28 mayo 2015

Onceavo Simposio del Libro de Mormón, Cuarto realizado en la ciudad de Talcahuano, Chile


Este domingo 21 de mayo nos encontraremos en la ciudad de Talcahuano, Chile, para formar parte del 11 avo Simposio del Libro de Mormón en que nuestro Sitio Web ha participado.

Nos hemos congregado en diferentes sitios del país para llevar a cabo experiencias similares y por cuarta vez estaremos en la ciudad de Talcahuano, para compartir nuevamente nuestro interés común y gran testimonio de la veracidad del Libro de Mormón, con todos quienes deseen acompañarnos.

Agradecemos a la Obra Misional del Barrio Cruz del Sur, por organizar este nuevo Simposio y permitirnos estar otra vez con a los fieles hermanos y hermanas de Talcahuano.

18 marzo 2015

El Libro de Lehi y las Planchas de Lehi

Explicación a la supuesta contradicción entre “El Libro de Lehi” mencionado por José Smith y “un compendio del relato de Nefi”, mencionado en Doctrina y Convenios 10:44.

Autor: David E. Sloan
Traductor: Antonio A. Caballero

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En el prólogo de la edición de 1830 del Libro de Mormón, José Smith escribió que las 116 páginas perdidas contenían su traducción “del Libro de Lehi, el cual era un registro producto del compendio de las planchas de Lehi realizado por Mormón.” Sin embargo, en Doctrina y Convenios 10:44, el Señor dijo a José que las páginas perdidas contenían “un compendio del relato de Nefi.” Algunos críticos han argumentado que estas declaraciones son contradictorias y por lo tanto, de alguna manera, proporcionan una evidencia de que José Smith no era un profeta.[1] Sin embargo, una lectura más concisa del Libro de Mormón demuestra que estas críticas no tienen validez.

La descripción de las páginas perdidas como “un compendio del relato de Nefi” es claramente preciso. Nefi escribió que él hizo sus propias planchas mayores para que así pudiera “grabar sobre ellas la historia de [su] pueblo” (1 Nefi 19:1). La frase “relato de Nefi” reconoce a Nefi como autor principal y copista de esa parte de las planchas mayores, así como el creador de dichas planchas. El relato de Nefi fue posteriormente compendiado por Mormón; el compendio de éste fue traducido por José Smith y finalmente dicha traducción se perdió.

En un principio, parece que la referencia a “las planchas de Lehi” sea un error. Sin embargo, a pesar de que puede que él no hubiera grabado personalmente su registro sobre las planchas mayores de Nefi, Lehi era, en un sentido muy real, el primer autor de esas planchas. Nefi dió la siguiente descripción sobre el contenido de las planchas mayores: 
“Y sobre las planchas que hice, grabé la historia de mi padre, y también nuestros viajes en el desierto y las profecías de mi padre; y también muchas de mis propias profecías he grabado sobre ellas.” (1 Nefi 19:1).[2] 
Lo primero en la lista de Nefi es el registro de su padre. A diferencia de las planchas menores, en las cuales Nefi hizo un compendio del registro de su padre (véase 1 Nefi 1:17), parece ser que las planchas mayores contenían el registro completo de Lehi.[3] Nefi probablemente copió el registro de su padre en las planchas mayores de Nefi, del mismo modo que después copió los capítulos de Isaías, de las planchas de bronce, en las planchas menores de Nefi.[4]

Si las planchas mayores de Nefi comenzaron con el registro de Lehi, esta parte de las planchas mayores pudieron haberse llamado correctamente las planchas de Lehi. De hecho, Jacob, hijo de Lehi, confirmó dicha práctica cuando escribió: “Estas planchas se llaman las planchas de Jacob, y fueron hechas por las mano de Nefi” (Jacob 3:14). En otras palabras, a pesar de que Nefi hizo las planchas menores, la parte de las planchas menores que contenían el registro de Jacob se denominaron “las planchas de Jacob.” Del mismo modo, a pesar de que Nefi hizo las planchas mayores y escribió en ellas, la parte de las planchas mayores en la que copió el registro de Lehi, se denominó “Las planchas de Lehi.” Por lo tanto, el compendio de Mormón del registro de Lehi que se encuentra en las planchas mayores, precisamente se podría describir como “un registro del compendio de las planchas de Lehi realizado por Mormón.”

Según el prólogo de la edición de 1830 del Libro de Mormón, Mormón dio el título “el Libro de Lehi” a su compendio de las planchas de Lehi. Dicha acción concuerda con la costumbre de Mormón a lo largo de su compendio de las planchas mayores, en el cual con frecuencia agrupaba a varios autores en un mismo libro y después nombraba el libro con el primer autor. Por ejemplo, a pesar de que la muerte de Helamán se registra casi al principio del libro de Helamán (véase 3:37) y desde entonces los hijos de Helamán, Nefi y Lehi, eran la fuente principal del compendio de Mormón,[5] el libro seguía manteniendo el nombre de Helamán.[6] De igual modo, debido a que las planchas mayores de Nefi comenzaban con el registro de su padre Lehi, no debería de sorprendernos que Mormón titulara esta parte de su compendio de las planchas mayores “el Libro de Lehi.”[7]

En resumen, los términos “Libro de Lehi,” “planchas de Lehi” y “registro de Nefi” son frases distintas con significados diferentes.[8] Como siempre, tanto José Smith como el Libro de Mormón demuestran una consistencia interna completa en el uso de estos términos diferentes.

Fuentes
  1. Jerald and Sandra Tanner, Covering Up the Black Hole in the Book of Mormon (Salt Lake City: Utah Lighthouse Ministry, 1990), 10. En su libro, los Tanners presentan una evidencia que creen que demuestra que José Smith estuvo obligado a inventarse la teoría de las planchas menores porque no podía recordar que había escrito en las páginas perdidas. Para ver las tres respuestas sobre Covering Up The Black Hole, véase los artículos escritos por L. Ara Norwood, Matthew Roper, y John A. Tvedtnes en Review of Books on the Book of Mormon 3 (1991): 158–230.
  2. Una descripción similar se da en siguiente versículo: “por tanto, la historia de mi padre, y la genealogía de sus padres, y la mayor parte de todo cuanto hicimos en el desierto están grabadas sobre aquellas primeras planchas de que he hablado” (1 Nefi 19:2) Para un análisis guiado sobre la naturaleza del registro de Lehi, véase S. Kent Brown, "Lehi's Personal Record: Quest for a Missing Source," BYU Studies 24/1 (1984): 19.
  3. Véase S. Kent Brown, "Nephi's Use of Lehi's Record," en Rediscovering the Book of Mormon, ed. John L. Sorenson y Melvin J. Thorne (Salt Lake City: Deseret Book and FARMS, 1991), 3–5. De todos modos, el registro de Lehi nos hubiera llegado en forma de compendio. La traducción de las planchas menores incluyen el compendio de Nefi del registro de Lehi. Las páginas perdidas contenían el compendio de Mormón de aquel registro.
  4. El hecho de que Nefi copiara el registro de su padre en planchas de metal sugiere que el registro de Lehi estaba escrito en un material perecedero en vez de en unas planchas más duraderas. Véase Brown, "Nephi's Use of Lehi's Record," 5. Jacob, hermano de Nefi, escribió: “mas lo que escribamos sobre cualquiera otra cosa que no sea planchas, ha de perecer y desvanecerse” (Jacob 4:2).
  5. A pesar de que el hijo mayor de Helamán era probablemente quien custodiaba los registros de Nefi (véase Helamán 3:37), los transmitió finalmente a su propio hijo Nefi (véase 3 Nefi 1:2), su otro hijo Lehi, parece ser que también participó en la escritura del registro. El prólogo del libro de Helamán registra que el compendio es un registro “de acuerdo con los anales de Helamán y sus hijos”; véase también Helamán 16:25.
  6. Se ha llegado a sugerir con cierta indecisión que “el libro de Mosíah… probablemente se le puso el nombre de el primer Mosíah, cuya historia habría formado parte de las páginas perdidas; de otro modo, uno podría suponer que el libro tuviera el nombre de Benjamín.” Tvedtnes, review of Covering Up the Black Hole, 203.
  7. Otro ejemplo de esta práctica se encuentra en el libro de Omni, en el cual el hijo de Omni, Amarón, escribió: “Y ahora yo, Amarón, escribo las cosas que vaya a escribir, y que son pocas, en el libro de mi padre.” (Omni 1:4).
  8. Al registro de Lehi se le suma que el libro de Lehi pudo haber incluido parte o todo el compendio de los escritos de Nefi de las planchas mayores. Al mismo tiempo se suma al registro personal de Nefi, que el término registro de Nefi podría incluir el registro de Lehi que copió Nefi en las planchas mayores.
  9. Artículo original: http://publications.maxwellinstitute.byu.edu/fullscreen/?pub=1393&index=18

30 diciembre 2014

Complejidades del Libro de Mormón: Libro de Éter

La complejidad literaria del Libro de Mormón día a día es descubierta y en la genealogía del Libro de Éter podemos constatarlo.

Autor: James
Traductor: Antonio A. Caballero

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El Libro de Mormón es un libro muy complicado. Aquellos días en los que era rechazado por considerarse las divagaciones incoherentes de un joven granjero sin educación, se acabaron hace tiempo. De forma lenta pero segura los estudiosos están develando el texto igual que una cebolla y en el proceso están descubriendo capa tras capa su complejidad literaria. Para los creyentes del Libro de Mormón, dicha complejidad es evidencia de su autenticidad. Para los críticos, esta complejidad literaria es evidencia de la genialidad no reconocida y sin igual de José Smith.

Grant Hardy publicó recientemente un nuevo libro llamado “Understanding the Book of Mormon: A Reader's Guide.”(entendiendo el Libro de Mormón: guía de un lector). Este libro se escribió para analizar la complejidad literaria del Libro de Mormón (para saber más, véase “Life On Gold Plates” [vida en planchas de oro]). Todavía no he leído este libro, pero recientemente he aprendido algo de Hardy en otra de sus publicaciones. En la introducción de “The Book of Mormon: A Reader's Guide” Hardy analiza una minúscula parte de la complejidad del Libro de Mormón que me gustaría compartir.

El Libro de Éter empieza con una larga genealogía de 30 nombres empezando por el más reciente (Éter) y terminando por el más antiguo (Jared). La mayoría de estos nombres se podrían considerar raros para los anglohablantes (ej. Amnigadda, Corom y Riplákish). Posteriormente, del capítulo 6 al 11 se dan resúmenes cortos (en ocasiones muy cortos) sobre la vida de estos individuos. Éstos se dan en el orden contrario al que se listaron en Éter 1. Empiezan con el más antiguo (Jared) y terminan con el más reciente (Éter) [1]. Ésto de por sí es complicado, pero no es lo que lo hace sorprendente.

Lo que hace lo tan impresionante es que según los testimonios de los testigos presentes en el proceso de traducción, José nunca miró atrás para repasar lo que ya había dictado anteriormente cada vez que retomaba el dictado. En otras palabras, después de tomarse un descanso o terminar hasta al día siguiente, José retomaría el dictado del texto sin consultar ni una sola palabra que hubiera dictado a su escriba con anterioridad [2]. Ésto significa que José dio una lista de 30 nombres raros y que después dio sus historias en orden inverso sin retroceder para asegurarse de los nombres o del orden de los mismos. Es más, las historias de los 30 individuos aparecen 5 capítulos después del listado inicial de los mismos. No fue como si José volviera inmediatamente sobre sus pasos y lo dijera a la inversa; dictó sus historias en un orden inverso después de 5 capítulos de dictado no relacionado.

Para los creyentes, esto es una evidencia de autenticidad. Para los no creyentes, esto es una evidencia de la auténtica genialidad de José. El problema es que los registros históricos contradicen la idea de que en aquel momento de su vida José fuera un prodigio [3].

Fuentes

1. La siguiente lista es la genealogía según se da en Éter 1, con cada nombre seguido de donde se menciona posteriormente cada individuo en el texto. Nótese que sus relatos se dan en el orden contrario. 

1.  Éter (11:23)
2.  Coriantor (11:18)
3.  Morón (11:14)
4. Etem (11:11)
5.  Ahah (11:10)
6.  Set (11:9)
7.  Shiblón (11:4)
8.  Com (10:31)
9.  Coriántum (10:31)
10. Amnigadda (10:31)
11.  Aarón (10:31)
12.  Het (10:31)
13.  Heartom (10:29)
14.  Lib (10:18)
        15.  Kish (10:17)
16.  Corom (10:16)
17.  Leví (10:14)
18.  Kim (10:13)
19.  Moriantón (10:9)
20.  Riplákish (10:4)
21.  Shez (10:1)
22.  Het (9:25)
23.  Com (9:25)
24.  Coriántum (9:21)
25.  Emer (9:14)
26.  Omer (8:1)
27.  Shule (7:7)
28.  Kib (7:3)
29.  Oríah (7:1)
30.  Jared (cap. 1-4)

2. Emma Smith dijo: “Después de las comidas o de las interrupciones, [José] empezaría de inmediato donde lo había dejado anteriormente, sin tan siquiera mirar el manuscrito o tener que leerle cualquier parte del mismo.” Joseph Smith III, “Last Testimony of Sister Emma,” The Saints’ Herald, 1 octubre de 1879, 290. (Según se cita en Maxwell, Neal A., “By the Gift and Power of God” en Echoes and Evidences of the Book of Mormon)

3. Para un pequeño análisis de esto, entre otras cosas, véase Peterson, Daniel C., “The Divine Source of the Book of Mormon in the Face of Alternative Theories Advocated by LDS Critics” que es una transcripción de su presentación en la conferencia de FAIR de 2001.

4. Artículo original: http://lehislibrary.wordpress.com/2010/04/20/bom-complexity-book-of-ether/

20 octubre 2014

El Libro de Mormón y las acusaciones de plagio

La coherencia interna del Libro de Mormón es un fuerte testimonio de su origen proveniente de múltiples autores y compendiado por la mano Mormón. Los intentos de acusaciones de plagio se van descartartando a la luz de su importante contenido.

Autor: FAIRMORMON
Traductor: Iván Martín Espino Trejo

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Algunos afirman que Helamán 12:25-26 cita a Juan 5:29:
Y yo quisiera que todos los hombres fuesen salvos. Pero leemos que habrá algunos que serán desechados en el gran y postrer día, sí, que serán echados de la presencia del Señor; sí, que serán condenados a un estado de miseria sin fin, en cumplimiento de las palabras que dicen: Los que hayan hecho el bien, tendrán vida eterna; y los que hayan hecho el mal, recibirán condenación eterna. Y así es. Amén. (Helamán 12:25-26)
Se afirma que la “lectura” mencionada es de Juan:
Y los que hicieron el bien saldrán a resurrección de vida, más los que hicieron el mal, a resurrección de condenación. (Juan 5:29)
El problema es que Helamán 12:26 no cita a Juan, sino como mucho, lo parafrasea. El inconveniente reside en la palabra “leemos” que se utiliza para forzar la conexión. Debemos recordar que el orador en este caso es Mormón, quien estaba escribiendo más de tres siglos después de Jesucristo y quien tenía acceso a una gran variedad de registros nefitas.

Por ejemplo, los siguientes versículos del Libro de Mormón son una fuente potencial para estas ideas:

3 Nefi 26:5
si fueren buenas, a la resurrección de vida eterna; y si fueren malas, a la resurrección de condenación....
Mormón tenía acceso a este texto y se aproxima bastante al utilizado en Helamán. (Recuerde que, hasta este punto, muchos de los que critican el Libro de Mormón, reclaman que Helaman está hablando antes de Jesucristo en vez de Mormón, el editor, quien es posterior a Jesús y por lo tanto posterior a 3 Nefi).

Otras opciones son las que se enumeran a continuación:

1 Nefi 14:7
Porque viene el día, dice el Cordero de Dios, en que haré una obra grande y maravillosa entre los hijos de los hombres, una obra que será sempiterna, ya para una cosa u otra; ya para convertirlos a la paz y vida eterna, o entregarlos a la dureza de sus corazones y ceguedad de sus mentes hasta ser llevados al cautiverio, y también a la destrucción, tanto temporal como espiritualmente, según la cautividad del diablo, de la cual he hablado.
2 Nefi 10:23
Anímense, pues, vuestros corazones, y recordad que sois libres para obrar por vosotros mismos, para escoger la vía de la muerte interminable, o la vía de la vida eterna.
Alma 22:6
"Y además, ¿qué significa esto que Ammón dijo: Si os arrepentís, seréis salvos, y si no os arrepentís, seréis desechados en el postrer día?"
Mientras que en Helamán, Mormón no utiliza "resurrección de vida" y "resurrección de condenación" que se encuentra en Juan, sí hace uso de "serán echados fuera" y "el último día". Ahora bien, tampoco es exacta y es bastante probable que no sea una citación literal de este pasaje.

2 Nefi 2:26

Otra fuente de esta enseñanza en el Libro de Mormón viene en 2 Nefi 2, particularmente, en el versículo 26:
" Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de los hombres de la caída. Y porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos, a menos que sea por el castigo de la ley en el grande y último día, según los mandamientos que Dios ha dado." (2 Nefi 2:26)
Mormón también utiliza este pasaje cuando escribe en Palabras de Mormón 1:11:
"Y fueron transmitidas de generación en generación, desde el rey Benjamín hasta que han llegado a mis manos. Y yo, Mormón, ruego a Dios que sean preservadas desde hoy en adelante. Y sé que serán preservadas, porque sobre ellas están escritas grandes cosas, por las cuales mi pueblo y sus hermanos serán juzgados en el grande y postrer día, según la palabra de Dios que está escrita."
¿Otra enseñanza de la época de Cristo?

Dado que Mormón está escribiendo mucho después de la visita de Jesús a los nefitas, también es posible que estuviera citando otro texto cristiano de la época -, sería lógico que Jesús enseñara entre los nefitas algo similar a Juan 5:29, aunque como hemos visto, también había en Abundancia otros textos anteriores a la crucifixión disponibles para los nefitas.

Resumen

Puesto que tenemos esta idea presente en Alma 22:6 (el misionero Aaron citando a Alma hijo), parece probable que se trataba de una idea comúnmente enseñada entre los nefitas. Esto se confirma por medio de los otros pasajes citados. Por lo tanto tengamos o no la fuente en uno de estos pasajes a los que se refiere el libro de Helamán, podemos ver cómo el pasaje en Helamán refleja una teología nefita y no necesita ser una teología del Nuevo Testamento introducida anacrónicamente.

En última instancia, la idea no es especialmente compleja y podría haber tenido fácilmente múltiples fuentes o aproximaciones. Mormón ni siquiera necesita estar citando un texto en particular, sino simplemente indicando que uno puede "leer" esta idea en diferentes textos nefitas, como se ha demostrado anteriormente.

Por lo tanto, la afirmación de plagio parece forzada, ya que hay textos nefitas que se aproximan más a la cita que lo que hace el Evangelio de Juan, y en ningún caso existe una mención precisa.

Fuentes
Enlace original:
http://en.fairmormon.org/Book_of_Mormon/Plagiarism_accusations/King_James_Bible/Helaman_12:26_quotes_John_5:29

21 agosto 2014

9° Simposio del Libro de Mormón, 3° realizado en la ciudad de Talcahuano, Chile

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Este domingo 24 de agosto nos encontraremos en la ciudad de Talcahuano, Chile, para formar parte del 9° Simposio del Libro de Mormón en que nuestro Sitio Web ha participado.

Nos hemos congregado en diferentes sitios del país para llevar a cabo experiencias similares y por tercera vez estaremos en la ciudad de Talcahuano, para compartir nuevamente nuestro interés común y gran testimonio de la veracidad del Libro de Mormón, con todos quienes deseen acompañarnos.

Agradecemos a la Obra Misional del Barrio Cruz del Sur, por organizar este Simposio con apoyo del Obispado y en forma especial, a Luis Burboa por su preocupación y gestión.

13 agosto 2014

El uso de Alma de la palabra estado en el Libro de Mormón: Evidencia de una autoría múltiple

La autoría múltiple del Libro de Mormón es algo que gracias a estudios recientes, podemos comprobar al analizar el uso que cada autor hace del lenguaje. Mediante este análisis, podemos evidenciar el estilo literario personal y diferente de cada uno de ellos.

Autor: Philip A. Allred
Traductor: Manuel A. Copaira

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José Smith afirmó que el Libro de Mormón fue producto de múltiples autores de la antigüedad. Estudios recientes sobre las palabras y frases utilizadas por los diversos escritores del libro han proporcionado evidencias sobre esta afirmación.[1] Las siguientes notas sobre el uso de la palabra estado[2] en el Libro de Mormón sugieren que Alma puede ser identificado como un autor distinto dentro del registro.

Valor estadístico

Once individuos utilizaron la palabra estado en el Libro de Mormón.[3] Sólo Alma usó la palabra con cierto grado de valor estadístico potencial.[4] Sin embargo, a pesar de que el uso de una palabra por un autor se puede calificar potencialmente como valor estadístico, cualquier modelo estadístico que pudiera ser empleado para determinar tal valor asumiría necesariamente una distribución temática normal o similar en el Libro de Mormón. Debido a que los diferentes escritores trataron diversos temas, no hay manera estadística de comparar la probabilidad de uso de la palabra estado por los diferentes autores.[5] Por lo tanto, es casi imposible demostrar objetivamente que el uso de las palabras de un autor es estadísticamente significativo basándose exclusivamente en la frecuencia de las mismas.

Aparte de los retos de esta clasificación estadística, todavía es posible ver a Alma como un autor distinto en el Libro de Mormón. Esto se puede hacer examinando el uso que hace de la palabra estado contrastando con otros escritores en tres frentes: concentraciones inusuales de la palabra, sumario de cambios y comparación temática compartida.

Las concentraciones inusuales de la palabra estado

Todos menos dos de los once escritores que utilizaron la palabra estado lo hicieron con poca frecuencia y de forma esporádica. Por el contrario, los escritos registrados de Alma y en un caso, Lehi, contienen pasajes que muestran concentraciones inusuales de la palabra estado. Por ejemplo, Lehi usa la palabra cuatro veces en tres versículos al describir la existencia paradisíaca de Adán y Eva en 2 Nefi 2:21-23. Mucho más impresionante es la concentración de la palabra estado que aparece en Alma 40, donde Alma enseña a Coriantón acerca de la vida postmortal.
Ahora bien, respecto al estado del alma entre la muerte y la resurrección ...
... los espíritus de los que son justos serán recibidos en un estado de felicidad que se llama paraíso: un estado de descanso, un estado de paz....
Así que éste es el estado de las almas de los malvados; sí, en tinieblas y en un estado de terrible y espantosa espera de la ardiente indignación de la ira de Dios sobre ellos; y así permanecen en este estado, como los justos en el paraíso, hasta el tiempo de su resurrección.
Ahora bien, hay algunos que han entendido que este estado de felicidad y este estado de miseria del alma, antes de la resurrección, era una primera resurrección. (Alma 40:11–12, 14–15)
Aquí, en sólo cinco versículos, Alma emplea la palabra diez veces. Aún más notable es la concentración en el capítulo 41, donde en sólo dos versículos Alma utiliza el estado seis veces.
Y así, hijo mío, todos los hombres que se hallan en un estado natural, o más bien diría, en un estado carnal, están en la hiel de amargura y en las ligaduras de la iniquidad; se encuentran sin Dios en el mundo, y han obrado en contra de la naturaleza de Dios; por tanto, se hallan en un estado que es contrario a la naturaleza de la felicidad
Y he aquí, ¿significa la palabra restauración tomar una cosa de un estado natural y colocarla en un estado innatural, o sea, ponerla en una condición que se opone a su naturaleza? (Alma 41:11–12)
En el capítulo 42 Alma agrupa nuevamente dicho concepto y lo vemos aparecer seis veces en los versículos 10-13. En una obra que proclama ser escrita por varios autores obviamente es lógico encontrar que uno de estos autores muestre un uso inusual de una palabra en particular cuando los otros escritores no lo hacen.[6]

Sumario de cambios[7] en la palabra estado

En varios casos Alma muestra una tendencia a reformular la palabra estado. Por ejemplo, al discutir el carácter preparatorio de la existencia mortal después de la caída, Alma escribe, “Y así vemos que le fue concedido al hombre un tiempo para que se arrepintiera; sí, un tiempo de probación, un tiempo para arrepentirse y servir a Dios"(Alma 42:4). Retomando esta idea seis versículos más adelante, Alma lo recalifica como estado de probación —"este estado de probación llegó a ser para ellos un estado para prepararse; se tornó en un estado preparatorio."(Alma 42:10). De nuevo tres versículos después repite esta reformulación con "Por tanto, según la justicia, el plan de redención no podía realizarse sino de acuerdo con las condiciones del arrepentimiento del hombre en este estado probatorio, sí, este estado preparatorio"(Alma 42:13).

Otro ejemplo de la tendencia de Alma por redactar de nuevo la palabra estado, se encuentra unas cien páginas antes. Durante su visita a Gedeón, Alma esperaba "hallar que estábais sin culpa ante él, y de no hallaros en el terrible dilema en que estaban vuestros hermanos en Zarahemla." (Alma 7:3). Tres versículos más adelante Alma define el dilema cuando reanuda el pensamiento con "confío en que no os halléis en un estado de tanta incredulidad como lo estaban vuestros hermanos" (Alma 7:6). Después de hablar acerca de la expiación regresa de nuevo a este tema y combina las dos frases anteriores. "Porque como os dije desde el principio, deseaba mucho que no estuvieseis en el estado de dilema semejante a vuestros hermanos; y he hallado que se han realizado mis deseos" (Alma 7:18).[8] Ningún otro autor del Libro de Mormón reformula con la palabra estado— en esta, Alma tiene una postura completamente única.

Cuando sólo un escritor muestra este tipo de preferencia por un término en particular al reafirmarse, especialmente cuando se trata de una palabra no esencial como estado, la reacción razonable es creer que este escritor es distinto dentro de una obra mayor escrita por otros individuos.

Comparación temática compartida

Como se señaló anteriormente, a causa de la variedad de temas de los que hablan los diferentes escritores del Libro de Mormón, es difícil hacer comparaciones estadísticas de su uso con cualquier palabra dada. Por otro lado, se puede conseguir una comparación entre aquellos versículos donde múltiples escritores abordan el mismo tema. Uno de esos temas es el concepto de albedrío. Es aquí donde la preferencia de Alma por la palabra estado se distingue muy claramente del resto de los escritores del Libro de Mormón.

Debido a que es razonable esperar que cualquier tema generará algún lenguaje común para describirlo, no es ninguna sorpresa que cada uno de los cuatro escritores que abordan el albedrío -Lehi, Jacob, Alma, y Samuel- utilicen de alguna forma las palabras actuar y elegir.[9] Sin embargo, cuando se analiza cada versículo más de cerca, el uso que hace Alma de estado lo distingue de nuevo de otros escritores del Libro de Mormón.
Por tanto, dio mandamientos a los hombres, habiendo éstos transgredido previamente los primeros mandamientos concernientes a las cosas que eran temporales, llegando a ser como dioses, discerniendo el bien del mal, colocándose, o siendo colocados, en condiciones de actuar según su voluntad y placer... .
… habiéndoseles concedido primeramente escoger el bien o el mal; por lo que, habiendo escogido el bien y ejercido una fe sumamente grande, son llamados con un santo llamamiento. (Alma 12:31; 13:3)
Es importante señalar que tanto Lehi como Jacob usaron la palabra estado en otras partes de sus escritos, por lo que su capacidad de haberlo hecho en pasajes relativos al albedrío no está en duda.[10] Además, la presencia de estado no es la única diferencia entre Alma y los demás. Tanto Lehi, como Jacob y Samuel incluyen referencias a la palabra libre cuando se habla de albedrío.[11] Alma no lo hace.

De interés tangencial, existe un marcado contraste entre Alma y José Smith cuando se comparan sus escritos acerca del albedrío.[12] En Doctrina y Convenios 93:30-31, José reveló que ¨Toda verdad es independiente para obrar por sí misma en aquella esfera en que Dios la ha colocado, así como toda inteligencia; de otra manera, no hay existencia. He aquí, esto constituye el albedrío del hombre". En comparación con el pasaje de Alma en Alma 12:31, José Smith escribe acerca de una esfera en la que existe el albedrío, mientras que Alma escribe acerca de un estado de albedrío; sus significados son los mismos, pero el lenguaje es decididamente diferente. Además, Alma sólo describe el principio, mientras que José en realidad lo denomina como albedrío en sí. De hecho, cada versículo importante relacionado con el albedrío del hombre en Doctrina y Convenios está marcado con las palabras albedrío, agente o agentes.[13] Que se precie claramente, el Libro de Mormón no tiene una sola referencia a estas palabras. Esto sugiere que el uso de estado en el Libro de Mormón fue una característica del texto original y no introducida simplemente por José Smith.

Ciertamente, la distinción de Alma de sus homólogos en el Libro de Mormón es clara cuando se habla de albedrío. No sólo muestra su preferencia por la palabra estado de forma exclusiva al abordar este tema, sino que también optó por no utilizar una palabra clave que los otros tres autores emplearon.

Conclusión

Sin duda Alma se diferencia de otros autores del Libro de Mormón cuando se analiza su uso de la palabra estado. Su singular concentración de la misma, su tendencia a reformularla y su particular uso de un tema común que integre dicho concepto, señalan a Alma como un escritor único dentro del Libro de Mormón. Esto concuerda perfectamente con las afirmaciones de José sobre el Libro de Mormón. Así mismo, las diferencias entre el Libro de Mormón y las otras escrituras elaboradas por José Smith en relación con el uso de la palabra estado, también son lo que uno esperaría encontrar en las diversas publicaciones de un profeta que tradujo escritos de otros y recibió su propio material profético.

Fuentes
  1. E.g., John W. Welch et al., "Words and Phrases," in Reexploring the Book of Mormon, ed. John W. Welch (Salt Lake City: Deseret Book and FARMS, 1992), 282–85; Roger R. Keller, "Mormon and Moroni as Authors and Abridgers," en ibid., 269–71; John L. Hilton, "Wordprints and the Book of Mormon," en ibid., 221–26; y John W. Welch, "Three Accounts of Alma's Conversion," en ibid., 150–53.
  2. "The condition of a person or thing, as with respect to circumstances or attributes," Webster's Encyclopedic Unabridged Dictionary of the English Language (1989), s.v. "state."
  3. Abinadi, Alma, Amulek, Benjamin, Jacob, Lehi, el Señor, Mormón, Moroni, Nefi, y un visitante angelical a Nefi, todos usaron la palabra estado; cf. Eldin Ricks, Eldin Ricks's Thorough Concordance of the LDS Standard Works (Provo, UT: FARMS, 1995), 691–92.
  4. Un autor tiene que mostrar por lo menos un uso de la palabra por cada mil palabras totales. Alma es el único autor cuyo uso de la palabra estado lo cualifica en este primer paso (Alma usó estado 35 veces en 19.137 palabras totales, lo que iguala casi dos uso por cada 1.000 palabras). La idea de este ejemplo comparativo se extrajo de Roger R. Keller's de un artículo titulado "Law and Commandments in the Book of Mormon" (Provo, UT: FARMS, 1991). La metodología completa se detalla en el próximo libro de Keller titulado “Author Uniqueness within the Book of Mormon: An Aid to Interpretation”.
  5. Por ejemplo, a pesar de que Alma usó estado un inusual número de veces en Alma 40:12-15, está hablando sobre el mundo de los espíritus postmortal, lo cual es algo que lo caracteriza en el Libro de Mormón. Por lo tanto, en este caso, no se puede realizar ninguna comparación estadística entre Alma y los otros escritores. Estoy muy agradecido al Dr. John L Hilton, BYU, por haberme explicado estos puntos críticos sobre el valor estadístico.
  6. Más evidencia para este argumento se encuentra en la presencia de otra concentración de la palabra estado, unas noventa páginas antes, en Alma 12. Nuevamente aquí Alma agrupa su uso de la palabra nueve veces, empezando por el versículo 12. Cómo mencionó John W. Welch en otro lugar, a pesar de que las palabras de Alma se encuentran dispersas entre los escritos de otros por casi una quinta parte del Libro de Mormón, sus palabras llevan “las inconfundibles marcas de una sola persona en particular”, en Reexploring the Book of Mormon, 153. Por ejemplo, tanto las palabras de Amón como de Amulek aparecen entre Alma 12 y Alma 42 -ambos usaron la palabra estado, pero ninguno muestra una concentración similar de la palabra; de hecho, cada uno sólo expresan su mensaje con estado en una ocasión; véase Alma 26:17 y 34:35 respectivamente. También es significativo mencionar que en la conversión inicial de Alma registrada en Mosíah 27 usara la palabra estado dos veces (Mosíah 27:25).
  7. Esto no puede compararse con repeticiones superfluas, las cuales se usan específicamente para divagar con una misma frase; véase Larry G. Childs, "Epanalepsis in the Book of Mormon" (Provo, UT: FARMS, 1986).
  8. Otra reformulación de estado (aunque no necesariamente renovada), sucede en Alma 41:11—Alma escribe que todos los hombres “han obrado en contra de la naturaleza de Dios; por tanto, se hallan en un estado que es contrario a la naturaleza de la felicidad.”
  9. 2 Nefi 2:26–27; 10:23; Alma 12:31; 13:3; y Helamán 14:30–31.
  10. Véase 2 Nefi 2:21–23 y 9:27 respectivamente.
  11. 2 Nefi 2:26–27 (tres veces); 2 Nefi 10:23; y Helamán 14:30 (dos veces).
  12. La comparación entre las cuatro mayores obras de José Smith que salieron más adelante sugieren una autoría múltiple del Libro de Mormón. Mientras que el Libro de Mormón contiene el término setenta y siete veces (Ricks, Thorough Concordance, 691–92), el libro de Abraham y Moisés, así como toda la traducción de José Smith de la Biblia carece de cualquier uso de la palabra estado. También es interesante que Doctrina y Convenios contenga la palabra sólo tres veces (71:1; 93:38; y 130:9) y que José Smith Historia use la palabra una vez (José Smith—Historia 1:29). Además, la expresión de José Smith en José Smith-Historia 1:29- en la cual sinonimamente asocia estado con posición- es interesante porque la palabra posición sólo aparece dos veces en el Libro de Morón y en ninguna de las dos junto con estado; véase Mosíah 4:11 y Alma 13:5.
  13. Véase Doctrina y Convenios 29:35–39; 58:27–28; 93:30–31; y 101:78. Moisés 4:3 y 7:32 también hace referencias al albedrío y Moisés 6:56 se refiere a agentes.
  14. Artículo original: http://publications.maxwellinstitute.byu.edu/fullscreen/?pub=1390&index=5

09 junio 2014

El Altar y el Sacrificio de Lehi en el desierto

¿Cómo podía Lehi, que observaba la ley mosaica justificar la construcción de altares y la ofrenda de sacrificios fuera del templo de Jerusalén?

Autor: David Rolph Seely
Traductor: Iván Martín

El Libro de Mormón registra que Lehi, en obediencia al mandato del Señor, salió de Jerusalén con su familia y "después de haber viajado tres días por el desierto, asentó su tienda en un valle situado a la orilla de un río de agua. Y sucedió que erigió un altar de piedras y presentó una ofrenda al Señor, y dio gracias al Señor nuestro Dios."(1 Nefi 2:6-7). Este simple acto de adoración plantea un dilema importante para el lector familiarizado con la ley bíblica.

El Libro de Mormón  nos asegura en repetidas ocasiones que los nefitas continuaron guardando la ley de Moisés hasta la venida de Cristo (2 Nefi 5:10; Jarom 1:5; Alma 30:2-3; 4 Nefi 1:12). Siendo ese el caso, muchos lectores no se sorprenden por el sacrificio de Lehi en el desierto, ni por las demás ocasiones en que los del pueblo “ofrecieron sacrificios y holocaustos al Señor" (1Nefi 5:9; 7:22) ni por la construcción de un templo, el cual seguramente tenía un altar (2 Nefi 5:16; Mosíah 2:3).[1] Sin embargo, Deuteronomio 12 parece prohibir estrictamente la construcción de altares y la realización de sacrificios fuera del lugar que el Señor había elegido para ese fin, normalmente se entiende que el lugar designado para ello era el templo de Jerusalén.

Entonces surge la pregunta, ¿Cómo podían justificar estas personas que observaban la ley mosaica la construcción de altares y la ofrenda de sacrificios fuera del templo de Jerusalén? Si bien hay varias respuestas posibles, el pasaje en el Libro de Mormón que menciona el viaje de tres días de Lehi por el desierto (1 Nefi 2:6-7) puede proporcionar una explicación que es tanto sorprendente como simple a la vez.

Entonces surge la pregunta, ¿Cómo podían justificar estas personas que observaban la ley mosaica la construcción de altares y la ofrenda de sacrificios fuera del templo de Jerusalén? Si bien hay varias respuestas posibles, el pasaje en el Libro de Mormón que menciona el viaje de tres días de Lehi por el desierto (1 Nefi 2:6-7) puede proporcionar una explicación que es tanto sorprendente como simple a la vez.

Los comentaristas Santos de los Últimos Días normalmente no han tenido [, ni tienen,] que lidiar con cuestiones como los sacrificios nefitas, los altares y templos a las afueras de Jerusalén y no han hecho comentarios sobre los problemas particulares que presenta Deuteronomio 12.[2] En su “Book of Mormon Compendium” (compendio del Libro de Mormón) Sperry simplemente declara: "Lehi construyó un altar de piedras y ofreció sacrificios al Señor", sin más comentarios.[3] Nibley describe el sacrificio de Lehi como una práctica habitual en el desierto entre los semitas de todas las edades.[4] Al parecer Welch asume que el decreto procedente de Deuteronomio no afectaba a Lehi, argumentando que "Lehi padre también estaba siguiendo los patrones establecidos por los patriarcas de la antigüedad".[5] McConkie y Millet mencionan que Lehi ofreció sacrificios en virtud del Sacerdocio de Melquisedec, lo que puede ser una manera de decir que el mandato de la ley menor en Deuteronomio no era aplicable a Lehi.[6] En su debate sobre la construcción del templo nefita, hacen referencia a las tradiciones judías derivadas de Deuteronomio 12, pero declaran que, basándose en otra evidencia bíblica, los templos se podían construir en cualquier lugar: "La idea generalizada entre los Judíos es que sólo puede haber un templo -el templo de Jerusalén-. Mandamientos bíblicos atestiguan lo contrario".[7] Me parece que hay mucho más que rascar.

Deuteronomio 12

Primero veamos los pasajes relevantes de Deuteronomio. Según Deuteronomio 12, después de que Israel entrara en la tierra prometida, el lugar de sacrificio debía estar confinado a un solo altar situado donde el Señor escogiera poner su nombre. Los versículos claves son los siguientes:
Más el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis y allá iréis. Y allí llevaréis vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas. (Deuteronomio 12:5-6)
Mas pasaréis el Jordán y habitareis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar,... al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre (Deuteronomio 12:10-11).
Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres, sino en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus; allí ofrecerás tus holocaustos y allí harás todo lo que yo te mando. (Deuteronomio 12:13-14)
Los estudiosos llaman a esta sucesión de estatutos la "centralización del culto" o "centralización de la adoración", en referencia a la forma en que los sacrificios y ofrendas, que eran los rituales más importantes de la ley mosaica, debían llevarse a cabo en un solo lugar.[8] A su manera, la centralización de la adoración era una ley revolucionaria que, cuando se implementaba, podría cambiar la práctica de la religión israelita de una manera muy drástica. Puesto que las leyes en Deuteronomio 12 afectaron varias prácticas de la ley mosaica, -la ofrenda de diezmos y primicias (Deuteronomio 14:22-26), la celebración de las fiestas (Deuteronomio 16:1-17), las ciudades refugio (Deuteronomio 19:1-9), y la investidura de los levitas (Deuteronomio 18:6-8)- la centralización también pudo afectar la adoración de todas las personas en Israel. Por ejemplo, debido a que el sacrificio era una parte integral de todos los festivales, las fiestas ya no se celebraban en los distintos pueblos, sino que sólo en el altar central del templo después de que se hubiera establecido.

También hay que recordar que, de acuerdo con Levítico 17, incluso la matanza de animales limpios estaba considerado como un tipo de sacrificio que tenía que realizarse en un altar, inclusive si el animal iba a ser matado sólo para el consumo humano.[9] Por lo tanto, mientras que Deuteronomio 12 prohibió el sacrificio de animales en todos los lugares que no fueran "el lugar escogido por el Señor", también dio instrucciones para la "matanza secular", por la cual un animal podría ser matado para el consumo humano, incluso donde no existía ningún altar (Deuteronomio 12:14-16). Este tipo de matanza se debía realizar a las puertas de la ciudad, y la sangre tenía que ser "derramada sobre la tierra," presumiblemente como símbolo de reconocimiento de la santidad de la vida como se describe por primera vez en Génesis 9:4: "Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis."

Un breve repaso sobre la historia de la centralización de la adoración en Israel nos ayudará a entender la situación que afrontaba Lehi. Los patriarcas no dejaron claro que sólo podía haber un único lugar de sacrificio. Puesto que construyeron altares y ofrecían sacrificios en muchos lugares en la tierra de Canaán, incluyendo Siquem, Betel, Hebrón, Moriah, y Beerseba (Génesis 12:6-8; 13:18; 26:25; Abraham 2:17 - 20). Durante el éxodo israelita de Egipto y la estadía en el desierto, el altar portátil del tabernáculo servía para el sacrificio.

Más tarde, desde la época de la conquista de Canaán hasta la construcción del templo, numerosos altares e incluso templos estaban en funcionamiento por todo el Israel bíblico. Por ejemplo, Samuel sacrificó en Ramah (1 Samuel 9:12-24) y Saúl tanto en Gilgal (1 Samuel 10:8) como en Ayalón (1 Samuel 14:35). Según el célebre erudito Menachem Haran, "Los altares solitarios eran numerosos y repartidos por todo el país; probablemente no hubo ningún asentamiento sin su altar e incluso los altares se podrían encontrar fuera de las ciudades, en el campo"[10] Además del templo de Jerusalén, Haran ha contado 12 templos que funcionaron durante diferentes épocas en Israel, incluyendo aquellos en Silo, Betel, Dan, Gilgal, Mizpa, e incluso uno en Arad que operaron durante la época del templo de Jerusalén.[11]

Deuteronomio 12 dice que después de que los hijos de Israel entraron en la tierra prometida, "[habrá un] lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre” (v. 11). En ese lugar designado debían hacerse todos los sacrificios y ofrendas. Mientras que el templo de Jerusalén no se ha especificado en el momento de Deuteronomio 12, en la tradición bíblica el templo se convirtió en el lugar autorizado. Cuando el rey Salomón dedicó el templo, lo declaró como el lugar donde el Señor pondría su nombre (1 Reyes 8:29). Sin embargo, incluso después de que el templo fue construido, los sacrificios y ofrendas se sucedían por todo Israel, sobre todo en lugares altos (1 Reyes 12:26-33; 2 Reyes 16:4), los cuales fueron unánimemente condenados por los profetas (Isaías 57:7; Oseas 10:8; Amós 7:9). Las cosas cambiaron durante los reinados de dos de los últimos reyes de Judá. Ezequías (715-687 aC) "quitó los lugares altos" y eliminó la idolatría en Judá por lo que la religión en Judá fue reformada (2 Reyes 18:4). Más tarde, Josías (640-609 aC) finalmente centralizó el culto en Jerusalén siguiendo las directrices dispuestas en Deuteronomio 12 (2 Reyes 23:7-9, 15).

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Lehi construyó un altar después de 3 días de viaje desde Jerusalén
Legitimidad del Altar y Sacrificio de Lehi

A la luz de la evidencia de las escrituras emergen varias explicaciones posibles de por qué Lehi construyó un altar en el desierto y ofreció sacrificios en aparente desconocimiento de las leyes establecidas en Deuteronomio 12. Vamos a examinar tres posibles explicaciones.

1. Deuteronomio 12 no intenta eliminar todo sacrificio lejos del santuario principal. La primera posibilidad es que los estatutos hallados en Deuteronomio no tenían la intención original de eliminar todo sacrificio fuera del templo de Jerusalén. El hecho de que, después de que los israelitas poseyeran la tierra, continuaron con los altares y sacrificios en varios lugares e incluso con otros templos, esto ha llevado a muchos estudiosos a creer dos cosas: que las leyes de Deuteronomio 12 fueron entendidas de forma diferente antes de que llegaran las reformas de Ezequías y Josías o que fueron escritas pero impuestas más tarde -tal vez durante los reinados de Ezequías, Manasés y Josías.[12]

Los que creen que las leyes relativas a la centralización del culto eran anteriores sostienen que la intención original de esas leyes era distributiva. Es decir, la frase “el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere” originalmente no fue interpretado como aplicable exclusivamente a Jerusalén (de hecho, en Deuteronomio no se menciona Jerusalén en ninguna parte). Más bien, se entendió originalmente que la expresión se aplicaba a una serie de santuarios a lo largo de la historia (tales como Siquem y Shiloh) y sólo finalmente a Jerusalén.[13] Otros han argumentado que la escritura no pretendía referirse a un solo lugar, sino a cualquier lugar que el Señor aprobó. Bajo este punto de vista, puede haber cualquier número de lugares de sacrificio divinamente aprobados.[14]

Incluso dejando a un lado el asunto de la intención original de Deuteronomio 12, parece ser que en la época de Lehi, en el antiguo Israel, se entendía que "el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere" era el templo de Jerusalén, según se entiende por la oración dedicatoria de Salomón en 1 Reyes 8. Durante las reformas de Josías (quien fue contemporáneo de Lehi), se descubrió en el templo un libro que muchos eruditos creen que era alguna versión del libro de Deuteronomio. Lo cierto es que las reformas de Josías se describen en un lenguaje similar al que encontramos en Deuteronomio y la naturaleza de las reformas siguen de cerca las leyes que se encuentran sólo en Deuteronomio, especialmente en cuanto a la centralización del culto.[15] Motivado por las instrucciones del libro, Josías eliminó la idolatría en todo el país, limpió y purificó el templo de prácticas apóstatas, derribó los lugares altos y destruyó los altares por todo el país, incluyendo el altar de Betel (2 Reyes 23).

Aquellas reformas son importantes para estudios del Libro de Mormón ya que Lehi se crió en Jerusalén durante el reinado de Josías y tuvo que haber sido influenciado por las reformas religiosas que afectaron las vidas de todos los que vivían allí y que no pasaron desapercibidas. Por ejemplo, Jeremías, contemporáneo de Lehi, lamentó la muerte de Josías y lo elogió por su reinado justo (Jeremías 22:15-16). Debido a que las planchas de bronce contenían los cinco libros de Moisés (1 Nefi 5:11), Lehi y sus descendientes debían de haber estado familiarizados con el libro de Deuteronomio. El lenguaje y la teología del Libro de Mormón dependen mucho de Deuteronomio, quizás más que de cualquier otro libro de la Biblia. La propia base del convenio tantas veces repetido en el Libro de Mormón de que "según guardéis mis mandamientos, prosperaréis”(1 Nefi 2:20) refleja la teología del Deuteronomio: "Guardaréis, pues, las palabras de este convenio y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hagáis." (Deuteronomio 29:9).[16]

Las reformas de Josías dictaron la centralización del culto, que incluyó el mandamiento de que los altares y sacrificios debían limitarse a un solo lugar. El único lugar de las Escrituras donde se encuentra este mandato es en Deuteronomio 12. Por supuesto, es posible que el pasaje en Deuteronomio originalmente no tuviera la intención de limitar el sacrificio a un solo lugar. Aun así, cualquier explicación sobre el altar y los sacrificios de Lehi deben hacer frente a la evidencia bíblica de que, durante la época de Lehi, se entendida claramente y se hacía cumplir que Jerusalén era el único lugar donde se podía ofrecer sacrificio.

2. Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec no estaban sujetos a la centralización del culto según lo prescrito en Deuteronomio 12. Parece cierto que Lehi, no siendo descendiente de Leví, [17] ofició por medio del Sacerdocio de Melquisedec.[18] Debido a que Lehi y sus descendientes poseían este sacerdocio puede que no se vieran constreñidos por todos los mandamientos de la ley de Moisés. Hay muchas cosas que no entendemos sobre el culto nefita en vista del hecho de que Lehi y su pueblo vivían la ley de Moisés, pero, al parecer, poseían la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec. El Libro de Mormón simplemente no proporciona datos suficientes.

Puesto que Lehi no era un levita, es probable que personalmente no tuviera acceso al templo de Jerusalén. Mientras vivía allí, puede que simplemente hubiera ofrecido los sacrificios requeridos a través de los canales autorizados del Sacerdocio Aarónico, o tal vez recibió la aprobación divina y la autoridad para construir altares y ofrecer sacrificios según otras instrucciones del Señor o de acuerdo a su propia discreción. No lo sabemos. Sin embargo, el hecho de que los patriarcas de la antigüedad, que oficiaban con la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec, construyeran altares y ofrecieran sacrificios en varios lugares, y el hecho de que la Iglesia de Jesucristo restaurada edifique templos en todo el mundo, sugieren que el culto centralizado prescrito en Deuteronomio fue una de dos: incomprendida o formaba parte de la ley menor -una ley temporal- que se culminó con la expiación de Jesucristo.

3. Deuteronomio 12, pudo haber sido interpretado en la antigüedad como aplicable sólo a la tierra de Israel. Si bien está claro que Josías interpretó que los preceptos del culto centralizado se remitían sólo a Jerusalén, es posible que antiguamente hubiera otra interpretación viable de esas leyes. 

Los Rollos del Mar Muerto proporcionan posibles evidencias para este punto de vista. En el Pergamino del Templo aparece dos veces la expresión “tres días de viaje desde el templo” (columna 43:12 en relación a la ley de los diezmos y la columna 52:14 relativa al sacrificio). La escritura más importante para nuestro estudio aparece en la columna 52:
No matarás un buey o una oveja o una cabra sin mancha en todas tus ciudades, cerca de mi templo a una distancia [no menor] de tres días de viaje; no, pero dentro de mi templo los podrás sacrificar, haciendo de ellos holocausto u ofrenda de paz y comerás y te regocijarás delante de mí en el lugar que yo escoja para poner mi nombre"(11QT 52:13-16, énfasis añadido). [19]
En este pasaje la interpretación más habitual realizada por Yigael Yadin y otros de la frase “tres días de viaje” es que el Pergamino del Templo prohíbe toda matanza no sacrificatoria dentro de un límite de tres días de distancia de Jerusalén. Dentro de este límite geográfico la única matanza permisible es sacrificatoria, es decir, el Pergamino del Templo prohíbe toda matanza que no esté destinada a sacrificio, la llamada matanza secular para el consumo humano.[20] Por supuesto, este sería un precepto muy restrictivo. Recientemente, un erudito, Aharon Shemesh, ha sugerido una nueva interpretación de la frase en cuestión.[21] Ha demostrado, partiendo de fuentes rabínicas, que la distancia real de un viaje de tres días desde el templo de Jerusalén, a todos los efectos prácticos, marcaría un radio que abarcaría toda la tierra de Israel, ya que, desde el templo, se puede alcanzar cualquier punto durante ese período de tiempo.[22]

Shemesh sugiere que la escritura de la columna 52 del Pergamino del Templo debería ser considerada una interpretación de Deuteronomio 12:1-5, que se menciona en el Pergamino del Templo en el pasaje anterior de la columna 51. Esos versículos de Deuteronomio describen cómo realizar un sacrificio en el país posterior a la conquista y destrucción de los altares paganos. Shemesh concluye que el Pergamino del Templo interpreta todo Deuteronomio 12 según se puede ver en su primer versículo: "Sobre esta base, podemos sugerir que el autor del Pergamino del Templo abrazó la opinión de que la ley de la centralización del culto sólo se aplicaba en la tierra de Israel de acuerdo con la declaración inaugural de Deuteronomio 12:1: 'Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra en la tierra'"[23] Shemesh cita varios ejemplos más procedentes de la literatura rabínica para mostrar que algunos de los antiguos rabinos no condenaban los templos, altares o sacrificios en el templo judío de Onías de Egipto porque estuvieran "fuera de la tierra de Israel".[24]

El mismo método de interpretación de Deuteronomio 12, puede estar detrás de la justificación nefita para la construcción de un templo en el Nuevo Mundo, incluso en vista de su continua obediencia a la ley de Moisés. Es posible que entendieran que los preceptos de Deuteronomio 12, relativos a los altares, sacrificios y templos sólo se aplicaban en la tierra de Israel, como sugiere Deuteronomio 12:1.

Así, en el Pergamino del Templo encontramos una interpretación antigua sobre la centralización del culto de Deuteronomio que prohíbe sacrificios a menos de tres días de viaje de Jerusalén. Tanto si esta escritura se interpreta en el sentido de que no debería haber ninguna matanza sacrificatoria en Israel, excepto en el templo o la matanza secular estaba permitida en Israel, está claro que una interpretación antigua limitó el uso de Deuteronomio 12 a una zona geográfica establecida por una distancia de tres días de viaje desde Jerusalén -un área que más o menos coincide con las fronteras de Israel.

¿Una pista en el registro?

Nefi documentó de su padre Lehi “que después de haber viajado tres días por el desierto… que erigió un altar de piedras y presentó una ofrenda al Señor, y dio gracias al Señor nuestro Dios." (1 Nefi 2:6-7). Esta declaración puede deberse simplemente al hecho histórico de que Lehi y su familia viajaron durante tres días antes de que se detuvieran a descansar significativamente. Pero destacar el viaje de tres días también puede ser la forma que tiene Nefi de decir que Lehi y su familia estaban actuando de acuerdo con una interpretación de la ley de Moisés que se encuentra en Deuteronomio 12.

Aquella interpretación concuerda con lo que se preserva en el Pergamino del Templo. Según ese documento, la construcción de un altar y la ofrenda de sacrificio estaban permitidas únicamente fuera del radio de un período de tres días de viaje desde el templo de Jerusalén. Para poner el asunto de forma diferente, los sacrificios más allá del límite de tres días eran aceptables bajo la ley de Moisés. Desde este punto de vista, Lehi se ajustaba a los requisitos Mosaicos expresados en Deuteronomio 12 cuando construyó un altar en el desierto y ofreció sacrificio.

Fuentes
  1. Por desgracia hay muy poca información acerca de los templos Nefitas en el Libro de Mormón. El estudio más completo de los templos nefitas hasta la fecha es John W. Welch, "El templo en el Libro de Mormón: Los templos en las ciudades de Nefi, Zarahemla y Bountiful," en los templos del mundo antiguo: Ritual y Simbolismo, ed. Donald W. Parry (Salt Lake City: Deseret Book y , 1994).
  2. Para una breve discusión de algunas de las cuestiones relacionadas con el sacrificio de Lehi y los nefitas más allá de las acciones de  interdictos en Deuternomio 12, ver JBMS 8.1 (1999): 71. 
  3. Sidney B. Sperry, el Libro de Mormón Compendio (Salt Lake City: Bookcraft, 1968), 99.
  4. Hugh W. Nibley, un acercamiento con el Libro de Mormón (Salt Lake City: Deseret Book y FARMS, 1988), 245-46.
  5. Welch, "El templo en el Libro de Mormón", 320. 
  6. "Como profeta, Lehi tenía el Sacerdocio de Melquisedec y por esa autoridad ofreció sacrificio (Enseñanzas, pág. 181) .... El Sacerdocio Aarónico fue la provincia de la tribu de Leví, y por ello no fue tomado por los nefitas a América. parecería, pues, que los sacrificios realizados por la colonia de Lehi se llevaron a cabo bajo la dirección del sacerdocio mayor, que comprende todas las funciones y autoridades de la menor "(Joseph Fielding McConkie y Robert L. Millet, doctrinal sobre el Libro de Mormón [Salt Lake City: Bookcraft, 1987], 1:31). 
  7. McConkie y Millet explica además: "Una religión con pacto centrado requiere un santuario del pacto El hecho de que los nefitas construyeron un templo sugiere que todos los restos de Israel, donde quiera que se habían dispersado, si poseyeran el sacerdocio habrían hecho lo mismo." (Ibid ., 1:223).
  8. Para una revisión reciente de los estudios bíblicos en Deuteronomio 12, véase Bernard M. Levinson, "La innovación de Cultic Centralización en Deuteronomio 12," en el Deuteronomio y la hermenéutica de la Innovación Jurídica (Oxford: Oxford University Press, 1997), 23-52. Una excelente discusión sobre el tema de la restricción de sacrificio a un solo santuario se encuentra en Jeffrey H. Tigay, Deuteronomio: El texto tradicional hebreo con la JPS Traducción del Nuevo (Philadelphia: Jewish Publication Society, 1996), 459-64.
  9. La interpretación de Levítico, en términos de la llamada masacre secular es muy debatido. Ver Tigay, Deuteronomio, 366 n. 43, y Baruch A. Levine, Levítico: El texto tradicional hebreo con la JPS Traducción del Nuevo (Philadelphia: Jewish Publication Society, 1989), 112-13.
  10. enachem Harán, Templos y Templo de servicio en el antiguo Israel (Oxford: Clarendon, 1978), 459-64. Este comentario es muy recomendable como una presentación modelo de erudición bíblica a un público laico educado.
  11. Ibid., 26–42. 
  12. Esta es la opinión que prevalece entre los estudiosos modernos. En la hipótesis documental clásico, la cadena literaria D-principalmente el libro de Deuteronomio, data de mediados del siglo VII A.C. Aunque la mayoría de los estudiosos que sostienen este punto de vista coinciden en que hay material más antiguo en el Deuteronomio, creen que el libro en su forma actual fue editado en el siglo VII y sus leyes se aplicaron por primera vez en su totalidad por el rey Josías. Para una presentación equilibrada y fácil de leer de esta vista, consulte Tigay, Deuteronomio, xix-xxvi, y Moshe Weinfeld, "Deuteronomio, libro de" Intérpretes Diccionario de la Biblia (Nashville: Abingdon, 1962), 2:168-83.
  13. Véase, por ejemplo, Alexander Rofé, "los estratos de la Ley sobre la centralización del culto en el Deuteronomio y la Historia del Movimiento de Deuteronomio," en el Volumen Congreso: Uppsala 1971 (Leiden: Brill, 1972), 221-26; Baruch Halpern, "La Fórmula Centralización en el Deuteronomio," Vetus Testamentum 31 (1981): 20-38, y Levinson, "La innovación de Cultic Centralización," 24-25.
  14. AC Welch, "El problema de Deuteronomio," Journal of Biblical Literature 48 (1929): 291-306. 
  15. Ver Moshe Weinfeld, Deuteronomio 1-11: Una nueva traducción con introducción y comentario (Nueva York: Doubleday, 1991), 65-84.
  16. Ver Ellis Rasmussen, "Deuteronomio," Enciclopedia del mormonismo, ed. Daniel H. Ludlow (Nueva York: Macmillan, 1992), 1:378-79.
  17. Lehi era descendiente de Manasés (véase Alma 10:3).
  18. El sacerdocio que Alma2 celebrada se describe como " el sumo sacerdocio del santo orden de Dios " (Alma 04:20 ; comparar 13:1-12 , que describe el sacerdocio de los nefitas como el Sacerdocio de Melquisedec ) . Respondiendo a la pregunta de si el Sacerdocio de Melquisedec se llevaron cuando murió Moisés , el profeta José Smith enseñó: " Todo sacerdocio es Melquisedec , pero hay diferentes partes o grados que la parte que trajo Moisés de hablar con Dios cara a cara. se lo llevaron , pero lo que trajo el ministerio de los ángeles permanecido Todos los profetas tuvieron el Sacerdocio de Melquisedec y fueron ordenados por Dios mismo " (Enseñanzas del Profeta José Smith , comp Joseph Fielding Smith [ Salt Lake City : . . Deseret Book , 1976 ] , 180 ) . Él también enseñó : " ¿Cuál fue el poder de Melquisedec ' no era el sacerdocio de Aarón que administra las ordenanzas exteriores , y la ofrenda de sacrificios Los titulares de la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec son reyes y sacerdotes del Dios Altísimo , que sostiene  las llaves del poder y bendiciones, de hecho , ese sacerdocio es una ley perfecta de la teocracia , y se erige como Dios para dar leyes para el pueblo , la administración de la vida sin fin para los hijos e hijas de Adán " ( ibid. , 322) .
  19. Traducciones del Rollo del Templo de Yigael Yadin, El Rollo del Templo (Jerusalén: Israel Exploration Society, 1983). 
  20. Yadin, Rollo del Templo 1,315 a 20, 2,233 a 39, Lawrence H. Schiffman, "El deuteronomista Paráfrasis del Rollo del Templo," Revue de Qumran 15 (1992): 558-61, y "sacro y la No-Sacral Masacre", en Tiempo para preparar el camino en el desierto, ed. Devorah Dimant y Lawrence H. Schiffman (Leiden: Brill, 1995), 69-84.
  21. Aharon Shemesh, "'Tres días' Viaje desde el Templo ': El uso de esta expresión en el Rollo del Templo," Descubrimientos del Mar Muerto 6.2 (1999): 126-38, y idem ", una nueva lectura del Rollo del Templo 52:13-16. ¿Este Rollo da permiso de Sacrificios Fuera de la Tierra de Israel? "Actas del Congreso Internacional, Cincuenta Años del Descubrimiento de  los Rollos del Mar Muerto, ed. Lawrence H. Schiffman, Emanuel Tov, y James C. Vanderkam (Jerusalem: Israel Sociedad de Exploracion, 2000), 400-410. 
  22. Shemesh, "'tres dias' Viaje,'" 126–27; enfasis agragado.
  23. Ibid., 130; enfasis agragado. 
  24. Ibid., 130-32. Esto puede ayudar a explicar el hecho de que los Judios construyeron templos en Egipto en Elefantina (destruido en el año 410 antes de Cristo) y Leontopolis (cerrado en el 73 dC), donde se ofrecía el sacrificio. Ver Harán, templos, 46-47. Shemesh cita Mishná Menahot 13:10 y Talmud de Babilonia Menahot 109a.
  25. Artículo original:http://publications.maxwellinstitute.byu.edu/fullscreen/?pub=1405&index=10