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12 febrero 2010

El ganado en el Libro de Mormón

Extracto del libro aún Inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón
– Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara.



“…Había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar.”(1 Nefi 18:25)
“…El pueblo de Nefi cultivó la tierra... y crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado, y cabras y cabras monteses, y también muchos caballos.” (Enos 1:21)
Sobre los animales que había entre los jareditas en Éter 9:17-18 dice: 
Pues tenían… todo género de ganado, de bueyes, y vacas, y de ovejas, y de cerdos, y de cabras, y también muchas otras clases de animales que eran útiles para el sustento del hombre.”
En estas tres citas, el Libro de Mormón menciona específicamente a los siguientes animales: vaca, buey, asno, caballo, cabra, cabra montés, oveja y cerdo. Y en sentido genérico menciona: animales silvestres, rebaños de reses, manadas de ganado y “muchas otras clases de animales”.

Según el Diccionario de la Real Academia de la lengua española, el significado de estos términos es el siguiente:

Ganado: Conjunto de bestias que se apacientan y andan juntas. Ganado ovino, cabrío, vacuno.
Rebaño: Hato grande de ganado, especialmente del lanar.
Res: (Del lat. res, cosa, propiedad). Animal cuadrúpedo de ciertas especies domésticas, como el ganado vacuno, lanar, etc., o de los salvajes, como venados, jabalíes, etc.

Es costumbre del ganado en las horas de mayor sol, ir a refugiarse a la sombra de los bosques, lo que concuerda con el relato de Nefi,  que encontró ganado en los bosques.

Al descubrir las regiones del sur de América, tanto los conquistadores como los exploradores españoles, hicieron sus descripciones del ganado encontrado, sin diferenciar a qué especie de animales se referían, donde incluían entre el ganado al guanaco, a la vicuña, a la alpaca y a la llama.

En Uruguay se atribuye a Hernando Arias de Saavedra (1564-1634), conocido por Hernandarias, como quien fue el introductor de la ganadería en la Banda Oriental. La tarea de Hernandarias, cuya historia está manchada de matanzas y violaciones de los derechos de los indios, fue explotar la ganadería, documentando la introducción de gran número de reses (reales o no) y reclamar derechos sobre el ganado que se expandía y explotaba sin control. Los pleitos sobre los derechos al ganado existente lo siguieron sus descendientes durante por lo menos un siglo después.

Es bien conocida por los historiadores la gran depredación de ganado vacuno en toda la Banda Oriental, posterior a Hernandarias, donde masivamente se mataba al ganado utilizando solamente su cuero para venderlo a españoles y portugueses dejando abandonada la carne en los campos para alimentos de perros salvajes y otras fieras. Controles posteriores impidieron que fueran exterminados, y aún actualmente en nuestro propio país, ganadero por excelencia, de tanto en tanto los gobiernos han determinado vedas para estabilizar la reposición del ganado.

El rey Benjamín no le permitía a su pueblo que depredara (Mosíah 2:13). No sabemos si los otros reyes del Libro de Mormón tenían leyes contra la depredación, o si así como los españoles y portugueses, fueron también depredadores no sólo del ganado existente sino de los animales y seres humanos que habitaron el continente.

Sin ley, o control alguno, es obvio que se exterminaron muchas especies, pero ganado había, y había en abundancia en la América precolombina.
“Mientras más al norte miramos, más numerosos eran los ganados. En las partes pobladas de la Puna y Desierto de Atacama habían hatos de consideración. Fernández Oviedo al describir el norte del país dice que la provincia de Copayapo .” (Pág. 136).


García de Mendoza en una carta al Consejo de Indias, fechada en 20 de abril de 1558, haciendo referencia a su expedición al sur del país dice que halló y lo mismo agrega de las islas:
“Hemos visto ya lo que dice Cortés Hogea respecto de la provincia de Ancud, quetodos los indios tenían ganado y eso de dos variedades...” (Pág. 141)
El huanaco: De todos los auchénidos, el huanaco fue el primero visto por los españoles; no en el Perú sino en la Patagonia, en ocasión del viaje de descubrimiento de Magallanes en 1520. La expedición invernó en el Puerto de San Julián y dos de los sobrevivientes en sus relaciones del viaje hacen mención de este animal, nuevo para ellos, y que no supieron describir con prolijidad. Uno de ellos fue el caballero Francisco Antonio Pigafetta y el otro el contramaestre de la nao Trinidad, Francisco Albo, quien en su diario dice que allí vieron los primeros indios patagones y que iban vestidos de cueros de antas ‘que son como camellos sin comba’ (1).

“Pigafetta es un poco más prolijo en su referencia que es como sigue: ‘Su vestido, o mejor su capa era de pieles cosidas de un animal que abunda en el país, según tuvimos ocasión de verlo después. Este animal tiene la cabeza y la orejas de mula, el cuerpo de camello, las piernas de ciervo y la cola de caballo, cuyo relincho imita’ (2).

“En aquel tiempo, no se conocía el nombre peruana ‘huanaco’ y los primeros observadores lo denominaron de diversos modos. La mayor parte creía que era una danta o tapir, que por confusión de nombres a menudo llamaban anta, creyendo que la danta de América era del género de antas o ciervos europeos. Otros lo describían como asno salvaje y Fernández de Oviedo lo confundió con el ‘beori’ que es el nombre indígena del danta o tapir y Gómara con la cabra montés.

“Después del descubrimiento del Perú, llegó a ser más conocido este animal, pero sin embargo se confundía con frecuencia el huanaco con la llama u oveja de la tierra.
“Más tarde había menos equivocaciones y ya vemos que Sarmiento y Anton Pablos los llaman por el nombre quechua de huanaco.
“En Chile, los indios del norte, en la región donde se habían sentido las influencias peruanas, lo llamaban ‘huanaco’; pero en el sur donde se hablaba la lengua que hoy se denomina araucana, el nombre que daban a este animal era ‘luan’. Los españoles no emplearon ninguno de estos nombres durante el primer siglo de la colonia, sino que hablaban siempre de los carneros u ovejas de la tierra para designar todos los camélidos.

“LA VICUÑA: …A pesar de que la vicuña se domestica con facilidad, los peruanos durante el régimen incaico tenían pocos de estos animales en estado de domesticación.

Esto se debía a que se consideraba como patrimonio del monarca y dedicados excluidamente a su uso y al culto del sol. No se permitía al pueblo tener vicuñas mansas y a los nobles se les concedía este derecho sólo por gracia del Inca, como favor especial y en número muy limitado. Para proveerse de la lana y de las víctimas de los sacrificios, recurrían a la casa periódica…

“Al llegar los españoles, todas estas ordenanzas sabias cayeron en desuso y desde aquella época han disminuido enormemente tanto en número como extensión geográfica. Donde antes se encontraban hasta el Estrecho de Magallanes, ahora no se ven al sur de la provincia de Atacama y eso sólo de vez en cuando y en manadas de pocos animales.

“LA ALPACA: En cuanto a su estructura y caracteres físicos la alpaca se asemeja más a la vicuña que a los demás auchénidos. En cuerpo es un poco más grande y desarrollado que ella, pero la diferencia es más aparente que real a causa de su espeso y largo pelaje, que produce el efecto de hacerla parecer más corta de piernas de lo que verdaderamente es. Después del esquileo es mucho más notable la semejanza entre los dos animales. Las principales diferencias están en la cabeza más grande de la alpaca, la lana más larga, gruesa y tupida; las extremidades más fuertes y las pezuñas más sólidas.

“La alpaca solo se encuentra en estado doméstico; no hay alpacas salvajes, ni hay noticias ni tradiciones de que haya existido alguna vez. No cabe duda que este animal ha descendido de la vicuña, y que las modificaciones que hoy se notan en él sean el resultado de largos siglos de domesticación.

“Los indios raras veces cargan este animal, como lo hacen con la llama y lo crían especialmente por su lana y su carne. Por lo mismo lo dejan en un estado de semi libertad, en las altas montañas, solo cuidando que no se aleje demasiado. Para esto emplean pastores, quienes rodean las manadas de tiempo en tiempo, para echarlas a sus pacederos acostumbrados…

“LA LLAMA: …Era, indudablemente, el animal doméstico de mayor importancia y utilidad que existía en la América precolombina, sin exceptuar el perro. Entre los pueblos civilizados y semi civilizados de los países andinos, se utilizaba viva y muerta. Viva les servía como bestia de carga y productora de lana, y muerta, constituía la base de su alimentación animal y proporcionaba un cuero de primer orden para múltiples usos. Ni aun el estiércol de este animal se desperdiciaba: en las tierras altas donde faltaba leña, se empelaba como combustible y en los terrenos de cultivo servía de abono.

“Por ser animal de tanto valor en la economía doméstica de los peruanos, no es de extrañarse que los monarcas incas cuidasen tanto de su propagación y tomasen tantas precauciones contra su disminución o exterminio. Por ese motivo cundió tanto, que cuando llegó Francisco Pizarro al Perú, al decir de Cienza de León, su número era increíble.

“Como hemos dicho en otra parte, con la ocupación española, quedaron suspendidas de hecho las sabias ordenanzas implantadas por los incas y en pocos años después de la conquista habían sufrido una merma tal, que corrían serio peligro de extinguirse completamente…
“…En la alfarería y en los tejidos del antiguo Chimu, como en los de Nasca e Ica, la llama está constantemente representada y aun en los antiguos conchales de la costa se encuentran cordeles y géneros oscos fabricados de la lana de este animal. En las costas de Tarapacá pasa igual cosa. Las antiguas sepulturas de Pisagua y Punta Pichalo abundan en objetos que indican la domesticación de la llama y aún de la alpaca. No sabemos si los indios principiaron a domesticar los dos animales simultáneamente, ni en caso contrario, cual fuese el primero. Pero lo que no admite duda es que muchos siglos antes del primer viaje de Colón los peruanos tenían en domesticidad a la llama (auchenia llama) y a la alpaca (auchenia alpaca)… ” (Pág. 91 a 105).

“(1) Diario y derrotero del viaje de Magallanes desde el cabo San Agustín en el Brasil hasta el regreso de España de la nao Victoria, escrito por Francisco Albo.- Obra el P. P. Pastells.
1ª. Parte Doc.”
“(2) Premier voyage autour de Monde, per le CHEVALIER PIGAFETTA, pendant les annês 1519-20-21-22. Paris 1809. Tomo II págs. 427-8.” (El texto original no resalta en negrita).
(Extractos de la obra “Los Animales Domésticos de la América Precolombiana – De las Publicaciones del Museo de Etnología y Antropología.”, de Ricardo E. Latcham, Santiago de Chile – Imprenta Cervantes – Febrero de 1922. - Copia digital por Google, luego de la obra referida haber sobrevivido por generaciones, como para expirar los derechos de autor y el libro pase a ser de dominio público).

• Transcripción de extracto de un informe de conquistadores portugueses del siglo XVII:
“Hasta el Río de la Plata (…) llenas de inmensidad e ganado, caza, caballos, cerdos monteses y muchos otros géneros, que andan en bandas: y en la misma forma, multitud de hermosas aves (…) y todo goza la nación ya dicha e los Tapuias, desde el fértil Río [laguna] de los Patos, hasta la boca del gran Río da Prata. Verdad es, que son estos Tapuias, gente más doméstica, y también singulares comúnmente en no comer carne humana.” 
(Bracco, Diego - “Charrúas, Guenoas y Guaraníes” – Pág. 72 citando a: Vasconcellos, Simäo de. “Noticias curiosas e necessárias do Brasil” pp.76-77. (Nota: “Noticias...” fue publicado por primera vez en Lisboa, en 1668...)

• “En cualquier caso es necesario precisar que las fuentes documentales que se refieren al origen de la fauna europea en la región, en general fueron producidas para argüir derechos sobre ese ganado.”
(Bracco, Diego - “Charrúas, Guenoas y Guaraníes” – Pág. 23. Cita en la misma obra en la Pág. 45 copia de Legajo de Tribunales “de la información que sobre sus derechos a los ganados de la Banda Oriental hizo Hernandarias en 1628, inserta en el expediente iniciado por Fernando Arias de Cabrera sobre posesión de los mismos ganados como heredero del primero, iniciado en 1728.”

Los Rebaños:

En Alma 17:26 dice: 
“Y después de haber estado tres días al servicio del rey,mientras iba con los siervos lamanitas, llevando sus rebaños al abrevadero que se llamaba las aguas de Sebús –y todos los lamanitas llevaban allí sus rebaños para que bebieran-.”
En ningún momento del relato se menciona que tipo de animales componía el rebaño del rey. Es muy probable que estos rebaños a los que se refiere esta cita, no hayan sido rebaños de ovejas, sino de algún otro animal domesticado que utilizaban tanto nefitas como lamanitas.

La cita de Enós 1:21, referida anteriormente, menciona “rebaños de reses”. Es posible que por esta cita se pueda comprender mejor que el término “rebaño” utilizado por los cronistas del Libro de Mormón no se refirieran exclusivamente a ovejas. La probabilidad es mayor porque solamente entre los jareditas se menciona a las ovejas entre los animales que existían entre ellos (Éter 9:18).

En Alma 17:28-29 dice: “Entonces los siervos del rey empezaron a murmurar, diciendo: Ahora el rey nos matará como lo ha hecho con nuestros hermanos, porque sus rebaños fueron dispersados por la maldad de estos hombres. Y empezaron a llorar amargamente, diciendo: ¡He aquí, nuestros rebaños ya están esparcidos!” Si los rebaños fueran de ovejas, no sería razón para lamentar ni llorar del modo relatado. Es probable que los rebaños no fueran de ovejas porque las ovejas difícilmente se dispersan, y cuando disparan lo hacen en fila o en grupo, y aparentemente no sería un real motivo para pelear, ya que no corren tan rápido, y como tienden a permanecer en majada fácilmente se las podría recoger a pie.

Probablemente los rebaños relatados hayan sido de siervos o venados, o algún otro tipo de animal domesticado o semidomesticado como el guanaco, la vicuña, la alpaca, la llama, o el tapir, muy comunes aún en nuestra época en muchos lugares de América. Esta probabilidad se refuerza con la cita que hace el profeta Enós diciendo que el pueblo “crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado”. (Enós 1:21)

• “Por ejemplo, un animal que potencialmente estaría en la categoría de ‘ganado’ sería el venado; algunos observadores que acompañaban el grupo de Cortés observaron manadas semi-domesticadas de venados en regiones mayas, e informaba que una tribu en El Salvador rutinariamente los reunía en manadas.”
(John L. Sorenson – Los Cambios en Nuestra Comprensión de la América Antigua y de sus Escrituras – Revista Liahona Junio 1985 – citando a: Dennis Pulston, “The Role of Semi-domesticated Animal Resources in Middle American Subsistence”, artículo leído en la 37ª. Reunión Anual, Society for American
Archaeology, 1972).

Las Ovejas:

La referencia a las ovejas, como animal que existía entre los pueblos referidos en Libro de Mormón, que está en Éter 9:18, es la única, y se la menciona solamente como existente entre los jareditas. Aunque hay varias referencias más sobre la oveja en el Libro de Mormón, pero todas refiriéndose a ella en sentido figurado, tal como es utilizada en los extractos de Isaías incorporados en el Libro, y en las palabras del propio Señor Jesucristo. Pero no hay mención a la oveja como animal que existiera entre los nefitas y lamanitas.

Es para preguntarse por qué se utilizaba a la oveja en sentido figurado, si probablemente ya no existieran a la llegada de la familia de Lehí al continente americano. El primero en utilizar a la oveja en sentido figurado, para simbolizar al pueblo del Señor y a Jesucristo como el pastor, fue el profeta Nefi (1Nefi 22:25). Nefi las conocía, y quienes vinieron con él también, porque eran comunes en Jerusalén donde vivieron. Muchas de las menciones posteriores a la oveja, son citas del libro de Isaías, que estaban en las planchas de bronce que Nefi y sus hermanos trajeron de Jerusalén. Se menciona a la oveja simbólicamente también en una revelación que recibe el profeta Alma padre (Mosíah 26:20). Luego Alma hijo también la menciona simbólicamente (Alma 5:37), y de la misma manera se la menciona en el Libro de Helamán (5:13). El último, cronológicamente, en referirse a la oveja es el Señor Jesucristo, en sus propias enseñanzas a los nefitas, quien, como se dijo, se refiere a ellas en sentido figurado. Para Jesucristo las ovejas eran comunes en el Viejo Mundo donde vivió y eran conocidas por sus interlocutores al hacer referencia a ellas en las planchas de bronce y en las simbologías de los profetas que lo precedieron. Luego nadie más hace referencias a la oveja, ni en sentido real, nifigurado, y estamos hablando de que la última mención sucedió hace casi dos mil años. Éter fue el historiador de los jareditas, pueblo que llegó al continente más de dos milenios antes de Jesucristo, y que cuando el pueblo del rey Limhi, en épocas del rey Mosíah II, encontró las veinticuatro planchas que contenían la historia de Éter, él y su pueblo ya habían dejado de existir sobre la tierra. Por lo tanto en el Libro de Mormón no hay referencias a la existencia real de ovejas en América desde muchos siglos antes de Jesucristo.

Sin embargo, no significa que no haya habido ovejas entre los nefitas o lamanitas, simplemente porque no son mencionadas en el Libro de Mormón.

A la llegada de los conquistadores españoles a América, proporcionaron abundantes referencias de que encontraron ovejas, contrario a lo que comúnmente se creé. Aunque el historiador, Ricardo E. Latcham (en extracto de cuya obra se cita al final de este capitulo), concluye varios siglos después, en el año 1922 con su opinión respetable, que los españoles se referían a algún “auchénido” (o auquénido) autóctono de América.

Quedará la duda de si no se referirían realmente a alguna especie de ovinos ya extintos por los mismos españoles o posteriormente por los indios sin las leyes ecologistas del inca. También podrían referirse a especies de ovinos existentes en la época, que posteriormente fueran cruzados con los que más tarde trajeron los españoles. Las referencias a las ovejas y carneros encontrados por los conquistadores españoles, que han sido transcriptas en este capítulo de la obra citada, aunque si fueran para nombrar al guanaco o a la vicuña, o a otro animal, igual es una prueba adicional de la veracidad del Libro de Mormón, porque en la misma forma los jareditas, al llegar al continente, pudieron haberle llamado ovejas a otros animales autóctonos que se les parecieran.

La razón indica que una especie puede ser depredada y desaparecer, como muchas especies ya han desaparecido. Aún tomando como punto de referencia el supuesto de que no había ovejas a las llegada de los españoles, tampoco el Libro de Mormón lo dice que existieran en ese momento. El Libro se terminó de escribir aproximadamente en el año 421 D. C., en plena batalla de exterminio entre nefitas y lamanitas, y cuando se terminó de escribir ya hacía cuatro siglos que no se mencionaban en el Libro a las ovejas, ni en sentido figurado.

Si se han depredado animales más grandes y más ágiles, de existir las ovejas, pudieron haber sido depredadas por el mismo hombre. O sin el cuidado del hombre,por su carácter indefenso, pudieron ser depredadas por las mismas fieras del campo, como ser lobos, perros salvajes, zorros colorados, pumas, jabalíes o chanchos salvajes, y por otros animales como es común en nuestra época, en nuestro país y en otros de América.

Sin embargo, Nefi conocedor de la oveja, nunca la mencionó entre todos los animales encontrados en el continente que detalló, ni las mencionaron sus sucesores. Posiblemente las ovejas ya habían dejado de existir a la llegada de Nefi, o las referencias a ellas hechas por los jareditas eran para mencionar a otro animal autóctono como los que aún existen o a otro que haya dejado de existir.

• “En la actualidad, es el huanaco que se encuentra sobre mayor extensión geográfica; hasta el sur de Tierra del Fuego y la isla de Navarino, cerca del Cabo de Hornos, como también por la Patagonia hasta las costas del Atlántico. Formaba y forma aun el principal alimento de los patagones y fueguinos.

“Los primeros si no habían domesticado al huanaco, al menos en algunas ocasiones lo amansaban, y en ese estado sacaban partido de él como auxiliar en la caza de sus hermanos salvajes. Los indios se ponían en acecho, cerca de alguna aguada, donde bajaban a beber estos animales y amarraban en las inmediaciones al huanaco manso, el cual con sus relinchos atraía a los demás, de manera que caían fácil presa a los cazadores.

“Es posible también, que usaran estos animales mansos como bestias de carga. Al menos así nos asegura Alonso Veedor, el escribano de la expedición de Simón de Alcazaba, en su relación de esa malhadada navegación.

“Invernaron en el Cabo de Santo Domingo y durante su estada, organizaron una exploración al interior del país. Después de muchas peripecias se encontraron con un toldo de indios patagones en que habían seis indias y un viejo. Aquí vieron al primer huanaco.

Veedor refiere al incidente así: ‘Sus maridos tenían una oveja mansa como las que llevaron del peru estas tenían por señuelo conq mataban otras brabas. Llevaron a las indias y a la obeja cargada… que bien llebaba cuatro @ de peso’. (1)

“Juan de Mori, otro expedicionario que hace relación del viaje, confirma el hecho y dice que ‘la obeja llevaba por carga cinco arrobas… y con estas mansas mataban ellos las brabas a donde ay agua quando vienen a beber’. (2)

“A pesar de estas afirmaciones, no consideramos bien corroborado que los patagones usaran sus huanacos mansos para la carga, y no conocemos otra cita que lo sostenga.

Puede ser que en este caso fueran los españoles quienes encontrando a un manso animal de esta clase y sabiendo que en el Perú los cargaban, se aprovecharon de la ocasión.

“Es menos dudoso que los amansaran para servir de embauco en la caza de sus congéneres. Se ponían en acecho, cerca de algún aguadero donde bajaban a beber estos animales y amarraban en las cercanías al huanaco manso, el cual con sus relinchos atraía a los demás y así caían fácilmente presa de los cazadores.

“No sólo los patagones sino también los onas de Tierra del Fuego dependían del huanaco como principal elemento de sustento y este animal era bastante abundante en aquella isla.

“No sabemos si la vicuña se ha encontrado alguna vez en Tierra del Fuego, pero se sabe que al tiempo de la conquista se hallaba en la región cordillera, hasta el Estrecho de Magallanes. En la relación que hace Juan Ladrillero de su viaje al Estrecho encontrándose con indios patagones que vestían ‘pellejos de guanacos y de obejas sobados, la lana para adentro’. Más adelante hablando de la fauna magallánica, dice, ‘ay obejas y guanacos y venados, pero con el frío del ynvierno se meten en las montañas’. (3)

“Veinticinco años más tarde Pedro Sarmiento confirma y amplía estas noticias. Dice que entre otros animales que encontró en el Estrecho ‘ay vicuñas de las que sacan las piedras vecares en el piru y carneros de los del piru que las mantas conq los yndios andan cubiertos con dellos de lana muy fina’. (4)

“Refiriéndose al traje de los indios patagones, Anton Pablos, quien escribió en 1585 sobre lo que vió en el Estrecho dice: ‘traen Por bistidura vnas manctas hechas de pellejos muy bien concertados y cosidos y abarcas entre estos pellejos del bestido traen muchos de ovejas de la tierra y bicuña’.
(5)
Las ovejas de la tierra serían sin duda los huanacos, pero nos parece difícil que tres personas instruídas, escribiendo en diferentes fechas de lo que habían presenciado y los tres, conocedores del Perú, donde la vicuña era abundante; pudieron equivocar este animal por otro. Sobre todo, los tres están de acuerdo en que habían dos especies de auchénidos salvajes. Al ser una el huanaco, no se ha conocido otra sino la vicuña y por fuerza habría de ser la segunda.

“Las especies domesticadas tenían una repartición más restringida que las salvajes,especialmente la alpaca; pero no obstante se conocían en el Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, en las provincias orientales de Brasil y en las del noroeste argentino.

“En el Perú y en Bolivia su número al tiempo de la conquista española, era asombroso, debido al sabio reglamento del ganado dado por los monarcas incas. Los cronistas se admiraron de esta abundancia y hacen repetidas referencias a ella. Cieza de León en el capítulo que dedica a los auchénidos dice sobre este punto lo siguiente: ‘Dios, nuestro sumo bien, crió en estas partes tanta cantidad del ganado que nosotros llamamos ovejas, que si los españoles con las guerras no dieran tanta priesa a lo apocar, no había cuento ni suma lo mucho que por todas partes había’. (6)

“Francisco de Jerez al comentar el mismo hecho dice: ‘en toda esta tierra (Perú) hay mucho ganado de ovejas; muchas se hacen monteses, por no poder sostener tantas como se crían. Entre los españoles que con el Gobernador están se matan cada día ciento y cincuenta, y parece que ninguna faltase ni harían en este valle (Chincha) aunque estuviesen un año en él’. (7)

“López de Gómara dice que la carne principal que comían los antiguos peruanos era de ‘oveja-ciervos, que tienen muchos en poblado y despoblado, propias y comunes, y santaso sagradas, que son del sol, ca los ingas inventaron un cierto diezmo, hato y pegujal de pachacama y otras guacas, para tener carne los tiempos de guerra, vedando que nadie las matase ni corriese’. (8)

“…Mariño de Lovera al relatar la historia de los tres españoles desmandados, que envió Almagro desde Cuzco para que le esperasen en Tupiza, dice que llegaron al valle de Coquimbo y trabando amistad con el cacique del lugar, o más probablemente con el gobernador del inca, radicado en ese lugar, principiaron a juntar gran acopio de víveres para el ejército que acompañaba al adelantado. Tan bien les fue que los indios ‘poniendo luego por obra su promesa, comenzaron a fabricar casas y a recoger mantenimiento juntando cuatro mil hanegas de maíz y mucha carne de ovejas mansas y muchas de las que llaman guanacas, de que hicieron cecina que en su lengua se llama charqui, matando para ello cuatro mil reses’. (9)

“Después de la llegada de los españoles, principió a disminuirse rápidamente el número de los ganados indígenas y en poco más de diez años, en muchas partes comenzaron a escasear, tanto los salvajes como los domésticos. Esto se debía a varias causas. Los españoles no se conformaban con la dieta vegetal de los indios, y eran muy comedores de carne. Para mantener sus ejércitos durante la conquista y después durante las guerras civiles hicieron grandes matanzas entre el ganado manso, sin preocuparse en las sabias ordenanzas establecidas por los reyes incas. Como consecuencia del descuido en la crianza y pastoreo, se propagó una gran epidemia de Carchi o sarna entre las manadas, que casi fueron exterminadas. En la caza, no se cuidaron de no matar a las hembras y como consecuencia sobrevino una rápida disminución en el número de todas estas especies, que luego eran reemplazadas por ovejas europeas, las mulas y los asnos. “Esta disminución se hizo notar especialmente en Chile, donde nunca eran tan numerosas como en el Perú, y tan era así que en el siglo XVII solo existían unos pocos ejemplares entre los indios y el tener tres o cuatro era considerado por ellos gran riqueza. Afines del siglo XVIII las especies domésticas habían desaparecido.” (Pág. 77 a 82).

“Los cronistas e historiadores están de acuerdo en que el animal doméstico hallado en Chile era la llama. Pedro de Valdivia en una carta a su majestad Carlos V, escrita en 1551 dice que en Chile era ‘tierra próspera de ganado como lo del Perú’. (10)

“López de Gómara, quien escribió un año más tarde, al tratar de las cosas de Chile,dice: ‘Hay muchas ovejas como en el Cuzco’. (11)

“El Padre Rosales es más explícito y declara: ‘Los carneros que llamamos de la Tierra es un ganado muy doméstico, tan grandes como un ternero de un año… En el Perú los llaman llama o paco y aquí chillihueque. De aquellas provincias se piensa que vinieron a éstas porque allá hay gran abundancia de ellos y en estas son pocos los que se hallan. (12)

“Mariño de Lovera cuando habla del primer buque que llegó a Chile a mando del Capitán García de Alvarado, refiere que tocaron en un puerto de Arauco llamado Alvaquen al que los españoles pusieron por nombre Puerto del Carnero, porque los indios los recibieron de paz y les hicieron regalo de un carnero de la tierra. ‘Entonces el capitán (de los indios) mandó que ningún indio se menease, ni pusiese manos en los españoles; antes habiéndolos estado mirando un rato, les habló por señas y les mandó traer un carnero de los de la tierra, que son muy grandes y de diferente especie de los de Europa… y así en… partes del Perú hay grandes recuas dellos’.. (13)

“…A los muy pocos años, los conquistadores casi concluyeron con los animales domésticos, de la misma manera como acabaron con los indios. No es de extrañarse entonces que los historiadores de los siglos posteriores, hallaran pocos ejemplares.” (Pág. 132, 133, 137) 

Fuentes:

(1) “Relación de lo que sucedió en la expedición y Armada de Simón de Alcazaba al Estrecho de Magallanes hasta su vuelta a la isla de Santo Domingo. 1534-35 escrito por el escribano de la expedición, Alonso Veedor.
“Apéndice. Doc. No. 9 de la Obra del R. P. PASTELLS, ‘El Descubrimiento del Estrecho de Magallanes’. Primera Parte, Pág. 262 y sig.
(2) “Relación escrita por Juan de Mori, de lo ocurrido en la expedición de Simón de Alcazaba al Estrecho de Magallanes desde que salió de Sanlúcar de Barrameda hasta que llegó a Santo Domingo. Escrito en Santo Domingo en 1535. Obra de P. P. PASTELLS. Doc. 10.”
(3) “Descripción de la costa del mar océano desde el sur de Valdivia hasta el estrecho de Magallanes inclusive, por Juan LADRILLERO (1558). P. P. PASTELLS. Ob. Cit. – Apéndice doc. 15,
tomo I.
(4) “Relación hecha por Pedro Sarmiento a su Majestad sobre lo sucedió en el Estrecho cuando allí se quedó y fundó dos ciudades. Pernambuco, 1584. P. P. PASTELLS, ob. Cit., Apéndice Doc. 30.
Tomo II.
(5) “Parecer de Anton Pablos, piloto de la Armada del General Diego Flores de Valdés, el cual fue y vino del Estrecho de Magallanes, sobre lo que debe hacerse para socorrer a dicho Estrecho. 1585. P. P. PASTELLS. Apéndice Tomo II. Doc. 36.
(6) “Crónica del Perú, Cap. CXI.
(7) “Verdadera Relación de la Conquista del Perú y Provincia de Cuzco llamada la Nueva Castilla. Hist. Primitivos de Indias. Tomo II. PAG. 335- Colección Rivadeneyra.
(8) “Ob. Cit. Pág. 278.
(9) “Crónica del Reino de Chile, escrita por el Capitán Don Pedro Mariño de Lovera, pág. 28. – Col. Hist. De Chile. Tomo VI. Santiago. 1865.
(10) “Colección de Historiadores de Chile. Cartas de Valdivivia. Tomo I. p. 55.
(11) “Historia de las Indias. Ob. Cit., pág. 237.
(12) “Historia General de el Reyno de Chile. Tomo I, pág. 324.
(13) “Crónica del Reino de Chile, escrita por el Capitán Don Pedro Mariño de Lovera (siglo XVI).
Col. Hist. De Chile. Tomo VI pág. 44. – Santiago, 1865.”
(Extractos de la obra “Los Animales Domésticos de la América Precolombiana – De las Publicaciones del Museo de Etnología y Antropología.”, de Ricardo E. Latcham, Santiago de Chile – Imprenta Cervantes – Febrero de 1922. - Copia digital por Google, luego de la obra referida haber sobrevivido por generaciones, como para expirar los derechos de autor y el libro pase a ser de dominio público).

La Vaca y el Buey:

En el Libro de Mormón se menciona solamente seis veces al buey: a) Tres veces al citar las profecías de Isaías; b) Una vez al mencionarse el décimo mandamiento, referente a la codicia; c) Dos veces refiriéndose a un animal que vivía entre los nefitas (1 Nefi 18:25) así como entre los jareditas (Éter 9:18).

En el estilo de Nefi al relatar los animales encontrados en la tierra de promisión, menciona juntos a la vaca y al buey. Evidentemente no los menciona como el macho y la hembra de una misma especie, porque sino no diría seguidamente “el asno, y el caballo” o “la cabra, y la cabra montés”. El buey como lo conocemos en nuestro idioma y cultura es un ternero castrado después de la pubertad (y por lo tanto no puede reproducirse). Diferentes culturas capan al toro joven para que se transforme en buey para utilizarlo como animal de tiro en tareas agrícolas. En el pasado el buey fue utilizado también en el transporte, para tirar carretas muy pesadas.

Es importante tener en cuenta que el Libro de Mormón menciona a tres colonias que llegaron a América: los jareditas, la familia de Lehí (nefitas y lamanitas), y al pueblo de Zarahemla (“mulekitas”). A la llegada de Lehí, ya hacía más de un milenio y medio que los jareditas estaban instalados en América, y enseguida de la llegada de Lehí, llegaron los “mulekitas”.

Si lo que Nefi vio fueron bueyes como se describió anteriormente, tendrían que ser animales sueltos que otra colonia los castró para utilizarlos como animales de trabajo. Esto es posible porque las colonias nefitas y jareditas convivieron juntas, sin saberlo, por lo menos 3 años, desde que Lehí llegó al continente hasta que los “mulekitas” encontraron a Coriántumr, el último sobreviviente de los jareditas. (Desde Aprox. el año 589 A.C. - ver pie de página 1 Nefi 18:23 - hasta el año 586 A.C. o posterior).

También debemos tener en cuenta que no hay referencias al tiempo que transcurrió entre el momento que la familia de Lehí llegó al continente y el momento en que encuentran los animales relatados en 1 Nefi 18:25. Si fue enseguida de llegar la familia de Lehí, aún no habían llegado los “mulekitas” y tenemos que descartar que hayan encontrado animales domesticados por ellos. Pero si fue algunos años después, como dice Nefi, “mientras viajábamos por el desierto” (1 Nefi 18:25), luego de haber plantado y cosechado (1 Nefi 18:24), es probable también que ya hubieran llegado los “mulekitas”, y bien podrían haber encontrado animales vacunos castrados por ellos.

En consecuencia, es posible que Nefi haya encontrado bueyes pertenecientes a cualquiera de las otras colonias que cohabitaban este continente. Además por la forma en que toman conocimiento unas de otras, las tres colonias no distaban tanto entre sí.
Pero también es importante tener en cuenta que Nefi al referirse al buey, podría estar refiriéndose a un animal originario de América que llamó buey, por ser desconocido para él, sin necesidad de ser un animal castrado, y que se reproducía libremente en el lugar que Nefi lo ubicó. Porque es posible comprender que al llegar a este continente Nefi se encontró con animales que no le eran comunes, como el bisonte, u otros completamente distintos como el tapir, el guanaco, o la vicuña, a quienes sin dudas debió designar, a algunos de ellos por su semejanza, con nombres de animales ya conocidos por él.

También es posible que Nefi fuera conocedor de otras especies antiguas de animales que eran conocidas como “bueyes salvajes”, que no eran animales capados, a los que encontró semejantes y designó con el mismo nombre.

Por lo tanto, entre los animales sueltos encontrados por los nefitas, después de su arribo, bien podrían encontrarse animales vacunos capados por la colonia jaredita como por el pueblo de Zarahemla. Aunque es más factible que haya sido otra especie de animal a la que Nefi le llamó bueyes. (Véase al final de esta obra Apéndice II – “Qué Podemos Saber Sobre las Colonias Jareditas y Mulekitas”).

• “Buey es el nombre que se le da al macho bovino (toro) castrado, dedicado específicamente al engorde y sacrificio, y, antiguamente también a la realización de tareas agrícolas como tirar de arados y carros, algo que se continúa haciendo en Asturias, Cantabria, Galicia y el País Vasco (España) como evento folclórico-deportivo. En Andalucía occidental se utiliza para engancharlos en las carretas de las distintas romerías, como El Rocío o Cuatrovitas.

En un raza de bovino, se puede llamar también "buey salvaje" a cualquier miembro no doméstico del género Bos, como el gaur, el banteng, el kuprey o el extinto uro.

“En diversos países latinoamericanos, los bueyes siguen siendo utilizados como animal de tiro, especialmente en aquellas faenas en que, por dificultades del terreno, es difícil utilizar otros animales o vehículos motorizados, tal como ocurre en las faenas forestales.

“Para que un macho bovino se transforme en buey se requiere de su castración después de la pubertad. La castración previa a la pubertad genera novillos.” (El texto original no resalta en negrita “buey salvaje”).
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

• “Bos es un género de mamíferos artiodáctilos de familia Bovidae; comprende seis especies denominadas genéricamente bueyes, entre las cuales se cuenta tanto el ganado doméstico (Bos taurus) como otras especies domésticas y salvajes. Ciertos autores han diferenciado varios géneros para las especies agrupadas en Bos (Bos, Bibos, Novibos, y Poephagus), pero los estudios morfológicos y genéticos no han dado lugar aún a un acuerdo al respecto. La postura que reconoce como género único a Bos es, no obstante, la mayoritaria.

“Aunque a lo largo de la historia se ha propuesto que varias especies de Bos dieron lugar al ganado doméstico actual, hoy se puede afirmar que todas las razas descienden de un ancestro común, el uro (Bos taurus primigenius), que persistió en las llanuras de Europa hasta el siglo XVII, en que se extinguió debido a la caza excesiva. Las especies actuales se distribuyen en la mayor parte del globo, abarcando África, América, Asia, Australia y Europa; con alrededor de 1300 millones de cabezas, son uno de los grupos de mamíferos más populosos del planeta. El hábitat de las distintas especies varía ampliamente,incluyendo desde las praderas y bosques subtropicales hasta la alta montaña tibetana en que habita el yak (Bos gruniens). 

“Las especies del género Bos forman manadas, cuyo tamaño oscila entre las decenas y los centenares de cabezas, que migran lentamente a medida que agotan las pasturas; las manadas no suelen contar más que con un macho adulto. Son rumiantes, lo que les permite extraer el máximo rendimiento de una dieta de pastos rica en celulosa y pobre en nutrientes; la mayoría de las especies pasta durante la mayor parte del día, descansando durante los períodos más calurosos, y durmiendo por las noches. La gestación dura entre nueve y once meses, al cabo de los cuales nace una o excepcionalmente dos crías. En estado salvaje pueden alcanzar los 25 años.”

“…Los bóvidos más grandes pueden llegar a pesar cerca de una tonelada y posee una altura de 2 metros desde sus pezuñas hasta la espalda (bueyes, búfalos, bisontes)…” “…La actual población de bisontes americanos es de aproximadamente 350.000 ejemplares, comparada con una población estimada en 60–100 millones antes de la llegada de Colón a América.”
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

El Asno y el Caballo:

Nefi también menciona entre otros animales, al caballo y al asno, aseverando en consecuencia que existían en América a la llegada de Lehí y su familia.
Se dice que los españoles no encontraron caballos ni asnos o burros a su llegada a América. De ser así, no sabemos si es que para esa época ya habían sido depredados, o si es que los nefitas le llamaban caballo o asno a algún otro animal semejante o de la familia.

Nada indica que durante los tiempos del Libro de Mormón no llamaran caballos o asnos a algún pariente cercano de los mismos. Si los primeros colonizadores españoles al describir al guanaco lo llamaron “asno salvaje”, “cabra montés” , “carnero” u “oveja de la tierra” y así como a otros animales autóctonos de América, también los llamaron caballos, ovejas, o vacas, no es de extrañarse que Nefi al llegar al continente haya hecho lo mismo.

La existencia de ganado, caballos y burros en América ha sido tema de discusión por muchos años, porque los historiadores, antes de los últimos hallazgos arqueológicos, decían que fueron introducidos por los españoles.

El caballo en el Libro de Mormón en algunas ocasiones que se lo menciona da a entender que era utilizado para alimento. También el asno, o burro bien pudo ser consumido como alimento, como tantas especies que están siendo depredadas.

Dentro de algunos años no conoceremos al carpincho, al tatú, a la mulita o al ñandú, así como a otras especies si sigue depredándose a pesar de las leyes de protección existentes.

La razón indica que una especie puede ser depredada y desaparecer, como muchas especies ya han desaparecido, así como otras se anuncia que corren riesgo de desaparecer si no se termina con la depredación realizada por el mismo hombre.

Otras especies han sido apenas libradas de desaparecer en esta era, por el dedicado trabajo de grupos ecologistas.

Los caballos dejan de mencionarse cronológicamente en el Libro de Mormón aproximadamente en el año 34 D.C. (3 Nefi 21:14), y los asnos aproximadamente entre los años 147 y 122 A.C. (Mosíah 21:3). Nada indica que por el sólo hecho de que no se hayan mencionado más hayan dejado de existir entre los nefitas o lamanitas. Pero si lo que los nefitas y jareditas llamaron caballos, son la misma especie que ahora conocemos, y dejaron de existir en esa época, estaríamos hablando de encontrar restos óseos de más de 2000 años atrás para verificar arqueológicamente su existencia. Y si la cultura del hombre de campo es herencia de nuestros indígenas,hace más difícil encontrar restos de huesos de caballos, ya que cada vez que el hombre de campo encuentra un animal muerto, le prende fuego a la carniza, para evitar el olor tan desagradable que despide, y el contagio de enfermedades a otros animales. No obstante poco a poco se han venido sumando las evidencias de su existencia en la América precolombina.

La arqueología últimamente ha encontrado evidencias de la existencia del caballo, aunque no son abundantes todavía, pero es importante tener en cuenta que hay pendientes aún de ser encontradas muchas pruebas de lo que ha existido.

• “Un problema que surge al interpretar los textos de otra época es el de la semántica de los nombres de animales (y plantas). Si utilizamos una descripción hecha hace apenas unos cuatrocientos años –la de Diego de Landa, quien describe la Península de Yucatán – veremos que él hace afirmaciones que los científicos naturales no pueden aclarar en la actualidad. La transferencia de nombres lingüísticos y conocimiento de una cultura a otra está repleta de problemas. Como ejemplo, los españoles se refirieron al bisonte americano (al que nosotros llamamos ‘búfalo’) como una vaca; los indios Delaware nombraron a la vaca europea con la palabra que usaban para nombrar al venado; y los indios Miami nombraron a las ovejas ‘se-parece-a-una-vaca’. Mientras tanto, los mayas de las tierras bajas nombraron a la oveja española un taman, lo cual básicamente se traduce como ‘algodón que se come’. El Obispo Landa consideró el gamo de Yucatán (un venado pequeño con cuernos no ramificados) como ‘una pequeña cabra salvaje’. También notó que el tapir (un animal grande de pezuña, nocturno, que habita en las regiones tropicales) tenía el tamaño de una mula, pero una pezuña como la del buey; sin embargo, un nombre español que se le dio, ‘anteburro’, significa ‘antes fue un burro’. Vemos que la terminología es una encrucijada compleja que se debe resolver con sumo cuidado.”
(John L. Sorenson – Un Cambio en Nuestra Comprensión de la América Antigua y de sus Escrituras – Revista Liahona Junio de 1985 Pág.7)

• “En primer lugar, no deberíamos rechazar la posibilidad de un ‘préstamo sustitutivo’, en el que el nombre para una especie conocida es aplicado a nuevas especies. Este es un fenómeno bien constatado – por ejemplo, los Amerindios denominaron ‘ciervos’ a los caballos europeos en su primer encuentro con ellos. El ejemplo clásico, por supuesto, es el hipopótamo, nombre que los griegos dieron a un animal que caracterizaron como “caballo (hippo) de río (potamus). Aquellos críticos que se burlan deberían preguntarse cómo podría alguien confundir un hipopótamo con un caballo – la respuesta, por supuesto, es que los griegos sabían perfectamente que el hipopótamo no era un verdadero caballo, pero el nombre se impuso…

“Asnos (Burro) - La única clave sobre el rol del “asno” en la sociedad nefita proviene de Mosíah 12:5 y Mosíah 21:3, en las que aquellos en cautiverio llevan cargas como “mudos asnos”. Otras menciones se dan en 1 Nephi 18:19 y Mosíah 5:14, mientras que mosíah 13:24 es una cita de los Diez Mandamientos. “Asno” ha sido sugerido como préstamo semántico del tapir, al cual muchos han descripto en términos decididamente equinos. Puede agregarse que algunos modernos entusiastas del tapir señalan la incapacidad de los tapires para criarse en rebaños (por no tratarse de animales de rebaño, tienden a pelear), pero “la gente de los territorios nativos del tapir mantiene ejemplares aislados para engordarlos y utilizarlos como alimento, aunque... algunos son bastante salvajes y otros pueden llegar a ser extremadamente peligrosos... Son grandes, pesados y fuertes, con poderosas mandíbulas y dientes, pudiendo movilizarse muy rápidamente" Un reciente informe gubernamental indica:
“El tapir es dócil frente al hombre y por tanto su manejo es relativamente fácil.

Un indígena describe al tapir del siguiente modo: “Es un animal muy sociable. Tomado de pequeño uno puede fácilmente domesticarlo; sabe cómo comportarse cerca de lacasa; va a alimentarse a la montaña y luego regresa para dormir cerca del hogar.”

“Pareciera que al menos un rol limitado para el tapir no debería descartarse de la discusión, ya sea como fuente alimenticia (El tapir constituye entre el 7 y el 10% de la dieta en la Amazonia rural o como potencial bestia de carga a pequeña escala (dada su fuerza). Charles Darwin aún observó que los tapires en las Américas eran domesticados, aunque no tendían a reproducirse en cautiverio. Este hecho podría explicar la relativamente poca frecuencia de su mención en el Libro de Mormón.”
(De FAIRMormon - Este articulo ha sido traducido con permiso de FAIR LDS por: Mario Rodolfo Montani y redactado por Alberto Barrios) -
(http://es.fairmormon.org/Anacronismos_del_Libro_de_Morm%C3%B3n:_Animales)

• “Tapirus es un género de mamíferos perisodáctilos de la familia Tapiridae, conocidos
vulgarmente como tapires o dantas. Es el único género actual de la familia, la cual incluye otros nueve géneros extintos. Pertenece al mismo orden que los caballos, con los que están lejanamente emparentados, y los rinocerontes, que son sus parientes vivos más cercanos.
“En algunos lugares recibe nombres como mboreví (vocablo guaraní), anta, tlapizote
y pinchaque.”
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

• “Perisodáctilos: Término que se aplica a cualquier miembro de las tres familias de los mamíferos con pezuña: los caballos, los tapires y los rinocerontes. El término perisodáctilo deriva del griego y significa ‘dedo impar’; por el contrario, artiodáctilo quiere decir ‘dedo par’.

Los miembros de la familia del caballo tienen un solo dedo en cada extremidad; en el caso de la familia de los rinocerontes, los animales tienen tres dedos funcionales tanto en las patas anteriores como en las posteriores; por último, los miembros de la familia del tapir tienen cuatro dedos en las extremidades delanteras y tres dedos en las traseras.

“Las 17 especies que viven en la actualidad, sólo son una pequeña representación de las numerosas formas que antaño habitaban el planeta. …

“Clasificación científica: los caballos, tapires y rinocerontes constituyen el orden de los Perisodáctilos. Este orden se ha clasificado en dos subórdenes: el de los Hipomorfos, que contiene a los caballos, que pertenecen a la familia de los Équidos, y el suborden de los Ceratomorfos, que incluye a los rinocerontes y a los tapires. Los primeros pertenecen a la familia de los Rinoceróntidos y los segundos a la de los Tapíridos.”
(Los Mamíferos - http://mamiferoes.galeon.com/perisodactilo.htm)

• “LA LLAMA: …Es el más corpulento de todos los auchénidos, aun cuando el huanaco tal vez le aventaje ligeramente en estatura. Mide 1,55 mt. hasta la corona de la cabeza y un metro hasta la cruz. Sus extremidades son más fuertes y la cabeza un poco más tosca que en el huanaco y tiene el pelaje más largo y más tupido que éste. En otros respectos salvo en el color que es vario en la llama y siempre igual en el huanaco, estos dos animales son tan parecidos que no cabe duda de que hayan tenido un origen común. Sus pies son grandes y extensibles, con fuertes pezuñas y las plantas protegidas por callosidades, que son a la vez resistentes y de una gran elasticidad.

“Esta cualidad permite a la llama caminar con facilidad tanto por las laderas pedregosas y escarpadas de las montañas, como por los arenosos desiertos de la costa.

Como el camello, la llama puede pasar días sin beber, pero de ordinario y cuando hay abundancia de ella, absorbe grandes cantidades de agua, aunque esta sea salobre.

“…La carga que lleva ordinariamente la llama, fluctúa entre cuatro y cinco arrobas (1), según el animal y el viaje que se emprende. Con esta carga pueden caminar a razón de quince a veinte kilómetros por día, la distancia varía con relación a la bondad o aspereza del camino.

“…Pero lo que no admite duda es que muchos siglos antes del primer viaje de Colón los peruanos tenían en domesticidad a la llama (auchenia llama) y a la alpaca (auchenia alpaca).” “(1) La arroba (antigua medida española) equivale a 25 libras. El quintal español es de 100 libras o sea 46 kilogramos. La carga media de las llamas puede estimarse en 50 kilogramos.” (Pág. 100-105).

(Extractos de la obra “Los Animales Domésticos de la América Precolombiana – De las Publicaciones del Museo de Etnología y Antropología.”, de Ricardo E. Latcham, Santiago de Chile – Imprenta Cervantes – Febrero de 1922. - Copia digital por Google, luego de la obra referida haber sobrevivido por generaciones, como para expirar los derechos de autor y el libro pase a ser de dominio público).

• “Qué dice el Libro de Mormón: 1 Nefi 18:25 dice que los nefitas encontraron “caballos” en el desierto después de llegar al nuevo continente, seguramente Centroamérica: “Y ocurrió […] que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar”.

“…Enós 1:21 dice que fueron domesticados por los nefitas: “Y aconteció que el pueblo de Nefi […] crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado […], y también muchos caballos”.
“Eter 9:19 habla de que los jareditas “también tenían caballos y asnos […], todos los cuales eran útiles para el hombre”.

“Adviertan ustedes que el Libro de Mormón no describe caballos en las batallas, ni caballos montados por los nefitas, y apunten este dato porque es posible que nos ayude un poco más adelante. Es cierto que hay dos pasajes de caballos y carruajes (Alma 18:9-12, cuando Ammón prepara los caballos del rey, y 3 Nefi 3:22, que dice que los nefitas de Laconeo “habían reunido sus caballos, y sus carros, y su ganado, y todos sus hatos y rebaños, y su grano, y todos sus bienes […] para que se juntasen, a fin de defenderse de sus enemigos”), pero no dice en qué manera los caballos trabajaban excepto que acompañaban a un rey en un viaje corto. No especifica lo que los caballos hacían. Noten que en 3 Nefi 4:4 se asocia a los caballos con “ganado” y con “rebaños”, en una situación de supervivencia durante el largo sitio de una ciudad:”

“ […] y los nefitas se hallaban en un solo grupo, y era grande su número, y se habían provisto de víveres y de caballos, y ganado, y rebaños de toda clase, para poder subsistir por el término de siete años”. El otro pasaje que habla de caballos y ganado es 3 Nefi 6:1, donde dice que “los nefitas volvieron todos a sus propias tierras, todo hombre con su familia, sus rebaños y hatos, sus caballos y su ganado, y cuantas cosas le pertenecían”.

“Y se acabó. Ya no se mencionan más caballos en todo el Libro, salvo en las citas de Isaías. Esta última mención es del año 26 d.C.

“…Es llamativo que en los cuatrocientos años siguientes no se mencione ni una vez más ningún caballo…

“¿HAY O NO HAY RESTOS DE CABALLOS EN LA AMÉRICA PRECOLOMBINA?

“Sí hay restos. Lo único que desconcierta a ciertos investigadores es que el Libro de Mormón dice que “la tierra estaba llena de caballos”. Entonces suponen que el Libro quiere decir que toda América estaba llena de caballos, por lo cual se deberían haber encontrado miles de huesos o dientes o muelas equinas. Pero no es así. El Libro de Mormón no dice tales disparates. La tierra de los nefitas era un área pequeña, una superficie como El Salvador. A partir de esa tesis sí que es posible pensar en pequeños reductos de caballos que apenas han dejado huellas.

“Hay que tener en cuenta que pequeños grupos de animales en regiones limitadas algunas veces no dejan restos arqueológicos. Por ejemplo, según Gwyn Jones, es más que probable que los vikingos llevasen caballos, vacas, ovejas, cabras y cerdos al Este de Norteamérica en el siglo XI d.C. (Jones 1986:119), pero estos animales no han dejado restos (Wahlgren 1986:124). Otro ejemplo: los olmecas seguramente criaron perros y pavos, porque son animales muy presentes en los períodos tempranos del continente americano, pero tampoco hay restos de ellos. Es posible que los huesos hayan desaparecido por la acción de la humedad y la acidez de la tierra (Soustelle 1984:23). Último ejemplo, quizá elmás significativo: los hunos de Asia Central durante los siglos IV y V d.C. tenían un potente ejército basado en la caballería. Hablamos de cientos de miles (quizá millones) de caballos.

Bien, pues ¿pueden decirme dónde están los restos de caballos hunos? ¿Cuántos huesos de caballos hunos hemos encontrado? ¿No lo sospechan?... Se lo diré: Cero. Ninguno. Ni un molar (Bokonyi 1974:267). Sabemos de estos caballos por lo que nos cuenta la Historia escrita, pero no hay pruebas palpables, si por pruebas palpables entendemos restos de huesos.

“Completemos nuestra perspectiva con la arqueología bíblica. Se destinan muchos millones de dólares a las excavaciones en las tierras bíblicas, muchos más que a la “arqueología mormona”. Ustedes saben que la Biblia menciona leones en Palestina. Pero durante decenas de años no se encontró un solo resto de león allí. Fue en 1988 cuando se encontraron dos pequeñas muestras (Martin 1988:83-84). Hasta entonces los arqueólogos ateos y los escépticos se reían de los judeo-cristianos. Y lo mismo ha sucedido con nosotros hasta hace poco: ciertos fundamentalistas bíblicos se reían del Libro de Mormón por lo de los caballos.

“Así que tengan todos paciencia e infórmense. Mientras tanto, vamos con los hallazgos de restos de caballos confirmados:

“Ya en 1941 Ivan Sanderson declaró que “hay un cuerpo de evidencias tanto de América Central como de las zonas rocosas de Haití […] que muestran que el caballo pudo ser conocido por el hombre de las Américas antes de la llegada de los españoles […] Es concebible que pequeñas poblaciones de caballos o animales semejantes continuasen existiendo hasta épocas muy posteriores en rincones de los dos continentes donde las condiciones fuesen favorables y donde fuesen libres de los ataques de otros animales y de enfermedades de parásitos que pudiesen causar su exterminio” (Sanderson 1941:39-40).

“Yucatán, concretamente Mayapán: en un enclave indio de varios siglos antes de Colón se encontraron huesos de caballo en cuatro lugares, algunos de ellos modernos y dos de ellos precolombinos, en el Cenote de Ch’en Mul. Eran dos dentaduras de caballo en el estrato de la base, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante más antigüedad que 1492, junto a alfarería maya (Pollock y Ra 1957:638; Ray 1957:278).

“Yucatán, complejo de cavernas de Loltun: en 1977 dos arqueólogos mexicanos encontraron un depósito de 16 capas (Welch, 1978:99). En el nivel VII encontraron alfarería, algunos de cuyos utensilios estaban hechos con huesos de caballo, hasta el nivel II, datados por el radiocarbono en 1800 a.C. Los fragmentos de cerámica tenían porciones del 900 al 400 a.C. (Schmidt 1988:250).

“Uno de los hallazgos más sorprendentes es un sitio datado en el 100 d.C. en St. Petersburg, Florida, que contiene restos de un mamut, un mastodonte y un caballo (Sorenson 1985: 297-8. Ver también Hester, p. 185).

“Otros restos en Yucatán: ver “Once Again the Horse”, F.A.R.M.S., junio 1984; John Welch, ed., Reexploring the Book of Mormon, 98-100.

“Wisconsin: un esqueleto de caballo enterrado con artefactos indios en un montículo funerario, todo ello datado en el 700 d.C. (Baily 1990:4)

“Louissiana: Holland Hague estudia la documentación de huesos equinos encontrados en este estado, datados por el radiocarbono en los primeros siglos después de Cristo (Hague, 1990).

“Más recientemente, en 2001, el National Geographic mostró evidencias de caballos usados como alimento, lo cual corroboraba la convivencia entre la especie humana y la equina, durante tanto tiempo desechada por muchos estudiosos. El estudio se centraba en la punta de una lanza precolombina con proteínas de caballo (Mayell, 2001).

“Esta misma convivencia, sin embargo, ya había sido vislumbrada por estudios de un paleontólogo decimonónico: en 1895 Henry C. Mercer estudió 29 cuevas del área de Puuc, en Yucatán. Encontró huesos de caballo en tres cuevas, Actun Sayab, Actun Lara, y Chektalen, que resultaron ser especies americanas del Pleistoceno, llamadas entonces Equus occidentalis L, pero que Mercer, en vista de que los huesos estaban en una capa superficial, decidió clasificar como Equus equus, el mismo caballo que luego traerían los españoles (Mercer 1892:172). En 1947 Robert T. Hatt repitió las excavaciones de Mercer y encontró en Actun Lara más restos de caballo americano, llamado entonces 

Equus conversidens (Hatt 1953). Esto simplemente probaba que el caballo y el hombre pudieron convivir en algunas zonas aisladas de Yucatán mucho antes de Colón.

“Junto a estos yacimientos, tenemos hoy muchas imágenes, pintadas o esculpidas o talladas, donde se muestran caballos en épocas precolombinas, e incluso en épocas paralelas a las del Libro de Mormón…” (Véase al final de esta obra Apéndice III – “Imágenes de Caballos de la América Precolombina”)
(Luis A. Benito - Universidad de Saint-Louis -Citado en:http://evidenciasellibrodemormon.
blogspot.com/2007/10/caballos-en-el-libro-de-mormon.html)

• “Hallan restos fósiles del caballo más antiguo de América del Sur – Los Encontraron en San Pedro, Provincia de Buenos Aires - Son unos molares bien conservados, de unos 500 mil años de antigüedad. Probarían que los caballos ya estaban aquí antes de la llegada de los españoles. Fueron descubiertos por paleontólogos aficionados. (Eliana Galarza...):

“En el partido de San Pedro, a unos 157 kilómetros de Capital Federal, hay un grupo de entusiastas paleontólogos aficionados que armó con unos fósiles, a cual más llamativo,un pintoresco museo.

”A fuerza de tesón, voluntad y mucho aprendizaje, le sacaron al suelo de su ciudad, de gran riqueza (ver recuadro de opinión) unos tesoros apreciados por los paleontólogos más expertos del país. Ahora sorprenden con otro hallazgo: los restos fósiles más antiguos de Sudamérica del antecesor de los caballos actuales.

“Las piezas, unos molares bien conservados, pertenecen a Equus (ver Infografía) y se cree que son parte de un ejemplar (se especula con que podrían ser de una nueva especie) que habitó la zona hace 500.000 años. Fueron encontradas por personal del Museo Paleontológico de San Pedro en capas de sedimentos que corresponden a esa etapa denominada como Edad Bonaerense.

“Más allá de tratarse de restos muy antiguos, su valor también reside en que obligan a revisar la historia evolutiva de estos animales y demuestra que estaban en territorio argentino miles de años antes de lo que se suponía. "Es, sin dudas, el ejemplar del género Equus más antiguo de América del Sur porque su procedencia estratigráfica es clara y su edad puede ser determinada con exactitud", comentó Eduardo Tonni, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

“…Los molares fueron descubiertos en la zona conocida como Reserva Paleontológica "Campo Spósito", en el Bajo del Tala, partido de San Pedro. Ese lugar, declarado de Interés Municipal y protegido como yacimiento paleontológico, es el cielo para los entusiastas "buscahuesos" del museo de esa ciudad. Allí ya fueron encontrados restos de unos 10 géneros de mamíferos. "Para nosotros, el lugar es como una caja de sorpresas", comentó José Luis Aguilar...”
(Diario El Clarín – Argentina - 03/03/2007 – http://www.clarin.com/diario/2007/03/03/sociedad/s-
05401.htm)

La Cabra y la Cabra Montés:

La cabra silvestre aún se las puede ver en la precordillera de los Andes. La cabra domesticada es aún utilizada en poblaciones agrícolas de América, principalmente como animal lechero. Actualmente los principales países productores de cabras en el Continente son México, Brasil, Venezuela, Argentina, Colombia y Perú. Por lo tanto, que estos animales existieran en la época de Nefi, no ocupa nuestra atención, porque aún existen.

Los Curelomes y Cumomes:

En Éter 9:19 menciona a otros tipos de animales, que existían entre los jareditas, denominándolos “curelomes” y “cumomes”, cuyos nombres pueden ser más bien una transcripción fonética que una traducción literal de las palabras originales.

Por el contexto parecería que fueran animales de carga o de consumo, expresándose que eran más útiles para el hombre que el caballo y el asno, comparándolos con el elefante. No podemos saber si era una especie de ganado ya extinto, o es el nombre antiguo de alguno de los animales autóctonos de América que aún existen. Entre los animales comunes que aún existen en América que podrían ser considerados ganado y que no se los menciona específicamente en ningún lugar del Libro de Mormón están el venado, el carpincho, el guanaco, la vicuña, la alpaca, la llama, el tapir, el bisonte, y otros. Por lo que podría ser alguno de estos animales, u otro ya extinto a la llegada de la colonia de Lehi, como el mamut, porque entre los nefitas nunca se nombró a los “curelomes” y “cumomes”. También podría ser algún otro animal que fue depredado posteriormente y ya era desconocido en la época de la traducción del Libro de Mormón.

Conclusión: (Las citas del Libro de Mormón analizadas en este capítulo son un testimonio adicional porque):

a) Los primeros informes de los conquistadores españoles al explorar este continente confirmaban la existencia del ganado, como ya se ha citado, con expresiones tales como: “numerosos eran los ganados”; “habían hatos de consideración”; “hay ganado en abundancia”; “mucho ganado y sementeras”; “pobladas de la misma gente y ganado” y “que todos los indios tenían ganado y eso de dos variedades”. Los historiadores posteriores, a varios siglos después, han interpretado que las palabras de los primeros exploradores referentes al ganado eran para referirse solamente a los auquénidos (guanaco, vicuña, alpaca, llama). Aún en el supuesto de que fuera así, también es valedero como testimonio adicional del Libro de Mormón, ya que tanto los nefitas como los jareditas cuando llegaron a este continente también pudieron incluir a estos animales autóctonos al referirse al ganado.

b) Las referencias a rebaños en el Libro de Mormón no confirman ni niegan la existencia de ovejas en América, ya que no mencionan que tipo de animales conformaban dichos rebaños. Las menciones de la existencia de ovejas entre los jareditas, que llegaron a este continente hace más de cuatro milenios, concuerdan con lo razonable, y el que no fueran mencionadas como existentes entre los nefitas, nos deja sin saber si fueron depredadas antes o después. A pesar que los primeros conquistadores y exploradores españoles reiteradamente mencionaron que encontraron en América a “ovejas” y “carneros”, concordamos que tanto ellos como tal vez los jareditas pudieron estar refiriéndose a otro tipo de animal que producía lana como los autóctonos auquénidos. Nefi conocedor de la oveja, nunca las mencionó entre todos los animales útiles al hombre que encontró en el continente, tal vez porque ya habían sido depredadas o simplemente porque no las encontraron. Todo concuerda con la razón.

c) Aportar luz a algo que pueda considerarse un supuesto antagonismo, es también probar la verdad. Nefi pudo haber encontrado al buey al llegar a América por diferentes razones: 1) Porque era posible encontrar suelto en el campo a algún animal vacuno castrado proveniente de la colonia jaredita. 2) Porque podían haber animales vacunos castrados, que provenían de los “mulekitas”, porque no hay referencias de tiempo que permitan descartar esta posibilidad. 3) También es posible porque al llegar a este continente Nefi se encontró con animales que no le eran comunes, como los antepasados del bisonte u otros autóctonos, y pudo haberlos designado bueyes, y por ende podían reproducirse. 4) También es posible que Nefi fuera conocedor de otras especies que son conocidas como “bueyes salvajes”, y que al llegar al continente encontró animales que denominó como bueyes porque eran de la misma especie o semejantes, y que también podían reproducirse hasta su depredación.

d) Hay pruebas de la existencia de caballos en la América precolombina, aunque no son abundantes aún, pero suficientes para comprender la armonía del Libro de Mormón con la verdad.

e) Tanto las cabras y las cabras monteses aún existen en América como animales autóctonos.

f) Los “curelomes” y “cumomes” al no saberse que especie de animales eran, no constituye su mención ni un testimonio a favor ni en contra. No obstante si uno se detiene a pensarlo, el mencionar animales que no existen también concuerda armoniosamente con la verdad, ya que son muchas las especies que han sido depredadas en América desde antes y después que Moroni terminó de compendiar,sellar y guardar el Libro de Mormón.

Con toda la información proporcionada sobre el ganado, se puede comprender que el profeta José Smith tradujo cosas que trascendían el conocimiento de la época.


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3 comentarios:

Ruben dijo...

fantastico, me habia gustado su primera publicacion pero esta esta muy bien documentada tambien, gracias por su buena ayuda, saludos de argentina

Esteban dijo...

muy bueno ¡¡ felicitaciones¡¡

Anónimo dijo...

no hay duda el libro de mormon es verdadero, la iglecia igual* tilo

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