquimbo y trabando amistad con el cacique del lugar, o más probablemente con el gobernador del inca, radicado en ese lugar, principiaron a juntar gran acopio de víveres para el ejército que acompañaba al adelantado. Tan bien les fue que los indios ‘poniendo luego por obra su promesa, comenzaron a fabricar casas y a recoger mantenimiento juntando cuatro mil hanegas de maíz y mucha carne de ovejas mansas y muchas de las que llaman guanacas, de que hicieron cecina que en su lengua se llama charqui, matando para ello cuatro mil reses’. (9)

“Después de la llegada de los españoles, principió a disminuirse rápidamente el número de los ganados indígenas y en poco más de diez años, en muchas partes comenzaron a escasear, tanto los salvajes como los domésticos. Esto se debía a varias causas. Los españoles no se conformaban con la dieta vegetal de los indios, y eran muy comedores de carne. Para mantener sus ejércitos durante la conquista y después durante las guerras civiles hicieron grandes matanzas entre el ganado manso, sin preocuparse en las sabias ordenanzas establecidas por los reyes incas. Como consecuencia del descuido en la crianza y pastoreo, se propagó una gran epidemia de Carchi o sarna entre las manadas, que casi fueron exterminadas. En la caza, no se cuidaron de no matar a las hembras y como consecuencia sobrevino una rápida disminución en el número de todas estas especies, que luego eran reemplazadas por ovejas europeas, las mulas y los asnos. “Esta disminución se hizo notar especialmente en Chile, donde nunca eran tan numerosas como en el Perú, y tan era así que en el siglo XVII solo existían unos pocos ejemplares entre los indios y el tener tres o cuatro era considerado por ellos gran riqueza. Afines del siglo XVIII las especies domésticas habían desaparecido.” (Pág. 77 a 82).

“Los cronistas e historiadores están de acuerdo en que el animal doméstico hallado en Chile era la llama. Pedro de Valdivia en una carta a su majestad Carlos V, escrita en 1551 dice que en Chile era ‘tierra próspera de ganado como lo del Perú’. (10)

“López de Gómara, quien escribió un año más tarde, al tratar de las cosas de Chile,dice: ‘Hay muchas ovejas como en el Cuzco’. (11)

“El Padre Rosales es más explícito y declara: ‘Los carneros que llamamos de la Tierra es un ganado muy doméstico, tan grandes como un ternero de un año… En el Perú los llaman llama o paco y aquí chillihueque. De aquellas provincias se piensa que vinieron a éstas porque allá hay gran abundancia de ellos y en estas son pocos los que se hallan. (12)

“Mariño de Lovera cuando habla del primer buque que llegó a Chile a mando del Capitán García de Alvarado, refiere que tocaron en un puerto de Arauco llamado Alvaquen al que los españoles pusieron por nombre Puerto del Carnero, porque los indios los recibieron de paz y les hicieron regalo de un carnero de la tierra. ‘Entonces el capitán (de los indios) mandó que ningún indio se menease, ni pusiese manos en los españoles; antes habiéndolos estado mirando un rato, les habló por señas y les mandó traer un carnero de los de la tierra, que son muy grandes y de diferente especie de los de Europa… y así en… partes del Perú hay grandes recuas dellos’.. (13)

“…A los muy pocos años, los conquistadores casi concluyeron con los animales domésticos, de la misma manera como acabaron con los indios. No es de extrañarse entonces que los historiadores de los siglos posteriores, hallaran pocos ejemplares.” (Pág. 132, 133, 137) 

Fuentes:

(1) “Relación de lo que sucedió en la expedición y Armada de Simón de Alcazaba al Estrecho de Magallanes hasta su vuelta a la isla de Santo Domingo. 1534-35 escrito por el escribano de la expedición, Alonso Veedor.
“Apéndice. Doc. No. 9 de la Obra del R. P. PASTELLS, ‘El Descubrimiento del Estrecho de Magallanes’. Primera Parte, Pág. 262 y sig.
(2) “Relación escrita por Juan de Mori, de lo ocurrido en la expedición de Simón de Alcazaba al Estrecho de Magallanes desde que salió de Sanlúcar de Barrameda hasta que llegó a Santo Domingo. Escrito en Santo Domingo en 1535. Obra de P. P. PASTELLS. Doc. 10.”
(3) “Descripción de la costa del mar océano desde el sur de Valdivia hasta el estrecho de Magallanes inclusive, por Juan LADRILLERO (1558). P. P. PASTELLS. Ob. Cit. – Apéndice doc. 15,
tomo I.
(4) “Relación hecha por Pedro Sarmiento a su Majestad sobre lo sucedió en el Estrecho cuando allí se quedó y fundó dos ciudades. Pernambuco, 1584. P. P. PASTELLS, ob. Cit., Apéndice Doc. 30.
Tomo II.
(5) “Parecer de Anton Pablos, piloto de la Armada del General Diego Flores de Valdés, el cual fue y vino del Estrecho de Magallanes, sobre lo que debe hacerse para socorrer a dicho Estrecho. 1585. P. P. PASTELLS. Apéndice Tomo II. Doc. 36.
(6) “Crónica del Perú, Cap. CXI.
(7) “Verdadera Relación de la Conquista del Perú y Provincia de Cuzco llamada la Nueva Castilla. Hist. Primitivos de Indias. Tomo II. PAG. 335- Colección Rivadeneyra.
(8) “Ob. Cit. Pág. 278.
(9) “Crónica del Reino de Chile, escrita por el Capitán Don Pedro Mariño de Lovera, pág. 28. – Col. Hist. De Chile. Tomo VI. Santiago. 1865.
(10) “Colección de Historiadores de Chile. Cartas de Valdivivia. Tomo I. p. 55.
(11) “Historia de las Indias. Ob. Cit., pág. 237.
(12) “Historia General de el Reyno de Chile. Tomo I, pág. 324.
(13) “Crónica del Reino de Chile, escrita por el Capitán Don Pedro Mariño de Lovera (siglo XVI).
Col. Hist. De Chile. Tomo VI pág. 44. – Santiago, 1865.”
(Extractos de la obra “Los Animales Domésticos de la América Precolombiana – De las Publicaciones del Museo de Etnología y Antropología.”, de Ricardo E. Latcham, Santiago de Chile – Imprenta Cervantes – Febrero de 1922. - Copia digital por Google, luego de la obra referida haber sobrevivido por generaciones, como para expirar los derechos de autor y el libro pase a ser de dominio público).

La Vaca y el Buey:

En el Libro de Mormón se menciona solamente seis veces al buey: a) Tres veces al citar las profecías de Isaías; b) Una vez al mencionarse el décimo mandamiento, referente a la codicia; c) Dos veces refiriéndose a un animal que vivía entre los nefitas (1 Nefi 18:25) así como entre los jareditas (Éter 9:18).

En el estilo de Nefi al relatar los animales encontrados en la tierra de promisión, menciona juntos a la vaca y al buey. Evidentemente no los menciona como el macho y la hembra de una misma especie, porque sino no diría seguidamente “el asno, y el caballo” o “la cabra, y la cabra montés”. El buey como lo conocemos en nuestro idioma y cultura es un ternero castrado después de la pubertad (y por lo tanto no puede reproducirse). Diferentes culturas capan al toro joven para que se transforme en buey para utilizarlo como animal de tiro en tareas agrícolas. En el pasado el buey fue utilizado también en el transporte, para tirar carretas muy pesadas.

Es importante tener en cuenta que el Libro de Mormón menciona a tres colonias que llegaron a América: los jareditas, la familia de Lehí (nefitas y lamanitas), y al pueblo de Zarahemla (“mulekitas”). A la llegada de Lehí, ya hacía más de un milenio y medio que los jareditas estaban instalados en América, y enseguida de la llegada de Lehí, llegaron los “mulekitas”.

Si lo que Nefi vio fueron bueyes como se describió anteriormente, tendrían que ser animales sueltos que otra colonia los castró para utilizarlos como animales de trabajo. Esto es posible porque las colonias nefitas y jareditas convivieron juntas, sin saberlo, por lo menos 3 años, desde que Lehí llegó al continente hasta que los “mulekitas” encontraron a Coriántumr, el último sobreviviente de los jareditas. (Desde Aprox. el año 589 A.C. - ver pie de página 1 Nefi 18:23 - hasta el año 586 A.C. o posterior).

También debemos tener en cuenta que no hay referencias al tiempo que transcurrió entre el momento que la familia de Lehí llegó al continente y el momento en que encuentran los animales relatados en 1 Nefi 18:25. Si fue enseguida de llegar la familia de Lehí, aún no habían llegado los “mulekitas” y tenemos que descartar que hayan encontrado animales domesticados por ellos. Pero si fue algunos años después, como dice Nefi, “mientras viajábamos por el desierto” (1 Nefi 18:25), luego de haber plantado y cosechado (1 Nefi 18:24), es probable también que ya hubieran llegado los “mulekitas”, y bien podrían haber encontrado animales vacunos castrados por ellos.

En consecuencia, es posible que Nefi haya encontrado bueyes pertenecientes a cualquiera de las otras colonias que cohabitaban este continente. Además por la forma en que toman conocimiento unas de otras, las tres colonias no distaban tanto entre sí.
Pero también es importante tener en cuenta que Nefi al referirse al buey, podría estar refiriéndose a un animal originario de América que llamó buey, por ser desconocido para él, sin necesidad de ser un animal castrado, y que se reproducía libremente en el lugar que Nefi lo ubicó. Porque es posible comprender que al llegar a este continente Nefi se encontró con animales que no le eran comunes, como el bisonte, u otros completamente distintos como el tapir, el guanaco, o la vicuña, a quienes sin dudas debió designar, a algunos de ellos por su semejanza, con nombres de animales ya conocidos por él.

También es posible que Nefi fuera conocedor de otras especies antiguas de animales que eran conocidas como “bueyes salvajes”, que no eran animales capados, a los que encontró semejantes y designó con el mismo nombre.

Por lo tanto, entre los animales sueltos encontrados por los nefitas, después de su arribo, bien podrían encontrarse animales vacunos capados por la colonia jaredita como por el pueblo de Zarahemla. Aunque es más factible que haya sido otra especie de animal a la que Nefi le llamó bueyes. (Véase al final de esta obra Apéndice II – “Qué Podemos Saber Sobre las Colonias Jareditas y Mulekitas”).

• “Buey es el nombre que se le da al macho bovino (toro) castrado, dedicado específicamente al engorde y sacrificio, y, antiguamente también a la realización de tareas agrícolas como tirar de arados y carros, algo que se continúa haciendo en Asturias, Cantabria, Galicia y el País Vasco (España) como evento folclórico-deportivo. En Andalucía occidental se utiliza para engancharlos en las carretas de las distintas romerías, como El Rocío o Cuatrovitas.

En un raza de bovino, se puede llamar también "buey salvaje" a cualquier miembro no doméstico del género Bos, como el gaur, el banteng, el kuprey o el extinto uro.

“En diversos países latinoamericanos, los bueyes siguen siendo utilizados como animal de tiro, especialmente en aquellas faenas en que, por dificultades del terreno, es difícil utilizar otros animales o vehículos motorizados, tal como ocurre en las faenas forestales.

“Para que un macho bovino se transforme en buey se requiere de su castración después de la pubertad. La castración previa a la pubertad genera novillos.” (El texto original no resalta en negrita “buey salvaje”).
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

• “Bos es un género de mamíferos artiodáctilos de familia Bovidae; comprende seis especies denominadas genéricamente bueyes, entre las cuales se cuenta tanto el ganado doméstico (Bos taurus) como otras especies domésticas y salvajes. Ciertos autores han diferenciado varios géneros para las especies agrupadas en Bos (Bos, Bibos, Novibos, y Poephagus), pero los estudios morfológicos y genéticos no han dado lugar aún a un acuerdo al respecto. La postura que reconoce como género único a Bos es, no obstante, la mayoritaria.

“Aunque a lo largo de la historia se ha propuesto que varias especies de Bos dieron lugar al ganado doméstico actual, hoy se puede afirmar que todas las razas descienden de un ancestro común, el uro (Bos taurus primigenius), que persistió en las llanuras de Europa hasta el siglo XVII, en que se extinguió debido a la caza excesiva. Las especies actuales se distribuyen en la mayor parte del globo, abarcando África, América, Asia, Australia y Europa; con alrededor de 1300 millones de cabezas, son uno de los grupos de mamíferos más populosos del planeta. El hábitat de las distintas especies varía ampliamente,incluyendo desde las praderas y bosques subtropicales hasta la alta montaña tibetana en que habita el yak (Bos gruniens). 

“Las especies del género Bos forman manadas, cuyo tamaño oscila entre las decenas y los centenares de cabezas, que migran lentamente a medida que agotan las pasturas; las manadas no suelen contar más que con un macho adulto. Son rumiantes, lo que les permite extraer el máximo rendimiento de una dieta de pastos rica en celulosa y pobre en nutrientes; la mayoría de las especies pasta durante la mayor parte del día, descansando durante los períodos más calurosos, y durmiendo por las noches. La gestación dura entre nueve y once meses, al cabo de los cuales nace una o excepcionalmente dos crías. En estado salvaje pueden alcanzar los 25 años.”

“…Los bóvidos más grandes pueden llegar a pesar cerca de una tonelada y posee una altura de 2 metros desde sus pezuñas hasta la espalda (bueyes, búfalos, bisontes)…” “…La actual población de bisontes americanos es de aproximadamente 350.000 ejemplares, comparada con una población estimada en 60–100 millones antes de la llegada de Colón a América.”
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

El Asno y el Caballo:

Nefi también menciona entre otros animales, al caballo y al asno, aseverando en consecuencia que existían en América a la llegada de Lehí y su familia.
Se dice que los españoles no encontraron caballos ni asnos o burros a su llegada a América. De ser así, no sabemos si es que para esa época ya habían sido depredados, o si es que los nefitas le llamaban caballo o asno a algún otro animal semejante o de la familia.

Nada indica que durante los tiempos del Libro de Mormón no llamaran caballos o asnos a algún pariente cercano de los mismos. Si los primeros colonizadores españoles al describir al guanaco lo llamaron “asno salvaje”, “cabra montés” , “carnero” u “oveja de la tierra” y así como a otros animales autóctonos de América, también los llamaron caballos, ovejas, o vacas, no es de extrañarse que Nefi al llegar al continente haya hecho lo mismo.

La existencia de ganado, caballos y burros en América ha sido tema de discusión por muchos años, porque los historiadores, antes de los últimos hallazgos arqueológicos, decían que fueron introducidos por los españoles.

El caballo en el Libro de Mormón en algunas ocasiones que se lo menciona da a entender que era utilizado para alimento. También el asno, o burro bien pudo ser consumido como alimento, como tantas especies que están siendo depredadas.

Dentro de algunos años no conoceremos al carpincho, al tatú, a la mulita o al ñandú, así como a otras especies si sigue depredándose a pesar de las leyes de protección existentes.

La razón indica que una especie puede ser depredada y desaparecer, como muchas especies ya han desaparecido, así como otras se anuncia que corren riesgo de desaparecer si no se termina con la depredación realizada por el mismo hombre.

Otras especies han sido apenas libradas de desaparecer en esta era, por el dedicado trabajo de grupos ecologistas.

Los caballos dejan de mencionarse cronológicamente en el Libro de Mormón aproximadamente en el año 34 D.C. (3 Nefi 21:14), y los asnos aproximadamente entre los años 147 y 122 A.C. (Mosíah 21:3). Nada indica que por el sólo hecho de que no se hayan mencionado más hayan dejado de existir entre los nefitas o lamanitas. Pero si lo que los nefitas y jareditas llamaron caballos, son la misma especie que ahora conocemos, y dejaron de existir en esa época, estaríamos hablando de encontrar restos óseos de más de 2000 años atrás para verificar arqueológicamente su existencia. Y si la cultura del hombre de campo es herencia de nuestros indígenas,hace más difícil encontrar restos de huesos de caballos, ya que cada vez que el hombre de campo encuentra un animal muerto, le prende fuego a la carniza, para evitar el olor tan desagradable que despide, y el contagio de enfermedades a otros animales. No obstante poco a poco se han venido sumando las evidencias de su existencia en la América precolombina.

La arqueología últimamente ha encontrado evidencias de la existencia del caballo, aunque no son abundantes todavía, pero es importante tener en cuenta que hay pendientes aún de ser encontradas muchas pruebas de lo que ha existido.

• “Un problema que surge al interpretar los textos de otra época es el de la semántica de los nombres de animales (y plantas). Si utilizamos una descripción hecha hace apenas unos cuatrocientos años –la de Diego de Landa, quien describe la Península de Yucatán – veremos que él hace afirmaciones que los científicos naturales no pueden aclarar en la actualidad. La transferencia de nombres lingüísticos y conocimiento de una cultura a otra está repleta de problemas. Como ejemplo, los españoles se refirieron al bisonte americano (al que nosotros llamamos ‘búfalo’) como una vaca; los indios Delaware nombraron a la vaca europea con la palabra que usaban para nombrar al venado; y los indios Miami nombraron a las ovejas ‘se-parece-a-una-vaca’. Mientras tanto, los mayas de las tierras bajas nombraron a la oveja española un taman, lo cual básicamente se traduce como ‘algodón que se come’. El Obispo Landa consideró el gamo de Yucatán (un venado pequeño con cuernos no ramificados) como ‘una pequeña cabra salvaje’. También notó que el tapir (un animal grande de pezuña, nocturno, que habita en las regiones tropicales) tenía el tamaño de una mula, pero una pezuña como la del buey; sin embargo, un nombre español que se le dio, ‘anteburro’, significa ‘antes fue un burro’. Vemos que la terminología es una encrucijada compleja que se debe resolver con sumo cuidado.”
(John L. Sorenson – Un Cambio en Nuestra Comprensión de la América Antigua y de sus Escrituras – Revista Liahona Junio de 1985 Pág.7)

• “En primer lugar, no deberíamos rechazar la posibilidad de un ‘préstamo sustitutivo’, en el que el nombre para una especie conocida es aplicado a nuevas especies. Este es un fenómeno bien constatado – por ejemplo, los Amerindios denominaron ‘ciervos’ a los caballos europeos en su primer encuentro con ellos. El ejemplo clásico, por supuesto, es el hipopótamo, nombre que los griegos dieron a un animal que caracterizaron como “caballo (hippo) de río (potamus). Aquellos críticos que se burlan deberían preguntarse cómo podría alguien confundir un hipopótamo con un caballo – la respuesta, por supuesto, es que los griegos sabían perfectamente que el hipopótamo no era un verdadero caballo, pero el nombre se impuso…

“Asnos (Burro) - La única clave sobre el rol del “asno” en la sociedad nefita proviene de Mosíah 12:5 y Mosíah 21:3, en las que aquellos en cautiverio llevan cargas como “mudos asnos”. Otras menciones se dan en 1 Nephi 18:19 y Mosíah 5:14, mientras que mosíah 13:24 es una cita de los Diez Mandamientos. “Asno” ha sido sugerido como préstamo semántico del tapir, al cual muchos han descripto en términos decididamente equinos. Puede agregarse que algunos modernos entusiastas del tapir señalan la incapacidad de los tapires para criarse en rebaños (por no tratarse de animales de rebaño, tienden a pelear), pero “la gente de los territorios nativos del tapir mantiene ejemplares aislados para engordarlos y utilizarlos como alimento, aunque... algunos son bastante salvajes y otros pueden llegar a ser extremadamente peligrosos... Son grandes, pesados y fuertes, con poderosas mandíbulas y dientes, pudiendo movilizarse muy rápidamente" Un reciente informe gubernamental indica:
“El tapir es dócil frente al hombre y por tanto su manejo es relativamente fácil.

Un indígena describe al tapir del siguiente modo: “Es un animal muy sociable. Tomado de pequeño uno puede fácilmente domesticarlo; sabe cómo comportarse cerca de lacasa; va a alimentarse a la montaña y luego regresa para dormir cerca del hogar.”

“Pareciera que al menos un rol limitado para el tapir no debería descartarse de la discusión, ya sea como fuente alimenticia (El tapir constituye entre el 7 y el 10% de la dieta en la Amazonia rural o como potencial bestia de carga a pequeña escala (dada su fuerza). Charles Darwin aún observó que los tapires en las Américas eran domesticados, aunque no tendían a reproducirse en cautiverio. Este hecho podría explicar la relativamente poca frecuencia de su mención en el Libro de Mormón.”
(De FAIRMormon - Este articulo ha sido traducido con permiso de FAIR LDS por: Mario Rodolfo Montani y redactado por Alberto Barrios) -
(http://es.fairmormon.org/Anacronismos_del_Libro_de_Morm%C3%B3n:_Animales)

• “Tapirus es un género de mamíferos perisodáctilos de la familia Tapiridae, conocidos
vulgarmente como tapires o dantas. Es el único género actual de la familia, la cual incluye otros nueve géneros extintos. Pertenece al mismo orden que los caballos, con los que están lejanamente emparentados, y los rinocerontes, que son sus parientes vivos más cercanos.
“En algunos lugares recibe nombres como mboreví (vocablo guaraní), anta, tlapizote
y pinchaque.”
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

• “Perisodáctilos: Término que se aplica a cualquier miembro de las tres familias de los mamíferos con pezuña: los caballos, los tapires y los rinocerontes. El término perisodáctilo deriva del griego y significa ‘dedo impar’; por el contrario, artiodáctilo quiere decir ‘dedo par’.

Los miembros de la familia del caballo tienen un solo dedo en cada extremidad; en el caso de la familia de los rinocerontes, los animales tienen tres dedos funcionales tanto en las patas anteriores como en las posteriores; por último, los miembros de la familia del tapir tienen cuatro dedos en las extremidades delanteras y tres dedos en las traseras.

“Las 17 especies que viven en la actualidad, sólo son una pequeña representación de las numerosas formas que antaño habitaban el planeta. …

“Clasificación científica: los caballos, tapires y rinocerontes constituyen el orden de los Perisodáctilos. Este orden se ha clasificado en dos subórdenes: el de los Hipomorfos, que contiene a los caballos, que pertenecen a la familia de los Équidos, y el suborden de los Ceratomorfos, que incluye a los rinocerontes y a los tapires. Los primeros pertenecen a la familia de los Rinoceróntidos y los segundos a la de los Tapíridos.”
(Los Mamíferos - http://mamiferoes.galeon.com/perisodactilo.htm)

• “LA LLAMA: …Es el más corpulento de todos los auchénidos, aun cuando el huanaco tal vez le aventaje ligeramente en estatura. Mide 1,55 mt. hasta la corona de la cabeza y un metro hasta la cruz. Sus extremidades son más fuertes y la cabeza un poco más tosca que en el huanaco y tiene el pelaje más largo y más tupido que éste. En otros respectos salvo en el color que es vario en la llama y siempre igual en el huanaco, estos dos animales son tan parecidos que no cabe duda de que hayan tenido un origen común. Sus pies son grandes y extensibles, con fuertes pezuñas y las plantas protegidas por callosidades, que son a la vez resistentes y de una gran elasticidad.

“Esta cualidad permite a la llama caminar con facilidad tanto por las laderas pedregosas y escarpadas de las montañas, como por los arenosos desiertos de la costa.

Como el camello, la llama puede pasar días sin beber, pero de ordinario y cuando hay abundancia de ella, absorbe grandes cantidades de agua, aunque esta sea salobre.

“…La carga que lleva ordinariamente la llama, fluctúa entre cuatro y cinco arrobas (1), según el animal y el viaje que se emprende. Con esta carga pueden caminar a razón de quince a veinte kilómetros por día, la distancia varía con relación a la bondad o aspereza del camino.

“…Pero lo que no admite duda es que muchos siglos antes del primer viaje de Colón los peruanos tenían en domesticidad a la llama (auchenia llama) y a la alpaca (auchenia alpaca).” “(1) La arroba (antigua medida española) equivale a 25 libras. El quintal español es de 100 libras o sea 46 kilogramos. La carga media de las llamas puede estimarse en 50 kilogramos.” (Pág. 100-105).

(Extractos de la obra “Los Animales Domésticos de la América Precolombiana – De las Publicaciones del Museo de Etnología y Antropología.”, de Ricardo E. Latcham, Santiago de Chile – Imprenta Cervantes – Febrero de 1922. - Copia digital por Google, luego de la obra referida haber sobrevivido por generaciones, como para expirar los derechos de autor y el libro pase a ser de dominio público).

• “Qué dice el Libro de Mormón: 1 Nefi 18:25 dice que los nefitas encontraron “caballos” en el desierto después de llegar al nuevo continente, seguramente Centroamérica: “Y ocurrió […] que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar”.

“…Enós 1:21 dice que fueron domesticados por los nefitas: “Y aconteció que el pueblo de Nefi […] crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado […], y también muchos caballos”.
“Eter 9:19 habla de que los jareditas “también tenían caballos y asnos […], todos los cuales eran útiles para el hombre”.

“Adviertan ustedes que el Libro de Mormón no describe caballos en las batallas, ni caballos montados por los nefitas, y apunten este dato porque es posible que nos ayude un poco más adelante. Es cierto que hay dos pasajes de caballos y carruajes (Alma 18:9-12, cuando Ammón prepara los caballos del rey, y 3 Nefi 3:22, que dice que los nefitas de Laconeo “habían reunido sus caballos, y sus carros, y su ganado, y todos sus hatos y rebaños, y su grano, y todos sus bienes […] para que se juntasen, a fin de defenderse de sus enemigos”), pero no dice en qué manera los caballos trabajaban excepto que acompañaban a un rey en un viaje corto. No especifica lo que los caballos hacían. Noten que en 3 Nefi 4:4 se asocia a los caballos con “ganado” y con “rebaños”, en una situación de supervivencia durante el largo sitio de una ciudad:”

“ […] y los nefitas se hallaban en un solo grupo, y era grande su número, y se habían provisto de víveres y de caballos, y ganado, y rebaños de toda clase, para poder subsistir por el término de siete años”. El otro pasaje que habla de caballos y ganado es 3 Nefi 6:1, donde dice que “los nefitas volvieron todos a sus propias tierras, todo hombre con su familia, sus rebaños y hatos, sus caballos y su ganado, y cuantas cosas le pertenecían”.

“Y se acabó. Ya no se mencionan más caballos en todo el Libro, salvo en las citas de Isaías. Esta última mención es del año 26 d.C.

“…Es llamativo que en los cuatrocientos años siguientes no se mencione ni una vez más ningún caballo…

“¿HAY O NO HAY RESTOS DE CABALLOS EN LA AMÉRICA PRECOLOMBINA?

“Sí hay restos. Lo único que desconcierta a ciertos investigadores es que el Libro de Mormón dice que “la tierra estaba llena de caballos”. Entonces suponen que el Libro quiere decir que toda América estaba llena de caballos, por lo cual se deberían haber encontrado miles de huesos o dientes o muelas equinas. Pero no es así. El Libro de Mormón no dice tales disparates. La tierra de los nefitas era un área pequeña, una superficie como El Salvador. A partir de esa tesis sí que es posible pensar en pequeños reductos de caballos que apenas han dejado huellas.

“Hay que tener en cuenta que pequeños grupos de animales en regiones limitadas algunas veces no dejan restos arqueológicos. Por ejemplo, según Gwyn Jones, es más que probable que los vikingos llevasen caballos, vacas, ovejas, cabras y cerdos al Este de Norteamérica en el siglo XI d.C. (Jones 1986:119), pero estos animales no han dejado restos (Wahlgren 1986:124). Otro ejemplo: los olmecas seguramente criaron perros y pavos, porque son animales muy presentes en los períodos tempranos del continente americano, pero tampoco hay restos de ellos. Es posible que los huesos hayan desaparecido por la acción de la humedad y la acidez de la tierra (Soustelle 1984:23). Último ejemplo, quizá elmás significativo: los hunos de Asia Central durante los siglos IV y V d.C. tenían un potente ejército basado en la caballería. Hablamos de cientos de miles (quizá millones) de caballos.

Bien, pues ¿pueden decirme dónde están los restos de caballos hunos? ¿Cuántos huesos de caballos hunos hemos encontrado? ¿No lo sospechan?... Se lo diré: Cero. Ninguno. Ni un molar (Bokonyi 1974:267). Sabemos de estos caballos por lo que nos cuenta la Historia escrita, pero no hay pruebas palpables, si por pruebas palpables entendemos restos de huesos.

“Completemos nuestra perspectiva con la arqueología bíblica. Se destinan muchos millones de dólares a las excavaciones en las tierras bíblicas, muchos más que a la “arqueología mormona”. Ustedes saben que la Biblia menciona leones en Palestina. Pero durante decenas de años no se encontró un solo resto de león allí. Fue en 1988 cuando se encontraron dos pequeñas muestras (Martin 1988:83-84). Hasta entonces los arqueólogos ateos y los escépticos se reían de los judeo-cristianos. Y lo mismo ha sucedido con nosotros hasta hace poco: ciertos fundamentalistas bíblicos se reían del Libro de Mormón por lo de los caballos.

“Así que tengan todos paciencia e infórmense. Mientras tanto, vamos con los hallazgos de restos de caballos confirmados:

“Ya en 1941 Ivan Sanderson declaró que “hay un cuerpo de evidencias tanto de América Central como de las zonas rocosas de Haití […] que muestran que el caballo pudo ser conocido por el hombre de las Américas antes de la llegada de los españoles […] Es concebible que pequeñas poblaciones de caballos o animales semejantes continuasen existiendo hasta épocas muy posteriores en rincones de los dos continentes donde las condiciones fuesen favorables y donde fuesen libres de los ataques de otros animales y de enfermedades de parásitos que pudiesen causar su exterminio” (Sanderson 1941:39-40).

“Yucatán, concretamente Mayapán: en un enclave indio de varios siglos antes de Colón se encontraron huesos de caballo en cuatro lugares, algunos de ellos modernos y dos de ellos precolombinos, en el Cenote de Ch’en Mul. Eran dos dentaduras de caballo en el estrato de la base, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante más antigüedad que 1492, junto a alfarería maya (Pollock y Ra 1957:638; Ray 1957:278).

“Yucatán, complejo de cavernas de Loltun: en 1977 dos arqueólogos mexicanos encontraron un depósito de 16 capas (Welch, 1978:99). En el nivel VII encontraron alfarería, algunos de cuyos utensilios estaban hechos con huesos de caballo, hasta el nivel II, datados por el radiocarbono en 1800 a.C. Los fragmentos de cerámica tenían porciones del 900 al 400 a.C. (Schmidt 1988:250).

“Uno de los hallazgos más sorprendentes es un sitio datado en el 100 d.C. en St. Petersburg, Florida, que contiene restos de un mamut, un mastodonte y un caballo (Sorenson 1985: 297-8. Ver también Hester, p. 185).

“Otros restos en Yucatán: ver “Once Again the Horse”, F.A.R.M.S., junio 1984; John Welch, ed., Reexploring the Book of Mormon, 98-100.

“Wisconsin: un esqueleto de caballo enterrado con artefactos indios en un montículo funerario, todo ello datado en el 700 d.C. (Baily 1990:4)

“Louissiana: Holland Hague estudia la documentación de huesos equinos encontrados en este estado, datados por el radiocarbono en los primeros siglos después de Cristo (Hague, 1990).

“Más recientemente, en 2001, el National Geographic mostró evidencias de caballos usados como alimento, lo cual corroboraba la convivencia entre la especie humana y la equina, durante tanto tiempo desechada por muchos estudiosos. El estudio se centraba en la punta de una lanza precolombina con proteínas de caballo (Mayell, 2001).

“Esta misma convivencia, sin embargo, ya había sido vislumbrada por estudios de un paleontólogo decimonónico: en 1895 Henry C. Mercer estudió 29 cuevas del área de Puuc, en Yucatán. Encontró huesos de caballo en tres cuevas, Actun Sayab, Actun Lara, y Chektalen, que resultaron ser especies americanas del Pleistoceno, llamadas entonces Equus occidentalis L, pero que Mercer, en vista de que los huesos estaban en una capa superficial, decidió clasificar como Equus equus, el mismo caballo que luego traerían los españoles (Mercer 1892:172). En 1947 Robert T. Hatt repitió las excavaciones de Mercer y encontró en Actun Lara más restos de caballo americano, llamado entonces 

Equus conversidens (Hatt 1953). Esto simplemente probaba que el caballo y el hombre pudieron convivir en algunas zonas aisladas de Yucatán mucho antes de Colón.

“Junto a estos yacimientos, tenemos hoy muchas imágenes, pintadas o esculpidas o talladas, donde se muestran caballos en épocas precolombinas, e incluso en épocas paralelas a las del Libro de Mormón…” (Véase al final de esta obra Apéndice III – “Imágenes de Caballos de la América Precolombina”)
(Luis A. Benito - Universidad de Saint-Louis -Citado en:http://evidenciasellibrodemormon.
blogspot.com/2007/10/caballos-en-el-libro-de-mormon.html)

• “Hallan restos fósiles del caballo más antiguo de América del Sur – Los Encontraron en San Pedro, Provincia de Buenos Aires - Son unos molares bien conservados, de unos 500 mil años de antigüedad. Probarían que los caballos ya estaban aquí antes de la llegada de los españoles. Fueron descubiertos por paleontólogos aficionados. (Eliana Galarza...):

“En el partido de San Pedro, a unos 157 kilómetros de Capital Federal, hay un grupo de entusiastas paleontólogos aficionados que armó con unos fósiles, a cual más llamativo,un pintoresco museo.

”A fuerza de tesón, voluntad y mucho aprendizaje, le sacaron al suelo de su ciudad, de gran riqueza (ver recuadro de opinión) unos tesoros apreciados por los paleontólogos más expertos del país. Ahora sorprenden con otro hallazgo: los restos fósiles más antiguos de Sudamérica del antecesor de los caballos actuales.

“Las piezas, unos molares bien conservados, pertenecen a Equus (ver Infografía) y se cree que son parte de un ejemplar (se especula con que podrían ser de una nueva especie) que habitó la zona hace 500.000 años. Fueron encontradas por personal del Museo Paleontológico de San Pedro en capas de sedimentos que corresponden a esa etapa denominada como Edad Bonaerense.

“Más allá de tratarse de restos muy antiguos, su valor también reside en que obligan a revisar la historia evolutiva de estos animales y demuestra que estaban en territorio argentino miles de años antes de lo que se suponía. "Es, sin dudas, el ejemplar del género Equus más antiguo de América del Sur porque su procedencia estratigráfica es clara y su edad puede ser determinada con exactitud", comentó Eduardo Tonni, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

“…Los molares fueron descubiertos en la zona conocida como Reserva Paleontológica "Campo Spósito", en el Bajo del Tala, partido de San Pedro. Ese lugar, declarado de Interés Municipal y protegido como yacimiento paleontológico, es el cielo para los entusiastas "buscahuesos" del museo de esa ciudad. Allí ya fueron encontrados restos de unos 10 géneros de mamíferos. "Para nosotros, el lugar es como una caja de sorpresas", comentó José Luis Aguilar...”
(Diario El Clarín – Argentina - 03/03/2007 – http://www.clarin.com/diario/2007/03/03/sociedad/s-
05401.htm)

La Cabra y la Cabra Montés:

La cabra silvestre aún se las puede ver en la precordillera de los Andes. La cabra domesticada es aún utilizada en poblaciones agrícolas de América, principalmente como animal lechero. Actualmente los principales países productores de cabras en el Continente son México, Brasil, Venezuela, Argentina, Colombia y Perú. Por lo tanto, que estos animales existieran en la época de Nefi, no ocupa nuestra atención, porque aún existen.

Los Curelomes y Cumomes:

En Éter 9:19 menciona a otros tipos de animales, que existían entre los jareditas, denominándolos “curelomes” y “cumomes”, cuyos nombres pueden ser más bien una transcripción fonética que una traducción literal de las palabras originales.

Por el contexto parecería que fueran animales de carga o de consumo, expresándose que eran más útiles para el hombre que el caballo y el asno, comparándolos con el elefante. No podemos saber si era una especie de ganado ya extinto, o es el nombre antiguo de alguno de los animales autóctonos de América que aún existen. Entre los animales comunes que aún existen en América que podrían ser considerados ganado y que no se los menciona específicamente en ningún lugar del Libro de Mormón están el venado, el carpincho, el guanaco, la vicuña, la alpaca, la llama, el tapir, el bisonte, y otros. Por lo que podría ser alguno de estos animales, u otro ya extinto a la llegada de la colonia de Lehi, como el mamut, porque entre los nefitas nunca se nombró a los “curelomes” y “cumomes”. También podría ser algún otro animal que fue depredado posteriormente y ya era desconocido en la época de la traducción del Libro de Mormón.

Conclusión: (Las citas del Libro de Mormón analizadas en este capítulo son un testimonio adicional porque):

a) Los primeros informes de los conquistadores españoles al explorar este continente confirmaban la existencia del ganado, como ya se ha citado, con expresiones tales como: “numerosos eran los ganados”; “habían hatos de consideración”; “hay ganado en abundancia”; “mucho ganado y sementeras”; “pobladas de la misma gente y ganado” y “que todos los indios tenían ganado y eso de dos variedades”. Los historiadores posteriores, a varios siglos después, han interpretado que las palabras de los primeros exploradores referentes al ganado eran para referirse solamente a los auquénidos (guanaco, vicuña, alpaca, llama). Aún en el supuesto de que fuera así, también es valedero como testimonio adicional del Libro de Mormón, ya que tanto los nefitas como los jareditas cuando llegaron a este continente también pudieron incluir a estos animales autóctonos al referirse al ganado.

b) Las referencias a rebaños en el Libro de Mormón no confirman ni niegan la existencia de ovejas en América, ya que no mencionan que tipo de animales conformaban dichos rebaños. Las menciones de la existencia de ovejas entre los jareditas, que llegaron a este continente hace más de cuatro milenios, concuerdan con lo razonable, y el que no fueran mencionadas como existentes entre los nefitas, nos deja sin saber si fueron depredadas antes o después. A pesar que los primeros conquistadores y exploradores españoles reiteradamente mencionaron que encontraron en América a “ovejas” y “carneros”, concordamos que tanto ellos como tal vez los jareditas pudieron estar refiriéndose a otro tipo de animal que producía lana como los autóctonos auquénidos. Nefi conocedor de la oveja, nunca las mencionó entre todos los animales útiles al hombre que encontró en el continente, tal vez porque ya habían sido depredadas o simplemente porque no las encontraron. Todo concuerda con la razón.

c) Aportar luz a algo que pueda considerarse un supuesto antagonismo, es también probar la verdad. Nefi pudo haber encontrado al buey al llegar a América por diferentes razones: 1) Porque era posible encontrar suelto en el campo a algún animal vacuno castrado proveniente de la colonia jaredita. 2) Porque podían haber animales vacunos castrados, que provenían de los “mulekitas”, porque no hay referencias de tiempo que permitan descartar esta posibilidad. 3) También es posible porque al llegar a este continente Nefi se encontró con animales que no le eran comunes, como los antepasados del bisonte u otros autóctonos, y pudo haberlos designado bueyes, y por ende podían reproducirse. 4) También es posible que Nefi fuera conocedor de otras especies que son conocidas como “bueyes salvajes”, y que al llegar al continente encontró animales que denominó como bueyes porque eran de la misma especie o semejantes, y que también podían reproducirse hasta su depredación.

d) Hay pruebas de la existencia de caballos en la América precolombina, aunque no son abundantes aún, pero suficientes para comprender la armonía del Libro de Mormón con la verdad.

e) Tanto las cabras y las cabras monteses aún existen en América como animales autóctonos.

f) Los “curelomes” y “cumomes” al no saberse que especie de animales eran, no constituye su mención ni un testimonio a favor ni en contra. No obstante si uno se detiene a pensarlo, el mencionar animales que no existen también concuerda armoniosamente con la verdad, ya que son muchas las especies que han sido depredadas en América desde antes y después que Moroni terminó de compendiar,sellar y guardar el Libro de Mormón.

Con toda la información proporcionada sobre el ganado, se puede comprender que el profeta José Smith tradujo cosas que trascendían el conocimiento de la época.

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