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20 enero 2014

El libro de Mormon: Evidencias internas parte ll

La segunda parte de este artículo presenta algunos fragmentos de información obtenidos a partir del texto que realza la autenticidad de su descripción, a partir de los ambientes en que vivieron los autores. Tales evidencias internas pueden ser fácilmente divididas en las que son del Antiguo Mundo y las que son del Nuevo Mundo.

Autor(es):www.filmesviajedefe.com


Cultura en el Antiguo y en el Nuevo Mundo

Evidencias internas del Nuevo Mundo

Documentos dobles, sellados

John W. Welch ha realzado varios elementos legales presentes en el Libro de Mormón que se remontan a costumbres antiguas; costumbres de las que José Smith no podría haber tenido ningún conocimiento. Por ejemplo, el Libro de Mormón mismo fue escrito en planchas de metal, pero cerca de dos tercios del libro estaban sellados.[2] Welch explica el concepto de una parte sellada:
Esta práctica es evidenciada en Jeremías 32. Jeremías había adquirido un pedazo de tierra, a pesar de la profecía de que Jerusalén también caería a manos de los babilonios (ver v. 3). Con el fin de dejar fe de su adquisición tan impresionante y de la manera más permanente posible, Jeremías como comprador, redactó y ejecutó no sólo un único documento sino una escritura de dos partes. Una parte de su texto “estaba sellada según la ley [mitzvah] y los estatutos [Huqqim]” y la otra parte del documento era “copia abierta” (v. 11; comparar con v. 14). Jeremías firmó este documento doble y lo selló, al igual que varias otras personas que presenciaban la transacción y suscribían el texto (ver vers. 11, 12). Además, con el fin de conservar esta evidencia de su adquisición, Jeremías tomó su documento doble, sellado, y, en presencia de sus testigos, lo depositó de manera segura, con ambas partes en una jarra de arcilla, “para que se conserven muchos días” (v. 14). [3] Cuando se escribía en pergamino o papiro, los documentos legales eran escritos en una sola hoja, pero el texto era escrito dos veces, una vez sobre la parte superior y otra vez en la parte inferior de la hoja. El texto repetido podría ser una copia literal o un resumen del texto completo. El documento era entonces, plegado de tal manera que una parte se abriera para inspección y uso, mientras la otra parte se encuentre protegida y sellada.
El profeta del Libro de Mormón, Lehi, fue un contemporáneo de Jeremías, y por lo tanto es razonable asumir que los nefitas habrían sido versados con esta práctica legal.

El motivo del éxodo

Daniel C. Peterson ha indicado que cuando los autores del Libro de Mormón narraban la huida de su pueblo, a menudo lo comparaban con el éxodo de la Biblia, dado que habrían estado bastante familiarizados con un pueblo de origen israelita.
Poco después de la llegada del grupo a las Américas, Nefi, sintiéndose amenazado por el pueblo de Lamán y Lemuel, guió a sus fieles seguidores, incluido Jacob, fuera de la tierra de su “primera herencia”. Aún más tarde, grupos dirigidos por Mosíah, Alma y Limhi, así como todo el pueblo de anti-nefi-lehitas, de igual manera abandonaron sus hogares hacia nuevas tierras, impulsados por profundas visiones religiosas y dirigidos por profetas. De hecho, los nefitas parecían haber visto sus repetidas experiencias del éxodo como expresiones arquetípicas de sus viajes espirituales individuales y colectivos. Fueron, como dijo Alma más de cinco siglos después de su llegada a las Américas, “errantes en tierras extrañas”.[4]
Evidencias internas del Nuevo Mundo

John L. Sorenson ha dedicado mucho de su vida al estudio de la civilización nefita en el Nuevo Mundo.[5] Esperamos que una breve reseña de uno de sus descubrimientos nos lleve a un estudio más profundo del gran trabajo de Sorenson. Más de sus evidencias externas encontradas en el Nuevo Mundo serán tratadas en un artículo posterior.

Pesos y medidas

Sorenson narra que “la experiencia de Alma con el antagonista Zeezrom en la ciudad de Ammoníah como se informa en Alma 11 describe un sistema de pesos y volúmenes estándar utilizados entre los nefitas en sus comercios.”[6] Una investigación ha mostrado que,
Cuando los invasores españoles llegaron, informaron que en los mercados todo era vendido por volumen. Por ejemplo, los Aztecas utilizaban una caja de madera, llamada quauhchiaquihuitl, para medir el maíz y otros productos secos; esta caja era dividida hasta que la unidad más pequeña sea la doceava parte del total. Jarras de tamaños graduales servían para medir el líquido. También tenían vasos especiales para medir los pagos de tributos en oro a los españoles en unidades aproximadamente equivalente a nuestras onzas.[7]
John W. Welch agrega una aclaración que determina firmemente este sistema en la antigüedad:
La promoción de la estabilidad económica era una meta general detrás del sistema real de Mosíah de pesos y medidas. El texto claramente declara que este sistema fue “establecido por el rey Mosíah” (Alma 11:4). . . El estatuto del rey Mosíah contiene similitudes con otros códigos legales antiguos, antecedentes al sistema nefita. Por ejemplo, las similitudes aparecen casi sin esfuerzo en el código legal de Eshnunna, el cual fue compilado alrededor del año 1800 a.C. en una ciudad babilónica por ese nombre que se extendía aproximadamente 50 millas al noroeste de Bagdad en el Iraq moderno.[8]
Civilización americana antigua

En su introducción a este estudio de los detalles de la civilización americana antigua contenidos en el Libro de Mormón, Sorenson afirma,
Algunas declaraciones en el Libro de Mormón acerca del territorio, conceptos y actividades del Cercano Oriente antiguo, deben haber estado incorporadas en el texto nefita, debido a que un escritor del siglo XIX, como José Smith, hijo, o Sidney Rigdon, sabían acerca de estilos de vida antiguos por medio de leer la Biblia o fuentes seculares accesibles antes de 1830. Pero una vez que la historia del Libro de Mormón afirma haber tenido lugar en un entorno americano, este argumento no tiene sentido, porque nadie sabía lo suficiente en 1830 para acertar en tantos hechos. En cada punto la escritura refleja con precisión la cultura e historia de la Mesoamérica antigua (sur de México y norte de América Central).[9]
Sorenson luego pasa a la lista de paralelos entre los nefitas y lo que ahora se conoce (pero que no se podría haber conocido en 1830 cuando José tradujo el Libro de Mormón) acerca de Mesoamérica en el área del nivel de civilización, consistencia geográfica, el patrón cultural, historia e idioma. Él concluye:
Docenas de provocativas correlaciones similares podrían ser documentadas. En las que acabamos de esbozar, así como en las muchas que no hemos mencionado, no nos queda más que admirarnos de cómo José Smith se las arregló para dictar, en pocos meses y sin edición significativa, un libro que una y otra vez coincide con la vida y los eventos en la Mesoamérica antigua. Ni un solo erudito en la época de José sabía lo suficiente como para saber uno, por no decir ninguno, de estos hechos con certeza. Uno debe preguntar, ¿cómo lo hizo? Las únicas opciones disponibles para responder a la pregunta, parecen ser (1) que él era un escritor increíblemente creativo, para lo cual no tenemos otra evidencia, o (2) que él ha tenido acceso a un real libro antiguo mesoamericano.
Se espera que este corto estudio de evidencias culturales internas del Libro de Mormón lleve al lector a un mayor estudio de las fuentes proporcionadas y otras ya disponibles en el sitio web del Instituto Neal A. Maxwell, y finalmente lleve al investigador de la verdad al conocimiento de los orígenes divinos del Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo.

Fuentes
  1. El Instituto Neal A. Maxwell para Becas Religiosas han publicado varios libros que aportan luz sobre los orígenes antiguos del Libro de Mormón del texto en sí. Por ejemplo, Daniel C. Peterson, Donald W. Parry, y John W. Welch, eds., Echoes and Evidences of the Book of Mormon (Provo, UT: FARMS, 2002); Noel B. Reynolds, ed.,Book of Mormon Authorship: The Evidence for Ancient Origins; and Reynolds, ed., Book of Mormon Authorship Revisited: New Light on Ancient Origins (Provo, UT: FARMS, 1997). La publicación insignia del Instituto, ahora titulada Journal of Book of Mormon and Other Restoration Scripture, ha publicado varios artículos que tratan sobre evidencias internas y externas a través de los años.
  2. Orson Pratt, Journal of Discourses, Vol. 3, p. 347; Joseph Smith—History 1:65; see Ether 4:5.
  3. John W. Welch, “A Steady Stream of Significant Recognitions,” in Echoes and Evidences. Para un mayor tratado, ver “Doubled, Sealed, Witnessed Documents: From the Ancient World to the Book of Mormon,” inMormons, Scripture, and the Ancient World, ed. Davis Bitton.
  4. Daniel C. Peterson, “Not Joseph’s, and Not Modern,” en Echoes and Evidences.
  5. Vea una bibliografía de sus obras; A Bibliography of the Published and Unpublished Works of John Leon Sorenson.
  6. John L. Sorenson, “Did the Ancient Peoples of Mesoamerica Use a System of Weights and Scales in Measuring Goods and Their Values?” JBMS 8/2 (1999); vea también John W. Welch, “Weighing and Measuring in the Book of Mormon,” JBMS 8/2 (1999).
  7. Sorenson, “Did the Ancient Peoples.”
  8. Welch, “Weighing and Measuring.”
  9. John L. Sorenson, “How Could Joseph Smith Write So Accurately about Ancient American Civilization?” enEchoes and Evidences.


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