27 marzo 2014

Los anteojos, la piedra, el sombrero y el libro: la imagen que tiene un creyente del siglo XXI sobre la traducción del Libro de Mormón (Cuarta y última parte)

¿Cómo fue el proceso de traducción del Libro de Mormón? Un análisis a partir de algunos registros históricos sobre este acontecimiento, en los inicios de la restauración de la Iglesia (Cuarta y última parte).

Autor: Roger Nicholson.
Traductor: Antonio A. Caballero.


¿Qué instrumento usó José para traducir el Libro de Mormón?

En 1886, David Whitmer indicó que José utilizó su propia piedra clarividente para traducir todo el texto del Libro de Mormón que tenemos hoy en día. En esta entrevista, Whitmer señala que los anteojos nunca fueron devueltos a José Smith después de perder las 116 páginas y que se le proporcionó una piedra clarividente para continuar con la traducción; sin embargo, no se puede confirmar que en realidad este fuera el caso.

¿Qué pasó finalmente con la piedra clarividente de José? David Whitmer dijo: “Al terminar la traducción del Libro de Mormón antes del 6 de abril, a principios de la primavera de 1830, José le dió la piedra a Oliver Cowdery y me dijo, así como a los demás, que había terminado con ella y no volvió a usar la piedra nunca más.”[1] Más adelante la piedra fue a parar a Utah. En una ocasión, la piedra estuvo presente en la dedicación del templo de Manti. Wilford Woodruff escribió sobre aquel acontecimiento en su diario: “Antes de marchar, consagré sobre el altar la piedra clarividente que José Smith encontró por revelación, enterrada a unos 30 pies (9 metros), la cual llevó encima durante su vida.”[2] En 1956, élder Joseph Fielding Smith comentó que “ya se mencionó que el Urim y Tumim estuvo sobre el altar del templo de Manti cuando se dedicó el edificio. Sin embargo, el Urim y Tumim del que tanto se ha hablado, era la piedra clarividente que en los primeros días estaba en posesión del profeta José Smith. Actualmente la Iglesia posee la piedra clarividente.”[3] Esto quiere decir que el instrumento con el que pudo haberse traducido de forma completa o parcial el Libro de Mormón continúa estando en posesión de la Iglesia, al contrario que el Urim y Tumim “original” (los intérpretes nefitas), los cuales fueron devueltos al ángel Moroni en algún momento durante o después de la traducción.

Las referencias sobre el uso de la piedra durante la traducción del Libro de Mormón no están confinadas al siglo XIX. Ya hemos podido ver una mención de la misma en la revista “Friend” de septiembre de 1974 y en la cita del élder Russell M. Nelson sobre la descripción de David Whitmer de la piedra y el sombrero en la Liahona de julio 1993. Estos no son los únicos ejemplos. Élder Neal A. Maxwell citó a Martin Harris en la Liahona de enero de 1997, señalando que “Martin Harris habló de la piedra clarividente: “Aparecían frases y eran leídas por el profeta y escritas por Martin.””[4] En 1988, élder Maxwell también mencionó “el sombrero usado por José Smith, que según consta protegía de la luz, durante una parte de la traducción del Libro de Mormón.”[5] En la Liahona de enero de 1988, el director de área del Sistema Educativo de la Iglesia Kenneth Godfrey mencionó que “la traducción involucró vista, poder, traducción de caracteres, el Urim y Tumim o una piedra clarividente, estudio y oración.”[6] El profesor Richard Lloyd Anderson de la Universidad de Brigham Young, en la Liahona de septiembre de 1977, cita a David Whitmer diciendo que “José Smith ponía la piedra clarividente dentro del sombrero e introducía su rostro en el sombrero, ajustandolo muy bien por toda su cara para no dejar pasar la luz.”[7]

Elder Dallin H. Oaks aclaró que “debería de reconocerse que herramientas tales como el Urim y Tumim, la Liahona, las piedras clarividentes y otros objetos, se han usado según convenía en épocas bíblicas, del Libro de Mormón y en tiempos modernos por aquellos quienes tenían el don y autoridad de obtener revelación de Dios vinculados a su uso.”[8]

Los primeros miembros de la iglesia sabían que José recibía revelación por medio del Urim y Tumim, los cuales pudieron ser tanto los intérpretes nefitas como la piedra clarividente. Doctrina y Convenios 28 declara que “Hiram Page, miembro de la Iglesia, tenía cierta piedra y profesaba estar recibiendo, con ayuda de ésta, revelaciones concernientes a la edificación de Sión y el orden de la Iglesia. Estas afirmaciones habían engañado a varios miembros y habían influido erróneamente incluso en Oliver Cowdery.”[9] El hecho de que “habían influido erróneamente aún en Oliver”, indica claramente que Oliver sabía bastante bien que el Urim y Tumim no se limitaba a un sólo instrumento. La solución a esta situación involucró al Señor aclarando que, “nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta Iglesia sino mi siervo José Smith, hijo, porque los recibe así como Moisés” (DyC 28:2). La piedra de Page fue destruida y cualquier revelación que recibió por medio de ella fue rechazada. El problema no fue el hecho de que Hiram Page estaba usando una piedra diferente al Urim y Tumim de José para recibir revelación, sino el hecho de que no estaba autorizado a recibir revelación en nombre de la Iglesia.

La piedra y el sombrero se pierden en la historia

Ya sabemos que José Smith era reacio a describir detalladamente el proceso de traducción. El profesor de la Universidad de Brigham Young Stephen Ricks siente que “la reticencia de José estaba probablemente justificada y puede que se debiera al excesivo interés que algunos de los primeros Santos mostraron hacia la piedra clarividente o las reacciones negativas y en ocasiones amargas con las que se encontró cuando compartió algunas de sus sagradas experiencias con otros.”[10] De hecho, José nunca comentó los detalles concerniente al instrumento que utilizó tanto para traducir el Libro de Mormón como para recibir revelación. José simplemente contó a las personas que recibía sus primeras revelaciones por medio del “Urim y Tumim.”

Durante la década de 1930, el Dr. Francis Kirkham se empeñó en “reunir y evaluar todos los artículos de los periódicos que pudiera encontrar sobre el Libro de Mormón.”[11] Muchos de estos artículos se obtuvieron de colecciones de periódicos localizados en la zona de Nueva York y recientemente se han puesto a disposición en una base de datos por internet administrada por el “Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship.”[12]

Como hemos podido ver, muchos de estos artículos periodísticos hacen referencia al uso de unos anteojos o una piedra junto con un sombrero, en concordancia con las últimas declaraciones de Martin Harris y David Whitmer. En la revista “Improvement Era” de octubre de 1939, Kirkham citó las declaraciones de Martin Harris y David Whitmer sobre la piedra y el sombrero. Sin embargo, Kirkham, no aceptó las declaraciones de los testigos presenciales que aseguraban que José realmente usó una piedra clarividente durante la traducción del Libro de Mormón, determinando que “las declaraciones de estos dos hombres se deben a la predisposición de la edad avanzada por evocar aquellos desvanecedores e inciertos recuerdos para avivar los detalles de hechos que para ellos seguían vivos y ecuánimes.”[13] En su libro de 1951 “A New Witness For Christ in America”, Kirkham creyó que “era posible que para el profeta no fuera oportuno intentar explicar cómo se tradujo, puesto que los que le oyeran no tendrían la capacidad de entender. Al parecer, en aquella época, era suficiente para ellos el saber que la traducción se llevó a cabo por medio del don y poder de Dios.”[14] Kirkham continúa diciendo que, “después de unos 40 años, tanto David Whitmer como Martin Harris intentaron revelar el método de traducción. Evidentemente el profeta no les había contado cómo lo hizo.”[15] A pesar del hecho de que algunos aspectos de las historias de Harris y Whitmer concuerdan entre ellas, Kirkham simplemente se rehúsa a aceptar la idea de que las declaraciones puedan basarse en la verdad.

Libro de 1951 “A New Witness For Christ in America”

En 1956, élder Joseph Fielding Smith sabía de la piedra clarividente, pero no creía que José llegase a usarla durante la traducción del Libro de Mormón.
NO SE USÓ UNA PIEDRA CLARIVIDENTE DURANTE LA TRADUCCIÓN DEL LIBRO DE MORMÓN. Desde los tiempos del profeta se nos ha enseñado que el Urim y Tumim fué devuelto, junto con las planchas, al ángel. No tenemos ningún documento que diga que el profeta tenía el Urim y Tumim después de la organización de la Iglesia. Cualquier declaración sobre traducciones hechas por medio del Urim y Tumim después de esa fecha son evidentemente erróneas.[16]
Al igual que Kirkham, Joseph Fielding Smith simplemente rehúsa a aceptar que tengan alguna validez las declaraciones que digan que José hubiera utilizado su piedra clarividente con el propósito de traducir. Bajo su punto de vista, dichas declaraciones eran simplemente erróneas.

Durante el siglo XX, el relato que decía que José traducía detrás de una cortina mientras que usaba como Urim y Tumim los intérpretes nefitas continuaba firmemente asentado y generalmente sin respuesta por parte de los miembros de la Iglesia. Sin embargo, los eruditos Santos de los Últimos Días continuaron investigando las historias que cuentan el uso por parte de José de una piedra clarividente. Dichas referencias nunca llegaron al currículo de la Iglesia ni al conocimiento general de sus miembros. Si eras un estudioso, entonces sabías que José usó una piedra clarividente, si eras un miembro con nociones básicas de la historia de la Iglesia, sabías que José usó los intérpretes nefitas. Las discusiones relativas al uso de las “piedras clarividentes” o la práctica de la “búsqueda del tesoro” por parte de José se mantenían principalmente dentro del ámbito de los eruditos SUD. Mientras Leonard J. Arrington ocupaba el cargo de Historiador de la Iglesia, entre 1972 y 1982, se realizaron algunos intentos para hacer que ciertos elementos de la historia de los Santos de los Últimos Días fueran más accesibles para cualquier miembro. Un libro de 1976, “The Story of the Latter-day Saints” por James B. Allen y Glen M. Leonard, citaba de forma muy directa cómo consiguió José su piedra clarividente y su uso en la traducción del Libro de Mormón.
Alrededor del año 1822, antes de recibir su primera visita del ángel Moroni, José se encontraba cavando un pozo con Willard Chase, no muy lejos de la residencia Smith, y descubrió una piedra suave y oscura, con un tamaño similar al de un huevo, la cual llamó piedra clarividente. Más adelante la usó como ayuda en la traducción del Libro de Mormón y también para recibir ciertas revelaciones.[17]
La visión entre los miembros de la Iglesia con respecto a este asunto empezó a cambiar de manera significativa a principios de la década de 1980 debido a un inesperado y trágico evento: la exposición de las falsificaciones de Mark Hofmann. De repente, los periódicos estaban hablando sobre salamandras y guardianes de tesoros asociados con algunos de los eventos fundadores de la Iglesia.

Mark Hofmann era un miembro de la Iglesia que a principios de la década de 1980 se dedicó a la adquisición y venta de documentos históricos. Parece ser que tenía la habilidad de adquirir documentos perdidos que eran mencionados en otros registros relacionados con la historia de la Iglesia. Por ejemplo: Hofmann proclamaba que había localizado una bendición en la que presuntamente se prometía a José Smith III que se convertiría en el siguiente profeta de la Iglesia. Hofmann también produjo lo que él llamaba “el escrito Anthon”, el cual se identifica con una descripción del documento ofrecida por el propio Charles Anthon. El documento más famoso de la colección de falsificaciones de Hofmann era “la carta salamandra”, la cual fue supuestamente escrita por Martin Harris. Los documentos de Hofmann estaban tan bien confeccionados que engañaron a varios expertos en la materia y fueron considerados genuinos durante un período de tiempo. Durante ese mismo tiempo, se produjo una nueva oleada de documentos históricos SUD, haciendo saber los aspectos “mágicos” destacados en “la carta salamandra”. También se esforzó por conciliar e integrar la información nueva con los registros existentes.[18]

Algunos de los documentos de Hofmann se basaron en las declaraciones existentes de los testigos que hablaban sobre la búsqueda de tesoros, y hasta cierto punto, en conceptos amplificados conocidos por los historiadores. Cuando las falsificaciones salieron a la luz, se hizo necesario volver a estudiar todo lo que fue escrito para sustentar los documentos que perdieron su credibilidad.[19] Aunque las falsificaciones de Hofmann se volvieron irrelevantes, las declaraciones legítimas en las que se basaban empezaron a conocerse entre la membresía de la Iglesia. La temprana implicación en la búsqueda de tesoros por parte de José, más allá de todo lo que se haya documentado en las publicaciones de la Iglesia referente a sus esfuerzos junto con Josiah Stowell, se volvió más conocida. Élder Dallin Oaks resaltó que de ninguna manera todo eso desmerece el alzamiento de José como el profeta de la restauración.
Algunas fuentes cercanas a José Smith declaran que en su juventud, durante su inmadurez espiritual antes de que se le confiaran las planchas del Libro de Mormón, a veces usaba una piedra para buscar tesoros. Sea verdad o no, tenemos que recordar que ningún profeta está libre de las flaquezas humanas, especialmente antes de ser llamado a consagrar su vida a la obra del Señor. Paso a paso, el joven José Smith amplió su fe y entendimiento y maduró sus dones espirituales hasta que se levantó alto y con poder como el profeta de la restauración.[20]
El proceso de traducción fue espiritual, no mecánico

La traducción del Libro de Mormón fue un proceso espiritual, no mecánico. La interacción entre vidente y piedra clarividente es fascinante desde un punto de vista histórico, pero no es el aspecto más importante del proceso. Debemos recordar que José recalcó que el aspecto más importante de la traducción era el hecho de que se llevó a cabo por medio del don y poder de Dios. Los medios concretos por los cuales el Señor cumplió con ese propósito son principalmente de un interés histórico y no edifican la fe. En un principio José recibió revelación por medio del Urim y Tumim (ya fueren los anteojos o la piedra), pero al final aprendió que no necesitaba una ayuda física para actuar como profeta y vidente. Una de las lecciones más importantes que aprendió José durante este proceso fue que el uso de estos instrumentos requerían de él fe y humildad, para conocer la voluntad del Señor. David Whitmer detalla lo siguiente:
A veces, cuando el hermano José intentaba traducir, miraba dentro del sombrero, donde estaba la piedra, se daba cuenta de que estaba espiritualmente ciego y que no podía traducir. Nos decía que su mente se ofuscaba demasiado a causa de las cosas terrenales y que varios motivos le hacían incapaz de proceder con la traducción. Cuando se encontraba en esa situación, se iba a orar, y cuando conseguía ser lo suficientemente humilde delante de Dios, entonces seguía con la traducción. Ahora podemos ver cuán estricto es el Señor, y como requiere que el corazón del hombre sea justo, delante de Él, antes de recibir revelación.[21]
Al final José se dió cuenta de que su habilidad para comunicarse con el Señor no dependía de un objeto sagrado, sino del uso de su fe y humildad. Espiritualmente superó la necesidad de usar los intérpretes nefitas o la piedra clarividente, estableciendo así la base por la cual toda persona tiene la promesa de recibir revelación personal. Los objetos usados para guiarle a esa conclusión finalmente se convirtieron en irrelevantes en comparación con la lección aprendida.

Mirando el proceso de traducción desde una perspectiva del siglo XXI

El testimonio de los testigos a perdurado a través del tiempo
Sigue siendo conveniente conciliar las diferentes declaraciones que hablan de la traducción para entender cómo algunos consideraron que varios aspectos del proceso eran contradictorios. Desde la perspectiva de este creyente, la historia de la traducción del Libro de Mormón parece haber tomado el siguiente camino:
  • José Smith recibió del ángel Moroni las planchas y los intérpretes nefitas.
  • José empezó el proceso de traducción usando los intérpretes nefitas, con Martin Harris como escriba. Una cortina separaba al traductor del escriba, para evitar que se vieran las planchas y los intérpretes nefitas.
  • Es posible que José colocara los intérpretes nefitas dentro de un sombrero para ocultarlos de la luz, del mismo modo que cuando utilizaba su propia piedra clarividente.
  • De vez en cuando es posible que José pasara a usar su propia piedra clarividente, la cual ponía dentro del sombrero. En una de las ocasiones Martin cambió la piedra, algo que nunca se hubiera atrevido a hacer si José hubiera estado utilizando los intérpretes nefitas.
  • Después de finalizar y posteriormente de perder las 116 páginas de manuscrito, el ángel Moroni se llevó las planchas y los intérpretes nefitas.
  • Cuando pasó el tiempo necesario de arrepentimiento, las planchas fueron devueltas a José junto con los intérpretes nefitas.
  • José empezó a traducir usando una de dos, los intérpretes nefitas o su piedra clarividente, en ambos casos se introducían dentro del sombrero. Los testigos no siempre tenían la posibilidad de determinar qué instrumento estaba utilizando, aunque el hecho de que Martin cambiase la piedra para poner a prueba a José, indica que la piedra clarividente se utilizó en algún momento. Esta parte del proceso de traducción transcurrió ante la mirada de las personas cercanas a José, incluyendo a su escriba Oliver Cowdery. No había ninguna cortina durante esa fase del proceso de traducción.
  • El proceso de traducción en el que se usó una piedra y un sombrero fue observado por David Whitmer, Martin Harris, Oliver Cowdery y Emma Smith, quienes muchos años después, casi al final de sus vidas, compartieron con la prensa lo que observaron.
  • Tan sólo tres años después de la publicación del Libro de Mormón, el término Urim y Tumim se convirtió en definición tanto de intérpretes nefitas como de piedra clarividente. Para los primeros santos eran esencialmente el mismo instrumento utilizándose para el mismo propósito.
  • Como consecuencia, se acabó pensando que el término Urim y Tumim sólo se refería a los intérpretes nefitas y el uso de la piedra clarividente y el sombrero fue expulsado de la historia. La falta de necesidad de usar una cortina para separar al traductor del escriba también se perdió en la historia. El proceso de traducción fue representado por la literatura y el material gráfico como en su primera mención: Los intérpretes nefitas y las planchas separadas por una cortina.
  • Durante gran parte del siglo XX, se descartaron con escepticismo las declaraciones que decían que durante la traducción se usaron la piedra y el sombrero.
  • En parte por culpa de las falsificaciones de Mark Hofmann, nuevas publicaciones hicieron llegar al público documentos relacionados con el uso de la piedra y el sombrero.
  • Con la llegada de Internet, muchos documentos relacionados con el proceso de traducción estaban al alcance de cualquier miembro de la iglesia, una vez más se destacaba el uso de la piedra y el sombrero. Las alusiones a estos objetos llegaron a los medios comunes de comunicación. La presencia de esta información hacía pensar que la historia con la que estamos familiarizados en la Iglesia es contradictoria con aquella proporcionada por testigos presenciales como Martin Harris, David Whitmer y Emma Smith.
  • La Iglesia empezó a esforzarse por facilitar el acceso a documentos originales, tales como “The Joseph Smith Papers” (los papeles de José Smith) e incluso apoyando estos antiguos documentos.

Las aparentes contradicciones entre los registros sobre la traducción en realidad no son contradicciones sino que principalmente son el resultado del menosprecio o incluso obviedad de ciertos elementos del proceso de traducción durante ciertas épocas del último siglo y medio. El uso de los intérpretes nefitas como Urim y Tumim, el uso de la piedra clarividente como Urim y Tumim y el uso del sombrero con ambos instrumentos, así como la aparición y desaparición de la cortina, encajan en los escenarios de varias etapas del proceso.

Conclusión

Hoy en día cualquier miembro tiene acceso a una gran cantidad de información concerniente al proceso de traducción del Libro de Mormón. Internet ha permitido que cientos de documentos estén al alcance de cualquier persona interesada en verlos, en vez de restringirlos exclusivamente a los eruditos que toman de su tiempo para acceder a los archivos. El proyecto “The Joseph Smith Papers” beneficia a los historiadores e investigadores que desean ver y examinar los documentos originales asociados con la restauración. Un nuevo producto significativo que procede de este esfuerzo es la página de Internet “Church History” (historia de la Iglesia) history.lds.org, la cual contiene “Revelations in Context” (revelaciones dentro de contexto).[22] En esta página, la Iglesia ofrece detalles sin precedentes concerniente a la producción y evolución de las revelaciones recibidas por parte del profeta José Smith.

Con respecto a los procedimientos específicos que se llevaron a cabo durante la traducción, el libro de Brant A. Gardner de 2011 llamado “The Gift and the Power: Translating the Book of Mormon”, ofrece un análisis detallado del proceso.

El uso de la piedra clarividente no debería sorprender demasiado a ningún Santo de los Últimos Días que acepte que José recibió un conjunto de piedras sagradas consagradas para recibir revelación y traducción. Después de todo, ¿qué diferencia concreta hay en usar una piedra clarividente de otra? Uno puede suponer que José continuara usando los intérpretes nefitas, puesto que eran los instrumentos que estaban específicamente consagrados para traducir. Sin embargo, es totalmente razonable suponer que Dios pudiera consagrar cualquier otro instrumento que hubiera deseado que también sirviera para el mismo propósito.

A partir de los registros contemporáneos está claro que el objeto que se colocaba dentro del sombrero podría ser tanto la piedra clarividente como los anteojos. Ambos fueron denominados “Urim y Tumim” por los primeros Santos de los Últimos Días. Por lo tanto se podría decir sin temor, dejando a un lado que instrumento hubiera usando realmente José en cualquier momento en particular, que verdaderamente tradujo el Libro de Mormón por completo usando el Urim y Tumim.

La cuestión principal que parece preocupar a algunas personas es la idea de que José tradujera a simple vista, delante de otras personas, colocando el instrumento de traducción dentro de un sombrero y dictando el texto sin tener que observar directamente las planchas. ¿Por qué el Señor permitiría a José alterar el modo de traducir? La edición de 1830 del Libro de Mormón contiene más de 580 páginas, las cuales fueron dictadas sin repeticiones a una velocidad de siete a once páginas y media por día.[23] Éste es un logro significativo, independientemente del método concreto utilizado durante la traducción. Una conclusión razonable sería que al permitir que José dictara todo el texto del Libro de Mormón ante la atenta mirada de testigos evitando que se ocultara el proceso en cualquier sentido, podría fortalecer significativamente la opinión de que verdaderamente José estaba recibiendo revelación en vez de consultar otros materiales.

Por último, ¿qué pasó con las planchas? Si José realmente no necesitaba mirarlas directamente durante la traducción, ¿para qué servían entonces? Hay que recordar que el Urim y Tumim era un instrumento de revelación. Esto significa que más que “traducir” las planchas en un sentido tradicional, José recibía revelación que le inspiraba el conocimiento de lo que había escrito en ellas. Posteriormente dictaba con sus propias palabras aquellos conceptos.[24] Por lo tanto, el Libro de Mormón constituye la revelación más grande y extensa de José. A pesar de todo las planchas tuvieron un propósito importante. Los tres testigos y los ocho testigos confirmaron que el registro nefita realmente existía y testificaron de ello al mundo, incluso después de que algunos de ellos dejaran la Iglesia. El testimonio de los testigos ha perdurado a pesar de los intentos de desacreditarlo. El hecho de que las planchas existieran y que José tuviera que esforzarse mucho para recuperarlas y protegerlas, ayudaron a formar el carácter del profeta durante los cruciales primeros años. La existencia literal de un conjunto de planchas dejó muy claro que la declaración de José era una historia real: un pueblo antiguo genuino aprendió sobre Cristo y verdaderamente habían visto al Señor resucitado. La revelación de José no era una novela romántica, ni tampoco ficción religiosa.

Un análisis del método de traducción bajo el foco de la información que hay disponible hoy en día, no debería usarse como cimiento de la fe, ni tampoco debería contribuir a la destrucción de la fe de uno mismo. Simplemente es historia y como tal, ofrece un entendimiento más rico y profundo de lo que en realidad ocurrió, así como un complemento de las piezas que aparentemente faltan en el relato que conocemos. Élder Neal A. Maxwell ofrece un sabio consejo para no volverse demasiado obsesionado con el cómo fue, en vez de en el resultado de la traducción:
Hoy en día miramos más allá de la línea, es decir, estamos más interesados en las dimensiones físicas de la cruz que en lo que Jesús consiguió en ella, o pasamos por alto las palabras de Alma sobre la fe porque estamos demasiado fascinados con el sombrero para ocultarse de la luz que usó José Smith durante parte de la traducción del Libro de Mormón. El rechazar la esencia al fijarnos en el proceso es otra forma insumisa de mirar más allá de la línea.[25][26]
Fuentes
  1. Whitmer, An Address, 32. Que José Smith declaró que ya no necesitaba la piedra clarividente para recibir revelación fue una de las causa que propició la desilusión final de Whitmer con José.
  2. Wilford Woodruff’s journal, 18 de mayo de 1888, citado en “Temples to Dot the Earth” de Richard O. Cowan (Springville, UT: Cedar Fort, 1997).
  3. “Doctrines of Salvation” de Joseph Fielding Smith (Salt Lake City: Bookcraft, 1956), 3:225.
  4. Neal A. Maxwell, “‘By the Gift and Power of God’,” revista Ensign de enero de 1997, 36. http://www.lds.org/ensign/1997/01/by-the-gift-and-power-of-god.
  5. Neal A. Maxwell, Not My Will, But Thine (Salt Lake City: Bookcraft, 1988), 26.
  6. Kenneth W. Godfrey, “A New Prophet and a New Scripture: The Coming Forth of the Book of Mormon,” revista Ensign de enero de 1988. http://www.lds.org/ensign/1988/01/a-new-prophet-and-a-new-scripture-the-coming-forth-of-the-book-of-mormon.
  7. Anderson, “By the Gift and Power,” 79.
  8. Dallin H. Oaks, “Recent Events Involving Church History and Forged Documents,” revista Ensign de octubre de 1987, 63. http://www.lds.org/ensign/1987/10/recent-events-involving-church-history-and-forged-documents.
  9. Encabezamiento de Doctrina y Convenios 28.
  10. Stephen D. Ricks, Joseph Smith’s Translation of the Book of Mormon (Provo, UT: Maxwell Institute, n.d.), http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/transcripts/?id=10
  11. Keith W. Perkins, “Francis W. Kirkham: A ‘New Witness’ for the Book of Mormon,” revista Ensign de julio de 1984. https://www.lds.org/ensign/1984/07/francis-w-kirkham-a-new-witness-for-the-book-of-mormon.
  12. Este esfuerzo por parte de “the Maxwell Institute” se denominó the “Kirkham Project.” Véase “Early Book of Mormon Writings Now Online,” Insights 30:2 (Provo, UT: Maxwell Institute), en el que resalta que “durante más de 10 años Matthew Roper, académico de investigación en el Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship y encargado del proyecto, ha estado coleccionando esta bibliografía. La colección se basa en los primeros esfuerzos de Francis W. Kirkham, un educador de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Según Roper, durante los años de 1930 Kirkham empezó a coleccionar extraños periódicos relacionados con los inicios de la historia SUD. Subsecuentemente algunos investigadores e historiadores descubrieron varios objetos adicionales, los cuales han sido todos incluidos en esta nueva colección.”
  13. Francis W. Kirkham, “The Manner of Translating the Book of Mormon,”revista Improvement Era, octubre de 1939, 632.
  14. Francis W. Kirkham, A New Witness for Christ in America (Independence, MO: Press of Zion’s Printing and Publishing Co., 1951), 194.
  15. Kirkham, A New Witness, 196.
  16. Smith, Doctrines of Salvation, 3:225. Emphasis in original.
  17. James. B. Allen and Glen M. Leonard, The Story of the Latter-day Saints, 2nd ed., rev. and enl. (Salt Lake City: Deseret Book, 1992), 40–41.
  18. A list of known Hofmann forgeries related to Church history appeared in “Fraudulent Documents from Forger Mark Hofmann Noted,” revista Ensign de octubre de 1987.
  19. Richard Lloyd Anderson, “The Alvin Smith Story: Fact and Fiction,” revista Ensign de agosto de 1987. Anderson declara que “los intentos por reponer los cimientos de la Iglesia en base a  los documentos relacionados con Mark Hofmann ahora están obsoletos, puesto que fue declarado culpable en un juicio público por vender documentos falsos. Por consiguiente, los relatos revisados basados en estos documentos, ahora deben volverse a revisar.”
  20. Oaks, “Recent Events.”
  21. Whitmer, An Address to All Believers, 30.
  22. Revelations in Context. https://history.lds.org/series/doctrine-and-covenants-revelations-in-context?lang=eng#/date/10/1.
  23. John W. Welch and Tim Rathbone, “How Long Did It Take to Translate the Book of Mormon?” (Provo, UT: Maxwell Institute).http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/books/?bookid=71&chapid=767.
  24. Hay varias formas de pensar entre los estudiosos del Libro de Mormón en relación a si el texto del Libro de Mormón representa una “vaga traducción” o una “traducción precisa” del significado de los caracteres de las planchas. Dicho esto, yo no soy un académico, no es mi intención extraer ninguna conclusión sobre los aspectos  de la traducción. Simplemente afirmar que se hubo algún tipo de revelación.
  25. Maxwell, Not My Will, 26.
  26. Artículo orignial: http://www.mormoninterpreter.com/the-spectacles-the-stone-the-hat-and-the-book-a-twenty-first-century-believers-view-of-the-book-of-mormon-translation/

20 febrero 2014

¿Abundancia arábiga descubierta? Evidencias sobre la Abundancia de Nefi

Serias investigaciones han revelado, a partir de la descripción que Nefi hace de la tierra de Abundancia, que hoy en día es posible encontrar un sitio de similares características al sur de la Península Arábiga.

Autor: Warren P. Aston.
Traductor: Manuel Alejandro Copaira.


El Libro de Mormón habla de una tierra de "Abundancia", un lugar fértil en la Península Arábiga, donde Nefi construyó el barco que llevó al grupo de Lehi hacia el Nuevo Mundo. En los días de José Smith, y durante más de un siglo después, parecía imposible que un lugar así pudiera existir en una Arabia aparentemente estéril. Sin embargo, un hermoso valle arbolado que se ajusta detalladamente a la descripción de Nefi del lugar, ha sido identificado recientemente en la remota costa sur de Omán.

El lugar fértil que Lehi y su familia llamaron “Abundancia” fue preparado por el Señor (1 Nefi 17:5). Este marcó tanto el final de su viaje de 2000 millas (3218.7km) a través de la Península Arábiga, como su punto de partida hacia el Nuevo Mundo. Durante muchas décadas, los escritos de Hugh Nibley, publicados por primera vez en la revista “Improvement Era” de 1950 [1], representaban el único trabajo realizado por un erudito Santo de los Últimos Días sobre los lugares del Viejo Mundo en los que se inician los registros del Libro de Mormón. Nibley se basó en un puñado de escritos antiguos que describían la vida en Arabia, incluyendo el relato de una visita a Omán a principios de este siglo por el explorador inglés Bertram Thomas. La descripción entusiasta de Thomas sobre la fertilidad de la zona cercana a la región capital de Salalah, en el sur del país, hizo que Nibley creyera en la posibilidad de que éste fuera el lugar sobre el que Nefi había escrito dos milenios y medio antes.

A principios de la década de 1970, Jay Todd, editor jefe de la revista Ensign, realizó una visita a las principales zonas donde comenzó la historia del Libro de Mormón. Invitó a Lynn y Hope Hilton, quienes tenían una vasta experiencia en el Medio Oriente, para ir a la Península Arábiga en representación de la revista Ensign. Viajando con su hija y con el fotógrafo Gerald W. Silver a  principios de 1976, los Hilton se convirtieron en los primeros Santos de los Últimos Días en viajar por el oeste de Arabia Saudita y muy brevemente por la parte sur de Omán, examinando las posibles rutas que Lehi y su familia pudieron haber utilizado. Lo que vieron y fotografiaron demostró que partes de la costa sur de Omán poseían muchas características descritas por Nefi. [2]

Sin embargo, los disturbios civiles en Omán mantenían continuamente el país aislado y pasarían otros once años antes de que los investigadores SUD (Santos de los Últimos Días) visitaran nuevamente el sur de Omán. En 1987 visité la región durante varios días e hice un análisis más extenso de la zona de Salalah. Esta visita hizo evidente que, si bien Salalah cumplía con la mayoría de los requisitos para Abundancia, tal como se describe en el Libro de Mormón, los requisitos más importantes -la vegetación natural, árboles grandes y agua dulce- sólo se encontraron a varios kilómetros tierra adentro, separados del océano por una llanura costera árida. Además la descripción del Libro de Mormón hace evidente que la “Abundancia” de Nefi, donde el grupo de Lehi vivió mientras construyó el navío, estaba justo en la costa. Las ruinas de los puertos de la ciudad que datan del primer milenio a. C. mostraron que el litoral de la zona de Salalah no había cambiado mucho en miles de años, por lo que probablemente en la antigüedad estos elementos necesarios no habrían estado mucho más cerca de la costa. Estos datos hicieron que fuera menos probable que Salalah pudiese cumplir los requisitos como candidata para ser “Abundancia”, además un informe que decía que los árboles grandes se encontraban en la costa más al oeste, cerca de la frontera con Yemen, hizo obvio que era necesario examinar otros sitios antes de que se resolviera el asunto.

En 1988, mi esposa y yo comenzamos un programa de exploración de cuatro años, visitando paulatinamente las remotas áreas costeras de Omán al oeste de Salalah y también toda la costa oriental de la vecina Yemen, la cual se extiende más de 700 millas (1126 km) bajando hacia Aden en la esquina suroeste de la Península Arábiga. Esta inspección del terreno sin precedentes nos brindó información básica sobre toda la región y estableció, para nuestra satisfacción, que no se podía encontrar ningún candidato serio para ser Abundancia a las afueras de la región sur de Dhofar en Omán.

La investigación también reveló que los lugares más fértiles a lo largo de esta costa estaban dentro de una pequeña y poco conocida región de Omán respaldada por las montañas Qamar cercanas a la frontera de Yemen. A diferencia de Salalah, esta pequeña región poseía lugares donde se podían encontrar una amplia vegetación natural, incluyendo árboles de gran tamaño, en la propia costa. Esta fertilidad se debe aparentemente a la existencia de pequeños valles estrechos que canalizan las lluvias monzónicas anuales hacia el interior, creando valles bien regados. Pronto descubrimos que aquí, como en ninguna otra parte, todos los factores que Nefi mencionó fueron encontrados en un lugar.[3]

Nuestro interés pronto se centró en la parte más verde de esta pequeña región, la bahía de Khor Kharfot ("Fuerte Ensenada" o "Fuerte Puerto"). Este lugar único está tan aislado que incluso hoy en día es casi desconocido en otras partes de Omán. Se encuentra al final de un desfiladero largo y estrecho, el Wadi Sayq ("Valle del Río"), que proporciona el único acceso desde el interior del  desierto hacia la costa a través de las montañas de Qamar. En abril y septiembre de 1993, dos equipos de especialistas, incluyendo un geólogo y un arqueólogo, co-patrocinado por FARMS (Foundation for Ancient Research and Mormon Studies) y la Universidad de Brigham Young (BYU), visitaron Khor Kharfot para profundizar la investigación.

Uno de sus primeros hallazgos fue que aquel lugar había sido una vez una ensenada aislada, hasta que en algún momento de los últimos cientos de años, se formó una playa que cerró la bahía. También identificaron algunas zonas de vestigios evidentes, indicando asentamientos intermitentes en Kharfot a lo largo de los siglos. Lo que parece ser la más antigua de estas ruinas se encontró en la pequeña y plana meseta al oeste con vistas a la bahía, pero no podremos saber más acerca de las ruinas sin una excavación.

Cumpliendo los requisitos para “Abundancia”

Antes de que podamos estar seguros de que Khor Kharfot, o cualquier otro sitio, sea el candidato más probable para Abundancia, debemos examinar minuciosamente el propio texto del Libro de Mormón y construir un modelo a partir de esa información contra el que podamos juzgar como candidato cualquier ambiente del mundo real.[5] Entrelazado casi por casualidad en el aparente escaso texto de Nefi, hay una riqueza de detalles sobre las tierras que su familia y él cruzaron y especialmente sobre el punto de partida de su épico viaje marítimo. Las declaraciones directas del Libro de Mormón, combinadas con algunas conclusiones lógicas extraídas de las mismas, nos permiten establecer una lista bastante larga de características sobre la “Abundancia” del Viejo Mundo.

La “Abundancia” de Nefi estaba "casi hacia el este" de Nahom

Ésta evidente relación orientativa entre los dos lugares (véase 1 Nefi 17:1) fue probablemente bastante precisa, en lugar de una indicación generalizada. En este escenario del Viejo Mundo, Nefi era muy preciso sobre las direcciones, por ejemplo, anteriormente en sus anales registra, que su viaje desde Jerusalén era "casi hacia el sudsudeste" (1 Nefi 16:13).

Por tanto, a la hora de buscar Abundancia es importante identificar la ubicación de Nahom. Hasta ahora, sólo un sitio parece satisfacer los requisitos de las escrituras para Nahom: la zona tribal que todavía se conoce como Nehem, la cual se encuentra a unas veinticinco millas (40,2 km) al noreste de Sana´a, capital de la República de Yemen. Nehem es el único lugar de Arabia que conserva como nombre semítico nhm (deletrandose de diversas maneras como Nahm, Nehem, Nihm, etc.). El nombre ya se ha podido identificar en el mismo lugar en mapas y antiguos escritos tan remotos como el 600 d. C. y posiblemente anteriores. El lugar debe ser considerado como el principal candidato para Nahom.

El relato de Nefi especifica que Ismael fue enterrado en "el lugar llamado Nahom" (1 Nefi 16:34).  La frase de Nefi sugiere que el grupo de Lehi no le dió origen al nombre, sino que lo aprendieron de los habitantes de esa localidad. La Nehem moderna incluye una amplia zona de sepultura tradicional con tumbas tan antiguas que datan del neolítico, mucho antes de los días de Lehi. Las raíces del propio nombre en hebreo hacen referencia al duelo, consolación y quejas por hambre, ajustándose así a la perfección con los eventos registrados por Nefi después de la muerte de su suegro, Ismael (véase 1 Nefi 16:35-39).[6]

Asimismo, el valle Jawf, donde se encuentra Nehem, marca el punto donde la antigua ruta comercial del incienso, la cual recorre paralelamente la costa del Mar Rojo arábigo, gira hacia el este. A pesar de que la ruta comercial vira nuevamente hacia el sur poco después de dejar Nehem, el grupo de Lehi mantuvo su curso "casi hacia el este", desde donde dejaron la zona de Nahom hasta que llegaron a Abundancia. Una ruta hacia el este desde Nehem pasaría cerca del terrible Rub al-Jali de Arabia, que prácticamente no tiene fuentes de agua. La aridez de toda la zona explicaría por qué el registro de Nefi sugiere que esta última etapa, de su viaje por el desierto, fue la más difícil de todas.

Ya que Nehem esta situada a una latitud de unos 16 grados al norte, deberíamos suponer que su travesía "casi hacia el este" para llegar a Abundancia, se acercara a la misma latitud. Khor Kharfot se encuentra a 16 grados 45 minutos, o en otras palabras, a menos de un grado de desviación del verdadero este, por encima de las casi 600 millas (965,6 km) de la última etapa de su viaje.

El acceso a Abundancia por tierra era posible desde el desierto interior

El acceso a la costa sur desde el interior de Omán es generalmente difícil y en algunos lugares imposible. Geológicamente separada del resto de la región sur, las montañas Qamar entorpecen el acceso a la pequeña y más fértil región, donde esperaríamos que estuviera Abundancia. Sin embargo, una sola ruta, el Wadi Sayq, conduce a través de las montañas hasta la costa, ofreciendo un estrecho sendero que desciende lentamente hacia el mar en Khor Kharfot. Este estrecho paso, escarbado por milenios de escorrentías anuales procedentes de las montañas Qamar las cuales atraviesa, ofrece la única ruta terrestre directa al mar desde el interior a lo largo de muchos kilómetros de costa. Además de la información procedente de la cartografía por satélite detallada, un análisis realizado en 1993 desde el propio nacimiento del valle de Wadi Sayq confirmó que el acceso desde el interior del desierto era todavía viable.

El Wadi - foto hecha por Charles Tomalin

Abundancia era fértil

Nefi describe Abundancia como una productora de "carne" (tal vez pequeñas presas que se pudieran cazar), "mucha fruta" y "miel" (véase 1 Nefi 17:5, 6; 18:6). Khor Kharfot es bastante fértil. Los árboles crecen de forma natural, algunos de ellos son fructíferos, hay aves que anidan, una gran variedad de animales pequeños, abejas que proporcionan miel silvestre y abundantes peces. Aunque el registro no dice que el grupo cultivara las semillas que trajeron de Jerusalén, el área Kharfot es lo suficientemente fértil como para haber sustentando dichos cultivos.

La zona que rodea Abundancia probablemente era fértil

El uso de Nefi de la expresión "la tierra de Abundancia", sugiere que no solamente era fértil el campamento en sí (véase 1 Nefi 17:06), sino que la zona en general ("tierra") también era muy fértil (véase 1 Nefi 17:5, 7). El área de Wadi Sayq / Khor Kharfot se encuentra en el extremo oriental de la sección litoral más fértil de toda la costa de Arabia, una pequeña franja de sólo unos kilómetros de longitud limitada por terreno árido en tres lados y el océano en el cuarto.

Abundancia era apta para un asentamiento largo y para construcción naval

Es muy posible que Nefi y sus hermanos hubieran tardado al menos un año en construir un barco lo suficientemente considerable como para llevar alrededor de treinta personas a través de dos terceras partes de la vuelta al mundo. Así mismo, el sitio para Abundancia debe haber sido capaz de sustentar a una pequeña colonia durante al menos uno y quizás varios años. Las ruinas en Khor Kharfot, que todavía no han sido excavadas, parecen indicar que al menos una pequeña comunidad vivió allí durante algún tiempo.

Varios meses al año durante el monzón, las marejadas, la niebla y la lluvia envuelven el litoral sur de Arabia, dificultando las actividades al aire libre tales como la construcción naval. Es de suponer que Nefi y sus hermanos dejaran de trabajar en el barco durante esta época del año, o que Abundancia les ofreciera suficiente refugio como para permitirles continuar. En Kharfot, una pequeña meseta se eleva dominando el lado occidental de la bahía, y podría haber proporcionado un lugar adecuado para el trabajo durante el mal tiempo. Las ruinas sobre esta meseta parecen ser las más antiguas en Kharfot.

La Madera estaba disponible fácilmente

Para construir su navío, Nefi habría necesitado acceder a la madera necesaria de tamaños y cualidades correctas para fabricar una embarcación capaz de navegar (véase 1 Nefi 18:1, 2, 6). Trasladar la madera hasta la orilla habría sido una tarea larga y ardua, por lo que es probable que los árboles estuvieran disponibles muy cerca de la costa; probablemente esto sea parte de lo que quiso decir Nefi con "Abundancia".

Todavía se pueden encontrar numerosos árboles de gran tamaño en Khor Kharfot que llegan casi hasta el océano y sin duda eran aún más abundantes en el pasado. (La sequía en los últimos siglos ha reducido los bosques naturales que antiguamente cubrían las laderas del valle y las montañas circundantes.) La madera de varias especies identificadas en Kharfot -concretamente el sicomoro (Ficus sycamorus) y el tamarindo (Tamarindus indica)- habría sido adecuada para la construcción de una embarcación de alta mar.

Por supuesto, sólo podemos especular sobre el tipo de buque que construyó Nefi. Arabia es la cuna de los famosos barcos "cosidos" -buques cosidos usando cuerda resistente, sin clavos u otros metales- pero no tenemos forma de saber si Nefi utilizó este método de construcción naval. Nefi hizo hincapié en el hecho de que ni la preparación de la madera, ni el método de construcción fueron "según la manera de los hombres" (1 Nefi 18:2) y que regularmente era necesaria la revelación del Señor mientras se avanzaba con la construcción (véase 1 Nefi 18 : 1, 3). Pero sabemos que se utilizó la madera, ya que Nefi menciona "maderos" en varias ocasiones.

Disponibilidad durante todo el año de agua dulce para el campamento

Kharfot contiene la mayor fuente de agua dulce de la costa arábiga y hay pruebas de que en épocas pasadas el agua era aún más abundante​​. En comparación, el este de Yemen tiene sólo tres arroyos pequeños e irregulares que desembocan a lo largo de sus 700 millas (1126 km), sin embargo, solamente en Dhofar, provincia de Omán, se pueden encontrar pequeños arroyos y manantiales en Rakhyut a pocos kilómetros al este de Kharfot y en la falda del Salalah, a parte de Wadi Sayq.

Abundancia tenía una montaña prominente

Una prominencia montañosa a la que Nefi se refirió como "el monte" (1 Nefi 17:7; 18:3) estaba tan cerca del campamento que "a menudo oraba" allí (1 Nefi 18:3). Las palabras elegidas por Nefi indican que se estaba refiriendo a una montaña aislada y prominente en lugar de a una cadena montañosa. Encajando con la descripción, en Kharfot el pico más alto y  más importante está aislado directamente por encima de la pequeña meseta occidental, donde la evidencia del antiguo asentamiento es más abundante y en la que es más probable que la familia de Lehi hubiera acampado.

Seguramente Abundancia tenía acantilados que se erigían sobre el océano

Lamán y Lemuel intentaron matar a Nefi arrojándolo al fondo del mar (véase 1 Nefi 17:48). Esto parece implicar que había acantilados sobre el mar, puesto que la vida de Nefi no habría sido amenazada al ser arrojado al mar desde una playa. En Khor Kharfot, se alzan sobre el océano peligrosos acantilados con un promedio de 200 pies (61m) de altura en el borde de la meseta occidental.

Abundancia tenía una fuente de mineral

El mineral desde el que se pudiera fundir el metal para fabricar herramientas tenía que estar disponible lo suficientemente cerca del campamento como para que se le hubiera mostrado a Nefi donde encontrarlo sin mucho esfuerzo, así como el sílex para encender un fuego (véase 1 Nefi 17:9-11,16). Omán tiene un historial de fundición de cobre de varios miles de años, pero los yacimientos más importantes que se conocen están en la mitad norte del país. Sin embargo, una reciente investigación, patrocinada por FARMS (Foundation For Ancient Research And Mormon Studies), de los alrededores de Kharfot, reveló numerosos yacimientos pequeños de hematita, por lo que es posible especular, pudieron proporcionar el hierro adecuado para la fabricación de herramientas para la construcción naval. [7] En la misma zona, a sólo unos pocos kilómetros tierra adentro desde la costa, también hay extensos y poco comunes depósitos superficiales de sílice, un tipo de sílex que sirve para iniciar un fuego. Esta distancia desde la costa no habría planteado el mismo problema con el mineral que con la madera, ya que sólo pequeñas cantidades de mineral habrían sido necesarias, al contrario que las grandes cantidades de madera.

Parece poco probable que Abundancia estuviera habitada por otros grupos en ese momento

El Libro de Mormón no menciona interacción alguna con otros grupos en Abundancia. De haber existido, es probable que Nefi no hubiera necesitado revelación divina específica sobre dónde ir para obtener el mineral para la fabricación de herramientas, o tal vez en como construir el barco, ya que podría haber recogido esta información de otros residentes. Por lo tanto es probable que no existiera población habitante en Abundancia durante el período en que Nefi construyó la nave. Este aislamiento pudo haber sido importante para mantener al grupo de Lehi descontaminado de las creencias politeístas comunes en toda Arabia por aquel entonces y aislado también de las diversiones y alicientes de los puertos comerciales.

Como se señaló anteriormente, la evidencia arqueológica preliminar sugiere que en Kharfot sólo hubo presencia humana de forma intermitente. Debido a la accidentada costa, los viajes por tierra a Kharfot a lo largo del litoral son muy difíciles; esta es probablemente la razón principal por la que un lugar tan atractivo y fértil como Kharfot ha permanecido deshabitado durante la mayor parte del tiempo, incluyendo hoy en día. Aparte de viajar a través del largo valle desde el desierto interior, el mar ofrece el único otro acceso razonable a Kharfot. Probablemente en la antigüedad la población más cercana a Kharfot fuera la zona de Salalah, un viaje difícil de varios días. Es posible que tal aislamiento fuera la razón por la cual Lamán y Lemuel ayudaran con la construcción del navío y no se opusieran a dejar la tierra de Abundancia.

Por último, fueron necesarios vientos y corrientes ideales para llevar la nave hacia el Mar de Arabia y finalmente hasta el Océano Índico

Fuentes árabes y anteriores nos aseguran que durante cierta época del año, navegantes del Mar Rojo y la costa sur de Arabia navegaban asiduamente en dirección este hacia el sur de la India y Ceilán. Nefi pudo haber utilizado los mismos vientos desde Kharfot para navegar a través del Océano Índico. Incluso, cada varios años el fenómeno meteorológico y marino popularmente conocido como “El Niño” cambia el patrón de vientos por todo el Pacífico haciendo posible los viajes en dirección este, incluso a lugares lejanos como América, durante uno o dos años.[8]

La investigación que se resume en este artículo nos afirma que el sur de la Península Arábiga es un escenario geográfico completamente plausible para ser la tierra de Abundancia del viejo mundo descrita en 1 Nefi. Las realidades físicas que Nefi describe son fáciles de entender. Montañas, ríos, un valle fértil, depósitos minerales y otros criterios se hallan en el sur de Omán, especialmente en Khor Kharfot, completamente relacionadas coherentemente con el texto de las Escrituras. Si bien la investigación aún no ha establecido que Kharfot es el lugar llamado Abundancia, si ha establecido que un lugar cumple con los criterios de Abundancia, algo que José Smith o cualquier otra persona de la civilización occidental, no sabían en su día.

Para aquellos que aceptan que la historia de Lehi y Nefi sucedió en el mundo real, estos hechos constituyen una vindicación de las afirmaciones de José Smith sobre que el libro fue traducido a partir de un registro histórico genuino. Dichos hechos sirven para iluminarnos y apoyan la convicción espiritual que Moroni anima obtener a cada lector.

Los Investigadores Santos de los Últimos Días todavía tienen mucho trabajo por hacer en Arabia para construir sobre la base de la investigación realizada hasta el momento. Ahora es el día para que los especialistas puedan sondear más profundamente en todos los aspectos de este lugar tan significativo. Necesitan llevarse a cabo más estudios expertos, por ejemplo, definir la naturaleza de los depósitos de mineral que Nefi pudo haber utilizado. Varias áreas extensas de Arabia que pudieran haber sido parte de la ruta de Lehi aún no han sido examinadas por los estudiosos competentes. Las ruinas de Kharfot necesitan ser excavadas para despejar la incógnita de cuándo fue habitado este fascinante y hermoso lugar. Pero por ahora, se han realizado suficientes investigaciones como para dejar claro que la descripción de Nefi de un lugar que merecería ser llamado Abundancia encaja en el mundo real del sur de la Península Arábiga.

Fuentes

Más información sobre este tema se puede obtener de “Warren P. and Michaela Knoth Aston, In the Footsteps of Lehi” (Salt Lake City: Deseret Book, 1994), también disponible en CD-ROM en el “Book of Mormon Reference Library” (Salt Lake City: Deseret Book, 1995).
  1. Véases Hugh W. Nibley, "Lehi in the Desert," Improvement Era 53 (enero-octubre de 1950); reeditado en “Lehi in the Desert” (Salt Lake City: Bookcraft, 1952) y en “Lehi in the Desert”; “The World of the Jaredites”; “There Were Jaredites” (Salt Lake City: Deseret Book y FARMS, 1988).
  2. El artículo original se publicó como "In Search of Lehi's Trail, Part 1: The Preparation," Ensign, septiembre de 1976, 32–54 y "In Search of Lehi's Trail, Part 2: The Journey," Ensign, octubre de 1976, 34–63. La versión en  libro: “Lynn and Hope Hilton, In Search of Lehi's Trail” (Salt Lake City: Deseret Book, 1976), se ha actualizado recientemente en “Discovering Lehi: New Evidence of Lehi and Nephi in Arabia” (Springville, Utah: Cedar Fort, 1996); véase mi análisis en FARMS Review of Books 9/1 (1997): 15–24.
  3. El registro de la expedición en Oman desde 1987 en adelante y el descubrimiento de Khor kharfot se encuentra en Aston y Aston, “In the Footsteps of Lehi”, 27–59.
  4. Véase Aston y Aston, “In the Footsteps of Lehi”, 61–78.
  5. Aunque habla sobre la ubicación del Nuevo Mundo, John L. Sorenson demuestra mejor este principio en el primer capítulo de su trascendental trabajo “An Ancient American Setting for the Book of Mormon” (Salt Lake City: Deseret Book y FARMS, 1985).
  6. La evidencia histórica, geográfica y lingüística que apoya la identificación de Nehem como Nahom, junto con las referencias a otros comentarios SUD sobre Nahom, está recapitulado en Aston y Aston, “In the Footsteps of Lehi”, 3–25.
  7. Eugene Clark, "A Preliminary Survey of the Geology and Mineral Resources of Dhofar, the Sultanate of Oman" (Provo: FARMS, 1995), es un resumen general, pendiente de publicación de datos específicos sobre el tema.
  8. Véase George F. Hourani, “Arab Seafaring in the Indian Ocean in Ancient and Early Medieval Times” (Princeton, N.J.: Prensa de la Universidad de Princeton, 1951); G. R. Tibbetts, “Arab Navigation in the Indian Ocean before the Coming of the Portuguese” (Londres: Royal Asiatic Society, 1971); y David L. Clark, "Lehi and El Niño: A Method of Migration,"BYU Studies 30/3 (1990): 57–65.
  9. Original http://publications.maxwellinstitute.byu.edu/fullscreen/?pub=1397&index=2

10 febrero 2014

Charla sobre el Libro de Mormón en campamento de jóvenes, Estaca Chillán

Muy grata exposición de evidencias del Libro de Mormón en campamento de jóvenes.


La Estaca Chillán, Chile, realizó su tradicional campamento de jóvenes los días 21 al 24 de enero del presente año, ocasión en que se nos solicitó entregar una charla sobre el Libro de Mormón.

Para este importante momento, el orador fue Álvaro Figueroa, Director de nuestro sitio web, quien presentó el tema:

  “La historicidad de los 3 testigos especiales del Libro de Mormón y su testimonio”

Se analizó en profundidad la vida de cada uno de ellos, evidenciando el hecho de que nunca negaron su testimonio del Libro de Mormón, es decir, la realidad de que efectivamente vieron al ángel y las planchas de las cuales fue traducido el compendio Nefita; los sucesos importantes que marcaron sus vidas y cómo a pesar de todo lo que pudo haber sucedido con cada uno de ellos, fue siempre coincidente el hecho de que su testimonio se mantuvo invariable. Nunca negaron lo que alguna vez vivieron y aún en su lecho de muerte, lo declararon con firmeza y convicción. 

Estos acontecimientos forman parte de la historia y hoy se levantan como una fuerte evidencia de la veracidad del Libro de Mormón.

Estaremos muy atentos y dispuestos a apoyar a todos quienes necesiten y soliciten de nosotros para organizar y llevar a cabo charlas o Simposios del Libro de Mormón.

06 febrero 2014

La “cultura madre” del Libro de Mormón en el Nuevo Mundo.

La similitud entre la Cultura Olmeca en América y los Jareditas es realmente sorprendente, algunos de estos paralelismos son analizados en este artículo.

Autor: Ted Dee Stoddard
Traductor: Ivan Martin Espino Trejo


Una nueva exposición en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) se titula "Olmecas: obras maestras colosales del México antiguo”. David Littlejohn, escribiendo para el “Wall Street Journal”, hace los siguientes comentarios sobre la exposición:
  1. "[Esta es una] exposición histórica más que digna del espacio."
  2. "El nombre 'olmeca' se le dio a la cultura más antigua conocida en las Américas casi 2.000 años después de que la cultura hubiera desaparecido".
  3. "No sabemos casi nada acerca de [esta cultura], salvo que al parecer vivieron alrededor del 2.000 y hasta el 400 a.C.".
  4. "No fue sino hasta 1942 que se afirmó públicamente que los olmecas eran la "cultura madre" de Mesoamérica ". 
  5. "[El territorio de los olmecas está en] el este de México, precisamente tierra adentro desde el punto más al sur del golfo".
Quizás la evidencia arqueológica más importante, sobre que el Libro de Mormón es un registro real de personas reales que vivieron en algún lugar del Nuevo Mundo y que se asocia con la cultura olmeca de México. 

Según el Dr. Joseph L. Allen, las correlaciones entre esta cultura y la cultura jaredita del Libro de Mormón son notables e incluyen paralelismos como los siguientes:
  • Ambas culturas gozaron de una gran civilización durante el mismo período de tiempo.
  • Ambas se derrumbaron en una violenta lucha interna también en el mismo período de tiempo.
  • Se dijo de ambas que procedían de la gran torre en la época en que las lenguas se confundieron.
  • Ambas fueron descritas como personas físicamente grandes.
  • Ambas desarrollaron un sistema de escritura sobre grandes piedras con similitudes literarias.
  • Las regiones ocupadas por ambas tienen características geográficas similares, incluyendo un istmo y un golfo.
  • Ambas se describen como la nación más grande sobre la tierra durante el período más antiguo de su existencia.
  • Ambas evidencian una forma de gobierno que estaba dominado por dinastías de reyes.
Si la cultura olmeca de Mesoamérica y la cultura jaredita del Libro de Mormón son una y la misma, o vecinos cercanos, o los Jareditas eran parte de una cultura olmeca más amplia, entonces podemos decir que estas culturas son la "cultura madre" de todo el Nuevo Mundo. 

Además, si este es el caso, sabemos categóricamente donde vivían los jareditas del Libro de Mormón en el Nuevo Mundo. Después de establecer ese territorio geográfico, podemos localizar el territorio de los nefitas y los lamanitas del Libro de Mormón (véase Éter 15:11)

Fuentes
  1. Artículo original: https://groups.google.com/forum/?hl=es-419#!topic/bmaf/prZi_l05Yi4
  2. En www.bmaf.org/node/363 encontrará un artículo detallado sobre Olmecas y Jareditas como cultura madre del Nuevo Mundo.
  3. Podrás encontrar más información sobre la exposición olmeca del LACMA -la primera vez que se ha llevado una exposición de ese tipo a los Estados Unidos- en: http://www.lacma.org/art/exhibition/olmec-colossal-masterworks-ancient-mexico

20 enero 2014

El libro de Mormon: Evidencias internas parte ll

La segunda parte de este artículo presenta algunos fragmentos de información obtenidos a partir del texto que realza la autenticidad de su descripción, a partir de los ambientes en que vivieron los autores. Tales evidencias internas pueden ser fácilmente divididas en las que son del Antiguo Mundo y las que son del Nuevo Mundo.

Autor(es):www.filmesviajedefe.com


Cultura en el Antiguo y en el Nuevo Mundo

Evidencias internas del Nuevo Mundo

Documentos dobles, sellados

John W. Welch ha realzado varios elementos legales presentes en el Libro de Mormón que se remontan a costumbres antiguas; costumbres de las que José Smith no podría haber tenido ningún conocimiento. Por ejemplo, el Libro de Mormón mismo fue escrito en planchas de metal, pero cerca de dos tercios del libro estaban sellados.[2] Welch explica el concepto de una parte sellada:
Esta práctica es evidenciada en Jeremías 32. Jeremías había adquirido un pedazo de tierra, a pesar de la profecía de que Jerusalén también caería a manos de los babilonios (ver v. 3). Con el fin de dejar fe de su adquisición tan impresionante y de la manera más permanente posible, Jeremías como comprador, redactó y ejecutó no sólo un único documento sino una escritura de dos partes. Una parte de su texto “estaba sellada según la ley [mitzvah] y los estatutos [Huqqim]” y la otra parte del documento era “copia abierta” (v. 11; comparar con v. 14). Jeremías firmó este documento doble y lo selló, al igual que varias otras personas que presenciaban la transacción y suscribían el texto (ver vers. 11, 12). Además, con el fin de conservar esta evidencia de su adquisición, Jeremías tomó su documento doble, sellado, y, en presencia de sus testigos, lo depositó de manera segura, con ambas partes en una jarra de arcilla, “para que se conserven muchos días” (v. 14). [3] Cuando se escribía en pergamino o papiro, los documentos legales eran escritos en una sola hoja, pero el texto era escrito dos veces, una vez sobre la parte superior y otra vez en la parte inferior de la hoja. El texto repetido podría ser una copia literal o un resumen del texto completo. El documento era entonces, plegado de tal manera que una parte se abriera para inspección y uso, mientras la otra parte se encuentre protegida y sellada.
El profeta del Libro de Mormón, Lehi, fue un contemporáneo de Jeremías, y por lo tanto es razonable asumir que los nefitas habrían sido versados con esta práctica legal.

El motivo del éxodo

Daniel C. Peterson ha indicado que cuando los autores del Libro de Mormón narraban la huida de su pueblo, a menudo lo comparaban con el éxodo de la Biblia, dado que habrían estado bastante familiarizados con un pueblo de origen israelita.
Poco después de la llegada del grupo a las Américas, Nefi, sintiéndose amenazado por el pueblo de Lamán y Lemuel, guió a sus fieles seguidores, incluido Jacob, fuera de la tierra de su “primera herencia”. Aún más tarde, grupos dirigidos por Mosíah, Alma y Limhi, así como todo el pueblo de anti-nefi-lehitas, de igual manera abandonaron sus hogares hacia nuevas tierras, impulsados por profundas visiones religiosas y dirigidos por profetas. De hecho, los nefitas parecían haber visto sus repetidas experiencias del éxodo como expresiones arquetípicas de sus viajes espirituales individuales y colectivos. Fueron, como dijo Alma más de cinco siglos después de su llegada a las Américas, “errantes en tierras extrañas”.[4]
Evidencias internas del Nuevo Mundo

John L. Sorenson ha dedicado mucho de su vida al estudio de la civilización nefita en el Nuevo Mundo.[5] Esperamos que una breve reseña de uno de sus descubrimientos nos lleve a un estudio más profundo del gran trabajo de Sorenson. Más de sus evidencias externas encontradas en el Nuevo Mundo serán tratadas en un artículo posterior.

Pesos y medidas

Sorenson narra que “la experiencia de Alma con el antagonista Zeezrom en la ciudad de Ammoníah como se informa en Alma 11 describe un sistema de pesos y volúmenes estándar utilizados entre los nefitas en sus comercios.”[6] Una investigación ha mostrado que,
Cuando los invasores españoles llegaron, informaron que en los mercados todo era vendido por volumen. Por ejemplo, los Aztecas utilizaban una caja de madera, llamada quauhchiaquihuitl, para medir el maíz y otros productos secos; esta caja era dividida hasta que la unidad más pequeña sea la doceava parte del total. Jarras de tamaños graduales servían para medir el líquido. También tenían vasos especiales para medir los pagos de tributos en oro a los españoles en unidades aproximadamente equivalente a nuestras onzas.[7]
John W. Welch agrega una aclaración que determina firmemente este sistema en la antigüedad:
La promoción de la estabilidad económica era una meta general detrás del sistema real de Mosíah de pesos y medidas. El texto claramente declara que este sistema fue “establecido por el rey Mosíah” (Alma 11:4). . . El estatuto del rey Mosíah contiene similitudes con otros códigos legales antiguos, antecedentes al sistema nefita. Por ejemplo, las similitudes aparecen casi sin esfuerzo en el código legal de Eshnunna, el cual fue compilado alrededor del año 1800 a.C. en una ciudad babilónica por ese nombre que se extendía aproximadamente 50 millas al noroeste de Bagdad en el Iraq moderno.[8]
Civilización americana antigua

En su introducción a este estudio de los detalles de la civilización americana antigua contenidos en el Libro de Mormón, Sorenson afirma,
Algunas declaraciones en el Libro de Mormón acerca del territorio, conceptos y actividades del Cercano Oriente antiguo, deben haber estado incorporadas en el texto nefita, debido a que un escritor del siglo XIX, como José Smith, hijo, o Sidney Rigdon, sabían acerca de estilos de vida antiguos por medio de leer la Biblia o fuentes seculares accesibles antes de 1830. Pero una vez que la historia del Libro de Mormón afirma haber tenido lugar en un entorno americano, este argumento no tiene sentido, porque nadie sabía lo suficiente en 1830 para acertar en tantos hechos. En cada punto la escritura refleja con precisión la cultura e historia de la Mesoamérica antigua (sur de México y norte de América Central).[9]
Sorenson luego pasa a la lista de paralelos entre los nefitas y lo que ahora se conoce (pero que no se podría haber conocido en 1830 cuando José tradujo el Libro de Mormón) acerca de Mesoamérica en el área del nivel de civilización, consistencia geográfica, el patrón cultural, historia e idioma. Él concluye:
Docenas de provocativas correlaciones similares podrían ser documentadas. En las que acabamos de esbozar, así como en las muchas que no hemos mencionado, no nos queda más que admirarnos de cómo José Smith se las arregló para dictar, en pocos meses y sin edición significativa, un libro que una y otra vez coincide con la vida y los eventos en la Mesoamérica antigua. Ni un solo erudito en la época de José sabía lo suficiente como para saber uno, por no decir ninguno, de estos hechos con certeza. Uno debe preguntar, ¿cómo lo hizo? Las únicas opciones disponibles para responder a la pregunta, parecen ser (1) que él era un escritor increíblemente creativo, para lo cual no tenemos otra evidencia, o (2) que él ha tenido acceso a un real libro antiguo mesoamericano.
Se espera que este corto estudio de evidencias culturales internas del Libro de Mormón lleve al lector a un mayor estudio de las fuentes proporcionadas y otras ya disponibles en el sitio web del Instituto Neal A. Maxwell, y finalmente lleve al investigador de la verdad al conocimiento de los orígenes divinos del Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo.

Fuentes
  1. El Instituto Neal A. Maxwell para Becas Religiosas han publicado varios libros que aportan luz sobre los orígenes antiguos del Libro de Mormón del texto en sí. Por ejemplo, Daniel C. Peterson, Donald W. Parry, y John W. Welch, eds., Echoes and Evidences of the Book of Mormon (Provo, UT: FARMS, 2002); Noel B. Reynolds, ed.,Book of Mormon Authorship: The Evidence for Ancient Origins; and Reynolds, ed., Book of Mormon Authorship Revisited: New Light on Ancient Origins (Provo, UT: FARMS, 1997). La publicación insignia del Instituto, ahora titulada Journal of Book of Mormon and Other Restoration Scripture, ha publicado varios artículos que tratan sobre evidencias internas y externas a través de los años.
  2. Orson Pratt, Journal of Discourses, Vol. 3, p. 347; Joseph Smith—History 1:65; see Ether 4:5.
  3. John W. Welch, “A Steady Stream of Significant Recognitions,” in Echoes and Evidences. Para un mayor tratado, ver “Doubled, Sealed, Witnessed Documents: From the Ancient World to the Book of Mormon,” inMormons, Scripture, and the Ancient World, ed. Davis Bitton.
  4. Daniel C. Peterson, “Not Joseph’s, and Not Modern,” en Echoes and Evidences.
  5. Vea una bibliografía de sus obras; A Bibliography of the Published and Unpublished Works of John Leon Sorenson.
  6. John L. Sorenson, “Did the Ancient Peoples of Mesoamerica Use a System of Weights and Scales in Measuring Goods and Their Values?” JBMS 8/2 (1999); vea también John W. Welch, “Weighing and Measuring in the Book of Mormon,” JBMS 8/2 (1999).
  7. Sorenson, “Did the Ancient Peoples.”
  8. Welch, “Weighing and Measuring.”
  9. John L. Sorenson, “How Could Joseph Smith Write So Accurately about Ancient American Civilization?” enEchoes and Evidences.

15 diciembre 2013

El Libro de Mormón: Evidencias internas, parte I

El Libro de Mormón como manuscrito antiguo, necesariamente debe entregar luces de su composición literaria Hebrea, estos son algunos ejemplos de la poética hebrea del tiempo de Lehi.

Autor(es): www.filmesviajedefe.com



Viaje de Fe narra el viaje iniciado en el año 600 a.C. por el profeta israelita Lehi y su familia cuando hicieron su éxodo de Jerusalén a través del desierto de Arabia a la costa, y de ahí al Nuevo Mundo. El hijo de Lehi, Nefi, empieza el relato en el año 600 a.C., y lo conserva por medio de grabados en planchas de metal. La narración no salió a la luz hasta la década de 1820 cuando, por revelación divina, José Smith fue guiado a las planchas y las desenterró de una colina al norte del estado de Nueva York. De ellas y por el poder de Dios, él tradujo el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo.

El Libro de Mormón contiene relatos de varias personas diferentes, en su mayoría profetas y en un período de mil años, armonizados y compilados en una sola narración por un padre y su hijo, Mormón y Moroni, quienes vivieron alrededor del año 400 d.C. El relato se centra en la visita de Jesucristo al pueblo nefita en las Américas luego de Su resurrección. Aunque el descubrimiento de evidencia arqueológica de la civilización nefita en el Antiguo y el Nuevo Mundo está en su infancia, se ha realizado una cantidad razonable de trabajo en el texto mismo que arroja luz a sus orígenes antiguos.

La primera parte de este artículo presenta algunos fragmentos de información obtenidos a partir del texto que señala su escenario antiguo y el carácter de su idioma original tal como se inscribió en planchas de metal por autores nefitas y jareditas.[1]

Una de las características más distintivas del idioma en el Libro de Mormón es la traducción algo literal de lo que ahora son obviamente hebraísmos. Como el profesor Donald W. Parry afirma, “debido a que algunas formas del hebreo eran utilizadas entre los nefitas, el Libro de Mormón suena como un libro hebreo antiguo, aún en su traducción al inglés”.[2] Parry nos da sólo uno de muchos ejemplos de lo que se denomina amplificación plural. Explica que “con el fin de ampliar o enfatizar una idea, el hebreo bíblico en ocasiones utiliza un sustantivo en plural cuando se espera uno en singular”. Aquí hay algunos ejemplos: 

(In English) (In Spanish)

there shall be bloodsheds (2 Nephi 1:12)

(In Spanish it’s singular)

the understandings of the children of men (Mosiah 8:20)

(In Spanish it’s singular)

grandes condescendencias para con los hijos de los hombres (Jacob 4:7)

trabajaron con todas sus fuerzas (Jacob 5:72)

great slaughters with the sword (1 Nephi 12:2)[3]

y vi multitudes de gentes (1 Nefi 12:1)[3]

En su trabajo sobre los manuscritos originales y de imprenta, Royal Skousen ha descubierto una expresión frecuente que no suena verdadera en inglés, pero tiene perfecto sentido en hebreo:
"En el texto original del Libro de Mormón, encontramos una serie de apariciones de una cláusula condicional similar a la hebrea. En inglés, tenemos cláusulas condicionales como “if you come, then i will come” (“si tú vas, entonces yo iré”), con “entonces” que es opcional. En hebreo esta misma cláusula es expresada como “if you come and I will come” (“Si tu vas y yo iré”). En el texto original del Libro de Mormón, había al menos catorce ocurrencias de esta expresión no inglesa."
Unos impresionantes siete ejemplos de esto se encuentran en un pasaje en el manuscrito original, Helamán 12:13–21 (en inglés), como es detallado por Skousen:

13 Sí, y si dice a la tierra: Muévete, se mueve

Sí, y si dice a la tierra: Vuélvete atrás, para que se alargue el día muchas horas, es hecho. . . 

16 Y he aquí, también, si dice a las aguas del gran mar: Secaos, así es hecho.

17 He aquí, si dice a esta montaña: Levántate y ve y cae sobre esa ciudad, para que sea enterrada, he aquí, se hace. . . .

19 Y si el Señor dijere: Maldito seas para que nadie te encuentre desde hoy para siempre jamás, he aquí, nadie lo obtiene desde entonces para siempre jamás.

20 Y he aquí, si el Señor dijere a un hombre: Maldito seas para siempre por causa de tus iniquidades, será hecho.

21 Y si el Señor dijere: Por causa de tus iniquidades serás separado de mi presencia, él hará que así sea. [4]

Tal vez la forma literaria más célebre en el Libro de Mormón es la del quiasmo. Descubierto por primera vez en el Libro de Mormón por John W. Welch mientras estaba en una misión SUD en Regensburg, Alemania, el quiasmo o paralelismo poético es una forma anidada hebraica antigua de explicar una idea, donde las ideas son expresadas en series de declaraciones y luego repetidas con lo primero al final. El tema central se encuentra, y no es de extrañar, en el centro del quiasmo.

Welch describe el primer quiasmo que confirmó en el Libro de Mormón:
No creo que hubiera podido jamás encontrar esto por medio de mi propia capacidad intelectual. Sin duda, probablemente no lo habría encontrado para nada excepto por la tipografía en esa edición particular del Libro de Mormón en alemán, porque las dos palabras centrales en Mosíah 5:11 estaban apiladas justo encima una de otra. En una buena tipografía, uno nunca debería apilar palabras al final de una línea, ya que una pila puede confundir al ojo cuando pasa del final de una línea al principio de la siguiente. Pero mientras leía la columna izquierda de esta página, las dos palabras Übertretung y Übertretung saltaban a la vista (esa traducción alemana de las dos palabras inglesas transgression (transgresión)y transgress (transgredir) había utilizado la misma palabra). Inmediatamente miré en la línea de abajo y vi la palabra ausgerottet (que significa borrado) y en la línea superior, nuevamente, ausgerottet (borrado). Y sobre eso, linken Hand (mano izquierda) de Dios, y abajo, linken Hand, otra vez. El patrón quiástico en este pasaje apareció instantáneamente, de la siguiente manera:
“Y acontecerá que quien no tome sobre sí el nombre de Cristo, tendrá que ser llamado por otro nombre; por tanto, se hallará a la izquierda de Dios. Y quisiera que también recordaseis que éste es el nombre que dije que os daría, el cual nunca sería borrado, sino por transgresión; por tanto,” y esta palabra marca un punto decisivo, “tened cuidado de no transgredir, para que el nombre no sea borrado de vuestros corazones. Yo os digo: Quisiera que os acordaseis de conservar siempre escrito este nombre en vuestros corazones para que no os halléis a la izquierda de Dios, sino que oigáis y conozcáis la voz por la cual seréis llamados, y también el nombre por el cual él os llamará.”[5]
Hugh Nibley y otros han realizado una extensa investigación de los nombres utilizados en el Libro de Mormón, algunos de los cuales tienen raíces egipcias así como otros, semitas. El estudio de estos nombres, un proyecto conocido como Onomasticon del Libro de Mormón encabezado por el profesor de la BYU, Paul Y. Hoskisson, está en ejecución.[6] Pero hay una observación intrigante del gran Hugh Nibley:
"... como Hermounts, eso ya es un asunto de él, hay un nombre que siempre le dio una sacudida a este escritor: Hermounts. ¡Vaya nombre! Como nada que se haya escuchado antes. …¿Qué es Hermounts? No es una persona, es el nombre utilizado para designar a un país desierto, “que estaba infestado de animales salvajes y voraces” (Alma 2:37). De inmediato pensamos en Min (el buen Ammorón del Libro de Mormón), en Hemonthis, la Olla egipcia, el dios de los lugares y animales salvajes. Algunos explican el nombre Hermonthis como que significa “Casa de Month” (¡el buen Manti del Libro de Mormón!), refiriéndose a la ermita de la frontera sur. “Month” es el patrón de la guerra y la colonización, y está al lado de Ammón. Manti es el nombre más común de las personas y lugares en el Libro de Mormón. Cualquiera que sea la explicación, Hermounts no ofende a nadie ya. Si los egipcios quieren designar a su país salvaje como Hermonthis y a los nefitas os."[7]
Fuentes
  1. El Instituto Neal A. Maxwell para Becas Religiosas han publicado varios libros que aportan mayor luz sobre los orígenes antiguos del Libro de Mormón desde el texto en sí. Por ejemplo, Daniel C. Peterson, Donald W. Parry, y John W. Welch, eds., Echoes and Evidences of the Book of Mormon (Provo, UT: FARMS, 2002); Noel B. Reynolds, ed., Book of Mormon Authorship: The Evidence for Ancient Origins; and Reynolds, ed., Book of of Mormon Authorship Revisited: New Light on Ancient Origins (Provo, UT: FARMS, 1997). La publicación insignia del Instituto, ahora titulada Journal of Book of Mormon and Other Restoration Scripture, ha publicado varios artículos que tratan sobre evidencias internas y externas a través de los años.
  2. Donald W. Parry, “Hebraisms and Other Ancient Peculiarities in the Book of Mormon,” in Echoes and Evidences.
  3. Parry, “Hebraisms.”
  4. Royal Skousen, “The Original Language of the Book of Mormon: Upstate New York Dialect, King James English, or Hebrew?” JBMS 3/1 (1994).
  5. John W. Welch, The Discovery of Chiasmus in the Book of Mormon: Forty Years Later,” JBMS 16/2 (2007). Since that time many parallelisms have been identified. See John W Welch, Chiasmus in Antiquity; y Donald W. Parry, Poetic Parallelisms in the Book of Mormon: The Complete Text Reformatted (Provo, UT: Neal A. Maxwell Institute, 2007).
  6. For an introduction to this project, see Paul Y. Hoskisson, “Seeking Agreement on the Meaning of Book of Mormon Names,” JBMS 9/1 (2000).
  7. Hugh Nibley, The Prophetic Book of Mormon, (Salt lake City, Deseret Book, 1989).
  8. http://filmesviajedefe.com/acerca-del-libro-de-mormon/evidencia-del-libro-de-mormon/el-libro-de-mormon-evidencias-internas-parte-1