30 enero 2011

Orar a Dios por el Libro de Mormón es bíblico

¿Debemos orar para saber si el Libro de Mormón es verdadero? ¿Existe fundamento suficiente en la Santa Biblia para poder tener confianza en “orar a Dios para saber si el Libro de Mormón es verdadero” o es un subterfugio astuto para ser engañados por el diablo? ¿Qué dice la palabra de Dios en la Biblia?

Autor:  Israel González.


En este documento demostraremos que el acto de orar a Dios para saber si el Libro de Mormón es verdadero es bíblico de forma total y absoluta. Concluiremos que existe tan abundante evidencia bíblica de este acto, que es asombroso que algunas denominaciones hagan rehuir a sus feligreses de este acto.

Primero especificaremos:
  • Lo que el Libro de Mormón dice
  • Lo que la crítica dice
Para luego demostrar los siguientes tres postulados básicos:
  • Postulado 1: Orar a Dios para saber un asunto es bíblico
  • Postulado 2: Orar a Dios para consultar un asunto es bíblico
  • Postulado 3: Orar a Dios para consultar si un libro nuevo de Escritura es verdadero es bíblico

Lo que nos llevará, necesariamente, a concluir que la exhortación de "preguntar a Dios si el Libro de Mormón es verdadero" es absolutamente correcta y que habla de una necesidad imperiosa para todo aquel que haya recibido un ejemplar del Libro de Mormón.

Lo que el Libro de Mormón dice:

El Libro de Mormón, en palabras de su último escriba y profeta, dice que el proceso para saber por uno mismo si es cierto, es el siguiente:
"He aquí, quisiera exhortaros a que, cuando leáis estas cosas, si Dios juzga prudente que las leáis, recordéis cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres, desde la creación de Adán hasta el tiempo en que recibáis estas cosas, y que lo meditéis en vuestros corazones. Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo; y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas" (Moroni 10:3-5)
Esto enseña un procedimiento establecido que culmina con una oración de consulta. Enumeremos los pasos del proceso que se plantea en la cita anterior:
  1. Creer que sí hay un Dios
  2. Creer que Dios es nuestro Padre Celestial
  3. Creer que Dios es amoroso y misericordioso.
  4. Meditar profundamente en el amor de Dios
  5. Tener fe en Cristo, manifestándola en una vida en armonía con él (Santiago 2:17)
  6. Creer que podemos consultar a Dios en oración
  7. Creer que Dios puede contestarnos por medio del Espíritu Santo
  8. Haber recibido un ejemplar del Libro de Mormón
  9. Haber dudado de la veracidad del Libro de Mormón (para que nazca la necesidad de la consulta)
  10. Haber leído el Libro de Mormón por completo
  11. Haber realizado una potente oración consultando si el Libro de Mormón es verdadero
  12. Haber finalizado la súplica en el nombre de Cristo
  13. Haber reconocido la respuesta de Dios por medio de la manifestación personal e inequívoca del Espíritu Santo (que no siempre es un ardor en el pecho, al menos el Libro de Mormón no lo encasilla solamente a eso, como dice la crítica)
  14. Estar dispuesto a vivir en conformidad a los principios del Libro de Mormón *
* Al defender la postura de que sí es bíblico el acto de orar a Dios para saber si el Libro de Mormón es verdadero, también llevará de la mano el hecho de que el lector subentiende todos y cada uno de los pasos del proceso. Que cada punto es importante y debe ser cumplido. Que el desafío del Libro de Mormón no es un acto simplista y con un esfuerzo de mala gana, de solo una plegaria más. Creemos que orar por orar no será más provechoso que un rezo repetitivo sin sentimiento y que orar solamente para saber por curiosidad y posteriormente no actuar - conocido como tentar al Señor en las Escrituras - también será igualmente inútil que el ejemplo anterior.

Lo que la crítica dice:

La crítica dice es que el proceso de consultar a Dios para saber si el Libro de Mormón es verdadero no sería bíblico. Algunos críticos incluso van más allá y aducen que es una práctica satánica. Se dice que no debiésemos tener suficiente “confianza” en este proceso de consulta por oración, y consecuentemente, no debiésemos practicarlo. Que el consultar incluso sería un asunto innecesario.

Sin embargo, si esta crítica fuese cierta, no podríamos hallar evidencia en la Biblia de los siguientes tres postulados (mencionados con anterioridad):

Postulado 1: Orar a Dios para saber un asunto es bíblico


Probaremos la necesidad que tenemos de orar para saber un asunto: que la oración, ruego, inclinación, humildad de corazón y diálogo de nosotros para con Dios es parte del proceso de adquisición de conocimiento espiritual en todas las épocas bíblicas. Se verá en las siguientes escrituras que de forma explícita o implícita, la oración es fundamental en el proceso de adquisición de sabiduría:

2 Crónicas 1:9-10. “Ahora pues, oh Jehová Dios, que se cumpla tu palabra dada a David, mi padre, porque tú me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra. Dame ahora sabiduría y conocimiento ...”. Salomón ora para que Dios le de sabiduría y conocimiento para su reinado.

Job 12:13; 28:20-21 “Con Dios están la sabiduría y el poder; suyos son el consejo y el entendimiento... ¿De dónde, pues, procede la sabiduría?¿Y dónde está el lugar del entendimiento? Porque encubierta está a los ojos de todo viviente, y a toda ave del cielo le es oculta.” Job enseña que la sabiduría solamente se obtiene de Dios directamente.

Salmos 51:6. “He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.” David señala que su comprensión de los asuntos de Dios lo halló en la privacidad de su relación con Él. Esto implica los momentos de estudio, meditación y súplicas en la intimidad personal de David. Jesús llegará a usar la expresión “en lo secreto” para justamente referirse a la oración sincera que se hace al Padre Celestial (ver Mateo 6:18)

Proverbios 2:2,10; 22:17:  “Dando oído a la sabiduría e inclinando tu corazón al entendimiento ... Cuando la sabiduría entre en tu corazón y el conocimiento sea grato a tu alma. Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi conocimiento...”. Se da énfasis que sólo escuchar no era suficiente - recordemos que ley se aprendía en su mayoría de forma oral, es decir por el escuchar, eso equivaldría en nuestra época a leer - sino que se necesitaba inclinarse a Dios, cosa muy propia de la humilde, penitente y sincera oración que se hace de rodillas.

Eclesiastes 1:13, 7:25 “Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo ha dado Dios a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.” La sabiduría se halla en más partes que sólo las Escrituras que poseemos. Pablo posteriormente dirá: “Examinadlo todo, retened lo bueno”(1 Tesa. 5:21) bajo este mismo contexto. La tarea de buscar la sabiduría en todas las fuentes posibles es impuesta por Dios para todos los hombres.

Daniel 2:21-22,30. “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios desde la eternidad hasta la eternidad, porque suyos son la sabiduría y el poder. Y él es el que ... da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos; él revela lo profundo y lo escondido; Y a mí me ha sido revelado este misterio.” Daniel explica que sólo Dios sabe todo y que el hombre necesita conocer ‘asuntos desconocidos’, que a él por el proceso de la revelación personal se le ha posiso manifestar uno de ellos. La historia consta que Daniel y sus compañeros oraron intensamente (ver Daniel 2:16-18)  y solamente fue después de ello es que Daniel recibió la respuesta de Dios.

Lucas 21:15. “Proponeos, pues, en vuestros corazones no pensar de antemano cómo habéis de responder; porque yo os daré palabras y sabiduría, a las cuales no podrán resistir ni contradecir ninguno de los que se os opongan.” Jesús hace incapié a sus discípulos de la necesidad de depender de la influencia de Dios en una relación más estrecha que sólo la lectura o solamente el razonamiento (el pensar de antemano), que sí es necesario que es necesario el espacio de la revelación personal.

1 Corintios 2:5-7,12-13: “Pero hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta … Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha dado; lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por humana sabiduría, sino con las enseñadas por el Espíritu”. Pablo hace incapié en que el proceso de adquisición de sabiduría de Dios difiere de la del mundo, que se basa sólo en el estudio y el razonamiento - como lo era el común pensar de los griegos siendo los Corintios una comunidad inmersa en ese mundo, era muy propio recordarlo -  sino que hace necesario involucrar al Espíritu Santo en el proceso del aprendizaje.

Efesios 1:17. “No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él;” Pablo evidentemente les cuenta de sus oraciones a los Efesios por ellos, para comprobar que ese acto es necesario para que Dios les diera sabiduría; y es muy razonable de suponer que también se los menciona para que ellos supiesen que también ellos podían orar por lo mismo, él les puso el ejemplo (Timoteo 4:12).

Colosenses 1:9. “Por lo cual también nosotros, desde el día en que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual;” Recalca el papel de la oración nuevamente con la misma finalidad explicada en el párrafo anterior.

Santiago 1:5. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”. Santiago vuelve a mencionar la acción de orar  a Dios si no sabe un asunto y agrega que Dios dará el conocimiento sin reprochar, es decir que el acto de orar para pedir saber un asunto es algo que desea Dios que hagamos.

Sin embargo, los críticos dicen que estas evidencias no bastan. Argumentan que esto no es suficiente prueba para demostrar la necesidad de consultar a Dios en oración acerca de un asunto de importancia. Dicen que pedir sabiduría sería distinto a consultar a Dios un asunto. Por ello se hace necesario demostrar el siguiente postulado.

Postulado 2: Orar a Dios para consultar un asunto es bíblico


Ahora pasaremos a demostrar que no solamente se debe rogar la sabiduría para los asuntos, además es bíblico preguntar a Dios por asuntos desconocidos que debemos conocer. El hecho explícito de que la oración no sólo se agradezca y se pida, como un monólogo como lo haríamos en una carta, sino que también incluya preguntas directas y textuales a modo de diálogo con el Señor, es bíblico:

Éxodo 18:5: “Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios”. Moisés dice que el pueblo hebreo tenía el hábito de consultar los hechos de la vida diaria a Dios y lo hacían a él, ya que él estaba “en el lugar de Dios” (Exodo 4:6). Sin embargo, el pueblo más tarde maduraría y sabría que ellos mismos podían recurrir en consulta al Señor, como veremos en las siguientes citas.

Jueces 18:5: “Y ellos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz, porque el viaje que hacéis está delante de Jehová.” Las consultas al Señor son “para que sepamos”, es decir para que estemos absolutamente seguros del conocimiento que necesitamos obtener.

1 Samuel 9:9. “Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios decía así: Venid y vamos a ver al vidente; porque al que hoy se le llama profeta, antes se le llamaba vidente”. Se refuerza la idea que Israel, el pueblo de Dios, tiene de consultar a Dios por medio del profeta vidente. Más tarde, se verá que la consulta al Señor se hará por medio o en el nombre de Jesucristo (Zacarías 13:9, Juan 16:24), donde él es el Mediador Celestial por excelencia.

1 Samuel 22:15: “Y le dijo Saúl: ¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí, cuando tú le diste pan y espada, y consultaste a Dios por él, para que se levantase contra mí y me acechase, como lo hace hoy? … Entonces Ahimelec respondió al rey y dijo: ¿Acaso he comenzado yo desde hoy a consultar a Dios por él?”. Este episodio es evidencia que la costumbre hebrea de consultar al Señor estaba mucho más arraigada en su cultura que lo que la crítica piensa, al grado que el acto de orar y consultar a Dios es tomado en cuenta como muy relevante en la vida.

2 Reyes 1:6,16-17:  “Y ellos le respondieron: Encontramos a un hombre que nos dijo: Id y regresad al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿Acaso no hay Dios en Israel, para que tú envíes a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón? ... Y le dijo: Así dice Jehová: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón (¿acaso no hay Dios en Israel para consultar su palabra?), no descenderás, por tanto, del lecho al que subiste, sino que de cierto morirás. Y murió conforme a la palabra de Jehová que había hablado Elías.” El profeta Elías encontró tan grave que no se consultara al Señor por parte el rey politico de Israel que decreto la drástica pena de muerte sobre él. ¿No es aún más importante en este tiempo practicar consultar al Señor en oración para evitar una muerte espiritual?

1 Crónicas 14:14: “Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? y, ¿los entregarás en mis manos? Y Jehová le dijo: Sube, porque yo los entregaré en tus manos”. Este es un gran ejemplo de lo que estamos hablando. Aquí David plantea su interrogante de forma explícita a Dios. Así vemos que la oración puede, y debe,  involucrar preguntas explícitas y no sólo peticiones o agradecimientos.

2 Crónicas 34:26: “Pero al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Jehová, el Dios de Israel, ha dicho así”. Se refuerza la idea de consulta a Dios.

Isaías 8:19-20: “Y si os dijeren: Preguntad a los que evocan a los muertos, y a los adivinos, y a los que susurran y a los que murmuran, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?. ¡A la ley y al testimonio!”. Isaías enfatiza incluso que el hecho de consultar a Dios es la base para que la ley y el testimonio del Señor se impregnen en el alma.

Ezequiel 20:3,31 “Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová el Señor... Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres y os prostituís tras sus abominaciones? Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar a vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy; ¿y he de responderos yo, casa de Israel? ¡Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no os responderé!” El Señor enfatiza que para obtener respuesta celestial a nuestras consultas en oración, debemos hacer un esfuerzo por vivir vidas acordes de uno que desea tener comunión con los cierlos o si no él no responderá, lo cual es completamente de acuerdo con lo que enfatiza el Libro de Mormón en la frase “teniendo fe en Cristo”, que se muestra tanto por la fuerza de la creencia en Cristo como por los frutos de la obediencia a los principios de su Evangelio.

Sin embargo un grupo reducido de la crítica dice que sí es bíblico orar para consultar a Dios, pero que no existe evidencia bíblica alguna que se haya consultado por un libro de escrituras nuevo, lo cual restaría importancia a consultar por un supuesto nuevo libro de Escrituras.

Postulado 3: Orar para consultar a Dios si un libro nuevo de escritura es verdadero es bíblico

Es un episodio casi pasado por alto, pero en sí mismo e independiente de su brevedad es muy significativo para el tema de este estudio. Quizá sea la brevedad de éste que es casi ignorado por la mayoría de los detractores así como de los conocedores del Libro de Mormón.

Es una prueba indiscutible que sí es correcto consultar a Dios en oración para saber si un nuevo libro de supuesta escritura sagrada es efectivamente de Dios: el episodio del hallazgo del libro de la ley contenido en 2 Reyes 22:
“Josías ... reinó en Jerusalén treinta y un años ... 
E hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda ...
Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías a Safán, el escriba: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó... Y Safán, el escriba, declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro [Nota: Como escriba, Safán hubiese detectado enseguida si era un libro ya conocido o nuevo de escritura sagrada]. Y lo leyó Safán delante del rey. 
Y sucedió que cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. Y mandó el rey al sacerdote Hilcías, y a Ahicam hijo de Safán, y a Acbor hijo de Micaías, y al escriba Safán, y a Asaías, siervo del rey, diciendo: Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado, porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que está escrito de nosotros... Pero al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, diréis así: Así dice Jehová, el Dios de Israel: En cuanto a las palabras que has oído, ya que tu corazón se enterneció y te humillaste delante de Jehová cuando oíste lo que yo hablé contra este lugar y contra sus moradores, que llegarían a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 
Por tanto, he aquí, yo te reuniré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traeré sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.” (2 Reyes 22: 1-2,9-10,12-14,18-20)

¿Porque entonces sí debo orar a Dios para saber si el Libro de Mormón es verdadero?

La evidencia es demasiado contundente como para ser rebatida. Ahora sólo nos queda preguntarnos las razones de porqué Dios nos ha puesto este desafío en frente a muchos, un desafío que prueba por sobre todas las cosas la humildad de la persona: consultar a Dios si el Libro de Mormón es verdadero.

Primero, porque el Libro de Mormón, a diferencia de otros libros de escritura supuestamente sagrados que la crítica suele citar como el Corán y otros poniéndolos a la par que el Libro de Mormón, ninguno de ellos clama ser “Otro Testamento de Jesucristo”. Ninguno apoya a la Biblia como palabra de Dios. En cambio, el Libro de Mormón se presenta como un compañero adicional que da más luz acerca de la divinidad del Señor Jesucristo y de la veracidad de la Biblia.

Segundo, porque el Libro de Mormón es para nosotros. Ningún jaredita, nefita, lamanita, zoramita, etc ni ningún prueblo pre-colombino de los que leemos en el libro tuvo acceso a él. Fue escrito y preservado por siglos especialmente para nuestra época. Eso tampoco tiene paralelo en la historia.

Tercero, porque existe salvación por gracia en la inocencia, pero condenación en la ignorancia. La sutil gran diferencia es que el inocente no pudo saber, el ignorante rechaza lo que sí pudo haber conocido. Así, de ser verdadero este proceso que culmina al orar para saber si el Libro de Mormón es verdadero, explicado al principio de Moroni 10:3-5; el rechazar a sabiendas la oportunidad de vivir este proceso, de conocer la veracidad de este Nuevo Testamento es tan importante que la consecuencia de rechazarlo es caer de la gracia del Señor:
“Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la instrucción de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” (Oseas 4:6, TBJ)
Cuarto, el juicio final se basará en todos los libros sagrados. Si el Libro de Mormón fuese verdadero y si usted ya tenía un ejemplar de antemano en su poder y nunca lo apreció, ¿Que hará cuando, en frente de sus ojos, en la mesa del Juicio Final vea un ejemplar del Libro de Mormón abierto de par en par para juzgar su vida? Porque usted y yo “seremos juzgados por todos los libros sagrados” y no solamente los que más nos agraden (ver Apocalipsis 20:12). Así es de vital que usted sepa si este libro es Otro Testamento de Cristo o no lo es:
“Pero he aquí, hay muchos que endurecen sus corazones contra el Espíritu Santo, de modo que no tiene cabida en ellos; por tanto, desechan muchas cosas que están escritas y las consideran como nada.

Mas yo, Nefi, he escrito lo que he escrito; y lo estimo de gran valor, especialmente para mi pueblo. Porque continuamente ruego por ellos de día, y mis ojos bañan mi almohada de noche a causa de ellos; y clamo a mi Dios con fe, y sé que él oirá mi clamor.

Y sé que el Señor Dios consagrará mis oraciones para el beneficio de mi pueblo. Y las palabras que he escrito en debilidad serán hechas fuertes para ellos; pues los persuaden a hacer el bien; les hacen saber acerca de sus padres; y hablan de Jesús, y los persuaden a creer en él y a perseverar hasta el fin, que es la vida eterna.

Y hablan ásperamente contra el pecado, según la claridad de la verdad; por tanto, nadie se enojará con las palabras que he escrito, a menos que sea del espíritu del diablo.

Y ahora bien, mis amados hermanos, y también vosotros los judíos y todos los extremos de la tierra, escuchad estas palabras y creed en Cristo; y si no creéis en estas palabras, creed en Cristo. Y si creéis en Cristo, creeréis en estas palabras, porque son las palabras de Cristo, y él me las ha dado; y enseñan a todos los hombres que deben hacer lo bueno.

Y si no son las palabras de Cristo, juzgad; porque en el postrer día Cristo os manifestará con poder y gran gloria que son sus palabras; y ante su tribunal nos veremos cara a cara, vosotros y yo, y sabréis que él me ha mandado escribir estas cosas, a pesar de mi debilidad.” (2 Nefi 33: 2-5,10-11)
Por último, quisiera testificar mi experiencia personal. Sé que el proceso que clama el libro es cierto: que si lo leemos, meditamos y oramos a Dios en el nombre de Jesucristo para preguntarle si el Libro es verdadero, sabremos por nosotros mismos que es de Dios por medio del poder del Espíritu Santo. Yo lo he hecho y ahora sé por mí mismo que el Libro de Mormón también es la palabra de Dios.

Entiendo el resquemor y prejuicio que pueda tener antes de hacerlo. Nos ha pasado a todos los que hemos seguido el proceso ya que este parte por dudar acerca del Libro. El arrodillarse y preguntar, luego de haber un arduo esfuerzo por meditar y leer, es algo que requiere valentía y por sobre todo mucha humildad. He tratado de hacer mi mejor esfuerzo para que al menos usted confíe que el proceso es total y absolutamente acorde a lo que la Biblia enseña y que la crítica sensacionalista que tacha el proceso de “no-necesario” e incluso de “satánico” es totalmente errada y sin base bíblica alguna.

Lo invito que Ud confié y lo haga.

¡El Libro de Mormón es verdadero! ¡Que el Señor le bendiga en su esfuerzo!

26 enero 2011

Fraile Domingo de Vico y las tribus perdidas

El Fraile Domingo de Vico, misionero español en América en 1520, descubrió gran cantidad de evidencia hablada por los aborígenes y concluyó que estos eran descendientes de las tribus perdidas de Israel. Cito una parte de su libro de Historia "Teología Indorum". En el capitulo 101 dice:
“… Estos indígenas descienden de las diez tribus perdidas de los judíos, quienes no regresaron a su tierra de herencia pero conservaron todos los eventos escritos en su texto sagrado a través de la tradición verbal mientras el demonio los engañaba en muchos errores."

17 enero 2011

Tel Arad y el Libro de Mormón: evidencia del Egipcio reformado y de holocaustos fuera de Jerusalén

Dos críticas antiguas en contra del Libro de Mormón son que, primero, el Libro presenta a Lehi un judío avezado en el hebreo y el egipcio para el año 600 a.C, enseñando a su familia ambas lenguas, cuando - dicen los críticos - que sólo debiese hablar hebreo. Y segundo, es  que él y su familia ofrecieron holocaustos en un altar fuera del Templo de Jerusalén, cuando -dicen los críticos - que el concepto de "centralidad de culto" de Deuteronomio 12 eventualmente lo prohibiría. El descubrimiento de Tel Arad (ver ubicación) da evidencia contundente en contra de ambas críticas: evidencia de hebreo reformado por el egipcio y que los hebreos de Tel Arad poseían un Templo a Dios con un altar para realizar holocaustos y sacrificios, según la ley mosaica.

Tomado de "Tel Arad - Implications For the Book of Mormon" de Research by Kerry A. Shirts. Adaptación por Israel Gonzalez.

Vista panorámica de Tel Arad en Neguev, Israel

Hebreo reformado por el egicio en 600 a.C en Tel Arad

Tel Arad nos viene a demostrar que los judíos y egipcios estaban mezclados en los días de Lehi (700-600 a.C). De hecho, existe un ostracon que muestra al hebreo y al egipcio heriático combinados en un mismo escrito, juntos. Los valores egipcios son puestos en sus equivalentes hebreos en la misma jerga (sugiriendo así un Egipcio diferente, o tal como el Libro de Mormón dice, un egipcio reformado)

La persona que escribió este ostracon obviamente estaba familiarizada con ambos lenguajes y viene a soportar, así, el que Lehi enseñara a sus hijos en estos dos lenguajes: el Hebreo y el Egipcio.

Estudiosos no mormones, seculares y bíblicos han dado fé de esta evidencia:

  1. Ivan Tracy Kaufman - "New Evidence For Hieratic Numerals on Hebrew Weights" en "Bulletin of the American Schools of Oriental Research" - BASOR - N° 188, Dic. 1967, pp. 39-41.
  2. Yohanan Aharoni - "The Use of Hieratic Numerals in Hebrew Ostraca and the Shekel Weights", en BASOR, N° 184, Dic. 1966, pp. 13-19.
  3. Rudolf Cohen - "Biblical Archaeologist", Spring 1981, pp. 98f. "Excavationsat Kadesh-barnea 1976-1978", que muestra fotografías del ostracon llamado  "El ostracon del Hebreo Hieratico del los siglos VII y VI a.C."
  4. Rudolf Cohen - "Did I Excavate Kadesh-Barnea?" en "Biblical Archaeology Review", May/June 1981, pp. 27-29 mostrando un análisis del esrito del ostracon del Hebreo Hieratico. Existen combinaciones [con el egipcio] en numerales y en varios términos Hebreos.
  5. Sh. Yeivin - "Un Ostracon de Tel Arad exhibe la combinación de dos escritos", en "Journal of Egyptian Archaeology", Vol. 55/56, 1969-70, pp. 98-102
  6. También muestra los pesos Egypcios con el Hebreo es David Diringer, "The Early Hebrew Weights found at Lachish", en "Palestine Exploration Quarterly", 1942-43, pp. 88-101.
  7. Y. Aharoni, "Hebrew Ostraca from Tel Arad", en "Israel Exploration Journal", 1966, pp. 1-7.
  8. S. Yeivin - "A Hieratic Ostracon from Tel Arad", en "Israel Exploration Journal", 1966, pp. 153-159. Señala que lo más asombroso es que aún hay evidencia que egipcios trabajaban con los hebreos como mercenarios en el ejército de Judea de la época (p. 158)
  9. A.F. Rainey, "Semantic Parallels to the Samaria Ostraca", en "Palestine Exploration Quarterly", 1970-71, pp. 45-51.

Templo hebreo fuera del de Jerusalén capital con fines sacrificiales en 600 a.C en Tel Arad
 
También los hebreos de Tel Arad, poseían su propio templo con un altar para ofrecer holocaustos a Dios. Este fue descubierto por el afamado arqueólogo Yohanan Aharoni en 1962.

El templo se erguía con la inscripción "La Casa del Señor" (House of YHWH). Poseía incienciarios y un altar de piedras como pieza principal. El Templo tenía sólo fines sacrificiales. Así también el Libro de Mormón muestra a Lehi ofreciendo sacrificios que aparentemente sólo debiesen haber sido hechos en Jerusalén pero que, dada la lejanía con la misma, como lo es en el caso de los habitantes de Tel Arad, eran justificados (véase 1 Nefi 5:9, 7:22) y constituían una excepción a la centralidad de culto de Deuteronomio 12.

11 enero 2011

Lehi en el papiro de Samaria y en un ostracon de la costa del Mar Rojo

El Libro de Mormón nos presenta a "Lehi", un profeta oriundo de Jerusalén hacia fines del siglo VII a.C. La Biblia no comprueba a Lehi como un nombre propio masculino. Sin embargo dos importantes descubrimientos arqueológicos recientes avalan la postura del Libro de Mormón.

Tomado de "Journal of Book of Mormom" Vol.19, N°1, Págs 14-21 Provo, Utah: Maxwell Institute, 2010. 
Autor: Jeffrey R. Chadwick.


El Libro de Mormón nos presenta a "Lehi", un profeta oriundo de Jerusalén hacia fines del siglo VII a.C. (véase 1 Nefi 1:4). Actualmente no existe un consenso entre los estudiosos SUD sobre cómo se escribía o pronunciaba el nombre de este hombre en el hebreo de su época. Una posibilidad muy fuerte sugiere que era LHY cuya prununciacion correspondería a Lehy, con una e suave y una h dura (como la ch en el nombre de Bach). 1 Ésta sería la misma ortografía y la misma pronunciación del nombre geográfico Lehi (lĕḥy ) que se halla en la historia bíblica de Sansón (véase Jueces 15:9, 14), donde el término hebreo significa "mejilla" o "mandíbula", como en el relato de la quijada del asno (lĕḥy), así como también es usado como un arma (Jueces 15:15). 2 Debido a que el término hebreo lḥy no se usa como nombre propio en la Biblia, los escépticos podrían sugerir que José Smith simplemente se apropió de éste para un nombre personal en el Libro de Mormón.

Sin embargo, dos hallazgos arqueológicos diferentes del siglo XX, de Palestina muestran al término l ḥ y siendo usado como un nombre propio y masculino. Una inscripción que se encuentra en un fragmento de papiro encontrado en 1962 entre los papiros de Samaria del Wadi el-Daliyeh; se conserva l ḥ y como el principal elemento de un nombre compuesto. La otra inscripción en la que l ḥ y se queda sólo como un nombre personal aparece en un ostracon (un fragmento inscrito sobre cerámica) que se encuentran en 1939 en Tell el-Kheleifeh (antigua Elot [o Elat o Eliat]) en la costa del Mar Rojo. En este artículo se describen y se evalúan estas dos inscripciones al nombre personal "Lehi" del Libro de Mormón.

El Ostracon 2071

Una imagen de un ostracon
Aunque la inscripción de Tell el-Kheleifeh ya se ha citado con anterioridad en la literatura SUD (Hugh Nibley, 1950, "Lehi en el Desierto"), soy el primero [es decir Jeffrey R. Chadwick] en analizarla. La inscripción fue descubierta por Nelson Glueck, un renombrado arqueólogo del Cercano Oriente de la mitad del siglo XX, presidente del Hebrew Union College y el Instituto Judío de Religión. Glueck excavó durante tres temporadas de 1938 a 1940 en Tell el-Kheleifeh (generalmente identificado con Elot de la Biblia. Véase 1 Reyes 9:26, 2 Reyes 14:22, 16:6), situada en la ribera norte del Mar Rojo en el Golfo de Aqaba. 3 Durante la temporada de 1939, el equipo de Glueck descubrió la inscripción a que se refiere en su informe como el "ostracon 2071", en restos de edificios del Período V, período persa (siglos V-IV a.C.), caracterizados por el dominio edomita en la antigua Elot. Tiestos de cristal negro ático importados, típicos de la época persa, se encontraron en el mismo edificio que el ostracon, y fueron datados entre los siglos V y IV a.C. De acuerdo con la descripción del hallazgo de Glueck, la tableta, de cerámica de cuatro lados de 2 x 3 pulgadas cuya escritura era "un fragmento espeso, delgada, compacta al horno, en una jarra, húmeda lisa, de color piel, con varios granitos blancos blancos pequeños. El exterior, moderadamente suave y ligeramente lisa, blanca grisácea por la cal fina, lo que hace la inscripción sea menos legible en el propio ostracon que en las fotografías del mismo, tomadas con varios filtros." 4 La inscripción consta de cuatro líneas horizontales y fue escrita en tinta negra, en arameo de la época persa. Glueck preparó un facsímil y foto de la ostracon para su publicación [se encuentra en el articulo original].

Aunque incompleta, debido a la rotura, la línea de cuatro inscripciones dice lo siguiente (transcripción letra latina por Glueck,  la trascripción hebrea del autor)5:

šlmn ʿ bdשלמן עבד
LHY ʿ b [ d ][לח 'עב [ד
b ʿ mente 'בעל
ʾ Sb ʿאשבע

El nombre LHY (...) en la segunda línea es la misma ortografía que el topónimo bíblico Lehi (Jueces 15:14) y es mi hebreo sugirido para la ortografía del nombre Lehi de Jerusalén. Glueck, sin embargo, hace lo vierte como "Lahai".

Primera línea: "Salman, el siervo de [...]"
Segunda línea: "Lahai, el sierv[o de]"
Tercera línea: un nombre parcial para "Baal", tal vez "Baali [s]" (compárese con Jeremías 40:14)
Cuarta línea: un nombre desconocido, tal vez ʾ Sb ʿ (Ashba?) ʾ Sb (Ashab?) sierv[o de] 6.

Glueck fecha las tres primeras líneas de la escritura en el siglo V a.C, pero supone que la cuarta línea de la escritura se ha añadido en una fecha posterior en el siglo IV a.C. Con respecto al nombre de l ḥ y, Glueck consideró que debiese ser vocalizado como "Lahai" (pronunciado lâ - Hai ) y que era ante todo un nombre semítico del sur: "El nombre Lahai se produce con bastante frecuencia, ya sea como parte de un compuesto, o como un nombre distinto de una deidad o una persona, en particular en textos Minaeanos, Tamúdicos y árabes." 7 Sin embargo, una nota al pie de la cita de Glueck fue añadida por el editor de BASOR, William F. Albright, quien sugirió que "la vocalización Luḥai sería preferible."8 El termino sugerido Luhai será revisado más adelante en este artículo.

Como ya se señaló, la primera mención de este "Lahai" en la literatura mormona fue por Hugh Nibley en su serie "Lehi en el Desierto", que apareció en la revista Improvement Era en 1950. Nibley menciona el hallazgo, muy brevemente, en un solo párrafo que escribió sobre los aspectos del nombre Lehi:

"Una cosa es cierta, Lehi es un nombre personal. Hasta hace poco tiempo este nombre era totalmente desconocido, pero ahora ha aparecido en Elot y en otros lugares en el sur y ha sido identificado por 'Lahai'." 9

Nibley en realidad no mencionó que "el nombre Lahai" estaba escrito en un pote de alfarería, aunque, en el artículo apareció un pequeño dibujo del ostracon 2071 (según lo publicado originalmente por BASOR en 1940). El título del dibujo menciona que el ostracon había sido encontrado en Elot (Tell el-Kheleifeh) e identifica que parte de la inscripción es "LHY ʿ b [d] ... 'LHY el siervo de...'". 10 Aunque el dibujo no aparece en ninguna de las versiones posteriores del libro de Lehi en el desierto, la declaración Nibley sobre el descubrimiento de Glueck es esencialmente la misma.

En An Approach to the Book of Mormon, estudio de Nibley publicado por la Iglesia en 1957 en un manual del sacerdocio de Melquisedec, Nibley menciona que el nombre de "Lahai" en realidad apareció en un ostracon:

"El nombre de Lehi se encuentra sólo como parte de nombres de lugares en la Biblia. Sólo en los últimos veinte años se encuentró un tiesto en Elot (donde la senda de Lehi se topa con "la fuente del Mar Rojo") que lleva el nombre de un hombre, LHI, muy claramente escrito en éste ... Mientras que Glueck reemplaza [arbitrariamente] las vocales para que el nombre Lahai, Paul Haupt hace en un estudio especial para Lehi, y le da el misterioso sentido de la 'mejilla' [al término]" 11

Una breve alusión al descubrimiento de Glueck del nombre de Lehi apareció en una sola frase de Nibley en el Improvement Era de 1964, "Desde Cumorah": "Lo que nos recuerda que en 1938 [1939] Nelson Glueck demostró por primera vez que Lehi era un auténtico nombre semítico occidental, en el área fronteriza cerca del Mar Rojo." 12 No hubo ninguna ilustración del ostracon en el Improvement Era "Desde Cumorah", pero un dibujo de éste fue publicado en la edición del libro. 13

En todas las obras citadas antes, Nibley solamente citó ejemplos no hebreos como evidencia que el nombre Lehi del Libro de Mormón fue escrito correctamente con las consonantes semíticas l-ḥ-y . 14 No equiparó el nombre del Libro de Mormón con el término hebreo que tiene la misma ortografía, a saber, desde le ḥ y , que aparece en Jueces 15, como nombre de un lugar que significa "mejilla" o "la quijada". Él parece haber aceptado, sin lugar a dudas, la prestación de Glueck l ḥ y del ostracon 2071 como "Lahai," en lugar de Albright "Luhai." 15

Estoy de acuerdo con Nibley que el descubrimiento del nombre de tres letras l ḥ y en el ostracon 2071 es notable, ya que demuestra por la ortografía como fue un nombre personal, por lo que reivindica la aparición de Lehi como un nombre propio en el Libro de Mormón. Al decir esto estoy de acuerdo con Nibley que el Libro de Mormón, el nombre Lehi se escribía l- ḥ -y . Sin embargo, a diferencia de los ejemplos sudsemitas de Nibley, he sugerido (y sigo sugieriendo) que el nombre personal de Lehi es un término hebreo, equivalente al lugar en Jueces 15, y con el mismo significado "mejilla" o "la quijada". 16 Lehi era un judío que había "morado en Jerusalén toda su vida" (1 Nefi 1:4). No creo que sea más probable que se le haya dado un nombre sudsemítico por parte sus padres judíos (si el nombre fuese Lahai o Luhai), sino más bien un nombre lingüísticamente hebreo: Lehi, pronunciado lĕḥy.

En este sentido, es importante tener algunos hechos importantes en mente. El Ostracon 2071 (1) fue encontrado en el contexto cultural edomita del siglo V a.C., y (2), fue escrito con escritura aramea. No se encontró en el contexto de Arabia del Sur, ni de cualquier tipo de escritura antigua árabe del sur. Los Edomitas hablaban una lengua semítica nor-occidental más ligada al hebreo que árabe del sur, y el territorio geográfico edomita no fue pensado como un territorio árabe. De hecho, Edom siempre ha sido territorialmente contiguo con Judá, y durante el período persa el territorio edomita había incluido al Negev y las áreas desérticas al oeste de la falla del Jordán. En cuanto a las influencias lingüísticas que puedan haber sido halladas en los nombres edomitas, es igualmente probable que nombres judíos/hebreos sean hallados en la edomita Elot como que nombres arabes del sur se encuentran allí también. En este sentido, no es del todo improbable que el lḥy el ostracon 2071 podría haber sido realmente pronunciado como el hebreo lĕḥy - de hecho puede ser aún más plausible que una pronunciación árabe del sur.

El nombre de Lehi en un fragmento del papiro de Wadi

Al dirigirnos al territorio que era claramente influenciado por el Hebreo, ahora podemos informar que Lehi se puede identificar como un nombre personal masculino en el Papiro de Samaria encontrado en Wadi el-Daliyeh, cuya ubicación es en el llamado Banco occidental de la tierra de Israel. Lehi (lḥy, ...) aparece en el nombre compuesto אבלחי, blḥy ʾ, que probablemente se pronunció av-lĕḥy o tal vez avi-lĕḥy. Si el nombre tuviera que ser usado en la traducción de King James lo más probable es que Ablehi o Abilehi sería lo más correcto. El significado del nombre podría ser "El Padre Lehi" o "Mi Padre Lehi".

Antes de discutir específicamente sobre el papiro donde se encontró el nombre, es bueno dar una breve reseña del hallazgo del Papiro de Samaria. El papiro fue encontrado en 1962 en una cueva en un cañón desolado del desierto de Wadi el-Daliyeh, situado a unos 20 kilómetros al noroeste de Jericó en el borde de la falla de Jordania. (En ese entonces, esa zona estaba bajo la administración del gobierno de Jordania, el Estado de Israel tomó el control de la zona en junio de 1967). El papiro pobremente conservado fue descubierto por beduinos de la tribu Taamireh (también conocidos por ser los que hallaron los Rollos del Mar Muerto, cerca de Qumran en 1947). A través de las oficinas de Roland de Vaux de la Biblique et archéologique École Française de Jerusalén, Paul W. Lapp de la Escuela Americana de Investigación Oriental en Jerusalén (actualmente el Instituto W.F. Albright de Investigación Arqueológica), y Frank Moore Cross de la Universidad de Harvard, el papiro fue comprado en noviembre de 1962 para su presentación en el Museo Arqueológico de Palestina en Jerusalén (actualmente el Museo Rockefeller). 17 Dos temporadas de excavaciones en el sitio de la cueva realizaron Lapp y la Escuela Americana en enero de 1963 y febrero de 1964. Restos óseos de más de 200 cuerpos fueron recuperados, al parecer todos asesinados en la cueva antigüa. Cerámica del siglo IV a.C. fue recuperada también. En total, 128 impresiones de sellos de arcilla (ampollas), 70 de los cuales eran legibles, y el papiro original, en las excavaciones. 18 Así también monedas que datan del período persa tardío, inmediatamente antes de la conquista de Alejandro de Samaria en 332 a. C. 19

Cross, quien trabajó en la reconstrucción y la traducción de los textos del papiro, sugiere un escenario histórico para la masacre en la cueva de El-Daliyeh. Después de que inicialmente se congraciaron con Alejandro a su llegada a la región en el 332 a. C., los samaritanos se rebelaron y fueron quemados vivos por el prefecto de Alejandro en Siria. Alejandro regresó a la ciudad de Samaria y la destruyó, y reasentó en el lugar una colonia Macedonia. Cross cree que los líderes Samaritanos responsables de la rebelión huyeron de Samaria, ante la llegada de Alejandro, dirigiéndose hacia el Wadi Farah en el desierto, a la cueva en Wadi el-Daliyeh. Un número considerable de familias se encontraron entre los refugiados, posiblemente con algunos de sus esclavos, y por supuesto con sus vasijas de cerámica y su suministro de alimentos. También trajeron documentos importantes, incluyendo escritos y otros, en el papiro y en los sellos. El papiro representa registros del siglo IV a.C. Los macedonios finalmente descubrieron el escondite de los samaritanos, probablemente a través de la traición, y mataron a todos los que habían huído. 20

El nombre Ablehi (para resumir utilizaré la transliteración simple de ʾblḥy) aparece en el documento designado como "WDSP papDeed of Slave Sale F ar". 21 El rollo del desgastado papiro mide 33,4 cm de largo por 7,6 cm de ancho. Cuando se desenrolla, los 12 líneas de texto escrito a su ancho fueron detectadas (sin escritura en su parte trasera). Douglas M. Gropp estima que menos del 14 por ciento del texto original se conservó. El único nombre que se conservó bien fue Ablehi, y, notablemente, las cinco letras del nombre son visibles. Parte de las dos últimas letras, la ḥ y la y , salen desgastadas, pero están lo suficientemente marcadas como para que fueran identificadas positivamente. La letra l se antepone al nombre como una preposición que indica la persona está siendo vendida fruto una transacción. La reconstrucción de Gropp del los restos resquebrajados de texto es un patrón típico de la venta de esclavos, lo que indica que Ablehi y otra persona fueron vendidos como esclavos por una parte a la otra por una cierta cantidad de dinero, siendo testigos del acto gobernador y el prefecto. El nombre Ablehi, con su prefijo l, aparece como la primera palabra de la línea 2, que equivale a decir que la l aparece como la primera de las seis letras combinación lʾblḥy.

Cross, el primer estudioso en leer o reconstruir y luego vocalizar los nombres que se encuentran en el papiro de Samaria, no dibujo a ʾblḥy de la manera yo anteriormente. Por el contrario, en un estudio que originalmente preparó en 1978-79, y que fue publicado por las Escuelas Americana de Investigación Oriental en 2006, Cross opinó que "probablemente el nombre sea leído como ʾabi-luḥay , 'Mi padre es (el divino) Luḥay". Luḥay es el nombre de un antiguo dios de Arabia del Sur y es el mismo que el nombre Luhai que Albright sugirió como una lectura de lḥy en ostracon 2071. Cross no ofrece ningún comentario o explicación de por qué el nombre de una deidad árabe es su lectura preferida para el elemento de tres letras l ḥ y en un documento Samaritano, más allá de señalar que Luḥay es un elemento frecuente en los nombres árabes. 22 Del mismo modo Gropp, sin comentario o explicación, sigue la lectura de Cross, exceptuando que él lo explica con una "i" en Inglés (ʾ Abiluḥai) en lugar de una "Y".  23

De hecho, sin embargo, la naturaleza hebrea del nombre recibe soporte de su aparición entre los nombres judío-arameos de la época persa en Egipto. Allí, el nombre es 'לוח, lūḥī. 24 El nombre no tiene por qué ser un remanente cultural de las etnias árabes que llegaron a Samaria por Sargón II en el siglo VIII a.C., después de la deportación asiria de gran parte de la población israelita. 25 Así mismo Cross pone de manifiesto que el número de nombres hebreos del Papiro de Samaria es mucho mayor que el número de nombres no-hebreos. De los 69 nombres de las notas de Cross, de 28 contuvieron el elemento hebreo teofórico yh o yhw (Yah o Yahu), y otros 16 fueron los nombres hebreos familiares a la Biblia. El número total de nombres hebreos en los papiros de Samaria es de 44, en comparación con sólo el 25 no-hebreos segun la opinión de Cross. 26 Se incluye la ʾ abi-lu ḥ ay, con su supuesto elemento árabe del sur, en su conteo de los nombres no-hebreos, pero identificó sólo otros 2 nombres de los 69 que posiblemente podrían contener elementos árabes: [ d ] wmn y lnry.27 En esta colección, sin embargo, tan fuertemente ponderada en favor de los nombres hebreos, parece extraño que Cross no considerase la posibilidad de que el elemento l ḥ y de ʾ bl ḥ y deba leerse como el hebreo le ḥ y en vez de en árabe lu ḥ ay . De hecho, dado que le ḥ y es un conocido nombre geográfico en la Biblia hebrea, parece más probable la lectura de la medida de l ḥ y en un corpus en que su mayor parte es en hebreo junto a sus nombres de Israel, y esto a pesar del hecho de que no es un nombre de persona en la Biblia.

La pronunciación le ḥ y en vez de lu ḥ ay encuentra también soporte por el nombre personal amorreo lawi-malik, que se encuentra en una carta de la Edad Media de Bronce, que data de mil años antes del tiempo de Lehi. 28 El lenguaje era amorreo, un dialecto semítico occidental hablado durante la Edad Media de Bronce y se relaciona con otras lenguas semíticas Occidentales como el hebreo y el arameo. Esta es la única ocurrencia del elemento de laḫwi en un nombre de persona en los textos cuneiformes de Mesopotamia. Si las reglas normales del cambio de vocales se supone, el término amorreo laḫwi se convertiría en el hebreo de años más tarde leḥi . 29 En cualquier caso, si el elemento de nombre de laḫwi es el mismo elemento que l ḥ y en nombre de los Papiros de Samaria, entonces este último se pronunciaría le ḥ i . Debido a que este elemento es un nombre legomenon en amorreo, sería absurdo no plantearle ningún significado. Baste decir, que no podría pronunciarse luḥai. 30

Ablehi sería típica del hebreo israelita nombres compuestos patriarcales, que combinan la palabra hebrea ʾ b ( av , ...), que significa "padre", o ʾ bi ( avi , ...), que significa "mi padre" con una segunda palabra o nombre propio. Ejemplos de tales nombres compuestos patriarcales en el Antiguo Testamento incluyen a: Abner ( av-ner ), Absalón ( av-shalom ), Abinadab ( avi-Nadav ), y Abimelec ( avi-melekh ). Como nombre israelita, Ablehi se sumará al grupo 34 nombres patriarcales compuestos conocidos, de los cuales 24 aparecen en el Antiguo Testamento, 31 y 10 nombres adicionales que no se encuentra en la Biblia, sino que aparecen en conocidos escritos y sellos hebreos. 32

En cualquier caso, si el elemento l ḥ y del nombre Ablehi se entiende como una referencia a la "mejilla" o a "mandíbula", o como una referencia a un padre que se llamaba Lehi, el hecho de que aparezca en un nombre propio en el Papiro de Samaria es una pieza importante de evidencia en apoyo de la idea de que Lehi es un nombre propio Israelí, tal y como se encuentra en la narración en 1 Nefi. La aparición del nombre de Ablehi en los papiros de Samaria (además del nombre de l ḥ y en ostracon 2071) es un segundo testigo que confirma que el nombre de Lehi se utilizó de hecho como un nombre propio masculino en Israel durante la Edad de Hierro.

Conclusión

Que el l ḥ y elemento de Ablehi fuese escrito en escritura aramea del período persa, al igual que el nombre de l ḥ y en el ostracon 2071, y que los dos nombres inscritos incluso se parecen mucho, también parece significativa. Si, de hecho, es bastante plausible que el elemento l ḥ y de Ablehi en realidad es un nombre hebreo (en un contexto Samaritano al norte de Judea), por consiguiente, la plausibilidad de l ḥ y en el ostracon 2071 es un nombre hebreo (en un contexto edomita, al sur de Judea) se ha reforzado.

También es una coincidencia interesante que evidencias similares para el nombre de la esposa de Lehi provengan de un papiro, escrito en arameo en el período persa, en la era después del siglo VI antes de Cristo. El nombre judío-hebreo Saríah aparece en un papiro arameo del siglo V a.C. El documento es conocido como el C-22 (o Cowley-22), y fue encontrado en Elefantina en el alto Egipto hacia el año 1900. La aparición del nombre Saríah se publicó por primera vez como un posible ejemplo de nombres del Libro de Mormón nombre femenino por mí mismo en 1993. 33 El nombre femenino Saríah no aparece en la Biblia, al igual que el nombre masculino de Lehi tampoco. Sin embargo, ambos aparecen en el Libro de Mormón. Que ahora podamos identificar tanto a estos nombres judíos y hebreos como los nombres Saríah en los papiros de Elefantina y Lehi en el papiro de Samaria y en el ostracon 2071 representa dos avances significativos en corroborar la autenticidad de los mismos.


Fuentes

1. El término hebreo lḥy (...) así como su transliteración "Lehi" en 1 Nefi, véase Jeffrey R. Chadwick, "The Names Lehi and Sariah—Language and Meaning," del Journal of Book of Mormon Studies 9/1 (2000): 3 y 38—39; Dana M. Pike, "Response to Paul Hoskisson's 'Lehi and Sariah,' " 35—36; y John A. Tvedtnes, "Lehi and Sariah Comments," 37.

2. La KJV de Jueces 15:19 tiene a "jaw" (lḥy) and "Lehi" (lḥy) en el mismo versículo.

3. Para una descripción más a fondo de las excavaciones de Tell el-Kheleifeh, véase "Kheleifeh, Tell el-" (por Nelson Glueck and Gary D. Pratico) en New Encyclopedia of Archaeological Excavations in the Holy Land, ed. Ephraim Stern (Jerusalem: Israel Exploration Society, 1993—2008), 3:867—70.

4. Nelson Glueck, "Ostraca from Elath," Boletín del American Schools of Oriental Research, no. 80 (December 1940): 4.

5. Glueck, "Ostraca from Elath," 4.

6. Glueck, "Ostraca from Elath," 5—7.

7. Glueck, "Ostraca from Elath," 6.

8. Glueck, "Ostraca from Elath," 6 n. 6.

9. Hugh Nibley, "Lehi in the Desert," parte 2, Improvement Era, February 1950, 156; reimpreso (con alteraciones) in Nibley's Lehi in the Desert and The World of the Jaredites (Salt Lake City: Bookcraft, 1952), 44, y en Hugh Nibley, "Men of the East," en Lehi in the Desert/The World of the Jaredites/There Were Jaredites, CWHN 5 (Salt Lake City: Deseret Book and FARMS, 1988), 41.

10. Los dibujos del Ostracon 2071 aparecen en Hugh Nibley, "Lehi in the Desert," parte 2, Improvement Era, de Febrero 1950, 104. No es claro si el dibujo impreso fue hecho por Nibley o por el editor de la revista.

11. Hugh Nibley, An Approach to the Book of Mormon (Salt Lake City: Deseret News Press, 1957), 251, notas en la p. 407. Este libro fue relanzado en la edición de 1964 (Deseret Book) y en una tercera edición (cn pequeñas alteraciones) en 1988; véase Hugh Nibley, "Proper Names in the Book of Mormon," en An Approach to the Book of Mormon, 3rd ed., CWHN 6 (Salt Lake City: Deseret Book and FARMS, 1988), 290, 500 n. 31. El porqué Nibley pensó que era "misterioso" que Lehi significara "mejilla" es que es poco claro dado sus conocimientos vastos en Hebreo. El pudo haber pensado que era misterioso porque el uso de partes del cuerpo en nombres hebreos antiguos era raro. Y Paul Haupt no se refirió al nombre en el Ostracon 2071 desde la publicación por Haupt en la que Nibley en notas al mismo datandolo en 1914 ("Heb. lĕhî”, cheek, and lôac, jaw," Journal of Biblical Literature 33 [1914]: 290—95), y el ostracon no fue descubierto sino hasta 1939.

12. Hugh Nibley, "Since Cumorah," Improvement Era, October 1964, 845. La serie "Since Cumorah" fue largamente esparcida (Salt Lake City: Deseret Book, 1967), incluso en una segunda edición, CWHN 7 (Salt Lake City: Deseret Book and FARMS, 1988). La misma y unica referencia a Nelson Glueck y Lehi es la misma en todas las versiones de Since Cumorah: 60 (1967 ed.), 53—54 (1988 ed.).

13. La atencion al dibujo del ostracon in las ediciones del Since Cumorah es mucho más breve y menos relevante que la de "Lehi in the Desert" en la Improvement Era. Y curiosamente, el dibujo en el Since Cumorah no aparece en el contexto de Nibley referenciando a los hallazgos de Glueck en ninguna de las 133 paginas siguientes de discusion de nombres Egipcios: 193 (1967 ed.), 169 (1988 ed.).

14. Cuando Nibley realizó su investigación, los ejemplos de l-ḥ-y que se poseían eran siempre bajo un contexto no-hebreo. Este artículo demuestra, por cierto, que el mismo existio en el contexto del Hebreo en las antiguas tierras israelíes.

15. La pronunciacion luḥai, sugerida por Albright, parece tener soporte al deletrear 'לוח, lūḥī, entre los nombres Judio/Aramaicos del periodo persa en Egipto. Véase Bezalel Porten and Jerome A. Lund, Aramaic Documents from Egypt: A Key-Word-in-Context Concordance, ed. Stephen A. Kaufman (Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 2002), 366.

16. Chadwick, "The Names Lehi and Sariah," 32—34.

17. Frank Moore Cross, "Papyri of the Fourth Century B.C. from Dâliyeh," en New Directions in Biblical Archaeology, ed. David Noel Freedman and Jonas C. Greenfield (Garden City, NY: Doubleday, 1969), 41—42.

18. Cross, "Papyri of the Fourth Century B.C. from Dâliyeh," 45—47.

19. Cross, "Papyri of the Fourth Century B.C. from Dâliyeh," 48.

20. Cross, "Papyri of the Fourth Century B.C. from Dâliyeh," 51—52.

21. "WDSP papDeed of Slave F ar" stands for "Wadi el-Daliyeh Samaria Papyri—papyrus deed of slave 'F'—Aramaic." See Douglas M. Gropp, Wadi Daliyeh II, The Samaria Papyri from Wadi Daliyeh, Discoveries in the Judean Desert (DJD) XXVIII (Oxford: Clarendon, 2001), 75, document 6, and plate VI.

22. Frank Moore Cross, "Personal Names in the Samaria Papyri," Bulletin of the American Schools of Oriental Research, no. 344 (November 2006): 76, 86.

23. Gropp, Wadi Daliyeh II, 75.

24. See Porten and Lund, Aramaic Documents from Egypt, 366.

25. See the Annals of Sargon, Seventh Year, in The Ancient Near East, Volume 1, An Anthology of Texts and Pictures, ed. James B. Pritchard (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1958), 196.

26. Cross, "Personal Names in the Samaria Papyri," 86.

27. Cross, "Personal Names in the Samaria Papyri," 77, 82.

28. For the name, see Georges Dossin, ed. and trans., Correspondance Féminine (Paris: Geuthner, 1978), letter 141:2; for the transcription and translation of this letter, see ibid., 202—3. The find spot, Mari, lies on the Euphrates River, about 11 kilometers north of the Iraq/Syrian border. At the time, Mari was ruled by Amorites who used the Old Babylonian language, but their names betray their West Semitic origin and heritage.

29. laḫwi aparece como una forma comunmente aceptada en todos los lenguajes semitas de la antiguedad. The qatl forms morph in Hebrew into segholate forms—that is, laḫwi would become, because it is final weak, leḫi.

30. Agadezco a mi colega y amigo, Paul Y. Hoskisson, por llamarme la atención al nombre personal Mari y numerosos otros igualmente utiles al preparar este articulo.

31. Nombres compuestos patriarcales en la Biblia Hebrea (antiguo Testamento) incluyen a Abner ... (2 Samuel 2:8, 12), Absalom ... (2 Samuel 3:3; 13:20), Abram ... (Genesis 11:26), Abraham ... (Genesis 17:5), Abimelech ... (Genesis 20:2; Judges 8:31), Abinadab ... (1 Samuel 7:1; 16:8; 31:2), Abiasaph ... (Exodus 6:24), Abiathar ... (1 Samuel 22:20), Abidan ... (Numbers 1:11), Abiezer ... (Joshua 17:2; 2 Samuel 23:27), Abigail ... (1 Samuel 25:3, female name), Abihu ... (Exodus 6:23), Abihud ... (1 Chronicles 8:3), Abijah ... (1 Kings 14:1; Abiah, 1 Samuel 8:2), Abijam ... (1 King 14:31), Abinoam ... (Judges 4:6), Abiram ... (Numbers 16:1), Abishag ... (1 Kings 1:3, female name), Abishai ישיבא (1 Samuel 26:6), Abishalom ... (1 Kings 15:2), Abishua ... (1 Chronicles 6:4), Abishur ... (1 Chronicles 2:28), Abital ... (2 Samuel 3:4), y Abitub ... (1 Chronicles 8:11).

32. Véase Nahman Avigad, Corpus of West Semitic Stamp Seals, revisado y completado por Benjamin Sass (Jerusalem: The Israel Academy of Sciences and Humanities et al., 1997). A list of av and avi names appears on page 592 and includes the following thirteen (ten of which are not found in the Bible): אבגיל (avgayil, #31, #32, two different instances, both female, similar to Abigail in the Bible), ... (avḥalal, #1081), ... (av-ad, #724), ... (avadan, #869, female), ... (avoz, #1012), ... (av-al, #878), ... (avrihu, #47), ... (avram, #1013, same name as Abram in the Bible), ... (avsa, #48), ... (avshua, #49), ... (avibaal, #1122), ... (avihu, #45, similar to Abihu in the Bible), ... (aviu, #4, #46, two different instances), ... (avyeḥi, #867, #868, two different instances). Avigad characterizes the names as Hebrew, Ammonite, Moabite, Aramaic, and possibly Phoenician (however he does not identify any of the above as having any Arabic elements). The list above also does not include several names with the distinctive Ammonite avgad element.

33. Jeffrey R. Chadwick, "Sariah in the Elephantine Papyri," Journal of Book of Mormon Studies 2/2 (1993): 196—200.