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10 marzo 2008

HUGH NIBLEY Y EL LIBRO DE MORMÓN


Un análisis sobre algunos descubrimientos y Libros de Hugh Nibley,creo que es el mejor resumen de sus obras que he leído...


HUGH NIBLEY Y EL LIBRO DE MORMÓN

John W. Welch (artículo publicado en 1985)

Traducción: Federico Retuerto y Efraín López

Con las primeras luces del día 6 de junio de 1944, las primeras unidades anfibias aliadas empezaron a alcanzar las playas de Normandía. En la playa Utah, doce hombres encaramados a uno de los todo-terrenos que emergían de las frías aguas del Canal de la Mancha daban ánimos a su conductor. Ese conductor, un oficial de inteligencia militar con un doctorado en Historia Antigua por la Universidad de California en Berkeley, no era otro que Hugh Nibley. Tenía 34 años.

Mientras se preparaba para la invasión, Hugh había visitado varias librerías de libros antiguos en Londres, saliendo de ellas con los brazos llenos de joyas literarias en griego y árabe. También, de manera inadvertida, había metido una copia del Libro de Mormón en uno de los cincuenta bolsillos que tenía su chaqueta reglamentaria del cuerpo de inteligencia militar.

“Fue allí mismo en la playa Utah”, recuerda vivamente Hugh, “estando mas de medio metro debajo del agua, cuando realmente me tocó lo asombroso que es el Libro de Mormón verdaderamente”.

Bajo cualquier punto de vista el Libro de Mormon es todo menos ordinario. Por lo tanto, no parece extraño que el posiblemente más ilustre erudito que ha investigado el Libro de Mormón hasta ahora quedase prendado de él de en unas circunstancias tan poco ordinarias. Desde ese momento en la playa Utah, Hugh Nibley nunca fue el mismo otra vez, así como tampoco lo ha sido el estudio del Libro de Mormón.

La extensa contribución de Hugh Nibley al estudio del Libro de Mormón es un monumento de dedicación e ingenio. Debe considerarse desde diferentes puntos de vista.

El más visible es lo vasto de su obra. Tenía cuarenta años (era mayor que el Profeta José Smith cuando éste fue asesinado en la cárcel de Carthage) cuando su primer libro sobre el tema, Lehi in the desert and the world of the Jaredites, vio la luz en 1952. Pero desde ese momento ha sumado a la lista de sus obras publicadas (rica en los más variados temas que llega al número de 150) docenas de artículos especializados y dos obras completas acerca del Libro de Mormón. Con setenta y cinco años [en 1985] sigue agrandando esa lista anualmente.

Lehi in the desert abrió un nuevo campo de investigación. El gran conocimiento que Hugh posee del antiguo oriente próximo y en especial su dominio del árabe, le permitió reconstruir el contexto cultural de hombres como Lehi y Nefi y leer entre líneas en el Libro de Mormón e identificar evidencias del mundo en el que vivieron. A muy pocos eruditos o investigadores se les ha ocurrido siquiera buscar esas evidencias.

El Élder John A. Widtsoe alabó este libro (Lehi in the desert) mucho antes de que saliera de la imprenta:

Este estudio ha sido escrito de manera que nos ayude a ver de forma más real y comprensible la manera en la que estos pueblos antiguos vivieron, y llenarlos de un aura de vida para las personas de nuestra época, miles de años separada de la suya. Este libro no podría haber sido escrito sin un conocimiento extenso de historia antigua. Ha sido escrito también con la inspiración del Espíritu de Dios... por esta razón este libro, que se convierte en un poderoso testigo del Libro de Mormón, llega a ser doblemente precioso para los santos de los últimos días. (Ver Lehi in theDesert and The World of the Jaredites, Salt Lake City: Bookcraft, 1952, pp. v-vi.)

El método de este libro, tal como Hugh explicó una vez es “sencillamente conceder al Libro de Mormón el beneficio de la duda”. Si el lector tiene al menos la disposición de admitir que Lehi vivió en Jerusalén alrededor del año 600 a.C., lo que encontrará en el Libro de Mormón será muy consistente con lo que sabemos acerca de ese periodo de historia desde un punto de vista secular.

La clase de hechos relativos al Oriente próximo y las observaciones que el hermano Hugh Nibley incluyó en Lehi in the desert cubren tales puntos como el idioma, la literatura, la arqueología, la historia, la cultura y la política. Aquí tenemos unos ejemplos al respecto:

Los escritos literarios egipcios terminaban normalmente con la fórmula iw-f-pw ‘así es’ Nefi termina las secciones principales de su libro con la frase ‘y así es, amén’ (1 Nefi 9-6; 1 Nefi 14:30; 1 Nefi 22:31.) (Lehi en the desert, p-18.)

[yo] estaba completamente confundido acerca de la ausencia de nombres de Baal en el Libro de Mormón. ¿Porqué los autores de dicho libro habían cometido la equivocación de incluir un solo nombre conteniendo el elemento Baal, que está incluido en el Antiguo Testamento?... Sucede que por alguna razón u otra los judíos al principio del siglo sexto antes de Cristo no tenían nada que ver con los nombres de Baal... ‘Es muy significativo, pero no tanto como la extraordinaria agudeza que el Libro de Mormón despliega ante nosotros acerca de este asunto’. (Lehi in the Desert, pp. 34-36, incluyendo una cita del después conocido J. Offord.)

Cuando Lehi sueña acerca del río, es en verdad un río del desierto, de unos metros de anchura con su fuente a sólo unos pasos de distancia (1 Nefi 8:14) o de otro modo un río de lodo, un río de ‘aguas sucias’ que arrastra a la gente hacia su destrucción (1 Nefi 8:32; 1 Nefi 12: 16; 1 Nefi 15:27). En el año 960 después de Cristo, según Bar Hebraeus, un gran grupo de peregrinos en su camino de vuelta de la Meca ‘acamparon en un lecho de rocas en un arroyo el cual había estado seco desde hacía mucho tiempo. Durante la noche, mientras dormían, una masa de agua cayó sobre ellos echándolos a ellos y a sus posesiones en el Mar Rojo pereciendo todos’. […] Uno de los lugares donde los ya comentados arroyos “secos” existen se encuentra en ‘las montañas situadas paralelamente a la costa oeste de Arabia’. […] Ésta fue la región en particular por la cual Lehi y su familia viajaron en su éxodo personal. (Lehi in the Desert, pp. 49-50.)

Cuando Ismael murió durante el camino, fue ‘enterrado en un lugar llamado Nahom.’ (1 Nefi 16:34.) […] La raíz NHM tiene el significado básico de ‘llorar o sufrir’, y casi siempre se encuentra en la tercera forma, ‘llorar o sufrir con alguien.’ […] En este lugar, se nos dice, ‘las hijas de Ismael lloraron o se lamentaron grandemente’, y se nos recuerda que entre los Árabes del desierto los ritos de lamentación por los muertos son monopolio de las mujeres. (Lehi in the Desert, pp. 90-91.)

Podríamos estar citando detalles tan asombrosos e increíbles como éstos indefinidamente, pero el libro de Hugh Nibley Lehi in the Desert está disponible para todo el mundo (ha estado impreso desde hace treinta años.) A pesar de su antigüedad y de la clase de investigaciones que la aparición de este volumen inspiró, Lehi in the Desert debería seguir siendo lectura básica y obligada para cualquiera que desee estudiar el Libro de Mormón seriamente.

La fortaleza del legado de este trabajo pionero de investigación tiene una prueba fehaciente de su realidad en el hecho de que Hugh Nibley nunca ha dejado de experimentar la fascinación y el romance del desierto que él encontró e identificó en el Libro de Mormón. Todavía califica estos descubrimientos como su contribución en las investigaciones acerca del Libro de Mormón.

Nunca se cansa de comentar cómo los estudiantes árabes que él enseñó en la Universidad Brigham Young reaccionaban positivamente a los elementos culturales propios que se encuentran en este volumen. Algunas de esas reacciones no se podían anticipar. Por ejemplo, su escepticismo al leer el relato en el cual Nefi mata a Labán, no por el hecho de Nefi matando a Labán de esa manera (hecho que sí puede parecer extraordinario para la mentalidad de la mayoría de los occidentales), sino por sus dudas y reticencias a hacerlo.

¿Qué clase de precio o de etiqueta podemos poner a esta clase de conocimiento? Para el hermano Nibley en estos años la verdadera recompensa de su investigación vino en forma de argumentos en contra de los críticos del Libro de Mormón. En la conclusión de su libro Lehi in the Desert hace esta observación:

No tiene sentido preguntarse: ¿quién escribió el Libro de Mormón? Hubiera sido claramente imposible para el hombre más instruido en 1830 haber escrito el Libro de Mormón como para José Smith. Y para cualquiera que tenga cualquier teoría de su aparición (todas menos una), debería desechar las primeras cuarenta páginas. (p. 139.)

Pero pronto se hizo obvio que el objetivo de esta investigación no era simplemente enzarzarse en pequeñas trifulcas dialécticas. A medida que sus investigaciones se expandían, los resultados del autor empezaron a llegar desde diferentes direcciones.

En 1957, su segundo libro titulado An approach to the Book of Mormon se convirtió en el manual del curso del Sacerdocio de Melquisedec para ese año. El Presidente David O. Mckay sabía que sería un poco difícil de entender para muchos santos fieles, pero al mismo tiempo también sabía que sería un buen ejercicio para ellos el esfuerzo de entender lo que se encontraba en dicho manual. El Presidente José Fielding Smith animó a “todos los hermanos del sacerdocio de Melquisedec” a tomar “un profundo interés en estas lecciones, que sostienen el registro del Libro de Mormón desde un nuevo punto de vista muy interesante”.

El método seguido por Nibley en este caso es el mismo que en casos anteriores. Pero su aproximación al asunto tenía esta vez un más rico contexto histórico que en su primera obra: egipcio, griego, persa y hebreo. Con esta riqueza de información los resultados se volvieron cada vez más sorprendentes.

Por ejemplo, la vida de Lehi y el tiempo en el que vivió fueron analizados no sólo en conexión con la manera de vivir del desierto, sino al mismo tiempo con los contemporáneos a los que Nibley llama “los titanes del siglo sexto”(An approach, p.39). Entre éstos están Solón, el gran legislador-poeta ateniense, Tales de Mileto, y otros grandes fundadores de religiones como Buda, Confucio, Lao Tze y Zaratustra. Éste fue un período axial de la historia de la humanidad, que dejó sin duda su sello en la política, en la economía y en las tradiciones religiosas de todo el mundo (An approach, p.42-43). Lehi se encontró como en casa entre esta multitud de soñadores e innovadores.

Nibley mostró que Lehi fue un hombre representativo en términos de sus relaciones económicas y políticas. Las experiencias que Lehi probablemente recibió al viajar por el mundo conocido, sus relaciones comerciales con Egipto y sus posibles contactos con la ciudad Fenicia de Sidón y las grandes rutas comerciales del desierto y del Creciente Fértil son consistentes con el hecho de que Lehi era un hombre con una considerable fortuna material, un hombre familiarizado con el lenguaje egipcio y con la manera de viajar por el desierto por medio de las caravanas (ver An approach, pp. 36-74).

Nibley también ha investigado las prácticas antiguas de adoración religiosa, mostrando cómo se relacionan y se complementan con textos particularmente del Libro de Mormón. Por ejemplo, el recurrente “escape de los justos al desierto” era una práctica conocida digna de mención. El escape de Lehi de Jerusalén y el de Alma padre a las aguas de Mormón, son consistentes con la práctica de grupos que deseando vivir en rectitud se escapaban al desierto para poder llevar a cabo sus planes o deseos. El mismo modelo se puede apreciar en la historia de los sectarios judíos, los recabitas, y la comunidad del Qumrán en el Mar muerto. Incluso los seguidores de Juan el Bautista, los hijos de Israel en el Sinai, y los pioneros santos de los últimos días se marcharon al desierto y siguieron un modelo de vida y creencias que se pueden identificar con los anteriores.

Por fin una de las partes anteriormente oscuras del antiguo testamento está empezando a emerger a la superficie permitiendo a los estudiantes examinar el Libro de Mormón comparándolo con el contexto tan amplio que en él se encuentra y por medio del cual se puede probar su verdadera naturaleza. (An approach, p. 145)

Fue particularmente interesante el descubrimiento del hermano Nibley de los vestigios de ceremonias y rituales sagrados del antiguo mundo en el Libro de Mormón. El ritual-festival del año nuevo en el Oriente Próximo era un evento anual en el cual el rey llamaba a su pueblo para que se reuniese, le daba un informe de sus acciones, le ponía bajo solemne obligación de cumplir la ley, le profetizaba, proclamaba la igualdad universal entre todos sus súbditos, les proclamaba hijos de Dios y mandaba escribir sus nombres en el registro de la vida. Dichos elementos característicos de los antiguos ritos-festivales de año nuevo están claramente presentes en muchas de las asambleas que se encuentran en el Libro de Mormón, particularmente la del Rey Benjamín, que comprende los capítulos del 2 al 6 en el Libro de Mosíah (Mosíah 2-6).

No hay ninguna duda de que en el libro de Mosíah tenemos un largo y detallado relato de una típica asamblea nacional a la manera antigua. El rey que ordenó los ritos estaba inmerso en la tradición real del antiguo mundo, y, a medida que va comentando cada aspecto de del rito de la gran asamblea, le va dando una nueva perspectiva, una perspectiva religiosa, pero todo siempre de acuerdo con las formas establecidas.

El conocimiento del Drama anual y de la Gran Asamblea ha sido desvelado poco a poco en nuestra época. Uno por uno, los treinta detalles inusuales […] han salido a la luz y [están] ahora establecidos en todos los países del mundo antiguo. No hay mejor descripción del evento en ningún otro texto religioso mejor que el que se encuentra en el Libro de Mosíah. (An Approach, Cap. 23)

Algunos de los descubrimientos favoritos del hermano Nibley, aunque de un periodo posterior y provenientes de Irán, son tres historias que arrojan mayor luz sobre la manera de actuar del capitán Moroni en Alma 46. La primera habla de un herrero llamado Kawe que tomó su mandil de cuero y lo ató a una barra de hierro como símbolo de libertad en la batalla que lideró contra Dahhak, “el hombre de la mentira y el rey de los hombres malvados”. Tal y como el Título de Libertad de Moroni hondeaba ante el despiadado Amalickíah, el estandarte de Kawe en Ispahán se convirtió el estandarte nacional y un emblema sagrado para los persas durante muchos siglos. (Ver An Approach pág. 176.)

Las otras dos historias fueron recopiladas en el siglo X AD por Mohamed ibn-Ibrahim ath-Ata’labi, un erudito musulmán que se dedicaba a recoger leyendas sobre figuras ilustres de la Biblia. Disponía de un relato que “no se encuentra en ningún otro sitio” acerca de la túnica de José, de cómo fue rasgada, cómo una parte quedó intacta y lo que esto significa. Este relato popular no se encuentra en ningún otro sitio excepto en Alma 46: 23-25, en donde también se recoge la antigua leyenda del resto de la túnica de José que se había conservado y no se había deteriorado, y además explica el significado. El hermano Nibley dijo:

Tales cosas en el Libro de Mormón ilustran la expansión de las culturas que en él quedan comprendidas, y ratifican la teoría expuesta por [William F.] Allbright y otros eruditos de que todas las civilizaciones del Oriente Próximo tienen raíces en los antiguos hebreos. Esto es una prueba más de que en el Libro de Mormón no hay ningún engaño; no sólo abre una ventana a un mundo que ni habíamos soñado, sino que hace que nos demos cuenta de la índole y la inmensidad de un libro que nadie conoce.

Ideas poderosas como éstas se aglomeran en las páginas de An Approach to the Book of Mormon. Claramente, crear todo esto de la nada fue tarea de un hombre nada común. Hugh Nibley estaba preparado para ver estas conexiones tan dispersas y sus implicaciones. Su preparación comprende el conocimiento de Grecia, Roma, Arabia, y más. Su gran sentido del contraste unió los mundos del este y del oeste, y su omnívora capacidad de lectura junto con una memoria capaz de recordar prácticamente cualquier cosa que hubiese aprendido le permitieron estudiar el libro bajo unos marcos que nadie antes había estudiado.

Concerniente a su don para acumular conocimiento, es cierta la historia que cuentan de que para su doctorado sacó de la biblioteca de UCLA todos los libros que pudieran tener algo que ver con su trabajo para comprobar las aportaciones que éstos podrían tener. Sobre la profundidad de su conocimiento, un erudito exclamó una vez con desesperación: “Hugh Nibley es simplemente enciclopédico, ya no me atrevo a retarle, simplemente sabe demasiado”. De su memoria yo soy testigo, hace no mucho estábamos conversando cuando comenzó a citar lírica griega línea tras línea, líneas que había estudiado hacía cuarenta y siete años atrás.

Era inevitable que con este bagaje de conocimiento, colmado con cajas de zapatos repletas de notas en fichas de 3” x 5”, Hugh Nibley no continuara produciendo textos y artículos sobre el Libro de Mormón. En 1967 apareció el tercer volumen de sus obras más importantes sobre el Libro de Mormón. Since Cumorah es una recopilación de estudios variados en los que se desarrollan temas que estuvieron siempre presentes en la vida de Nibley:

Su desdén por los denominados eruditos cuyo dogmatismo o autoritarismo les impide considerar el libro de forma seria.
Su visión del Libro de Mormón como un reflejo preciso de las civilizaciones que dieron los libros de la Biblia, los Rollos del Mar Muerto y los libros apócrifos.
Su búsqueda de palabras, frases, expresiones, dichos o textos que pudieran arrojar mayor luz sobre las palabras de los profetas nefitas.
El rechazo a las acusaciones de que existen cosas mencionadas en el libro que son anacrónicas.
Su creencia firme de que el libro es para nuestros días, y que estamos condenados a cometer los mismos errores que los nefitas si no tomamos en consideración el mensaje de este relato sagrado y nos arrepentimos.
Muchos de los temas específicos tratados en Since Cumorah eran ya o serían poco después temas de artículos monográficos. La manera de explicar la Liahona, a la luz de la costumbre árabe de utilizar flechas o marcadores para echar suertes o tomar decisiones, venía anunciada en su artículo “The Liahona’s Cousins.” (Ver Since Cumorah, Págs. 283-96, y también Improvement Era, feb. 1961, Pág. 14.) Su comparación de los cuarenta días del ministerio de Jesús a los Apóstoles tras la resurrección, y el relato en 3 Nefi de su ministerio al pueblo de Nefi, fue más tarde ampliada en detalle en un estudio paralelo, “ Christ among the Ruins.” (Ver Since Cumorah, Págs. 198-207, y también Ensign, jul. 1983, Pág. 14.). Sus pensamientos sobre “good people and bad people” se convirtieron en sus recientes reflexiones sobre “Freemen and Kingmen in the Book of Mormon”, donde establece un credo que ejemplifica la vida que él mismo llevó. En su análisis típicamente cálido, Nibley ve a los hombres libres del Libro de Mormón como “hombres pacíficos que iban a la guerra con reticencia, sin ánimo de contención y amigables, apelando al poder de la palabra sobre el poder de la espada. No hacían de la acumulación de riquezas una prioridad, aborrecían las muestras públicas de poder o riqueza, por ejemplo vistiendo de manera ostentosa. No ambicionaban poder ni autoridad; y eran menospreciados por los hombres poderosos”. (Ver Since Cumorah, Págs. 373-444. Ver también “Freemen and Kingmen in the Book of Mormon”).

En varios de sus otros artículos, el hermano Nibley continuó su búsqueda personal del refinamiento y de la elaboración de otros temas en particular. Tal y como el propio Hugh lo describe,

el Libro de Mormón se presta a este tipo de estudios comparativos, hay miles de extensas comparaciones. Con tantas comparaciones se hace imprescindible disponer de una información más fidedigna, y no hemos hecho más que arañar la superficie. El aprendizaje es acumulativo. Lo único que demuestra nuestra existencia es nuestro conocimiento. La fe puede hacernos recordar cosas, (es el Espíritu Santo el que nos hace recordar las cosas), como un cuadro espléndido.

“Por supuesto estamos tan sólo manejando posibilidades”, reconoce Hugh, “los paralelismos son sólo eso, pero tras tantos y tan extensos, eso es lo que más te llama la atención, el estudio se vuelve convincente”.

En ese caso, ¿Qué se puede decir para resumir la contribución de Hugh Nibley al estudio del Libro de Mormón? Estas son diez cosas que me parecen más relevantes:

1. Ha hecho que miremos el Libro de Mormón con más detenimiento. “Debemos hacer del Libro de Mormón un tema de estudio en profundidad. La superficialidad es ofensiva al Señor. No hemos prestado suficiente atención al Libro de Mormón”.

2. Nos ha mostrado que el Libro de Mormón sale airoso ante un estudio detallado. Mirándolo detenidamente, leyendo entre líneas, examinando cada palabra o frase significativa, llegamos a la conclusión de que hay más de lo que se aprecia a simple vista.

3. Nos ha enseñado a sorprendernos de lo que este maravilloso libro contiene. Una y otra vez ha señalado cuán obvio un hecho debía haber sido para él mucho antes de que lo fuera. Estaba ahí justo delante de nuestras narices y nadie lo vio. “Algunos de los temas que estudié, lo hice durante años sin que se me ocurriera ni por un segundo que tuvieran algo que ver con el Libro de Mormón.”

4. Ha probado que el Libro de Mormón es un reflejo de las costumbres del antiguo Oriente Próximo que refleja detalles que no se conocían y que era imposible que se conocieran en la época en la que el libro fue traducido en 1829. Siendo un libro que contiene verdades eternas, permanece, por supuesto, en el hogar durante generaciones. Sin embargo, cualquiera que pretenda desprestigiar el libro, deberá hacer frente a todas estas pruebas, no sólo a selecciones sacadas de contexto.

5. Nos ha abierto nuevas puertas. Quizás no haya andado por todos los pasillos, pero ha abierto puertas por las que otros tendrán que pasar y explorar por muchos años. Las pistas que dejó han resultado ser indicios vitales. Por ejemplo el trabajo que comenzó analizando las raíces filológicas de los nombres no bíblicos del Libro de Mormón, está siendo ahora continuado por otros. Los 6 puntos que estableció sobre la manera de juramentarse de los árabes en relación al juramento que le hizo Nefi a Zoram en 1 Nefi 4:31-35 se han convertido en objeto de estudio en profundidad. Una ligera referencia al uso de las tiendas en el festival anual del rito mencionada en el libro An approach to the Book of Mormon (pág. 247) fue la chispa que incitó un estudio detallado sobre las impresionantes similitudes entre la ceremonia del Rey Benjamín y la antigua fiesta israelí de los tabernáculos.

6. Nos ha lanzado un desafío. “El libro de Mormón es debatible. Si no aceptamos el desafío, perderemos irremediablemente”.

7. Nunca perdió de vista el lado espiritual del libro. “Sobre todo, es un testimonio de que

Dios se preocupa por todos sus hijos, y de la relación íntima de Jesucristo con todo aquel que le reciba.” A pesar de la gran sabiduría de Hugh, sabe que cualquier método científico es por naturaleza limitado. Sabe que no se dará una prueba definitiva de la veracidad del Libro de Mormón. “La prueba que ratifique o desmienta el Libro de Mormón no existe.” (Since Cumorah, pág. viii.). En su mente, la erudición simplemente sienta las bases para la pregunta final. Una vez que una persona llega a la conclusión de que ni él ni ella ni nadie le puede explicar cómo todo eso llegó al Libro de Mormón (puede haber argumentos a favor y prejuicios en contra, pero tantos detalles minuciosos simplemente no pueden ser explicados por autorización humana), entonces la persona se encuentra en el punto en el que debe acudir al Señor para saber si, efectivamente el libro es verdadero. “Lo único que Mormón y Moroni piden del lector es: no lo rechacen, no lo aparten, simplemente denle una oportunidad.”

8. Ha hablado amablemente de la vigencia que el libro posee en nuestros días. “Intento hacer de Moroni mi guía para situaciones cotidianas de hoy en día” (Of All Things, pág. 86). “Cuando era pequeño, pensaba que el Libro de Mormón estaba más dirigido a situaciones extremas, situaciones que tenían poco o nada que ver con las situaciones diarias del mundo real y con los asuntos de cotidianos de las personas normales. ¿Qué relación puede tener la exterminación entera de naciones con la vida en este iluminado mundo moderno? No hacen falta comentarios a ese respecto” (Of All Things, pág. 86-87). “Las preguntas que hoy en día afligen a los fundamentalistas y a los liberales por igual, quedan aclaradas en el Libro de Mormón. Ningún otro libro trata el problema escatológico tan exhaustivamente, aquí podrá encontrar resuelta de antemano cualquier objeción lógica que la mente humana, en su vanidad en esta época sofisticada, pueda perpetrar contra la predicación del evangelio, además, aquí se puede encontrar una descripción de nuestra época tan vívida y precisa que nadie puede negarla”. (Of All Things, pág. 87)

9. Ha hecho que miremos al libro bajo una perspectiva eterna. “El Libro de Mormón debería ser nuestra prioridad. No le hemos prestado suficiente atención. ¡Es muy urgente!”. Mientras que muchas generaciones anteriores no debieron ser criticadas en exceso, ya que gran parte de los documentos y descubrimientos que explican el libro, han salido a la luz recientemente, existe hoy en día una necesidad imperante de proclamar el Libro de Mormón. La urgencia para realizar esta tarea es un sello indeleble que ha marcado a generaciones gracias al legado y la influencia de Hugh Nibley.

10. En todo esto nos ha cambiado. Desde Hugh Nibley, nosotros en tanto que comunidad no somos los mismos. Hemos sido advertidos, pero tranquilizados; hemos sido alimentados, pero aún debemos trabajar. Seguro que hay muchas razones y motivos para leer el Libro de Mormón, algunos días lo leo para aprender más acerca de las doctrinas de Cristo, otros días lo leo como fuente práctica de sabiduría, y otros para aprender de la personalidad de los profetas cuyos mensajes llenan las páginas, pero otros días lo leo por Hugh Nibley y por la manera que me enseñó de leer el libro, como un testigo viviente de un pueblo antiguo del convenio que conoció al Señor y que trató de seguir Sus mandamientos hace siglos en el continente americano.


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4 comentarios:

Yamil Inosotrza dijo...

Hola, soy Yamil, y necesito ayuda.
Estoy en contacto con un antimormón que necesita que se la aclaren algunos puntos sobre varias cosas del mormonismo.
Escribeme a yamilinostroza@gmail.com y te daré más información sobre lo que necesito.
Te lo agradeceré muchisismo.
Yamil

alvarorodr dijo...

te acabo de enviar un mail, para que me indeques en que te puedo ayudar y con gusto lo hare, espero tu respuesta

saludos }

alvarorodr

Anónimo dijo...

Perfecto. Ncesitamos mucho de ésto para proclamar la verdad. Cuando escribimos "MORMON" en los sitios de busqueda, solo aparecen articulos antimormones, entonces es importante trabajos como estos. Los SUD deben salir de la oscuridad y hacer brillar su luz para todos y en todos los lugares. Doy mi incentivo a todos los que quieren compartir sus testimonios y opiniones sobre el verdadero evangelio de Jesucristo. Soy ROss, brasileño, miembro de la Iglesia desde 12 años y hice misión en Salvador, Bahia. Vivo en Rio BRanco, Acre, BRasil.
Em,ail: rospanish@hotmail.com

Gerardo Ordaz Rodriguez dijo...

Excelente articulo,estoy de acuerdo contigo,estoy leyendo el libro de Nibley.

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