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10 septiembre 2008

Un examen sobre las guerras en el Libro de Mormon



Anteriormente se a publicado artículos sobre los preciosos contenidos del Libro de Mormon y continuaremos haciéndolo sobre este inspirado libro, pero los quiero invitar a un ejercicio, mirando lo mas por el lado simpático y por que no decirlo de conocimiento, sabemos que las guerras en el periodo Nefita no era un tema menor e incluso en una entrada se comparo el crecimiento de fortificaciones en meso América y coinciden asombrosamente con los periodos de mayor guerra registrado por los nefitas, por esto en un Simposio sobre el Libro de Mormon en la Universidad de Brigham Young en 1986 el Elder Donald A. Cazier , elaboro y presento un Test de preguntas en el área de las guerras, así que no toma mucho tiempo y entrega mucha información, probemos nuestro conocimiento.

Puntajes

26 o más correctas = ¡Excelente! Mormón estaría orgulloso de usted.
15 a 26 correctas = No está mal, pero Mormón quisiera que volviera a leer el libro.
14 o menos correctas = Hay toda una nueva aventura esperándole en el Libro de
Mormón.
Debo admitir que estas declaraciones para la prueba de verdadero/falso tomadas
en su conjunto representarían un muy pobre material en un examen académico, ya que
ese tipo de prueba se caracteriza por su tendencia a recompensar al afortunado en
tanto que sanciona al concienzudo. También tienden a dar un indebido realce a
palabras tales como siempre y nunca. Y existe el peligro de que el estudiante recuerdemás una declaración falsa que la explicación de por qué es falsa. Pero si el lectorencara el “examen” con un espíritu de diversión y presta más atención a la explicaciónque a la simple “respuesta” en cada caso, disfrutará y aprovechará la experiencia.

¿Cuál es su CMLM? (Cociente Militar del Libro de Mormón)


1. Probablemente el Libro de Mormón contiene tanto detalle relativo a la guerra
porque fue compendiado por un militar (Mormón) quien estaba más interesado
que nosotros en ese tipo de cosas.
2. Los profetas nefitas enseñaron que no hay nada que merezca la lucha y que se
puede esperar que la guerra continúe hasta que finalmente los hombres así lo
reconozcan.
3. El Libro de Mormón enseña que una persona verdaderamente justa preferirá dar
su vida antes que tomar las armas aún en defensa propia.

4. El justo Gideón enseñó que ante determinadas circunstancias la esclavitud es
preferible a la muerte.

5. El Libro de Mormón enseña que la revolución armada en ningún caso es la
respuesta adecuada aunque se trate de un gobierno de opresión.

6. El capitán Moroni probablemente debe haber tenido poca dificultad en aceptar la
idea de que “todo es aceptable en el amor y la guerra”.

7. Los justos nefitas ocasionalmente iniciaron ataques preventivos contra los
lamanitas para disminuir las pérdidas de vidas de ambos bandos, cuando sabían
que los lamanitas estaban planeando atacarlos.

8. Una vez que los nefitas fueron a la ofensiva contra los lamanitas, Mormón nunca
más consintió en ser su conductor.

9. La ley del Señor en cuanto a la guerra dada a sus profetas tanto de la antigua
América domo del antiguo Israel, fue que su pueblo no debía ir a la guerra hasta
que sus enemigos les hubieran atacado cuatro veces.

10.Los líderes militares nefitas invariablemente se rehusaron a matar lamanitas que
estuvieran bebidos o dormidos.

11.Moroni consideraba que las tácticas de engaño, tales como el espionaje y los
subterfugios, podían descalificar a los nefitas para recibir la divina protección
que necesitarían en la batalla.

12.Ocasionalmente los nefitas ejecutaban a algunos de sus prisioneros de guerra,
pero generalmente dejaban en libertad a la mayoría de ellos.

13.Durante los años en que vivían en justicia, los nefitas consideraban que el matar
a sus agresores lamanitas era un deber desagradable pero necesario.

14.Los ejércitos nefitas estaban compuestos exclusivamente de voluntarios.

15.El castigo de Moroni para los que se oponían a sabiendas era la muerte.

16.El pueblo nefita tenía un papel preponderante en la elección de los líderes
militares.

17.Aun cuando confiaban en que el Señor les libraría, los nefitas dedicaban un
tiempo y recursos considerables a la producción de armas y sistemas de
defensa.

18.Aun cuando el Señor bendecía a los nefitas justos en la batalla, tal ayuda era
más espiritual que temporal y por regla general era tan gradual que resultaba
casi imperceptible a menos que se mirara hacia atrás.

19.En ocasiones el Señor dio a los nefitas detalladas revelaciones en cuanto a la
ubicación, planes y tácticas del ejército lamanita.

20.El Libro de Mormón enseña que cuando la mayoría en una nación escoge lo
malo, esa nación puede esperar que los juicios de Dios sobrevengan con gran
destrucción.

21.El Libro de Mormón enseña que una dedicada y justa minoría puede Impedir la
destrucción de una nación aun cuando la mayoría esté en el pecado.

22.Entre los nefitas las calificaciones para la posición de capitán en jefe, parecen
haber Incluido su juventud, la fortaleza física y el espíritu de revelación.

23.Los nefitas llegaron a darse cuenta que la subversión interna era un peligro
mayor que una invasión extranjera.

24.El Libro de Mormón demuestra que la promesa del Señor de proteger a los
justos es un principio general que no necesariamente se .aplica en casos espe-
cíficos.

25.En una memorable batalla, Helamán lideró un grupo de 2.000 jóvenes lamanitas
conversos, todos los cuales fueron o muertos o heridos en la lucha.

26.Los profetas del Libro de Mormón a menudo aceptaban la guerra como un medio
de hacer que las almas descarriadas se arrepintieran y producir firmeza de
carácter entre los justos.

27.Antes de la venida de Cristo, nunca los nefitas fueron más felices que cuando
estaban esperando un inminente ataque de los numéricamente superiores
lamanitas, según se detalla en los últimos capítulos de Alma.

28.El Libro de Mormón enseña que la paz y la guerra no pueden coexistir
simultáneamente.

29.El Libro de Mormón equipara al Espíritu de Dios con el espíritu de libertad,

30.El continente americano aún tiene la promesa de libertad y divina protección
siempre que sus habitantes guarden los mandamientos de Dios.

Respuestas

1. Falso. La razón por la que Mormón incluyó tanto material sobre la guerra
probablemente haya sido que él, al igual que Nefi, sabía que habría “guerras y rumores de guerras entre todas las naciones y familias de la tierra” (1 Nefi 114:15) en los últimos días y estaba convencido que se podían aprender muchas lecciones de la historia militar nefita lo que beneficiaría a las generaciones posteriores que enfrentaran las mismas situaciones y desafíos. Moroni, quien finalizó el relato de su padre, específicamente dice para sus futuros lectores del alcance de su conocimiento sobre las circunstancias que enfrentarían:
“He aquí, el Señor me ha mostrado cosas grandes y maravillosas concernientes a lo
que se realizará en breve, en ese día en que aparezcan estas cosas entre vosotros.
“He aquí, os hablo como si os hallaseis presentes, y sin embargo, no lo estáis. Pero
he aquí, Jesucristo me os ha mostrado, y conozco vuestras obras.” (Mormón 8:34-35.)
En vista de su conocimiento anticipado y en vista de la dificultad de grabar sobre
planchas metálicas, es difícil creer que Mormón o Moroni hayan Incluido relatos tan
extensos de sus sentimientos y experiencias relativas a la guerra, sólo porque
personalmente les haya resultado “interesante”.

2. Falso. Una de las grandes lecciones del Libro de Mormón es que hay cosas por
las cuales vale la pena luchar. A los nefitas no solamente se les permitió sino que se les requirió pelear en defensa de “sus hogares y sus libertades, sus esposas y sus hijos, y todo cuanto poseían; sí, por sus ritos de adoración y su Iglesia” (Alma 43:45).Ellos entendían que el Señor les había mandado “defenderéis a vuestras familias aun hasta la efusión de sangre”(vers. 47). Moroni escribió a sus aparentemente apáticos compatriotas que “salvo que os afanéis por la defensa de vuestro país y de vuestros pequeñitos, la espada de la justicia ya se cierne sobre vosotros; sí, y caerá sobre vosotros y os visitará hasta vuestra completa destrucción” (Alma 60:29). Aun el justo Ammón enseñó que era adecuado luchar en defensa de la propiedad cuando se levantó solo contra aquellos que habían esparcido los rebaños del rey Lamoni, los que habían sido confiados a su cuidado (ver Alma 17:26-39).

3. Falso. La principal razón para que prevalezca la noción de que el Libro de
Mormón defiende al pacifismo como algo más santo que la defensa propia, es el relato
de los conversos lamanitas que se rehusaron a tomar las armas en contra de sus
hermanos. Pero resulta claro que este fue un caso especial y no se Intentó establecer un precedente que todos los demás debían seguir. El mensaje del auto-sacrificio de los conversos lamanitas no es que está mal defenderse, sino que los juramentos son inviolables. En ningún lado está especificado que fueran obligados por el Señor o por los hijos de Mosíah a realizar un juramento de que nunca más tomarían la espada. Parece que la idea provino de ellos mismos, considerando que en su caso, siendo que ellos una vez habían sido asesinos, sería más seguro abandonar la espada que correr el riesgo de volver a las antiguas actitudes y así invalidar su tan difícilmente logrado arrepentimiento. Quizás al igual que un ex-alcohólico no puede siquiera probar un sorbo de bebida, los ex-asesinos no podían nuevamente participar de la guerra y estar seguros de no caer otra vez. O posiblemente consideraban que al ofrecer sus propias vidas podrían ayudar a expiar por las vidas que habían quitado a otros. De cualquier
manera, una vez que voluntariamente habían hecho una promesa de pacifismo, sea
cual fuere la razón, era crucial que no intentaran invalidar su voto. Pero resulta obvio que no tenían escrúpulos en contra de los sistemas defensivos como un principio
general. Si tal hubiera sido el caso, difícilmente se habrían sentido libres de enviar de su substancia para el sostén del ejército nefita o no habrían estado deseosos de enviar a sus hijos, quienes no estaban obligados por el juramento, para que lucharan en su lugar (ver Alma 24:11-19; 53:14-21). En cuanto a estos jóvenes guerreros lamanitas, Helamán se preocupa de destacar que “eran hombres de verdad y cordura, pues se les había enseñado a guardar los mandamientos de Dios y a marchar rectamente anteél”(Alma 53:21). Uno difícilmente esperaría tal puntualización si la joven generación estuviera en realidad alejándose de las elevadas normas de justicia que habían exhibido sus padres.
Evidencia adicional de que el Señor no condena a su gente por defenderse, es el
hecho de que los profetas y los militares del Libro de Mormón, gozaron de la divina
revelación tanto durante como después de sus batallas. De haber estado ellos en seria
transgresión a los mandamientos del Señor durante sus campañas militares, esto
habría resultado Imposible, ya que “el Espíritu del Señor no habita en templos
inmundos” (Helamán 4:214). Helamán reservó su mayor elogio para Moroni, un militar.
A manera de resumen, él escribió:
“Si todos los hombres hubieran sido, y fueran y pudieran siempre ser como Moroni,
he aquí, los poderes mismos del infierno se habrían sacudido para siempre; si el diablo jamás tendría poder sobre el corazón de los hijos de los hombres” (Alma 1i8:l7).

4. Verdadero. Aunque Gedeón era un “hombre justo” (Alma 1:13), cuando las
números huestes de lamanitas amenazaron con la inminente destrucción a la colonia
de Limhi, él imploró al rey Limhi: “Pacifiquemos al rey, y sujetémonos al juramento que le hemos hecho, porque es mejor que estemos en el cautiverio que perder nuestras
vidas; por tanto, demos fin al derramamiento de tanta sangre” (Mosíah 20:22). El
cautiverio resultante probó ser difícil, pero fue corto porque el grupo de Limhi se escapó de los lamanitas y se reunió con sus hermanos en Zarahemla.
Alma tomó una posición similar cuando su pequeña ciudad de Helam fue
descubierta por una ejército lamanita. Siendo que él vio que la defensa ante tales
hordas era inútil, Alma imploró a su pueblo que se entregaran pacíficamente en las
manos de los lamanitas, de los cuales en el debido tiempo, al igual que el grupo de
Limhi, podrían escapar sin usar las armas.
Pero la más común respuesta nefita está ilustrada por Pahorán cuando escribió:
“Nos someteríamos al yugo de la servidumbre si lo precisara la justicia de Dios, o si él nos mandara que lo hiciéramos. Mas he aquí, él no nos manda que nos sujetemos a
nuestros enemigos, sino que pongamos en él nuestra confianza, y él nos librará.” (Alma 61:12-13.)
En este mismo espíritu, los jóvenes guerreros lamanitas de Helamán fueron
elogiados por pensar más en “la libertad de sus padres que sus propias vidas” (Alma
56:47). Y cuando Giddiani, el líder de Gadiantón, exigió que los nefitas se rindieran, el registro habla en términos elogiosos del gobernador, Laconeo, quien “era un hombrejusto, y no se amedrentó por las amenazas y demandas de un ladrón” (3 Nefi 3:12) sino que en cambio preparó a su pueblo en forma tanto militar como espiritual para el inevitable conflicto.
En resumen, el Libro de Mormón deja claro que la revelación divina es necesaria a
fin de conocer qué curso tomar en una determinada crisis. No solamente puede el
Señor mandar en una situación que se pelee y en otra aconsejar les que huyan (ver
Alma 48:15), sino aún bajo otras circunstancias puede impulsarles a someterse a una
esclavitud temporal y esperar la ayuda divina para escapar.

5. Falso. Los profetas del Libro de Mormón fácilmente hubieran estado de acuerdo
con los signatarios de la Declaración de Independencia en que la revolución no debe
usarse por motivos leves o pasajeros, ni excluían las insurrecciones, divinamente
aprobadas, en contra de los corruptos líderes, cuando habían fracasado otros métodos
más suaves para hacer justicia. La revuelta en contra del Rey Noé es un buen ejemplo
de tal caso. Gedeón está claramente representado como un héroe en sus esfuerzos
por asesinar a Noé en lo alto de la torre. Cuando un masivo levantamiento popular
finalmente logró lo que Gedeón había intentado, nadie derramó lágrimas por el rey
muerto, incluyendo al inspirado historiador que volvió a relatar el evento.
Moroni tomó una posición similar con respecto a los desleales oficiales públicos en
Zarahemla. No existe mayor ejemplo de patriotismo en todo el Libro de Mormón que el
de Moroni, pero el comandante nefita no igualó la lealtad hacia el país con la lealtad a sus líderes a menos que esos líderes tuvieran en sus corazones el mejor interés por el país. Cuando la corrupción interna y la ambición personal provocaron que fracasara el esfuerzo guerrero, Moroni citó la amonestación del Señor de que “lo interior del vaso se ha de limpiar primero, y entonces lo exterior se limpiará también” (Alma 60:23). En su segunda epístola a Pahorán, Moroni dice a su superior: “He aquí, el Señor me dice: Silos que habéis nombrado gobernadores no se arrepienten de sus pecados e iniquidades, iréis a la batalla contra ellos” (Alma 60:33).
La Revolución americana es otro ejemplo de un levantamiento divinamente
apoyado. Como Nefi lo había visto en visión, el poder de Dios estaba con los colonos y la ira de Dios estaba sobre “las madres patrias de los gentiles” aun cuando los rebeldespodían haber evitado el derramamiento de sangre de haber continuado sufriendo en silencio la opresión del Rey Jorge III (ver 1 Nefi 13:17-18).

6. Falso. Moroni y otros comandantes nefitas comprendían que existían reglas de
juego que debían ser honradas, aun en la guerra, si habían de recibir las bendiciones del Señor. Se debía llegar a la lucha con renuencia no con vehemencia. (Ver Mosíah 29:40; Alma 48:11, 23.) Los contrarios debían ser tomados prisioneros, en lo posible, más bien que muertos. El matar soldados enemigos si estaban bebidos era visto comouna grave injusticia. (Ver Alma 55:19.) Los prisioneros de guerra debían ser alimentados y protegidos y retenidos solamente el tiempo que fuera necesario para asegurar la seguridad de la nación. Tan pronto como una guerra hubiera finalizado, el ejército vencido y todos los prisioneros previamente capturados debían recibir el permiso para regresar a su país, aparentemente sin que se les impusieran condiciones. (Ver Alma 55:27; 57:15; Helamán 1:33.) Los prisioneros que demostraran un interés en entrar en un convenio de paz deberían ser liberados más pronto (ver Alma 62:16-17).
Un notable ejemplo de la benevolencia nefita es el breve conflicto con el jefe
lamanita Zerahemna. Una vez que Moroni y Lehi hubieron rodeado a las tropas de
Zerahemna y hubieron detenido su terror, Moroni ordenó a sus hombres que detuvieran
el derramamiento de sangre. Entonces extendió una oferta de paz a Zerahemna,
proponiéndole que él y sus hombres quedaran libres si entregaban sus armas y hacían
convenio de nunca ir nuevamente a la guerra contra los nefitas. Zerahemna aceptó la
primera condición, pero tercamente rechazó la segunda. Estaba deseoso de entregar
sus armas, y también sus tropas, pero se rehusó a hacer un juramento que
posteriormente había de quebrar. Pero Moroni estaba igualmente determinado a no
dejar ir a los cautivos sin que hicieran tal juramento. Más bien que aprovechar de la
desventaja de que ahora el ejército lamanita estaba desarmado, les devolvió sus armas y propuso continuar la contienda hasta su más amargo fin. Durante la lucha renovada Zerahemna perdió su cuero cabelludo. La superioridad militar de los nefitas pronto cobró sus víctimas. Después de mucho derramamiento de sangre, hasta Zerahemna
llegó a comprender lo desesperado de la situación y finalmente aceptó las condiciones de Moroni. Después de entregar sus armas y aceptar el convenio de no agresión, los guerreros lamanitas pudieron partir hacia el desierto, sin que se les infligieran mayores castigos o se les exigiera cualquier reparación. (Ver Alma 43:44.)

7. Falso. En una ocasión cuando la amenaza de la banda de Gadiantón era tan
grande que se hizo necesario reunir a toda la nación nefita en un lugar fortificado para que tuvieran seguridad, existía el apoyo popular para la Idea de realizar un ataque preventivo contra los ladrones. Pero Gidgiddoni, el inspirado líder nefita, replicó: “No lo permita el Señor; porque si marchásemos contra ellos, el Señor nos
entregarla en sus manos; por consiguiente, nos prepararemos en el centro de nuestras
tierras y reuniremos a todos nuestros ejércitos; y no saldremos en contra de ellos, sino esperaremos hasta que vengan contra nosotros; por tanto, vive el Señor, que si así lo hacemos, él los entregará en nuestras manos.” (3 Nefi 3:21.)
Solamente en los días de Mormón, cuando todos, con excepción de un puñado de
nefitas, se habían vuelto enteramente en contra de los mandamientos del Señor, fue
que los nefitas se entregaron a una guerra ofensiva.

8. Falso. Cuando los nefitas tomaron la ofensiva, alardeando de su propia fortaleza y buscando la venganza sobre los lamanitas, “Mormón (se negó) por completo a ser el comandante” (Mormón 3:11). Los nefitas siguieron adelante con sus medidas
agresivas, y “empezaron a ser destruidos” (Mormón 4:4). Pronto comenzaron a ser
derrotados y nunca más volvieron a tener poder sobre los lamanitas “sino que
empezaron a desaparecer delante de ellos, así como el rocío delante del sol” (Mormón
4:18). Por necesidad estaban ahora los nefitas embarcados en una guerra defensiva, y
Mormón podía, y así lo quiso, reasumir el mando de sus ejércitos, aunque no tenía
esperanza debido a la continuada Iniquidad de su pueblo (ver Mormón 5:1-2).

9. Falso. Tanto a nivel individual como nacional, el pueblo del Señor debe ejercitar gran paciencia y refrenarse ante las provocaciones. Siempre que un enemigo se arrepienta y pida perdón después de cada ofensa, deben perdonarle setenta veces
siete. Aun cuando no se arrepienta, se espera que le perdonen con liberalidad las
primeras tres veces que actúe en contra de ellos. La ley del Señor a los antiguos fue que su pueblo no debería “salir a la batalla” contra cualquier nación si no fuera por mandamiento divino, mandamiento que normalmente vendría solamente después de haber soportado pacientemente tres ataques, cuando fuera inminente un cuarto ataque(ver DyC 98:33-45). Resulta claro que esta “ley de la tercera ofensa” estaba destinadaa evitar solamente las guerras ofensivas o de venganza (ver DyC 98:37), no una defensa normal. Si se hubiera requerido que el pueblo del Señor se sometiera
pasivamente a un ataque armado en tres distintas ocasiones antes de que pudieran
levantar un brazo en su propia defensa, entonces poca oportunidad hubiera habida
para una tercera ofensa, ya que el agresor fácilmente podría haber completado su obra de destrucción en la primera batalla. En una ocasión, reconociendo esto, los ejércitos nefitas se prepararon para tender una emboscada al ejército lamanita que se aproximaba, aun cuando todavía no se había derramado sangre de ninguno de los dos
bandos (ver Alma 43:1-35).

10. Falso. Aunque parecería que los líderes nefitas justos, tales como Moroni,
generalmente se rehusaban a matar a soldados lamanitas comunes cuando estaban
bebidos (ver Alma 55:19), no siempre tenían la misma duda para ejecutar a agresivos
líderes lamanitas, a los que consideraban como responsables por la guerra, aunque
esos líderes estuvieran dormidos. No hallamos palabras de condenación para
Teáncum, quien dos veces asesinó a comandantes lamanitas que estaban dormidos,
perdiendo su propia vida durante esa segunda acción. En su lugar, Helamán encomia a
Teáncum como “un hombre que había luchado valerosamente por su patria, sí, un
verdadero amigo de la libertad” (Alma 51:34; ver también 62:36-37).

11. Falso. Siendo que los nefitas no tenían aspiraciones ofensivas, “no
consideraban pecado” el defender sus tierras, libertad e iglesia por medio de la
estratagema. Con regularidad enviaban espías, empleaban señuelos y armaban
trampas, según las circunstancias lo permitieran. (Ver Alma 43:23-34; 52:21); 56:30;62:20.)

12. Verdadero. Los nefitas solían libertar a los soldados enemigos, de toda
categoría, luego de una guerra, permitiéndoles que “abandonaran el país en paz”
(Helamán 1:33; ver también Alma 44:20: 62:15-17). Capturados los ladrones de
Gadiantón, fueron encarcelados temporariamente en un intento de reformarlos.
Aquellos que estuvieran dispuestos a arrepentirse y hacer convenio de no matar más,
eran liberados. Pero Zemnaríah, su caudillo, fue tomado “y lo colgaron de un árbol”,
aparentemente sin haber hecho esfuerzos para rehabilitarlo (3 Nefi 4:28),
Evidentemente los nefitas distinguían entre aquellos que al pelear eran simples
seguidores de órdenes, de aquellos que producían las órdenes. Así como los asesinos
a nivel individual eran merecedores de la muerte, también aquellos que fomentaban los conflictos armados a nivel internacional.

13. Verdadero. Helamán nos dice: “Y les pesaba tener que tomar las armas en
contra de los lamanitas, porque no se deleitaban en la efusión de sangre; si, y no sólo eso, sino que los afligía ser ellos el medio por el cual tantos de sus hermanos serían enviados de este mundo a un mundo eterno, sin estar preparados para presentarse ante su Dios. Sin embargo, no podían permitirse entregar sus vidas para que sus esposas e hijos fueran destrozados.” (Alma 48:23-24)

14. Falso. En ocasiones los cuerpos de voluntarios no eran suficientes, como
cuando Moroni marchó por el país con su bandera desplegada invitando a todos
aquellos que tuvieran el deseo de luchar en defensa de sus familias, libertad y religión, para que unieran a la causa (ver Alma 46:11-21). Pero Moroni reconoció que bajo otras circunstancias podía ser necesario utilizar medidas más firmes. Por ejemplo, cuando un gran número de realistas se rehusaron a ayudar voluntariamente en los esfuerzos para detener a los lamanitas, Moroni no solamente les impidió dar ayuda y aliento al enemigo sino que en realidad los obligó a “izar el estandarte sobre sus torres, y en sus ciudades, y a tomar las armas en defensa de su país” (Alma 51:20). E) lograr voluntarios era aparentemente el ideal, pero los líderes nefitas eran lo suficientemente pragmáticos como para comprender que la reducción temporaria de libertad de unos pocos conscriptos era preferible a la derrota y subyugación de una nación entera.

15. Falso. Algunos que se rehusaron a luchar en la causa nefita fueron ejecutados;
no eran pacifistas sino que eran “disidentes” que estaban activa mente sosteniendo al
enemigo (ver Alma 51:15-19; 62:9-10). Sin embargo, los legítimos impugnadores, los que realmente lo consideraban contrario a sus principios, eran no sólo tolerados sino que también se les animaba a que se mantuvieran firmes en sus compromisos (ver
Alma 53:11-15).

16.Verdadero. Moroni, por ejemplo, fue “nombrado por los jueces superiores y la
voz del pueblo” (Alma 46:34), así como el “pueblo de Nefi” posteriormente llamó a
Mormón (ver Mormón 2:1). Parece probable que el papel del pueblo haya sido sostener
más bien que nominar, tal como es el caso en los llamamientos eclesiásticos en la
Iglesia hoy en día.

17.Verdadero. Los nefitas reconocían que la fe sin obras era no solamente muerta,
sino que también resultaba potencialmente mortal. “¿Suponéis que el Señor aún nos
librará mientras nosotros nos sentamos sobre nuestros tronos sin hacer uso de los
medios que el Señor ha dispuesto para nosotros?” preguntó Moroni (Alma 60:21).
Desde el tiempo en que Nefi usó la espada de Labán como modelo para hacer más
espadas, los nefitas hicieron énfasis en la necesidad de la producción de armas y en
una buena estrategia militar, si es que esperaban ganar ante un adversario
numéricamente superior. La mezcla de preparación militar con la confianza en la ayuda
divina está bien ilustrada en Jarom 1:7-9 cuando se dan las dos como razones de la
victoria nefita.

18.Falso. Toda vez que los nefitas eran justos y estaban bien preparados, infligían
más pérdidas militares que las que recibían (ver Mosíah 9:18-19; Alma 2:19; 49:23-24;
57:25). Y en algunas ocasiones la ayuda del Señor pudo ser bien evidente y dramática.
En el encuentro entre los nefitas y las fuerzas de Zerahemna, “en la misma hora en que oraron al Señor por su libertad, los lamanitas empezaron a huir delante de ellos” (Alma 43:50). Más de una vez el Señor reveló en detalle la ubicación, ruta y lugar de destino del ejército lamanita, junto a las instrucciones específicas de cómo contrarrestar sus designios (ver Alma 16:5-6; 43:24). Los nefitas plenamente confiaban en que si eran dignos ante Dios, “él los prosperaría en la tierra; sí, los amonestaría a huir o a prepararse para la guerra, según el peligro en que se vieran; y también que Dios les manifestaría a dónde deberían ir para defenderse de sus enemigos” (Alma 48:15-16).
Brevemente se nos dice que “aquellos que fueron fieles en guardar los mandamientos
del Señor fueron librados en toda ocasión, mientras que millares de sus hermanos
inicuos han sido consignados a la esclavitud, o a perecer por la espada, o a degenerar en la incredulidad y mezclarse con los lamanitas” (Alma 50:22). No hay duda que hubo ocasiones en que la mano del Señor fue menos visible, pero sería una seria exageración decir que su ayuda estaba confinada al ámbito espiritual o que era “tan gradual como para resultar casi imperceptible”.

19.Verdadero. Ver Alma 16:5-6 y Alma 43:24.

20.Verdadero. Ver Mosíah 29:26-27.

21.Verdadero. Amulek dijo al pueblo de Ammoníah que “si no fuera por las
oraciones de los justos, que actualmente hay sobre la tierra, ahora mismo seríais
visitados con una destrucción completa” (Alma 10:22). Desechando el consejo de
Amulek los del pueblo de Ammoníah arrojaron fuera a los justos y pronto fueron
aniquilados por los lamanitas. Tanto Helamán como Samuel declararon que los nefitas
de su época habían sido librados por causa de una justa minoría (ver Alma 62:140;
Helamán 13:13). No hasta que llegó el tiempo en que “todo corazón se endureció”
(Mormón 14:11) fue que el Señor permitió la destrucción de toda la nación nefita.

22.Verdadero. Siendo que los capitanes en jefe nefitas típicamente conducían a sus
tropas en lugar de mandarlas a la batalla, era importante que estuvieran en condiciones
de sostener un combate mano a mano. Moroni fue escogido a la edad de veinticinco
años y estaba listo para retirarse catorce años más tarde. El hijo de Moroni y su
sucesor, Moroníah no debe haber sido más que un joven en el tiempo en que fue
nombrado, aunque el registro guarda silencio respecto a su edad exacta. Quizás el más espectacular de todos es Mormón, quien fue nombrado a la edad de quince años para
conducir a todo el ejército nefita. El registra, “a pesar de mi juventud, yo era de grande estatura; por tanto, el pueblo de Nefi me nombró para que fuese su caudillo” (Mormón 2:1). Además se nos dice que “era costumbre entre todos los nefitas escoger como capitanes en jefe,(salvo en sus épocas de perversidad)a alguno que tuviese el espíritu de revelación y también de profecía” (3 Nefi 3:19). Es posible que aún en las épocas de iniquidad generalizada, los nefitas apreciaran además de las proezas físicas, el hecho de que la calificación espiritual de Mormón le agregaba la destreza militar.

23.Verdadero. Cuando estaban unidos y eran dignos, los nefitas tenían poco
problema en lidiar con sus adversarios extranjeros, pero cuando las disensiones, la
deslealtad y la iniquidad se extendía por sus propias filas, se veían en gran peligro y algunas veces sufrían grandes pérdidas (ver Alma 53:9; Helamán 1:15-20; 4:11-13). Se nos dice que “han sido sus riñas y sus contenciones, sí, sus asesinatos y sus robos, su idolatría, sus fornicaciones y sus abominaciones que había entre ellos, lo que les trajo sus guerras y sus destrucciones” (Alma 50:21). Moroni también enseñó que no fue la agresión lamanita sino las combinaciones secretas entre los nefitas la razón poderosa que ocasionó la caída de su pueblo (ver Éter 8:21).

24. Verdadero. Aunque en sus épocas de justicia los nefitas como nación teníanmejor desempeño que los lamanitas en las batallas, casi siempre sufrían por lo menos algunas bajas. Moroni con énfasis negó que aquellos que hubieran muerto en defensa de sus tierras y libertad fueran menos dignos que sus compañeros. El escribió: “el Señor permite que los justos sean muertos para que su justicia y juicios puedan sobrevenir a los malos” (Alma 60:13).

25.Verdadero. “Ni uno solo de ellos había perecido; si, y no hubo entre ellos uno
solo que no hubiese recibido muchas heridas.” (Alma 57:25.) Aunque esta puede ser
considerada una pregunta con trampa, destaca que los jóvenes guerreros lamanitas
estaban lejos de quedar ilesos.

26.Falso. Los profetas del Libro de Mormón aborrecían la guerra, aunque
reconocían la necesidad de defender la propia familia, la libertad y la religión cuando eran atacadas. No obstante, el registro deja claro que la guerra sí tenía el efecto de ablandar los corazones de algunos y hacerlos más receptivos al Señor. Por otro lado, había otros que eran endurecidos por las experiencias del conflicto y se volvían aún menos dóciles que antes a la guía del Señor. (Ver Alma 62:41)

27.Verdadero. Por extraño que parezca, “jamás hubo época más dichosa entre el
pueb1o de Nefi que durante el breve periodo de calma en su conflicto de dieciséis años con los lamanitas, aun cuando Amalickíah recientemente había jurado beber la sangrede Moroni, y sus tropas continuaban sus preparativos para otro ataque contra el pueblo de Nefi (Alma 50:23). Resulta claro que los profetas nefitas veían a la felicidad como una función de la rectitud interior más bien que como resultado de las condiciones externas.

28.Falso. Durante el mismo sublime período mencionado anteriormente, el registro
declara que “hubo paz continua entre ellos”, no obstante la amenaza de los lamanitas ylos preparativos que continuaban de ambos bandos (Alma 49:30). La paz interior en
tiempos de guerra a veces incluye la inspirada seguridad de que el Señor protegerá a
los justos en una crisis particular. Helamán registró: “Sí, y sucedió que el Señor nuestro Dios nos consoló con la seguridad de que nos libraría; sí, de tal modo que habló paz a nuestras almas, y nos concedió una gran fe, e hizo que en él pusiéramos la esperanza de nuestra liberación” (Alma 58:11).

29.Verdadero. Pahorán utiliza esas mismas palabras en Alma 61:15.

30.Verdadero. Moroni lo dice mejor: “He aquí, ésta es una tierra escogida, y la
nación que la posea se verá libre de la esclavitud, y del cautiverio, y de todas las otras naciones debajo del cielo, si tan solo sirve al Dios de la tierra, que es Jesucristo” (Éter 2:12). De hecho, la verdadera razón para que saliera a luz el Libro de Mormón, según dice Moroni para sus lectores gentiles de los últimos días, fue “para que conozcáis los decretos de Dios, para que podáis arrepentiros y no continuar en vuestras iniquidades hasta llegar al colmo, para que no hagáis venir sobre vosotros la plenitud de la ira de Dios, como lo han hecho hasta aquí los habitantes de la tierra” (Éter 2:11).

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